Territorios

Desalojos Nunca Más!

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Solidaridad con la comunidad desplazada del barrio Bilbao por el Gobierno Distrital de la ciudad de Bogotá el pasado 24 de abril.
Antes de ver los primeros rayos del sol, los habitantes de Bilbao verían los escudos de la fuerza policial entrar a su barrio, en una marcha no muy amable, acompañados de la Personería Distrital, brillando por su ausencia Derechos Humanos.
Un mes antes de la presencia policial, funcionarios de la alcaldía mayor de Bogotá, visitaron la comunidad para un supuesto censo de familias del sector, engañándolas para recoger sus firmas, en lo que posteriormente sería la “notificación/aprobación” para un desalojo voluntario; en el cual, se daba un plazo de cinco días, de lo contrario, el uso de la fuerza estaría presente.
El Escuadrón Móvil Antidisturbios, inauguró la actividad lanzando gases lacrimógenos, disparando bolas de goma y golpeando con sus bolillos a niñas y niños, personas en condición de discapacidad y de la tercera edad. Simultáneamente, otros agentes, se encargarían de prender fuego a las casas, según relata la comunidad. Dejando sin oportunidad de salvar utensilios personales o familiares.
Más de mil personas desalojarían sus casas, quedando en la intemperie sin rumbo alguno. Mientras tanto, el Distrito sin planes de reubicación o soluciones efectivas.
Cinco días después del suceso, cientos de personas siguen pasando la noche a la deriva, esperando una solución real y efectiva, organizándose para conquistar el derecho a una vivienda digna.
Así pues, denunciamos al alcalde Enrique Peñalosa, al Esmad y las instituciones del distrito por lo que pueda pasar en un posible segundo desalojo.

¡Por el derecho a la ciudad, lucha y organización!

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Resistencias Multicolores

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*El siguiente artículo hace un esbozo básico de las resistencias de los pueblos en Colombia. Es una pincelada histórica general. Se centra en buena medida al proceso indígena, pero sin entrar a fondo. La segunda y quizás tercera parte se irá construyendo a partir de este texto.

Una mirada al caminar de las comunidades, en el cual cada paso, se dirige por el andar de la comunidad, la identidad, la cultura y el territorio.

“Cuentan nuestras gentes más ancianas, nuestros jefes, que los dioses hicieron al mundo, hicieron a los hombres y a las mujeres de maíz primero. Y que les pusieron precisamente el corazón de maíz.
Pero que el maíz se acabó y que algunos hombres y mujeres no alcanzaron corazón.
Pero también se acabó el color de la tierra, y empezaron a buscar otros colores y entonces les tocó corazón de maíz a gente que es blanca, roja o amarilla. Por eso hay aquí gente que no tiene el color moreno de los indígenas, pero tienen el corazón de maíz, y por eso están con nosotros.
Dicen nuestros más antiguos que la gente que no agarró corazón luego lo ocupó, ocupó el espacio vacío con el dinero, y que esa gente no importa qué color tenga, tiene el corazón de color verde dólar.
Y dicen nuestros antiguos que, cada tanto, la tierra busca proteger a sus hijos, a los hombres y mujeres de maíz. Y que llega un momento -que es cuando la noche es más difícil- donde la tierra se cansa y necesita que esos hombres y mujeres le ayuden a vivir”.

Los otros cuentos, Volumen 2

Según la historia oficial, hace un poco más de 500 años, una oleada de “conquistadores” (invasores) europeos comenzaron a usurpar tierras americanas. Podremos decir que al sol de hoy no se han regresado por donde vinieron. Digamos entonces que los que están ahora, -unos cuantos siglos después-, se encuentran con más poder, más dinero y más tierras; con aquella violencia; física y simbólica, compañera de aquellos. Invasores que se han “transformado” en empresas contribuyentes para la economía mundial (transnacionales). Por acá, andan rodando más de 700 de éstas1, europeas, asiáticas y norteamericanas.

Por allá, en los siglos XVI-XVII-XVIII saquearon oro, plata y metales preciosos; hoy, siglo XXI, quieren llevar nuestras aguas, el olor de nuestras plantas, los colores de los bosques, los saberes de las abuelas y la cultura material e inmaterial de nuestros pueblos, y por demás seguir pretendiendo que hagamos todo a lo que ellos no están dispuestos. Leer el resto de esta entrada »

La paz más cerca del capital, más lejos de los pueblos

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La desarmonización en los territorios ancestrales y sagrados de las comunidades étnicas no ha cesado; ahora, en plenos diálogos-acuerdos entre las insurgencias y el Gobierno Nacional sobre un eventual fin del conflicto armado, la bota militar y paramilitar se ha asentado con un gran poder de sangre y muerte en aquellas tierras.

En los últimos meses, en el Cauca, y en general en municipios y ciudades del país, la ofensiva paramilitar –ojo, no BACRIM o bandas delincuenciales- ha hecho resurgir un dominio de terror entre los habitantes rurales y urbanos de estos territorios. Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, las Águilas Negras y otros grupos no identificados han retomado fuerza y capacidad militar en territorios estratégicos para sus acciones cobardes y terroristas. El paramilitarismo está atacando, igual que el Uribismo, cabe preguntar: ¿Casualidad? o ¿Combinación de todas las formas de lucha?

De este modo el movimiento social, la población en general (estudiantes, trabajadoras/es, afrodescendientes, campesinas/os, indígenas, personas de a pie) estamos resistiendo a la ofensiva que se está llevando a cabo con amenazas, hostigamientos, paros armados y atentados. Paros armados en donde la ultraderecha tiene dominio militar: El Urabá Antioqueño, zonas del Magdalena Medio, y que además de ello, allí están asentados grandes emporios económicos,  multinacionales o terratenientes, de nuevo cabe preguntarnos: ¿Casualidad?

¿Es casualidad que en tiempos de una posible desmovilización de las insurgencias del país aparezca como un monstruo el brazo armado de la ultraderecha?

En lo que va corrido del año 2016 han asesinado –preocupantemente- decenas de militantes de Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos y líderes comunales así como de organizaciones sociales indígenas, campesinas y afros.

En el Norte del Cauca, departamento aguerrido con presencia de las insurgencias gracias a sus condiciones geográficas y su configuración social, también han tomado posiciones los paramilitares –o eso parece- donde las comunidades indígenas  y en este caso la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) en repetidas ocasiones han venido denunciando amenazas en su contra: El día 6 de Abril, seis personas armadas interceptaron a un líder indígena para notificarle su exilio obligado del pueblo, de lo contrario, lo asesinarán[1]. Así como también el coordinador de la guardia indígena está amenazado desde hace varios días.

En estos cuatro meses del presente año se ha incrementado en un 38%  -a comparación del año 2015- la violación de los Derechos Humanos a comuneros indígenas, por parte de la policía, ejército, ESMAD y grupos armados paramilitares. La violación a la jurisdicción especial indígena ha sido negada por la justicia ordinaria del Estado; irrespetando, discriminando e imponiendo la autoridad estatal; tal es el caso del líder indígena Feliciano Valencia en el 2014: En la minga social del 2008 en movilizaciones y protestas adelantadas por la comunidad indígena, el cabo del ejército Jairo Chaparral se infiltraría con el objetivo de montar un falso positivo judicial, donde señalarían que las protestas estaban apoyadas por la guerrilla. En su morral, se encontraría un radioteléfono, así como prendas de las fuerzas armadas colombianas. La justicia indígena y comunitaria declararía contra el militar 20 azotes y un baño con plantas medicinales para armonizarlo. Valiéndose de lo anterior, el Estado colombiano sentenció a 18 de años de cárcel a Feliciano por tan duro castigo al militar[2]. O el caso de los siete comuneros indígenas capturados por transportar palos de guadua en una camioneta, que según la policía el delito era destruir el medio ambiente[3]. No hay que saber más para darse cuenta del descaro y el racismo.

Pero la desarmonización no es solamente eso. La minería en sus territorios ha incrementado fuertemente, desangrando y perforando la Madre Tierra para la extracción de oro, lo que conlleva a un desequilibrio ambiental, social y cultural de grandes proporciones. Los cultivos ilícitos también han aumentado, con otra gran casualidad: Luego del posicionamiento de una base militar en las montañas cercanas a estos cultivos, la producción de coca y marihuana aumentó[4].

Lo anterior, expresado y denunciado frecuentemente en distintos espacios de confluencia política, social y cultural ha logrado llegar a muchos oídos, pero hace falta llegar a muchos más. Oídos dispuestos a escuchar para gritar, a ojos dispuestos a mirar para ver, a manos dispuestas a construir. Lo anterior, parece que para la insurgencia sentada en La Habana, no le ha quedado muy claro, en cuanto a la participación del movimiento indígena, campesino o afro. No se trata de cooptar, se trata de escuchar y llegar a la anhelada Unidad.

El 23 de febrero pasado, las comunidades del Cauca se encontraron para analizar el encuentro de los actores del conflicto que lleva más de 4 años. A partir de cuatro preguntas se analizó la situación. Una de estas preguntas fue:

¿Cómo incidir para que la mesa de negociaciones de paz en la Habana – Cuba, garantice el diálogo con los pueblos indígenas? La respuesta que dieron los participantes fue muy  concreta, señalaron  que la propuesta que dieron algunos líderes de incidir en la mesas de negociaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC sonaba de forma interesada, porque no es posible  participar en estos diálogos sin tener propuestas que sean construidas de forma consulta y por las bases, en este sentido es mejor exigir a los actores armados y el capital transnacional  que respeten los  territorios en vez de incidir en la mesa que no aborda la crisis del sistema capitalista[5].

La propuesta de paz que desde el Norte del Cauca y en general las comunidades étnicas siempre han demandado para su pervivencia y armonía se construyen a partir de demandas ancestrales y comunitarias bajo lógicas de democracia directa en asambleas amplias: Los derechos territoriales de los pueblos indígenas, el fortalecimiento del gobierno propio, garantías para desarrollar la autonomía. Demandas que el propio Manuel Quintín Lame las iba tejiendo en las insurrecciones de principios del siglo XX para que en 1971 se conformara el Congreso Regional Indígena del Cauca, donde su lucha ha sido por la pervivencia y la paz; la unidad, tierra, cultura y autonomía.

Para la última semana de Mayo, se está organizando una gran movilización desde los territorios ancestrales, en la que pedirán al Gobierno Nacional el cumplimiento del 97% de lo pactado en el último paro nacional agrario. En esa medida de reivindicaciones y demandas, también se observará con ojos críticos el tema de la minería, la tenencia de la tierra, el paramilitarismo y la participación en la mesa de negociaciones.

Hay que recordar, que en Cuba con las FARC-EP, o en varios países del continente con el ELN, no se está ni se va a negociar el modelo económico ni el problema agrario en profundidad. Las insurgencias están condicionadas bajo sus banderas políticas, dejando a un lado las propuestas del grueso de los movimientos sociales de talante autónomo. Por todo lo anterior, hay que impulsar los principios de autonomía que se pueden encontrar en luchas sociales y étnicas, que más allá de lo que se pacte entre dos actores del conflicto, puedan llegar a dilucidar un horizonte de lucha donde los pueblos salgan del olvido y la muerte.

[1] Denuncia hecha el día 7 de Abril por la consejera de la ONIC en rueda de prensa con medios alternativos de comunicación.
[2] Ver al respecto:http://www.las2orillas.co/caso-feliciano-valencia-justicia-indigena-si-pero-cuando-conviene/
[3] http://www.nasaacin.org/informativo-nasaacin/nuestra-palabra-kueta-susuza-2013/8094-la-detenci%C3%B3n-de-siete-comuneros-del-resguardo-ind%C3%ADgena-de-sanfrancisco-es-otro-golpe-para-la-justicia-propia

[4] Denuncia hecha el día 7 de Abril por el gobernador de la ACIN, en rueda de prensa con medios alternativos de comunicación.
[5] Vera al respecto: http://www.nasaacin.org/nuestra-palabra/8078-%E2%80%9Cuna-cosa-es-lo-que-piensa-el-burro-y-otra-cosa-el-que-lo-arrea%E2%80%9D-comuneros-hablando-de-%E2%80%9Cincidir%E2%80%9D-en-la-mesa-de-negociaciones-de-paz-en-la-habana-cuba

¡A las Calles a Parar!: Perspectivas frente al paro nacional 17M

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En medio de un convulsionado panorama político nacional, se espera de las jornadas de movilización nacional convocadas por diferentes sectores sociales una respuesta a la altura de las circunstancias. No podemos estar peor y cada diagnostico sobre la situación actual lo reafirma.

¡Apagón! Dicen desde arriba cuando a sabiendas de lo que realmente ocurre está ligado a la desbordada situación producto directo por una parte de la acumulación por desposesión propio de las transnacionales extractivistas que tienen sus extensos enclaves en nuestras regiones, y por otro lado, las respectivas ganancias que benefician como siempre al sector privado que ahora en tiempos de crisis le van a vender energía al país.

Por la misma vía, las fuerzas para estatales se han reconfigurado dejando entrever su estrategia explicita de cara a lo que se avecina: El tan mentado “post-conflicto” que hace revivir los más horribles fantasmas del pasado “unión patriótica” ,“A Luchar, se convierten en inevitables y dolorosos referentes frente a las nuevas formas en que se tornaran los conflictos a lo largo y ancho del pedazo de tierra llamado Colombia. La semana pasada tomando el siguiente encabezado del portal web Rebelion.org. Cuatro líderes sociales asesinados en menos de 10 días, un joven líder de la JUCO de Soacha, un líder indígena del Cauca, una lideresa campesina también del Cauca y un líder campesino del Bagre, Antioquia. La semana pasada a líderes sindicales del Atlántico les llegó a su casa la cabeza de un perro diciéndoles que les iba a pasar lo mismo y por todo el país pululan los panfletos de “limpieza social”. Pero nada de eso ha sido gran noticia en los medios, medios que sí llevan una semana horrorizados porque las FARC fueron a Conejo”.

Aparte de esto, y como lo hemos mencionado en editoriales anteriores, la situación de la guajira no da más: hambre, saqueo y muerte son la constante en este departamento caribeño; la resolución de las licenciaturas va viento en popa y las violaciones a la autonomía universitaria son pan de cada día en las universidades públicas del país; la profesión docente no tiene las suficientes garantías para un ejercicio digno de la labor; corruptelas, desvió de recurso donde casos como el de reficar y saludcoop resultan dicientes; la ley ZIDRES en claro detrimento de los intereses del campesinado y en clara dinámica de sostenimiento de uno de los ejes vertebrales del conflicto armado: la tenencia de la tierra en pocas manos; y así sucesivamente hemos venido siendo espectadores de un desgarrador cuadro social y político acompañado de la retórica de paz de parte del gobierno nacional que este jueves en plenas movilizaciones demostrara cuan endeble o cobarde puede ser la respuesta ante las peticiones demandadas por un número importante de ciudadanos inconformes.

En ese sentido entendemos desde el espectro libertario que este escenario reviste una importancia de talante histórico en el cual nos veremos abocados a las calles nuevamente pues es desde ahí donde se deben producir las verdaderas transformaciones que son necesarias en este país agobiado, por donde surca la muerte y la destrucción, pero que a su vez, y en sentido contrario corre rabiosa y digna la justa resistencia de sus pueblos que creemos debemos concebir a este Paro para consolidar propuestas concretas pensadas en perspectiva estratégica de largo plazo que rompa de esta manera con el coyunturalismo y pueda generar rupturas a medida que se vayan dando las posibilidades. Esto a colación porque las apuestas de varias organizaciones será entrar a pactar con el gobierno nacional prestos a sacar la mejor tajada, pero seguramente, no, para aquellos que “representan”, sino para sus propios intereses individuales. Esquiroles que se saciaran y harán de la jornada de movilización un trampolín político, consolidando sus plataformas burocráticas que como veces anteriores dinamitan cualquier posibilidad de camino hacía una ruptura revolucionaria capaz de disputarle y despojar a la clase dirigente la posibilidad de que decidan por nosotr@s, que decidan sobre nuestras vidas.

Y así, el jueves nos encontraremos en la jornada del paro dispuestos una vez más a hacer de nuestras rebeldías un volcán de dignidad.

En las Calles nos Vemos.

Colectivo Contrainformativo Subversión

Fenómeno del niño sin eufemismos: ¡Ecocidio capitalista!

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No saben lo que valen estas orquídeas bárbaras,
muriéndose
ante el televisor de pantalla inmensa,
la videocasetera de lujo
el celular y los discos ópticos,
el kitsch irredento
en las altivas fotos familiares
de quienes conquistaron este mundo
destruyendo con su ganado y su ganancia
la misma selva condenada a morir
que hizo posibles las orquídeas.[1]

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La situación climática que atraviesa actualmente Colombia es explicada de manera simplista y generalizada -especialmente desde las grandes cadenas de (des)información masiva- a partir de lo que se conoce como el “fenómeno del niño”. Este último, es definido por la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres) como “un evento climático que se genera cada cierto numero de años por el calentamiento del océano Pacífico”[2], desde esta concepción agenciada por el binomio medios/institucionalidad, se promueve un código común que lleva a pensar que dicho fenómeno responde únicamente a los avatares de la naturaleza en los que la intervención humana nada tendría que ver, o en el peor de los casos, solo de manera parcial y moderada.

No debería extrañarnos que una explicación tan aparentemente ingenua – por no decir solapada – sea la punta de lanza de quienes desde las altas esferas del poder formulan los paliativos para enfrentar el fenómeno dejando intactos los intereses de quienes se benefician de la imposición de los modelos mineroenergético, de desarrollo urbanístico, entre otros; los cuales tienen enormes responsabilidades en las mutaciones climáticas de los últimos meses. Sin embargo, lo que si logra causar sorpresa es el progresivo abandono de amplios sectores de la izquierda de aquellas ideas y categorías en sus discursos que contribuyen a dimensionar las consecuencias de la crisis ecológica que atravesamos, asumiendo en la mayoría de los casos, posturas que escasamente condenan la negligencia institucional pero poco o nada dicen de la correlación sistémica entre la degradación ambiental y el esquizofrénico modelo de consumo capitalista imperante.

De tal manera que consideramos fundamental retomar el concepto de crisis civilizatoria[3] como punto de partida para leer el contexto en el que nos desenvolvemos, ya que solamente bajo una mirada amplia y radical podemos acércanos a entender la complejidad del problema que nos atañe, y a partir de allí, buscar las salidas que nos permitan superar el atolladero en el que nos encontramos. En ese sentido, la importancia de acudir a esta noción no aparece como capricho apocalíptico como suelen sugerir los promotores del desarrollo sostenible entre otros crápulas defensores del status quo, por el contrario, son los mismos acontecimientos como la contaminación de las fuentes hídricas, la crisis alimenticia, la producción de energías eventualmente peligrosas como lo es la nuclear, la depredación de bosques y reservas naturales, la destrucción de la capa de ozono manifiesta en el cambio climático, y en definitiva, una larga lista de conductas supremamente nocivas que caracterizan en la actualidad la forma de relacionarse de los seres humanos con su entorno. Ello es producto de un paradigma social que hace culto de manera vulgar a la razón instrumental, el mito del progreso y el fetichismo de la mercancía, es decir, que podríamos hablar de una razonamiento que parte de la lógica del capital, acercándonos cada vez más, a un punto de no retorno en el que se encuentra en juego las posibilidades de vida en nuestro planeta.

Visto de esta manera, es posible señalar que:

la crisis ambiental de nuestro tiempo ha sido producida por el modo de producción capitalista, esencialmente debido a su carácter mercantil encaminado a producir no para satisfacer necesidades sino para incrementar la ganancia individual. Este hecho, aparentemente elemental, que rige el funcionamiento del capitalismo constituye la base del agotamiento de los recursos naturales, expoliados hasta un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad, al mismo tiempo que produce desechos y contaminación de manera incontrolable. Desde este punto de vista el capitalismo tiene dos características claramente antiecológicas: la pretensión de producir de manera ilimitada en un mundo donde los recursos y la energía son limitados; y originar desechos materiales que no pueden ser eliminados – cosa imposible en concordancia con las leyes físicas – y que deben ir a alguna parte, lo cual supone exportarlos a los países más pobres de la Tierra.[4]

Sobre este último aspecto es necesario hacer hincapié que la depredación medioambiental también posee un claro sello de clase. En consecuencia, si bien es cierto que la crisis civilizatoria amenaza a todas las formas de vida, igualmente lo es, que sus efectos devastadores se ensañan con particular crudeza contra campesinos, indígenas, trabajadores asalariados, y en general, todas las que por la fuerza se han convertido en la paria del capitalismo; siempre vilipendiados, siempre explotados, serán los ninguneados de los que se referirá Eduardo Galeano[5]. Por tal motivo, mientras son los principales receptores de los efectos negativos del actual modelo de consumo, son a su vez, el blanco de todos los cuestionamientos ya que según el discurso de la tecnocracia ambiental, son los pobres los culpables del deterioro del entorno, y por ende, los llamados a cambiar sus hábitos de vida , ¡como si fueran las personas de a pie las que gastan toneladas de agua en la extracción de minerales, talan indiscriminadamente miles de hectáreas para el negocio de los monocultivos o fuesen responsables de las desproporcionadas emisiones de los gases de efecto invernadero!.

Cabe resaltar a su vez que lo señalado anteriormente también se reproduce a nivel micro y cotidiano. Así pues, evidenciamos como se promueve un consumo desaforado entre los sectores populares de la población que ante la arremetida mediática les arrincona frente a unos valores y prácticas mercantiles, haciendo que en muchas ocasiones, prefieran disponer de un gran televisor de última tecnología, antes que mitigar un problema real como lo puede ser la vivienda, la alimentación o el estudio de sus familias.

Semejante chapucería empieza a caer por su propio peso haciendo mella dentro de la institucionalidad como se puede ratificar con la reciente renuncia del que era ministro de Minas y Energías, Tomás González, quien declinó de su cargo asumiendo la responsabilidad ante los desatines para afrontar la actual crisis energética[6] – aunque nada de raro sería que los verdaderos motivos de su renuncia tengan que ver con la investigación que le involucra junto a su esposa[7]-. Sea cual fuere el motivo, lo cierto es que esta jugada política resultó ser el típico lavamanos del sicario presidencial Juan Manuel Santos, que con los balbuceos demagógicos que le caracterizan, declaró ante los medios la necesidad profundizar las medidas frente al fenómeno del niño, ya que según datos del IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia) la reserva de agua del país en sus embalses oscila entre el 28% de su capacidad total[8]. El anuncio del presidente estuvo acompañado de una fotografía publicada en su cuenta de Twitter en la que se aprecia a funcionarios en la casa de Nariño trabajando con las luces apagadas acompañados únicamente del destello de una vela como muestra de su compromiso inquebrantable con la salud medioambiental. ¡Cuando la oligarquía se compromete con el cinismo se lleva todas las medallas!.

Como un patético festín tendríamos que describir la actual situación del país si tenemos en cuenta que los bombos y platillos con los que hace unas semanas se promocionaba el milagro benéfico que acarrearía la venta de Isagen a precio irrisorio, fueron acallados ante la paradoja de los hechos cuando se hizo pública la decisión del gobierno nacional de comprar energía a su homologo ecuatoriano[9] como parte de las medidas para afrontar los efectos del fenómeno del niño. Paralelamente, las noticias que llegan desde otros puntos de la geografía nacional son igualmente desoladores: “Más de 15.000 personas están sin agua en Carepa, Antioquia”[10], “Declaran calamidad pública en 17 municipios de Santander”[11], “Zambrano, un pueblo bañado por el río Magdalena, se muere de sed”[12], entre otros titulares, que dejan en evidencia la envergadura de la crisis que abordamos.

Sin embargo pese a lo que podría llegar a pensar, ni los grandes centros urbanos escapan a los efectos del accionar medio ambientalmente irresponsable de la estupidez tecnocrática. Vale la pena recordar entonces que el mes pasado se vivió una verdadera tragedia ecológica con el incendio forestal en los cerros orientales de la ciudad de Bogotá dejando una gran cantidad de hectáreas afectadas y el sin sabor ante la posibilidad de que las fuerzas militares fueran las presuntas responsables de estos hechos[13]. Entre tanto, el tontuelo y poco agraciado cultor del concreto , el alcalde Enrique Peñalosa, no podía pasar impune ante el feriado del desastre ambiental. Este paladín del neoliberalismo – el mismo de “transmilenio hace lo mismo que un metro”[14] y “es falso que no se pueda construir sobre humedales”[15]en tan solo un par de meses nos ha demostrado hasta donde puede llegar su compromiso con el ramplón desarrollismo urbano en clara oposición a la más elemental noción ecológica. Gran revuelo causó entonces su propuesta de edificar sobre la reserva Van Der Hammen a la que prácticamente describió como un potrero improductivo, cuestión que a la postre, recibió toda serie de críticas desde diversos sectores que se han opuesto a lo que sería un acto claramente criminal en contra de la naturaleza. Las gracias del señor de los bolardos se inscriben en el marco de un Plan de Desarrollo Territorial que relaciona de manera badulaque

el concreto con calidad de vida en una ciudad atajada en su periferia por los nocivos impactos de la minería, la segregación espacial, entre otras, a la par, que su “visionario” mandatario sueña con equipararla con París o cualquier otro referente europeo solo que enclavado en el centro de esta república tropical.

A partir de todo lo expuesto, no resulta exagerado señalar que nos encontramos en medio de un verdadero ecocidio capitalista que subsume todo a los designios del dios dinero, incluida, la posibilidad de vivir. Ello es constatable en distintos fenómenos de orden mundial como ya se señaló, pero que para no ir tan lejos, tienen sus correspondientes en nuestro país principalmente en manos de la oligarquía nacional y el capital extranjero. Así pues, ningún estupor debe causar la soberbia con la que operan los gobernantes de turno quienes insisten en culpar a las mayorías explotadas de la degradación ambiental como mecanismo para ocultar las verdaderas raíces del asunto. En ese sentido, los diversos sectores en resistencia tenemos la tarea de integrar de manera transversal a nuestras apuestas el problema ecológico como vector nodal junto a las contradicciones de clase, género y etnia. Si no empezamos asumir desde el discurso y la práctica la radicalidad del problema que tenemos por delante, difícilmente podremos encontrar soluciones radicalmente distintas al modelo imperante.

La lucha por la vida es la afirmación de la vida misma.

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[1]    PACHECO,José Emilio. Orquídeas
[2]    Ver al respecto: Unidad de para la Gestión del Riesgo de Desastres . Qué es el fenómeno del niño. En : http://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Paginas/Fenomeno-del-Nino-en-Colombia.aspx
[3]    Autores como Michael Lowy, Edgardo Lander, entre otros, han desarrollado este concepto.
[4]    VEGA,Renán. Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Vol 2. Capitalismo, tecnociencia y ecocidio planetario. Bogotá.Colombia. (2011). P 330
[5]    Ver el poema titulado “Los nadie” del autor en mención.
[6]    Diario El Colombiano. Crisis energética le costó el puesto al ministro de minas. http://www.elcolombiano.com/colombia/ministro-de-minas-y-energia-renuncio-al-cargo-AB3715222
[7]    Blue Radio. Los motivos por los que la procuraduría investiga al exministro. http://www.bluradio.com/125687/los-motivos-por-los-que-la-procuraduria-investiga-al-exministro-tomas-gonzalez
[8]    Información suministrada en emisión de Noticias Caracol (7:00 pm) . 07/03/2016.
[9]    Diario El Espectador. Colombia importará energía desde Ecuador. http://www.elespectador.com/noticias/economia/colombia-importara-energia-ecuador-articulo-618768
[10]  http://www.elespectador.com/noticias/nacional/mas-de-15000-personas-estan-sin-agua-carepa-antioquia-articulo-616327
[11]  http://www.elespectador.com/noticias/nacional/declaran-calamidad-publica-17-municipios-de-santander-articulo-616116
[12]  http://www.elespectador.com/noticias/nacional/zambrano-un-pueblo-banado-el-rio-magdalena-se-muere-de-articulo-619490
[13]  Contagio Radio. Prácticas militares habrían provocado incendio en cerros orientales de Bogotá. http://www.contagioradio.com/practicas-militares-habrian-provocado-incendio-en-cerros-orientales-de-bogota-articulo-19976/
[14]  http://www.elespectador.com/noticias/bogota/transmilenio-practica-hace-mismo-un-metro-penalosa-articulo-609448
[15]  Las2orillas. El antropocentrismo moderno de Peñalosa. http://www.las2orillas.co/el-antropocentrismo-moderno-de-penalosa/

Crisis Arijuna* del Pueblo Wayuu

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“…la expansión de la frontera… convirtió a la región en tierra de guerra por las fricciones entre indios y españoles, entre las distintas parcialidades constreñidas en el uso ancestral de las tierras, y entre estos grupos y aquellos que habían sido sometidos a servidumbre. En el ánimo de los nativos estaba considerar enemigos irreconciliables a todos los que habían tenido relación con los españoles, a quienes no perdonaban, solicitando siempre venganza, sin olvidarla; y cuando la conseguían, su mayor triunfo lo manifestaban quemando sus poblaciones, quizás como un símbolo que borrase la existencia de la traición tangible. Por eso en cada alzamiento.., ningún español podía atravesar sus vecindades sin encontrar la muerte; los indios de servicio formaban parte del grupo enemigo, por lo tanto no existía diferencia entre ellos.”

El análisis que hacen los medios tradicionales enviados por los grandes intereses del capital nacional, se centra en mostrar una Guajira sitiada por la sequía, la politiquería, el desarrollo de clanes políticos hegemónicos y un machismo bastante exacerbado. Es claro que todas estas son situaciones que efectivamente se presentan en la Guajira en estos momentos, pero, debemos hacer el esfuerzo de hacer un análisis más exhaustivo que dirija la atención al porqué de esta situación.

Por ello, trataremos de contextualizar un poco más la situación de crisis de un territorio con unas condiciones de supervivencia muy duras, que albergaba a una cantidad de pueblos indígenas entre los que se encontraban los Guajiro, Calancala, Macurias, Eneal, Arubas, Aliles, Sapara, Atanare, Toa y Cocina… Pueblos que supieron resistir a las guerras entre tribus, y que además, lograron resistir de manera parcializada a embates foráneos que datan desde el siglo XVI, pero que con el advenimiento de las nacientes repúblicas de Venezuela y Colombia, fueron desplazados a las tierras que hoy habitan. Por ello en la actualidad, gracias al efecto del calentamiento global, y peor aún, gracias a la codicia de la civilización occidental estos pobladores sufren las consecuencias del exterminio de su pueblo.

Sin embargo, este artículo no pretende adscribirse a la idealizada concepción que se promueve en diferentes espacios sobre el mundo del pueblo Wayuu, pero sí, en hacer hincapié en la responsabilidad de la actual crisis –que es la de siempre- a los Estados de Colombia y Venezuela.

El pueblo Wayuu es uno de los pueblos Arawak que cuenta con aproximadamente 600.000 pobladoras en la parte alta de la península de la Guajira, su economía se basaba en la caza, la pesca, y posteriormente el pastoreo de bovinos. Ubicados estratégicamente lograron desarrollar nociones frente al comercio que se abría en el siglo XVI con la llegada de algunos españoles, piratas y comerciantes del resto de Europa y sus propios Clanes.

Desde el principio lograron adaptar las experiencias políticas y culturales que desde distintos actores se les presentaban, gracias a su cepa luchadora, lograron adaptarlas para afinar su estrategia de resistencia –violenta o no- contra los navegantes que venían en busca de “Un Nuevo Mundo”. De allí aprendieron la ganadería, el comercio, la horticultura, nuevas técnicas de agricultura y el tan mentado Contrabando.

Su concepción del territorio les permitió confederarse con otros pueblos originarios para resistir frente al invasor, enfrentándose a los españoles por la necesidad de conseguir tierra y mano de obra barata. A partir de este bagaje, posteriormente en el Siglo XVIII, sostuvieron treinta años de enfrentamientos entre 1760 y 1790 contra los sucesivos gobiernos Coloniales que desde España eran enviados a “pacificar” estos territorios.[1] De ahí que “Los Guajiros” tomaran su fama de guerreros.

Con el tiempo y mejores territorios por colonizar, los españoles fueron “conviviendo” con la postura de no sometimiento de estos pueblos, hasta que las propias condiciones incidieron en ir mermando la resistencia del pueblo guajiro cuando la ganadería se volvió más extensiva y las fincas ganaderas de Valledupar y Sinamaica fueron arrinconándolos cada vez más. Además de ello, es importante resaltar el mestizaje que se produjo con otros pueblos rebeldes como los cimarrones, donde convergieron dos concepciones distintas pero afines para resistir al usurpador. Estas situaciones conllevaron igualmente al eventual fraccionamiento del territorio y su equilibrio, cuando los wayuu se enfrentaban por zonas estratégicas comercial y ambientalmente de la península.

En esa medida, cabe resaltar que este pueblo actualmente es producto de las dinámicas comerciales y mercantiles con las que fueron lentamente sometidos en su propio entorno: la actividad de la ganadería y el comercio sufrieron una gran demanda con sucesos como la construcción del canal de Panamá, o la guerra Hispano-Cubana, que lograron romper el equilibrio que durante siglos habían intentado conservar.

Y prueba de ello fueron las grandes migraciones laborales que se percibían hacía las grandes urbes cercanas, consolidando un modelo de organización territorial que arrojaba las ancestrales rancherías cada vez más cerca de las grandes urbes. Se puede decir con esto fueron arrojados a convertirse en los cinturones de miseria de los grandes territorios de intercambio de productos y servicios.

El evento que tal vez se pueda reconocer como la rendición de los pueblos guerreros ante la economía de mercado fue el periodo de alianzas que se dieron entre estos pueblos y los Estados Venezolano y Colombiano, dejando atrás siglos de luchas por su identidad y su autonomía, acoplándose a las dinámicas de un Estado benefactor, que les prometió facilidades y beneficios, como lo hizo el General Rojas Pinilla –Dictador Colombiano- que en los años 50, les prometió molinos de viento para extraer el agua del subsuelo.

Ahora en estos momentos nos encontramos con el punto de una historia que desde el principio apuntaba a este desenlace, un Estado que prometió beneficios a cambio de autonomía, un Estado que comenzó a feriar sus tierras porque eran más productivas en la extracción de minerales y gases que mantener un pueblo originario con sus tradiciones intactas, un Estado que cada tanto se escandaliza y logra hacerlo con los televidentes a partir de informes y especiales sensacionalistas que muestran cómo durante décadas se roban la plata de la salud –que el mismo Estado prometió-Un Estado que gracias a su funcionamiento arrinconó a estos pueblos valientes que resistieron al doblegamiento promovido por el imperio español, pero que desafortunadamente, si logró domesticar la rebeldía y autonomía de un pueblo que durante siglos ha logrado adaptarse a las condiciones más adversas. Por todo esto, la mencionada crisis en la península de la Guajira, no es una crisis del pueblo Wayuu, realmente tenemos que hablar de una crisis Arijuna, una crisis del hombre que no respeto la forma de ser y concebir el mundo del pueblo Wayuu.

*Arijuna= Persona extraña, posible enemigo, conquistador, que no respeta las normas Wayuu.

[1]http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/geograf2/wayuu3.htm

[Crónica] Allí, en un lugar no muy lejos, se resiste liberando la Tierra del terrateniente y el capital.

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¡Cxhab Wala Chacha Chacha!
*El Gran Pueblo Resiste

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Acompañando a la comunidad Nasa en Corinto, Norte del Cauca.
Enero de 2016

El pueblo Nasa es uno de los más de 100 pueblos originarios que milenariamente han habitado armoniosamente con la naturaleza en esta pequeña masa continental, llamada posteriormente como Colombia. Su lengua, el Nasa Yuwe, sigue vigente en las personas adultas de la comunidad; algunas jóvenes también lo entienden y hablan, sin embargo, se ha ido olvidando significativamente –a lo que nos referiremos más adelante-.

Así como en general el Norte del Cauca ha sido territorio propicio en el cual todos los actores han encontrado asidero para afrontar el conflicto armado en el país, en particular, el municipio de Corinto por su posición geográficamente estratégica ha sido zona para que organizaciones insurgentes se posen en la zona, lo que ha conllevado a una propaganda por parte de los medios de comunicación como zona de “No pase”.

En gran parte del Valle del Cauca y especialmente del departamento del Cauca, los ingenios azucareros han hecho de las suyas, de la mano de uno de los empresarios más poderosos y millonarios de todo el mundo, como lo es el señor Carlos Ardila Lulle, (quién no es solamente dueño de ingenios azucareros, sino también, de medios masivos de comunicación, equipos de fútbol, entre otros). Al igual que el señor Álvaro José Saa quién perfectamente fue filmado en diciembre del año 2015 junto con sus empleados; amenazando y accionando sus armas de fuego contra indígenas desarmados que se encontraban en “su propiedad privada”. Aquellos señores son beneficiarios de la explotación que desde mucho tiempo atrás ha venido ocurriendo , quienes valiéndose del despojo que han sufrido las comunidades indígenas desde la época colonial y que ha sido una práctica recurrente desde principios del siglo XX, se han beneficiado de las tierras productivas de la zona plana del Cauca, desplazando a las personas nativas hacía las faldas o zonas altas de las montañas que hacen parte de la cordillera central.

Son miles y miles de hectáreas utilizadas para el cultivo de la caña de azúcar, que en un porcentaje muy reducido es destinado para el consumo de azúcar. Sin embargo, un porcentaje de enormes proporciones se destina para producir agro combustible, que no es precisamente para el consumo nacional, sino que se exporta a otros países. Además de eso, el monocultivo genera una gran contaminación ambiental, debido a que no permite que en grandes extensiones de suelo exista otra flora, por lo tanto reduzca la fauna que cumple un ciclo perfecto cuando existe heterogeneidad en los cultivos, sino que además la quema constante (como lo hacen los ingenios) produce dióxido de carbono que repercute en la capa de ozono, facilitando a lo que conocemos como calentamiento global y que también repercute en daños irreversibles en el sistema respiratorio de niños y niñas de las comunidades han sido afectados. El uso de fertilizantes y madurantes a su vez,contamina el suelo, el aire y principalmente las aguas1.

Aproximadamente un millón de personas en el Valle del Cauca y la parte plana del Cauca viven como empleadas de estas plantaciones, lo que ha palabras de sus patrones puede ser una empresa de “desarrollo social y económico”, así como de sustento para miles de familias. Si echamos una mirada unas decenas de años atrás, aquellas tierras antes habitadas por comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas fueron invadidas poco a poco por el discurso de progreso económico que la caña producía2. En pocas palabras, miles de personas trabajan de sol a sol en sus propias tierras ancestrales pero a beneficios de unos cuantos usurpadores.

El vuelco de una actividad neocolonial que desde el siglo XVI se llevaba a cabo por colonizadores españoles, pasó a una actividad de carácter capitalista desde la década del 60 del siglo pasado3, -donde según habitantes de la región-, aquellas tierras se distinguían por su gran variedad de árboles frutales, que albergaban también a decenas de especies de aves, igualmente, creando un ecosistema agradable para insectos y animales de todo tipo. Ahora, lo que se ve, es un desolador y monótono paisaje.

En el municipio de Corinto, donde nos hospedamos toda una semana completa, se presencia personas colonas que han llegado de lugares aledaños o de la ciudad de Cali, así como personas campesinas y afrodescendientes. El actual alcalde de Corinto, Edward García del Partido Liberal (así como su sucesor del mismo partido) ha intensificado una propaganda con un corte claramente racista, donde a lo largo y ancho del casco urbano y en lugares de la zona rural se ha publicitado (pasacalles, pancartas y carteles) una campaña de “No al resguardo indígena”.

A consecuencia del anterior contexto preocupante y violento, lleno de privatizaciones, desplazamientos y contaminación ambiental, las comunidades Nasa –principalmente del Norte del Cauca-, han entrado de nuevo al proceso de liberación de la Madre Tierra, tras surtir un proceso infértil de peticiones permanentemente exigidas, como: “20 mil hectáreas para los nativos del norte del departamento y 6.500 hectáreas para el cabildo indígena de Corinto, incluyendo los predios donde se asientan las empresas cañeras en ese municipio” 4

Su levantamiento se cimienta en procesos de recuperaciones triunfantes de los años 1970 y 1980, 2005 y del intento de recuperación de la hacienda El Nilo, reprimida fuertemente por parte dela Policía Nacional y paramilitares, dejando un saldo de 20 indígenas asesinados5).

Desde el 14 de Diciembre de 2014 se ha vuelto a escuchar “Libertad para la Madre Tierra”. Las comunidades han entrado a ocupar cuatro predios en zona rural de Corinto (Quebrada Seca, Miraflores, Granadita y García), tres de ellas propiedad de Carlos Ardila Lulle, que en declaraciones ha expresado, no bajar cabeza; lo que significa una resistencia de grandes proporciones por parte de la comunidad Nasa a tan brutales arremetidas por parte del ESMAD, Policía Nacional y Ejército Nacional, juntos, así como arremetidas mediáticas en las grandes corporaciones de la información en Colombia, donde el Caracol Televisión en uno de sus programas “embobazombies” como Séptimo Día, realizó un documental dividido en tres partes, donde expresaba un total racismo y abierto fascismo, como se podía constatar en las entrevistas a simpatizantes uribistas o militantes del Partido Centro Democrático, deslegitimando y criminalizando la cultura indígena en general.

El proceso de Liberación se hace consecuentemente con sus mandatos ancestrales recogidos en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC): Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía se encuentran para pelear contra el poderío del capital.

Unidad

La minga social indígena (permanente en el proceso de Liberación de la Madre Tierra) convoca e invita a toda la comunidad Nasa de todos los resguardos y cabildos vecinos. Así como también a indígenas todas las comunidades y pueblos, personas campesinas, afrodescendientes y demás sectores sociales, trabajadores, estudiantiles. Así, bajo los principios de solidaridad y apoyo mutuo se está consolidando la unidad entre sectores explotados y reprimidos.

Tierra

Las comunidades indígenas, trabajadoras de la tierra por sus vínculos ancestrales y culturales con la Uma Kiwe (Madre Naturaleza en Nasa Yuwe “Lengua Nasa”), han venido entregando y difundiendo el mensaje de convivir amablemente con la naturaleza, donde el complemento entre ser humano y los cuatro elementos de la tierra deben ser imprescindibles para el buen vivir colectivo, que se opone a la sucia y perversa idea/práctica de desarrollo.

Igualmente, reclaman las tierras que les fueron usurpadas ancestralmente. Responsables de ello, son terratenientes y gobierno nacional.

Cultura

El racismo indiscrimado al que han tenido que enfrentar ha sido una batalla de total desventaja. Por un lado, las campañas estatales, por el otro, medios masivos de comunicación han sido reproductores de ver al indígena como muñeco de museo, antes que como persona.

Su resistencia más importante es y ha sido el reconocimiento como indígenas que han venido caminando los territorios milenariamente.

Autonomía

Sus propuestas a partir de la propia educación, salud, agroecología y comunicación nacen a partir de una apuesta colectiva, sintiendo que se hace necesaria en tiempos donde la globalización neoliberal ataca con todo su poderío. Así las cosas, se comienza a sembrar semillitas de autonomía en cada espacio, comenzando a cultivarlas en las asambleas, hasta terminar cosechándolas en el mandar obedeciendo.

El casco urbano de Corinto, cuenta con un hospital propio de la ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca), medicando en su gran mayoría con tratamientos naturales de sabiduría ancestral que comunican abuelas y abuelos. Las brigadas de salud hacia las comunidades de las partes altas de la cordillera son frecuentes, con personas médicas voluntarias que llegan –gran parte- de la ciudad de Cali (Universidad del Valle). Ahora, el hospital está en un Nivel I (medicina básica, donde prestan atención para consultas), a partir de la autogestión, se tiene proyectado –muy pronto- ampliar el hospital para brindar atención Nivel II.

La emisora Nación Nasa Estereo, consolidada a partir de una iniciativa del Tejido de Comunicaciones del cabildo indígena de Corinto del resguardo Paez; tomando una herramienta para difundir, la cual sale al aire con la frecuencia 93.9FM en el municipio (zona urbana y rural).

La educación propia va en camino. Se hace de total importancia, donde se comparta la lengua Nasa en un diálogo de saberes, tejidos y caminos. Una educación integral donde la mente y las manos confluyan en esa línea del buen vivir.

El mensaje que se trae desde el Norte del Cauca es claro y conciso, unidad entre sectores explotados, unidad en pensamiento, unidad en palabra. La lucha no es para las comunidades del Norte del Cauca, es para toda la humanidad. La lucha No es del Norte del Cauca, comienza en el Norte del Cauca.

Desde el Norte del Cauca se escucha: “Ya Basta! Libertad para la Madre Tierra”. Desalambremos las tierras y los corazones; las tierras para caminar, los corazones para sentir. Avancemos en colectivo, acompañándonos en pensamiento desde el lugar que estemos.

¡Hasta que el sol se apague seguiremos en pie las guerreras del arco iris!

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1. Ver al respecto el documental “El amargo dulce de la caña de azúcar” (https://www.youtube.com/watch?v=HxTD_gyPha4)
2. Bermudez, Isabel. (1997). La caña de azúcar en el Valle del Cauca. Orígenes de la banca y la industria en Colombia 1850-1950; Credencial Historia, No 92.
3. Colmenares, German. (1983). Sociedad y economía en el Valle del Cauca. En Cali: Terratenientes, mineros y comerciantes. Bogotá: Banco Popular.
4. Ver al respecto: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/pelea-de-los-indigenas-corinto-articulo-546675
5. Ver al respecto: http://www.nasaacin.org/editoriales/7987-lo-que-vamos-aprendiendo-con-la-liberaci%C3%B3n-de-uma-kiwe