Jornadas de indignación Campesina, étnica y popular

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Bogotá fue una vez más epicentro de las Jornadas de indignación de la Cumbre étnica, campesina y popular evidenciando nuevamente las problemáticas del agro en Colombia.

Nuevamente el campo se tomó la ciudad. Más de 5ooo personas provenientes de diversas partes del país y pertenecientes a distintos procesos organizativos se dieron cita para plantear sus legítimas demandas ante el reiterativo incumplimiento del Gobierno de Juan Manuel Santos y su camarilla de ministros a los acuerdos realizados en pasadas movilizaciones, esto enmarcado claramente dentro de las problemáticas -que revisten un carácter histórico- del campo colombiano, causa substancial del conflicto social, político, económico y armado el cual padece Colombia.

A dos años exactos del paro agrario1, experiencia cúspide de la movilización social y del inconformismo que generó y genera el aparataje neoliberal,  las peticiones recogidas por las organizaciones articuladas en torno a la cumbre agraria campesina étnica y popular son similares, sino totalmente iguales a las de hace dos años. Lo que conlleva a afirmar que el estado  -más preocupado en levantar cortinas de humo como ocurre actualmente con la relación hostil con el vecino  venezolano- ha incumplido sus promesas de intervención a las problemáticas que expresan sectores contrahegemonicos, cosa para nada extraña cuando este responde a los dictados internacionales del Banco mundial, el fondo monetario internacional y otros órganos criminales por el estilo.

Estas peticiones versan sobre problemas puntuales del campo colombiano y no solo este sino la manera como se relaciona con la ciudad, en ese sentido se habla o se exige de un nuevo ordenamiento territorial y la redefinición de la organización de la producción de acuerdo  a las necesidades de las comunidades-Zonas de reserva  Campesina, Comunidades Indígenas-, la no estigmatización y no persecución a líderes sociales, defensores de DDHH y demás, participación directa en la toma de decisiones en temas relacionados al agro, garantías para que los cuerpos de niñas y mujeres no sean botín de guerra, reconocimiento y garantías para ejercer los derechos de las comunidades afro e indígenas, solución estructural a la crisis carcelaria, entre otras2.

Las mencionadas peticiones y  demás fueron escuchadas desde el pasado domingo 30 de agosto hasta el sábado 5 de septiembre en las frías calles Bogotanas, iniciando con la instalación de las delegaciones participantes en el coliseo el campin, pasando por la toma pacifica al ministerio de agricultura los días lunes 31 de agosto y martes 1 de septiembre, la toma a las universidades públicas de Bogotá al día siguiente,  la movilización y el septimazo, jueves y viernes respectivamente, permitiendo la visibilización de sus apuestas. De estos espacios de igual manera se recoge la imperiosa necesidad de seguir avanzando en términos organizativos, articulación de movimientos sociales y en el trabajo serio y real con las comunidades que por años y siglos han y hemos sido  despojados de nuestras tierras y de nuestras mismas vidas, a su vez con la propuesta concreta de desarrollar un PARO NACIONAL para el próximo año llamando a todos los sectores sociales victimas del actual modelo extractivista.

Para nosotrxs es importante demarcar el contexto en el que se realizan estas acciones puesto que es inminente el oportunismo socialdemócrata de sectores que disputaran puestos para alcaldías, concejos, gobernaciones tomando como banderas de campaña las peticiones desarrolladas por los participantes de la cumbre agraria que a la final sostienen esta misma táctica política para el desarrollo de sus agendas programáticas. En ese sentido, desde nuestra perspectiva libertaria acompañamos y apoyamos directamente las justas demandas del campo señalando el problema estructural que tiene que ver con el sistema de producción vigente, así como de la misma manera nos distanciamos frente a las apuestas de pacto y transacción con el régimen y la participación electoral ya antes esbozada.

Es por esto que vemos la imperiosa necesidad de fortalecer los procesos de los movimientos sociales desde las bases que lo integran a partir del  trabajo político en comunidades, agudizando las contradicciones sociales y construyendo nuevas formas de organización no vertical y anti- patriarcal que cimiente desde ya la nueva sociedad, el nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones.

Colectivo Contra*informativo Subversión.

[1] https://ccsubversion.wordpress.com/2014/05/03/las-anarquistas-el-movimiento-social-y-el-paro-agrario-etnico-y-popular/

[2] http://remapvalle.blogspot.com.co/2014/03/pliego-de-exigencias-cumbre-nacional.html?m=1

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