De Fascismo, Neofascismo y otras estupideces

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La compleja correlación de fuerzas que existe hoy en día consecuencia de aconteceres políticos de diversa índole tanto a nivel local, nacional e internacional ha posicionado claros actores antagónicos en conflicto en consonancia a sus respectivas perspectivas de clase, aunque en algunos casos se encuentren en el espacio común de la representación política que resulta ser el sepulturero de la misma.

Así pues, la avanzada de apuestas progresistas/populistas impulsadas por la izquierda y centro/izquierda y sus reformas que en sus contextos específicos reparan las fisuras del capitalismo mientras se convive con él, con Latinoamérica como referente excepcional pues en los últimos tiempos se han construido proyectos de este corte tal como el –Socialismo del siglo XXI desarrollado por Hugo Chaves Frías en Venezuela-, lo que ha tenido tras de sí una firme, histórica y sistemática reacción de las fuerzas reticentes al cambio: la derecha y la ultraderecha, pues ven afectados sus intereses económicos cuando hay visos de de compartir sus beneficios con otra casta burocrática como la anteriormente mencionada de Venezuela, intereses estos creados bajo el amparo de años y años de despojo, expoliación y terror a gran parte de la humanidad.

En ese sentido y para referirnos a dos grandes ejemplos de esta respuesta reaccionaria y fascista –apoyada por grandes cadenas de Radio y Tv, de los cuales son socios- en clave de dinámica nacional e internacional mencionaremos al paladín del paramilitarismo y la motosierra que actualmente se desenvuelve como senador de Colombia: Álvaro Uribe Vélez y su homólogo –en lo que a fascismo se refiere – el multimillonario y precandidato republicano Donald Trump. Ellos pues demuestran con gran lucidez la caverna política que existe en sus cabezas Siendo la prueba fehaciente de que los proyectos totalitarios están vigentes así se les disfrace de democráticos, más aún, en tamaña época de retórica hipócrita y de palabras rimbombantes para el agrado de académicos, políticos y demás: apologetas posmodernos sostenedores de lo existente.

Álvaro Uribe en el contexto colombiano en medio de la coyuntura histórica de diálogos de paz entre la insurgencia y el gobierno nacional sigue sosteniendo su estrategia militarista en parte de lo que muy bien se ha dado en denominar “contrainsurgencia Nativa” en connivencia, complicidad y acción directa con el paramilitarismo, en clara oposición a una salida política y negociada al conflicto, social, político, económico y armado en vías de desarrollar la tan mentada Confianza inversionista que no es sino entregar el territorio nacional (más de lo que ya está) al capital transnacional por medio de tratados de libre comercio. Estas tácticas sin más, sostenidas bajo el paraguas de un partido político –Centro Democrático- cuya figura prominente y de propaganda fascistoide es él de tal manera, que cuenta con un sequito de esbirros y servidores de la más criminal estirpe que alaban sus planteamientos sin rechistar Consecuente con ello, gran parte de la población se siente identificada con este proyecto movidos por el carisma y la personalidad de

este zorro político que hace recordar a los más temidos personajes europeos del tipo de Franco, Hitler o Mussolini.

Por otro lado, en el país del Tío Sam, la avanzada xenófoba y racista de Donald Trump y su oratoria llena de insultos y amenazas hacia inmigrantes de distintas nacionalidades que hacen del mismo modo recordar las despiadadas guerras civiles que han tenido lugar en el territorio estadounidense por la supuesta supremacía de una casta gobernante sobre la otra. Este señor y su multimillonaria fortuna – que paradójicamente ha sido alimentada por la explotación de la fuerza de trabajo de aquellos inmigrantes que tanto detesta – harán resurgir odios encarnizados y polarizaran aún más la ya dividida sociedad gringa que en gran parte esta movida por ese patrioterismo barato, en últimas, es la representación del clásico chovinismo que este personaje representa.

Estos dos ejemplos personifican en si un proyecto a escala planetaria que hacen remecer la geopolítica en general. Mientras la dinámica sea así y el fascismo logre acaparar a grandes cantidades de población tras artimañas de publicidad engañosa y la izquierda populista, estatista y parlamentaria limite su acción política a dar contentillos con reforma tras reforma, remiendo tras remiendo y no sea capaz de generar una ruptura radical con el modo de producción y con las condiciones/relaciones existentes. Nosotrxs no escatimaremos en gastos y seguiremos organizando las fuerzas del “pueblo” para realizar dicha ruptura, tal revolución que es el único fin de quienes deseamos sinceramente la libertad como lo diría Mijaíl Bakunin hace algún tiempo.

¡No pasaran!

Cc. SubVersión.

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