Salario Mínimo: lo ancho pa’ ellos, lo angosto pa’ uno!

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En medio de tamaña parafernalia mediática acompañada de cantos de sirena cargados de retórica democrática en supuestos tiempos de paz, el gobierno nacional en cabeza del presidente Juan Manuel Santos y sus esbirros de las carteras de trabajo y hacienda: Lucho Garzón y Mauricio Cárdenas respectivamente, decretaron para este 2016 un pírrico y mezquino aumento salarial del 7% dejando entrever que la tan mentada paz con la que balbucean tendrá que firmarse sin condiciones dignas para el grueso de los y las colombianas. Y no podría ser de otra forma, ya que como nos recuerda Marx(1), el salario en el capitalismo funciona inexorablemente a destajo en contravía del trabajador -plusvalor-, siendo esta condición indispensable para que unos determinados sectores puedan acumular a costa de la explotación de los demás.

El mísero aumento salarial que solo beneficia a la elite política y económica del país adquiere un matiz aún más negativo cuando se hace un análisis económico del mismo a partir la tasa de inflación, que en el 2015, fue de 6.77%, la más alta en los últimos siete años según estudios del propio gobierno nacional. Esta cifra que por sí sola no dice mucho, en realidad es clave a la hora de comprender las condiciones cotidianas de las clases explotadas de las cuales hacemos parte: Alimentos con precios por el cielo, viviendas costosísimas que hacen imposible su adquisición hipotecando el sueño de vida digna para muchas, entre otras, que asfixian a los y las trabajadoras día tras día. Igualmente, según datos tomados de una revista de alta gerencia económica adepta a los postulados económicos del gobierno resaltan estas cifras:

“Con el incremento de 6,77 por ciento en el costo de vida durante el 2015 y con el reajuste del 7 por ciento en el salario mínimo (el cual quedó fijado en $689.454) viene el aumento de arriendos, seguros, multas, entre otros.

En el primer lugar del listado de alzas, está el canon de arrendamiento de vivienda urbana el cual subirá atado a la inflación del año pasado (6,77 por ciento).

Entretanto, con el incremento de 7 por ciento para el salario mínimo se reajustaron las tarifas de comparendos, patios y grúas. Por otra parte, el Seguro Obligatorio para Accidentes de Tránsito (Soat) subirá un 7 por ciento teniendo como referente el reciente ajuste de la remuneración mínima.

Además, los peajes que están a cargo del Invías se reajustarán desde el 12 de enero teniendo presente su categoría, mientras que la tarifa de aquellos que se encuentran en manos de las diferentes concesiones se modificará con la inflación como base.

Además de los aumentos en mención, los servicios notariales y el valor de la expedición del pasaporte se incrementarán de acuerdo con la inflación. Desde el lado de la salud, los copagos y las cuotas moderadoras de las EPS también quedarán sujetas a un alza que tiene como referencia el aumento del mínimo”. (2)

De manera demagógica ante el inconformismo que ha generado el pírrico aumento, los economistas defensores de las elites criollas lo han justificado como consecuencia de los estragos generados por el fenómeno del niño , que si bien es cierto, es uno de los factores incidentes, no puede emplearse como pretexto único, ya que en realidad la matriz de la inequidad en Colombia reside en la desmedida y desproporcionada concentración de las

riquezas, la extracción y el subsecuente despojo de tierras, la especulación como método predilecto del capital financiero, la entrega desmedida del suelo/subsuelo nacional a empresas trasnacionales, la tercerización laboral, el aumento en el precio del combustible, aumento del dólar y devaluación del peso colombiano… etc. Puestas las cosas de esta manera, es clara la intención de las elites por evadir la verdadera responsabilidad que recae en banqueros, empresarios, industriales y economistas neoliberales que se sacian, cual hienas hambrientas, ante ruin panorama para la mayoría de la población. En palabras del presidente de la república: “este Gobierno es el que más ha trabajado por los más pobres. La inflación fue muy superior a la meta del Banco de la República, y eso se debió a factores temporales como el fenómeno del Niño y la devaluación. Espero que esa devaluación aminore su ritmo este año” (3). Declaraciones que no pueden hacer más que causar rabia e indignación por tamañas contradicciones que suscitan interrogantes para gran parte de la población. Imagínense: ¿Si esto es trabajar por los más pobres? ¡que tal donde no lo hicieran!.

Visto así, el panorama para este año no es nada alentador pues el rigor de la economía neoliberal y la apertura económica se deja sentir con todo su peso causando estragos devastadores que demuestran que el conflicto seguirá latente mientras continúen agudizándose las contradicciones que tendrán que ser una invitación para seguir luchando. Pues tal parece que seguimos viviendo en un país en el que impera como diría la canción vallenata de Beto Zabaleta y Emilio Oviedo: “La Ley del Embudo: lo Ancho pa’ ellos lo angosto pa’ uno”.

Este panorama nos remite a una lapidaria frase que se encontraba plasmada en un muro del centro de Bogotá –Av Jimenez con Carrera 10- donde se podía leer: “No es una crisis, es una oportunidad de Guerra”. Esta consigna podría adquirir un matiz movilizador si es asumida como una declaración de guerra al estado de oprobio que reina en Colombia. Una guerra que se nos presenta como una oportunidad de volver a tomarnos las calles, a organizarnos con las vecinas, oportunidad de parar las actividades porque esta vida de miseria a la que nos quieren condenar no es destino manifiesto. Más allá del domingo 24 de Enero como fecha escogida para iniciar un nebuloso paro nacional convocado por diversos sectores entre los que se encuentra la alta burocracia sindical que busca acaparar como es costumbre el descontento generalizado existente, debemos comenzar este año haciendo imperativa la necesidad de impulsar la lucha clasista contra la patronal en la que nosotras las trabajadoras precarizadas, tercerizadas y vilipendiadas en general, tomemos las riendas para empezar a cuestionar este sistema de miseria, muerte y exclusión, haciendo que en un futuro referirse a la explotación del trabajo asalariado sea cosa del pasado.

NOTAS:

(1).Ver al respecto: MARX,Karl. Manuscritos económicos y filosóficos de 1948

(2) Revista Portafolio. Disponible en : http://www.portafolio.co/economia/gobierno-no-revisara-el-aumento-del-salario-minimo

(3) ibid.

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