Algunas reflexiones entorno a los diálogos de paz entre el estado colombiano y las FARC-EP

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Desde noviembre de 2012 se presenta un escenario de altísima importancia para la vida social y política de la sociedad colombiana: los diálogos de paz entre las FARC-EP y el gobierno nacional. Las dos fuerzas antagónicas, ninguna derrotada ni en el terreno político ni en el terreno militar, ponen sus cartas y empiezan a desarrollar tácticamente su estrategia con el fin de alcanzar concepciones divergentes entorno a la paz. Para unos:  la llamada paz con justicia social representada en algunas reformas y reivindicaciones en el marco de la democracia liberal burguesa, y para otros, la pax romana o paz de los sepulcros que se traduce en  generar confianza inversionista y cohesión social como buenos alumnos del despótico gobierno predecesor encabezado por el gamonal del Ubérrimo. En fin, lo que se encuentra en dispuesta es  la paz como hecho político y sus consecuencias, en donde por un lado se imagina un país en paz, prospero abierto de par en par a los grandes capitales transnacionales sin ningún tipo de resistencia y por el otro una incursión abierta en el circo electoral, desde donde se podrá continuar con el programa que se ha venido construyendo 50 años atrás, este escenario posterior llamado Posconflicto dotado de una  estructura y una significación teórico-práctica de parte y parte, donde se despliegan todas sus fuerzas tanto políticas como sociales.

La estrategia política de la insurgencia ante el inminente empate militar en condiciones asimétricas que la llevan a invertir la fórmula de Clausewitz(1), es decir, ya no es la guerra la continuación de la política por otros medios sino la política como continuación de la guerra por distintos métodos   lo que ha generado el contexto actual de diálogos de paz en La Habana, Cuba con el fin de poner fin al conflicto social, político, económico y armado, que por cierto valga decirlo, nosotrxs como anarquistas hemos analizado muy superficialmente sin encontrar una postura medianamente  unificada que guie la lectura y análisis de coyuntura con respecto a este proceso social e histórico.

Si bien es cierto que la insurgencia propició el espacio de diálogos para una solución política negociada al conflicto social y armado dejando importantes avances en temas de vital importancia para el país, también lo es que muchos de los frutos de este escenario  son acumulados políticos capitalizados por el  régimen >>no en vano este señor Santos el de los falsos positivos esta otros cuatro años en la casa blanca/Nariño>> llevando la delantera al contar con dos fuertes aparatos de Estado: los medios masivos de comunicación- por ende la hegemonía en la formación de opinión pública- y las FFMM adiestradas desde el imperio del norte, con especialización en la nefasta escuela criminal de las américas y con énfasis en violación a los DDHH y al DIH. Binomio este de muerte que es base fundamental en lo que el profesor Renán Vega Cantor se dio en denominar Contrainsurgencia Nativa (2) eje transversal al proyecto político criminal  de la burguesía criolla desde hace ya bastante tiempo. De otra parte,   las discusiones en la mesa de diálogos se dan en un relativo equiparamiento de fuerzas –con varios matices valga aclarar- , y por ende, lo que se está llevando a cabo en La Habana Cuba es la expresión de las tensiones entre dos fuerzas en disputa que ineludiblemente se van a seguir encontrando  en el terreno de lo militar con el respectivo derramamiento de sangre que ha bañado, baña y bañara el territorio nacional sino hay una contraposición política real por medio del desbordamiento y radicalización de las demandas en el movimiento social.

Así pues, volviendo a la inversión de la fórmula de Clausewitz: La continuación de la guerra por medio de la política, no es novedad pues han pasado por distintos procesos infructuosos  que le dan a estas conversaciones un marco de referencia histórico: La Uribe, Meta 1984, Tlaxcala-México/Caracas-Venezuela 1990 y San Vicente del Caguan 1998. Siendo  la participación política real de los diversos sectores sociales el nodo  de relieve y disputa en  la agenda de los diálogos para la terminación del conflicto y por una paz estable y duradera(3), el punto en el que  nos separamos  tajantemente de lo hasta ahora propuesto en consonancia con  nuestra perspectiva ideológica anarquista  ya que mientras la insurgencia volca sus aspiraciones a la participación política en el establecimiento recurriendo al parlamentarismo- vieja fórmula de gustillo entre  los partidos comunistas del continente concibiendo la acción política en los términos delineados por la ideología burguesa, a lo que nosotrxs como anarquistas insistimos claramente y contraponemos, es la importancia del trabajo de base e inserción social como apuestas políticas que radicalicen los movimientos políticos y sociales dentro de la correlación de fuerzas en medio de la lucha de clases y más ahora cuando se avecina otra función del circo electoral en el que ya se anticipan los  actores principales en la tragicomedia electoral del 2018, pues no es secreto que todas las maquinarias políticas empiezan a mover sus fichas dentro del ajedrez político.

Con o sin participación política, firmados o no los acuerdos, la lucha de clases sigue su rumbo y Colombia no va a dejar de ser el tercer país más desigual del mundo ni el 70% de la población que es la que está sumida en la pobreza dejará de estarlo y tampoco existirá trabajo para ese 50 % de la población económicamente activa que está en condición de desempleo. Tenemos que avanzar en la búsqueda de la verdad y la reparación no cayendo en el juego de las  culpabilidades perse, en realidad,  es mediante acciones que presionen como la  desclasificación de archivos mohosos y demás documentación intencionalmente restringida que podríamos iniciar la búsqueda de la verdad  y justicia para  los 6 millones de campesinos desplazados que esperan volver a sus tierras, obviamente no solo a volver a poseer sus tierras sino a que las condiciones en las que estas se trabajan y se producen sean con una dinámica diferente a las condiciones en las cuales estos partieron,  y de esta manera ir contribuyendo a un verdadero proceso de reconciliación que no se agota allí pero que indudablemente se hace más que necesario. Entre tanto, es igualmente importante la  necesidad de ver la magnitud real del conflicto y alcanzar el cese bilateral que exige la insurgencia, el cual no se soluciona  solamente mediante el desminado unilateral como pretende la oligarquía criolla, sino que también pasa por que el estado reconozca su papel activo en contra de las marginadas, según Naciones Unidas solo por mencionar un ejemplo, en el último periodo se han registrado 57.200 casos de desaparición forzada (4) con lo cual salta se recalca la agudización de la lucha y que plantea un panorama en que las condiciones de la guerra distan bastante de encontrar las condiciones reales para su terminación.

Empezar a desescalar el conflicto y alcanzar el cese bilateral al fuego no es cuestión de negociación entre dos  fuerzas. Es ante todo un asunto  de acción, y es precisamente allí en donde seguramente habría que replantear la estrategia político-militar, pues es necesario el fin del recrudecimiento del conflicto en los términos que las clases dominantes del País y sus amos imperiales están dispuesta a mantener  ya que les puede abrir múltiples accesos a la generación de ganancias como el mismo hecho de hacer de  la guerra y su subsecuente industria militar un rentable producto de  ingresos para el capital. En ese sentido, el fin del recrudecimiento del conflicto debería pasar por la acción política anti-militarista/guerrerista impulsada desde el movimiento social  colombiano, ( reflejado en la de autodeterminación de las comunidades indígenas, zonas de reserva campesina, procesos de objeción por conciencia, campañas por el desmonte de los aparatos represivos. etc) paralelo a la avanzada en la confrontación en zonas de control paramilitar y en territorios donde tienen cabida las empresas transnacionales , como herramienta de presión ante las mismas demandas que la misma base o el movimiento social sostenga.

Para nosotras es clara la vocación de Paz que ha mostrado el Gobierno Santos, con acciones tales como las desapariciones, la ofensiva en diálogos preliminares contra las cabezas del secretariado, y las políticas permisivas con el capital transnacional, entre otras. En Consecuencia, consideramos que la lucha sea por los medios que sea debe enfocarse en construir con la gente un fuerte movimiento Anticapitalista compuesto por las campesinas, obreras, estudiantes y marginadas en general. Un movimiento que tenga la contundencia de  que así se firme la paz, se levante la mesa o se consiga el Cese Bilateral,  asegure que las luchas van a continuar ya que una paz que se encuentre en consonancia con las necesidades de todos los sectores explotados sólo es posible mediante la lucha organizada en la que se puedan recoger tanto quienes valientemente se levantaron hace décadas en campos y veredas contra un sistema que le negó la vida digna hasta quienes hoy por hoy somos hijos de esa historia de violencia. La paz llegará con la resolución de las condiciones de opresión y desigualdad que dieron origen al conflicto  en este pedazo de tierra que llamamos Colombia gestando un nuevo tipo de organización social que evidentemente no se materializara con las prebendas que ofrezca la oligarquía criolla.

  1. Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz(Burg, ducado de Magdeburgo, 1 de julio de 17801 – Breslau, Silesia, 16 de noviembre de 1831) fue un militar prusiano, uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar  Es conocido principalmente por su tratado De la guerra, en el que aborda a lo largo de ocho volúmenes un análisis sobre los conflictos armados, desde su planteamiento y motivaciones hasta su ejecución, abarcando comentarios sobre táctica, estrategia e incluso filosofía.

2. Vega Cantor Renán, Profesor Titular Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá.  La dimensión internacional del conflicto social y armado en Colombia injerencia de los estados unidos, contrainsurgencia y terrorismo de estado.

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/comisionPaz2015/VegaRenan.pdf

3. Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera

https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf

4.Colombia: ONU reconoce más de 57.200 desaparecidos, victimas buscan a cientos miles de miles.

http://www.argenpress.info/2011/06/colombia-onu-reconoce-mas-de-57200.html

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