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Suicidio: ¿Cuestión de cobardía?

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sui

Lo más alto ha de alcanzar su altura

partiendo de lo más profundo”

Nietzsche[1]

 

Nota aclaratoria: El presente artículo no debe ser interpretado como una apología al suicidio. Su intención es permitir un espacio de reflexión en el que se discutan algunas perspectivas en aras de aportar a la comprensión de este complejo fenómeno.

 

Polémico y enmarañado; Dos términos ineludibles a la hora de hablar sobre la causales que abrazan el fenómeno del suicidio a pesar de ser una práctica de vieja data dentro de la historia de la humanidad[2]. Dicho ello, cabría preguntarse: ¿por qué hasta nuestros días persiste la negativa a deliberar de forma amplia y concienzuda al respecto?, ¿en qué residen los apelativos desdeñosos   para referirse al suicidio?. Estos y otros interrogantes seguramente no poseen una respuesta única  que solvente la discusión, sin embargo, lo que si podríamos arriesgarnos a afirmar es que las condiciones actuales, es decir las que impone el sistema capitalista, están íntimamente ligadas a la  expresión contemporánea del suicidio.

En clave a este debate proponemos partir de dos presupuestos fundamentales para comprender nuestra línea argumentativa: en primera medida, ubicar el fenómeno del suicidio como una práctica inseparable de las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales que rodean a un sujeto, y por tanto, imposible de concebir desde una mirada subjetivista que otorga la totalidad del peso explicativo a los criterios de la voluntad personal. Paralelamente, nuestro segundo presupuesto consiste en señalar que los juicios peyorativos sobre el suicidio recaen en la transgresión que implica esta práctica a lo que denominamos como “la Santísima Trinidad del Paradigma Autoritario de Occidente” compuesto por: el Cristianismo, la Ciencia y las Mercancías.

En efecto, resulta inverosímil tratar de comprender el fenómeno del suicidio al margen de las condiciones sociales que le rodean, al respecto, una idea de ello nos provee el aún controvertido debate sobre el suicidio en los animales[3]. Así pues, las posturas sobre este asunto pueden agruparse en dos grandes grupos: uno que señala que los animales no pueden suicidarse   puesto que  implicaría voluntad y/o decisión de hacerlo, cuestión que, sólo es posible a través de la razón lo cual es una facultad exclusivamente humana, de otra parte, una segunda postura afirma que si bien los animales “no deciden”  en términos humanos quitarse la vida, lo que si es plausible observar es que en algunas oportunidades especies animales desarrollan comportamientos que les llevan a morir en respuesta a un factor externo tal cual y como sucede con las abejas que pican para defenderse y posteriormente mueren, o, los delfines que dejan de respirar al ser confinados en piscinas pequeñas[4]. A partir de lo anterior se hace evidente que aunque no existe un consenso que permita resolver la polémica de forma definitiva en este momento, lo cierto es que el factor de la influencia que ejerce el medio sobre un ser vivo resulta crucial para comprender las causales que le llevan a quitarse la vida  independientemente de que sea un ejercicio “voluntario” o no.

Consecuentemente, la estrecha relación entre la práctica del suicidio y las condiciones del medio no es exclusiva de los animales, también, se hace manifiesta en los seres humanos. Indicativo es el caso de muchas culturas indígenas en América que durante el proceso de colonización perpetrado por los europeos caracterizado por toda clase de vejámenes  recurrirán al suicido colectivo “para impedir que su raza sea humillada y sometida sangrientamente. Es un mecanismo de defensa y autoafirmación de su propia cultura, que indómita y digna resiste las humillaciones y persecuciones”[5]. Este caso que resulta ilustrativo acerca de la influencia del medio social en la práctica del suicidio nos da luces sobre su censura en la historia como haremos referencia a continuación.

Uno de los principales referentes sobre la desaprobación de la práctica del suicidio históricamente ha sido el cristianismo. La razón de ello estriba en el ejercicio de poder conferido a la noción de vida. En efecto, desde el dogma cristiano es la figura de dios quien posee la voluntad y la facultad de otorgar la vida, de allí se desprende que su “materialización” es la manifestación del poder de dios en el mundo terrenal. Y no podría ser de otra manera, ya que el cristianismo al sustentar su entramado filosófico en la autoridad de un ser divino, construye los juicios de valor junto con las prácticas que le son propias a partir  de su voluntad. Véase pues a manera de ejemplo el famoso versículo de la biblia que señala: “Lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”[6] .Visto desde esta óptica, la persona que decide suicidarse niega a la figura de dios como rectora sobre la vida, y por tanto, la autoridad emplazada en la imagen divina que es al mismo tiempo el sustento del paradigma cristiano. El suicidio saca el concepto de la vida de la noción celestial para situarle en el mundo terrenal, y de paso, al negar la supremacía de dios niega al dogma cristiano en su propia base.

Pero el suicidio no solamente niega la autoridad del canon religioso, también lo hace frente al paradigma de la ciencia occidental, especialmente, en la convergencia de la Medicina con el Derecho. Si bien ambas disciplinas aceptan la interrupción de la vida de una persona, esta práctica sólo es aprobada cuando una persona padece una enfermedad incurable y la autoridad médica así lo avala bajo una serie de parámetros, esto es, lo que comúnmente se conoce como eutanasia. Para el caso colombiano se ha dado una transición al respecto: en primera medida, el código penal en su artículo 326 hablaba de la figura de “Homicidio por piedad” el cual definía como “El que matare a otro por piedad, para poner fin a intensos sentimientos provenientes de la lesión corporal o enfermedad grave o incurable”[7] otorgando una pena que oscilaba entre los 6 meses y los tres años a quien lo practicase. Sin embargo, tendría modificaciones a partir de la sentencia C-236 de 1997, T-970 de 2014 y la Resolución 1216 de 2015, en las que de manera sintética, se acepta la interrupción de la vida de forma asistida con beneplácito de la autoridad médica exonerando de perjuicios penales.

Así pues, aunque esta práctica conciba la muerte voluntaria como una posibilidad, no deja de estar atada a un parámetro de autoridad: en este caso la médica como se señaló anteriormente. Por tanto, el ejercicio voluntario de interrumpir la vida  de una persona queda limitado a las consideraciones de un agente externo, que en el binomio medicina/derecho,  tipifica las condicionales para hacerlo basándose en criterios ligados al orden de lo biológico -enfermedades incurables y/o “estados vegetativos”-. En últimas, noción aunque progresista en comparativa con el paradigma religioso del cristianismo, continua erigiéndose por encima del individuo descartando de tajo otras posibilidades que este pudiese asentir  al momento de considerar o no la continuidad de su vida, en ese sentido, son el Estado y la academia científica otra autoridad que a través de la práctica se opondrá al suicidio.

Otro de los discernimientos al respecto proviene del mundo de la fetichización de las mercancías[8], que tendrá como agravante, la hipocresía con la que se referirá al vínculo existente entre el capitalismo y el suicidio. Caso emblemático el de la compañía Foxconn –que trabajará para empresas como Apple- quien prohibió a su empleados como parte de las cláusulas trabajo el hecho de suicidarse[9], asumiendo posturas fariseas sobre la preocupación que supuestamente generaba en sus directivas la creciente oleada de muertes de sus trabajadores en estas circunstancias. Engañosa postura que busca ocultar las pésimas condiciones laborales a las que son sometidas miles de personas, y que seguramente, influyeron de forma decisiva en la determinación de algunos trabajadores para quitarse la vida.

Lo anterior nos permite evidenciar   que el supuesto desvelo de los capitalistas son lágrimas de cocodrilo, porque su preocupación lejos de ser la vida de sus empleados, reside en la pérdida de mano de obra para acrecentar su capital. En ese sentido, el suicidio aparece como una afrenta a la autoridad de las mercancías quienes en el mundo del capitalismo contemporáneo determinan las relaciones sociales, de lo cual se deduce, que sea de forma consciente o no, el suicidio en algunas oportunidades adquiere connotaciones de resistencia a diversas formas de explotación.

Aunque de forma inmediata quizás no se haga evidente la conexión, el suicidio del  joven Sergio Urrego, de tan sólo 16 años,  aparece a manera de correlato en clave a lo dicho anteriormente. Esto se hace expreso al remitirse a las misivas que dejó Urrego a sus amigos y familiares[10] antes de quitarse la vida o algunas de sus interacciones en la internet[11], en las que, a pesar de los diversos motivos que acompañan la decisión de su suicidio llama la atención que todos ellos giran en torno a las condiciones sociales que le rodean. En particular,  el caso de la presión de la que era objeto en su colegio al hacerse de conocimiento publico sus inclinaciones sexuales y afectivas. Ahora bien, aunque la discriminación no nace con el  capitalismo su persistencia ha tendido a propagarse y ahondarse en la medida que se configura un sistema, que pese a los hipócritas llamados a la diversidad, se cierra normativamente a todo aquello que resulta divergente. Por ello, el suicidio de Sergio Urrego debe ser interpretado como una manifestación de rechazo a los condicionantes de una sociedad que niega de tajo el ejercicio de la autodeterminación.

Después de este breve recorrido en el que se buscó  razonar sobre algunas de las tensiones que se ciñen sobre la práctica del suicidio se hace evidente la necesidad de ahondar en sus elementos analíticos superando las explicaciones cortas y simplistas que le refieren  despectivamente en la cobardía o el desvarío.  El suicidio entonces, constituye un asunto de interés colectivo puesto que más allá de su censura o promoción, nos vincula de múltiples formas y su reconocimiento en la dinámica social es un primer paso en su comprensión, más aún, en un contexto en el que  a partir de la evidencia la relación entre el suicidio y la lucha de clases pareciese indisoluble.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]    Nietzsche,F. Así habló Zaratustra.

[2]    Ver al respecto : http://www.revista.unam.mx/vol.6/num11/art110/art110-3c.htm

[3]    Para ubicar en el debate puede consultarse “Cuando un animal decide dejar de vivir. Suicidio e indefensión aprendida” Disponible en: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/animal-decide-suicidio-indefension-aprendida_6_589051101.html

[4]    Ibid.

[5]    VEGA,Renán. CASTRO,Luz Marina. NÁJERA,Isamel. RODRÍGUEZ,Clara Ines. 12 de Octubre de 1492.¿Descubrimiento o invasión?. Comité Pedagógico de la Campaña Autodescubrimiento. Bogotá.Colombia. (1988). Pp 46-47

[6]    La Biblia. MATEO 10:4.

[7]    Sentencia C-239/97. Ubicado en: http://dmd.org.co/pdf/sentencia-c-239.pdf

[8]    Para profundizar en el concepto remitirse a la obra de Karl Marx “El Kapital”.

[9]    Ver al respecto:  https://www.wayerless.com/2011/05/empleados-fabricantes-de-la-ipad-tienen-prohibido-suicidarse

[10]  A manera de ejemplo: http://caracol.com.co/radio/2015/09/04/judicial/1441344388_890862.html

[11]  Ver al respecto: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14510915

¡A conspirar se dijo!

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conspi

 

En la  historia colombiana, son muchas las formas en las que poblaciones oprimidas han luchado y resistido a sus opresores gracias a la necesidad de defenderse como grupo o comunidad, de tal manera que  conspirar aparece como imperativo para cambiar el orden actual de las cosas. Tal es el caso, en un primer momento, de las resistencias  de los indígenas nativos hacia los españoles, que luchando contra la imposición de una cultura genocida dieron ejemplo de dignidad y respeto por sus ancestros como seres sentipensantes que aportaban al bienestar de sus comunidades. Fue así como el conocido cacique de los muiscas Tundama, en resistencia a la imposición del dominio español y en nombre de sus antepasados asesinados, organiza diversos grupos para conspirar y realizar enfrentamientos en los que la dignidad indígena se hondeaba como bandera, y que hasta nuestros días, es y debe seguir siendo uno de los referentes históricos de resistencia y defensa de lo propio en nuestro territorio. De igual forma, los enfrentamientos de los esclavos negros hacia los esclavistas que injustamente mutilaban sus vidas, no dejaron más remedio que organizarse y conspirar para quemar las haciendas y huir hacia territorios desconocidos donde  fundaron  los  conocidos “palenques” como comunidades libres[1] en las montañas del Caribe principalmente.

La Revuelta de los comuneros en 1781 hacia la ley española inicia en el territorio de Socorro, Santander donde los campesinos levantaron su voz contra las injustas medidas comerciales impuestas por el virrey, que trajo consigo la unidad de campesinos de varios puntos del país que aunque no exigían el cambio del sistema político, se convirtieron en un referente de insurrección y resistencia. Años más tarde, las huelgas obreras frente a la empresa bananera United Fruit Company [2] organizadas e impulsadas por anarcosindicalistas,comunistas e individualidades, que exigían mejoras en sus condiciones paupérrimas de trabajo y salud a los que estaban expuestos dentro de los enclaves bananeros en la costa Caribe colombiana, produjo a raíz de este poder conspirativo de los trabajadores una de las más cruentas masacres conocidas por estas tierras, denominada como la Masacre de las Bananeras, perpetrada por el ejército colombiano en Ciénaga, Magdalena a orden del gobierno del conservador Miguel Abadía Mendez y como respuesta a la tradicional y arrodillada relación con los Estados Unidos; por tal motivo, las diferentes expresiones estudiantiles a lo largo y ancho del país no dudaron en lanzar su voz de protesta ante este grotesco acontecimiento, quienes sin duda alguno tuvieron que pagar con sus vidas una cuota más de injusticia e impunidad.

Todas estas manifestaciones  no son producto del azar ni muchos menos, por el contrario,  son legítimas respuestas a las condiciones de explotación a las  que generaciones de colombianos han sido obligados a vivir producto de imperio del capitalismo y el mercado. No obstante,  son al mismo tiempo el resultado de la creatividad y el ingenio de unas o muchas personas que en un momento determinado pasaron de la contemplación a la acción contra aquello que les oprimía, esto es, lo que solemos llamar la práctica del “conspire”.

Esta vocación en un sentido simple estaría sustentada en la actividad de conspirar, en idear aquellos planes para generar alguna acción determinada. Sin embargo, esta simple acepción le despoja de su potencial, puesto que, difumina sus cualidades  y determinaciones que le hacen vinculante a prácticas sociales y materiales. Por todo ello, consideramos  necesario desglosar algunas de estas cualidades y determinaciones que nos permitan ver por qué es importante esta vocación de “conspire”.

ANALIZAR PARA ACTUAR.

No es extraño que en algún momento en los diferentes procesos que se han dado en el país hayamos escuchado alguna idea o acción que a la postre ha resultado  equívoca,  igualmente, es frecuente que hayamos sido nosotros quienes planteásemos  una acción insuficiente o contraria para transformar una situación determinada, y en ese sentido, en vez de resolver una adversidad se termina  generando más dificultades que soluciones para el proceso; esto debido a una mala lectura, un análisis simple o equivocado de la situación que se está viviendo.

Por este motivo podemos decir que el acto de conspirar no puede partir de la mera especulación, de los análisis simples que llevados algunas veces por la pasión de la coyuntura u otras veces  por el anquilosamiento de las prácticas: hacer lo mismo frente a todos los procesos, sin tener en cuenta el movimiento y los cambios que se presentan, dando por hecho prácticas “infalibles” para cada situación, constituye un error garrafal para los procesos en resistencia, cuestión que aunque obvia, resulta totalmente pertinente si tenemos en cuenta nuestro extensísimo historial de desaciertos.

Para lograr generar acciones congruentes con el momento debemos partir de un análisis concreto, es decir, un análisis que tenga en cuenta el mayor número de aspectos que estén presentes  en la situación en la que nos encontramos, como lo son la situación material, el contexto histórico, la correlación de fuerzas, etc.

Claro está, esta actividad de analizar no se debe ser una mera práctica “académica”,  es necesario ir más allá,  debe ser una herramienta de lucha que nutra aquellas acciones e ideas  que acumulen al proceso que se esté desarrollando, es decir, requiere de  acciones concretas.

LA SOLIDARIDAD, NUESTRA ARMA MÁS FUERTE.

“Las masas oprimidas, que nunca han estado, ni pueden estar, completamente resignadas a la opresión y a la miseria, y hoy menos que nunca, se muestran ávidas de justicia, de libertad, de bienestar y comienzan a comprender que sólo es posible emanciparse por medio de la unión, por medio de la solidaridad con todos los oprimidos, con todos los explotados del mundo entero”[3]

Retomando las palabras del  aún vigente Malatesta, y a sabiendas de la historia sobre los movimientos, revueltas y revoluciones que han existido en los últimos dos siglos, podemos decir que todos estos procesos no suceden ni de la noche a la mañana, ni son hechos por una sola persona o grupo, más bien ha sido la asociación ya sea espontánea o “formal” la que ha permitido estos procesos, siempre con una práctica especifica que les ha permitido fortalecer la constancia más allá de los intereses comunes, en otras palabras, incentiva a vivir en solidaridad.

Así pues, es necesario traer a colación a Marx en referencia al espíritu y la solidaridad cuando señala que: “es evidente (…) que la verdadera riqueza del espíritu del individuo depende totalmente de la riqueza de sus relaciones reales[4]. A partir de lo anterior, se hace  manifiesto que son las relaciones y  más específicamente a lo  que nos atañe a este escrito, las relaciones de solidaridad, las que permiten la riqueza de un espíritu y practica conspiradora.

Así, la solidaridad es el vínculo que nos permite ya sea por medio de colectivos, organizaciones, movimientos, coyunturas, etc., dar rienda suelta a este espíritu de conspiración; mediante el diálogo, el debate, la discusión, la confrontación de ideas y propuestas, es posible llegar a plantear nuestras formas más efectivas de acción.

Debemos reconocer y aprender que las personas que ostentan el poder sobre el mundo y todo su aparataje que les ayudamantenerlo,  también conspiran y aprenden de la historia y de sus fracasos, que si bien no podemos afirmar que se guíen por un sentido de solidaridad, de lo que si estamos seguros es que a diario se reúnen para discutir cómo pueden aumentar las ganancias, es decir, cómo jodernos más la vida, en esto nos llevan años luz.

 Por este motivo no podemos desconocer este ejercicio de reunión, discusión  y la conspiración entre varias individualidades y/o colectividades que puede brindar un fruto mayor a la hora de plantear propuestas que nos permita avanzar contra aquellas personas que quieren perpetuar el imperio del mercado, pues será la libre opinión y la discusión permanente condiciones inexorables para  potenciar el análisis y la creatividad de nuestras compañeras en clave de hacer de las ideas prácticas transformadoras.

Es verdad que  a partir de la solidaridad  podemos conspirar de una manera más compleja y fructuosa, pero también, es la práctica de conspirar la que en muchos casos permite esos lazos de solidaridad, pues como ya mencionamos, los procesos no nacen de una sola personas sino de varias, de esta manera, el acto en sí de conspirar en torno a una “causa” genera  en las personas la necesidad de asociación, camaradería y apoyo mutuo. No es extraño que en muchos casos recurramos a nuestras compañeras o allegadas con alguna idea para debatirla y ponerla en marcha, o al revés, que  en algún momento se acerquen a nosotras con alguna idea que deba ser escuchada y discutida, son esos momentos los que deben ser aprovechados sin chistar.

¿Y LA CREATIVIDAD?

Muchas veces se ha criticado a la “izquierda” por sus prácticas  conservadoras, podemos escuchar a nuestro alrededor preguntas o frases como: “¿otra vez en asamblea?” “Nunca logran nada marchando”  “ese discurso radical esta pasado de moda” “¿Por qué no hacen algo novedoso?” y hemos de aceptarlo, muchas veces tienen la razón; Y no se nos malentienda, este tipo de escenarios creemos que siguen siendo totalmente necesarios, pero debemos reconocer que en repetidas oportunidades les hemos reducido a un mar de parsimonia en la que escasea la creatividad anquilosándonos en nuestras prácticas autoreferenciales. Estas deben permanecer en esencia, pero transformarse en lo concreto. Así como lo hacen los defensores del capital, nosotros también debemos aprender de la historia y ver que el devenir histórico exige que se estén renovando nuestras formas de acción, nuestro análisis de la situación y también exige que hagamos un uso exhausto de nuestra creatividad.

Por este motivo es necesario que tengamos un espíritu conspirador, pero no aquel que solo remasterice las viejas prácticas, sino que haciendo uso de la creatividad  pero también del análisis y la solidaridad, sea capaz de crear novedosas formas de acción y  propaganda  que  permita llevar la lucha hasta las personas de a pie, que permita que a los procesos se unan cada vez personas  y sean procesos más grandes y fuertese logre generar aquellas maniobras para atacar y confrontar al capital y a quienes nos oprimen. Este tendrá que ser el sendero para la victoria.

LA PRAXIS

Aunque en ninguno de los párrafos anteriores nos hemos alejado de la práctica como fundamento para generar, enriquecer y mantener el espíritu conspirador, es necesario unas cuantas palabras para dejar claro lo relevante de la praxis.

Como ya sabemos el espíritu solo puede realizarse en cuanto es producto de las acciones de la realidad  material. Entonces es necesario, para que podamos mantener un espíritu de conspiración activo, una constancia permanente en articularnos que se exprese  en cada uno de los escenarios en los que estamos inmersos. En concordancia, que se exprese tanto en el barrio como en el trabajo, en la universidad como en la taberna, con nuestra familia, parejas y amigos.

Debemos mantener una reflexión constante frente a los problemas que nos rodean, y generar para cada situación una forma de organización entre las personas que permita empezar a realizar actividades que lleven a una lucha específica, pero a la par, debemos encontrar las formas en que estas luchas específicas se puedan articular y originar procesos más grandes. Se trata entonces de entrelazar lo micro con lo macro.

Por otra parte, es necesario también mantener una reflexión constante  hacia nuestras prácticas y formas de actuar, pues el espíritu necesita la autocrítica para renovarse a sí mismo, estar abierto a la posibilidad de reflexión de sus diferentes cualidades y determinaciones, podríamos decir que ejercer una conspiración hacia sí mismo pues nuestras prácticas no están exentas de caer en los vicios del mundo, y es imperativo deshacernos de esos vicios para poder ejercer  una práctica más radical y coherente.

Es claro que esta práctica conspiradora debe empezar por sí mismo, para extenderse colectivamente,s decir debe crecer individualmente para convertirse en colectiva, así que el compromiso y la voluntad son fundamentales para lograr extender este espíritu, pues si no existe la voluntad para mantener esa reflexión constante y esas reuniones con nuestras compañeras de lucha,  no será posible conspirar de una manera que nos permita alcanzar nuestros objetivos, pues no solo será necesario este compromiso y voluntad  para la conspiración sino para todos los aspectos de la lucha.

Es importante tener muy en cuenta la voluntad, pues dentro de nuestro contexto permeado  de toda la campaña de terror que ha mantenido el Estado colombiano para deshacer cualquier disidencia, estamos sufriendo de una enajenación de las prácticas anticapitalistas, antiautoritarias, radicales, etc., nos hemos alejado algunas veces por miedo, otras muchas por apatía  de la responsabilidad y  práctica revolucionaria. En ese sentido es menester que tengamos una voluntad férrea para poder recrear  y nuevamente tomar una postura reflexiva, critica y contestataria en los tiempos en que vivimos.

 

CREAR UN MUNDO NUEVO                                                                     

Como es obvio este espíritu conspirador tiene un fin, según la especificidad de cada lucha tendrá un fin inmediato que responda a las necesidades que se presenten, porque conspirar no solo se reduce a acciones de ataque hacia el enemigo, sino también a acciones de propaganda, de reflexión, de autocrítica, etc., es mediante la conspiración que se pueden generar los espacios  y procesos que sean necesarios. ¿Porque no, conspirar sobre la formación de un colectivo barrial, sobre un debate en torno a una problemática dentro de nuestro trabajo,  generar un mitin en las universidades?  Son muchas las formas en que se puede ejercer esta práctica y allí es donde la inventiva tiene que hacer gala de su astucia.

La conspiración si bien puede responder a las situaciones y contextos específicos, también debe ser una parte fundamental en la lucha contra el capital, el patriarcado,  el especismo y como no, contra el Estado. Debe dotarse de un sentido radical, aprender de la historia y proponer lo necesario para nuestros objetivos, y por último, debe ser también una herramienta necesaria para construir desde la cotidianidad y nuestros lugares de inserción el mundo nuevo que tenemos en nuestros corazones. Es seguro que a partir de la conspiración  con nuestras compañeras pueden surgir ideas  que permitan ir generando los caminos suficientes que nos lleven a esa utopía que queremos.

¿Y entonces que hay pa´ hacer?, Diría la banda de punk ¡ Todo por hacer! . Así que: ¡A conspirar se dijo!.

Colectivo Contrainformativo Sub*Versión

[1] Una historia del anarquismo en Colombia- crónicas de utopía. 2000

[2] http://www.lafulminante.com/articulos/30890857-Gente-muy-rebelde-1-Renan-Vega-Cantor.pdf

[3] http://www.enxarxa.com/biblioteca/MALATESTA%20La%20anarquia.pdf

[4] https://teoriaevolutiva.files.wordpress.com/2013/10/marx-k-la-ideologc3ada-alemana.pdf

Josefa M.R. Martínez, “Brindis”

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Este grato poema, escrito a finales del siglo XIX permite conectarnos un poco con la realidad argentina de las mujeres que subsistían las difíciles condiciones de vida y trabajo dentro del movimiento de trabajadores. Como una expresión autónoma, reflejan sus sentimientos y pensamientos libertarios de mujeres que escribían para mujeres principalmente, pero también, realizaban fuertes críticas a los hombres de este movimiento frente a sus posturas patriarcales y que desde entonces profundizó la lucha contra el mismo a partir de sus letras.

Este poema se encuentra en la recopilación de escritos y poemas de mujeres argentinas en su mayoría a finales del siglo XIX llamado “La voz de la mujer” y a su vez en el libro “Antología de poesía Anarquista” Gato Negro Editorial (2013), dejando abierta la invitación para que de manera voluntaria asumamos una profundización y reflexión acerca de la importante necesidad que hay en nuestros tiempos de conocer y difundir la idea Anarquista desde sus inicios hasta hoy, como contraposición a la incesante imposición de la idea neoliberal a la que quieren someternos los medios de comunicación actualmente.

Josefa M.R. Martínez, “Brindis”  La Voz de la Mujer, 8 de enero de 1896

¡Salud compañeras! La Anarquía

Ya trémola el pendón libertador;

¡Hurra, hermanos queridos, a la lucha!

¡Fuerte el abrazo, sereno el corazón!

Miradlo ¡si! ¿No veis el horizonte

Radiante luz iluminando estar?

Y entre inmensos cendales ondeando

Nuestro rojo pendón. ¡Hurra a luchar!

Que no haya entre nosotras rezagadas

Nuestra lucha es a muerte y sin cuartel;

¡Hurra! Hermanas queridas, otro esfuerzo,

Y ¿quién duda que habremos de vencer?

Estrechemos las filas, camaradas

El rojizo pendón al tremolar,

¡Anarquía y Salud! ¡Y destrozadas

Las falanges burguesías huirán!

Serenas, sin temor, siempre avanzando,

Siempre altivas marchando por doquier,

Los esbirros burgueses arrollando

Destrozando las leyes y el poder.

¡Compañeros! Cada claro en nuestras filas

Contestando ha de ser con la explosión,

Y así, cual torrente, iremos formidable

Proclamando Social Revolución.

JOSEFA M. R. MARTINEZ

El Estado no quiere la paz

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El presupuesto general de la nación que el gobierno de Juan Manuel Santos acaba de presentar para su aprobación ante el Congreso es otra muestra más de que el Estado no quiere la paz. La posición es clara, en cuanto a la reducción del presupuesto general, el cual busca excusarse en la caída del precio del petróleo.  Esto es una consecuencia de los distintos gobiernos neoliberales que desde hace décadas le han apostado a la economía extractivista, y que, en este caso, Santos ratificó en sus pasados planes de gobierno con la llamada Locomotora minero-Energética. Una crisis causada por el papel que juega Estados Unidos en la economía global, pues tiene la capacidad de presionar por la paz o por la guerra, a todos los países productores de petróleo para que jueguen de acuerdo a las reglas que el imperio proporcione.

Recordemos que el precio del petróleo ha venido bajando estrepitosamente desde que EEUU decidió explorar nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos con el Fraking, sobresaturando el mercado de petróleo, haciendo por consecuencia que los precios bajen, por simple ley de oferta y demanda.

Esto pareciera que le funcionó a EEUU en varios frentes, pero uno de los más importantes es el sometimiento de la “Revolución Bolivariana” por coacción económica que además de otras jugadas por fuera de los marcos legales estatales, como la financiación de la oposición, el lock out por parte de los dueños del capital, la manipulación mediática, el acaparamiento de producción, etc.

En Colombia, se hace sufrir la crisis del petróleo como siempre a los más pobres, con esta excusa el gobierno tramitó una reforma tributaria en que tocaba el bolsillo de todos los hijos de vecinos, con el aumento al IVA del 16% al 19%, cifra que en el corto tiempo ha significado una reducción del consumo interno y un daño colateral a los empresarios agremiados en FENALCO, los cuales ya pidieron una tregua frente a esta lesiva reforma[1]. Pero esta reforma obviamente no tocó a los peces grandes de la economía local, ni a las grandes multinacionales que siguen con sus planes de extraer materias primas a bajo costo para aumentar sus ganancias, deteriorando el medio ambiente y su relación con miles de familias adyacentes a los grandes proyectos de extracción.

Ahora el gobierno utiliza la misma carta para justificar el nuevo presupuesto de la nación, esto en el marco del mal llamado “Posconflicto”, que pareciese avanzar tan solo en la voluntad de la FARC-EP, y en el número de vidas de jóvenes pobres que ya no mueren por una bala de un fusil de lado y lado, y no de aquellos que posiblemente morirán en las calles de barrio marginales, en sala de espera de cualquier EPS, intoxicados en alguna fabrica, o como lo vienen haciendo, seguirán muriendo en manos de aquellos que nunca han dejado la confrontación, sin importar si les llamen bandas criminales, o herederos del paramilitarismo, o autodefensas gaitanistas.

Los Ministerios de Cultura, Ambiente, Educación, agricultura y otros, van a sufrir una reducción del presupuesto para la ejecución de políticas y programas, mientras el presupuesto en defensa va aumentar. Esto es a lo que nos tiene acostumbrado el Estado, un incremento en el presupuesto en la militarización de la vida, en la conformación de un estado represivo y garante del capital extranjero para el usufructo de las riquezas de los territorios.

Sabemos que en esta noticia se evidencia el papel del Estado como garante de la inequidad social, no pediremos en estas líneas un incremento en los gastos de los Ministerios, sabemos que gran parte de este dinero que le extraen a la fuerza a verdaderas trabajadoras y campesinos, se va a los bolsillos de una clase parasitaria que en sus oficinas intentan justificar sus millonarios sueldos y abultadas nóminas, afectando la vida de millones de personas, o que paran en las cuentas en paraísos fiscales de multinacionales como Odebretch, sabemos que simplemente la mayoría de esos presupuestos se utilizan para legitimar el accionar de un Estado fallido a costa de 45 millones de personas.

Es clara la intensión del Estado, pues el incremento del presupuesto en Defensa, se verá en dirimir los reclamos de las campesinas, indígenas, estudiantes y ciudadanas en general; es como lo ha estado haciendo, y es como lo seguirá haciendo. También debe incrementar la presencia estratégica en aquellos territorios que disputó por años con las guerrillas y que ahora debe preparar para proyectos estratégicos del región como el proyecto de integración IIRSA[2] en el cual está comprometido  con 39 proyectos financiados con presupuesto propio.

Ante lo que viene debemos insistir en construir alternativas para la resolución de la crisis entre los de abajo, potenciar las iniciativas comunitarias en las cuales no medie el Estado, construir de la mano de los campesinos y trabajadores métodos solidarios de lucha, para enfrentar las problemáticas actuales, y prepararnos para los años venideros en los que seguramente la extrema derecha recuperará el poder ejecutivo, y aplicará un nuevo escenario de confrontación directa con los sectores en resistencia.

[1]http://www.eltiempo.com/economia/sectores/bajar-el-iva-en-diciembre-y-otras-propuestas-de-fenalco-para-reactivar-la-economia-120056

[2]https://www.flipsnack.com/IIRSA/fichas-de-la-cartera-del-cosiplan-y-de-la-api-por-eje-y-por-pais.html

Wayne Price – “La Abolición del Estado. Perspectivas anarquistas y marxistas”

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Disponible en:

Wayne Price – “La Abolición del Estado. Perspectivas anarquistas y marxistas”

Reseña

Wayne Price, escritor1 y activista que ha centrado su actividad en desarrollar algunos de los conceptos del Anarco-Comunismo, ha concentrando esta vez la atención sobre una pregunta fundamental en el análisis político moderno, en especial para los y las anarquistas, ¿Es posible abolir el Estado?.

Este libro se encuentra organizado en tres partes fundamentales, la primera gira entorno en hacer un recorrido teórico sobre las concepciones vigentes sobre el Estado: ¿Qué és?, ¿Cúal es su función?, ¿se puede rescatar algo de él para una futura sociedad? en clave de abordar de lleno en el debate sobre la superación del Estado. A través de una lectura simple, con varias referencias históricas y de diversos pensadores, comienza el contrapunteo entre los planteamientos marxistas, desde el propio Marx pasando por Stalin, incluyendo a Trotski, Mao y Lenin, pero a la vez profundizando en teóricos más libertarios de la vertiente Marxista; y los planteos del Anarquismo, retomando a Bakunin, Kropotkin, Malatesta, Proudhon, Bookchin y otros.

La idea central del libro busca evidenciar las alternativas que frente al Estado han optado pueblos de todo el mundo, que han llevado a la práctica en diferentes momentos históricos destacando aciertos y errores a manera de aprendizajes. Así reflexiona, sin pretender dar una respuesta puntual y definitiva para todas las dificultades que podrían salir a flote con la abolición del Estado en una sociedad libre, a plantear la idea de una “sociedad experimental”, la cual a medida que vaya afrontando los problemas y con un horizonte libertario podrá sugerir nuevas formulas que en este momento nos serían difíciles de imaginar.

La segunda parte del libro se centra en la revisión tanto histórica como teórica de algunas revoluciones obreras (Rusa, Española y la victoria sobre el Nazismo en Alemania), en las cuales identifica prácticas comunes que contribuyeron a la efervescencia revolucionaria de las distintas experiencias, como por ejemplo la creación de consejos populares o asambleas, el experimento de nuevos sistemas de organizaciones de productores y de milicias de defensa revolucionaria, entre otros. Al mismo tiempo, enfatiza los errores cometidos por marxistas y anarquistas en estas experiencias entre los que tendrá en cuenta la noción centralista en la revolución rusa que reprodujo el leninismo para la consolidación del Capitalismo de Estado, o el caso de la revolución española que jugo la misma carta centralista en la integración de algunos anarquistas en cargos burocráticos de la Generalitat catalana.

En la tercera y última parte del libro, se ofrece una reflexión profunda sobre el concepto de Democracia, y su pretendido antagonismo con el Anarquismo. Mediante la exploración del termino y su contenido a través de la historia, el autor nos plantea una ruptura del significado, entre la Democracia y el Estado, sosteniendo de manera sencilla que el anarquismo lo que en últimas ha pretendido es una “sociedad democrática sin Estado”.

Este material es recomendado en momentos en que el Estado vuelve a plantearse como “garante” del desarrollo social, y más en épocas del mal llamado “Posconflicto” en Colombia, ya que las dos partes pretendidamente antagónicas buscan reforzar la noción del Estado central como símbolo de prosperidad social. Wayne nos recuerda que varias sociedades incluso más condicionadas por la imposición del Estado, han logrado dar grandes pasos en busca de la emancipación de los y las oprimidas tanto del campo como de la ciudad. Sus ideas entran a refrescar el debate que como movimiento anarquista hemos obviado en la coyuntura que atraviesa el país sin perder de vista que la discusión debe romper con el marco institucional burgués, y en ese sentido, debe buscar en la organización efectiva de la sociedad una práctica Libertaria-democrática. Es decir, en Palabras del mismo Wayne:

“El programa del anarquismo consiste en reemplazar a la

maquinaria burocrático-militar del Estado con una federación

de asambleas y asociaciones populares, tan descentralizada

como sea prácticamente posible. Esto es la democracia sin el

Estado. Cualquier otro programa, como por ejemplo permane-

cer dentro de los límites del Estado existente pero haciéndolo

“más democrático” (el “socialismo democrático” o la “demo-

cracia liberal radical”), es una capitulación a la “democracia”

como un encubrimiento del dominio de una minoría, del capita-

lismo patriarcal y racista y su Estado burocrático”

1Wayne Price es un activo escritor del portal Anarkismo.net

Otros textos recomendados del Autor: ¿Qué es el anarquismo de lucha de clases?

Un nuevo Falso Positivo en el Gobierno del Nobel de Paz

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falpo

Lo que ellos nunca supieron fue que vendándome los ojos por tanto tiempo terminaría por fin aprendiendo a ver. De lo que tampoco se enteraron fue que por entre las heridas de las cadenas me retoñaron las ansias de libertad como malezas florecidas”

Antonio Camacho Rugeles

Común se ha convertido en este país, ver cómo los medios corporativos de comunicación, – mejor, de desinformación-, se configuran como jueces y jurados de las vidas de jóvenes involucrados en las luchas sociales por una vida digna. No es nuevo, levantarse con noticias de personas asesinadas o detenidas por ser señaladas de ser “terroristas”, “guerrilleras”, “agitadoras” y un largo de etiquetas que intentan exponer a estudiantes, campesinas, indígenas, trabajadoras y/o toda aquella persona que cuestione el sistema político y económico o al mismo Estado a un escarnio público desgarrador con el fin de exterminar sus vidas, sus familias, sus carreras profesionales, su dignidad, ante un país que lamentablemente, todavía traga entero.

Los medios de des-información lo hicieron con el profesor Miguel Ángel Beltrán, crítico y académico importante para la historia de este país señalado con pruebas risibles de pertenecer a las FARC; hace dos años, la historia se repitió con las 13 compañeras estudiantes -en su mayoría- de la Universidad Pedagógica Nacional, condenadas por los medios de pertenecer a una célula urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN)1. No bastándoles con esto, y aun fracasando en su intento por acabarlos política y judicialmente como soñaban, pues en ambos casos tuvieron que ser dejados en libertad, repetimos, por las risibles pruebas que se mostraron en su contra y por el absurdo procedimiento llevado a cabo en su momento, lo volvieron a hacer también con el caso de Mateo Gutiérrez2; el cual fue señalado de pertenecer al ELN, posteriormente vinculándolo a una célula de la organización Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP).

El domingo pasado, 25 de Junio, los medios inician sus emisiones con la detención de 9 compañeras acusadas de participar en la detonación del artefacto explosivo del pasado 17 de Junio, en el Centro Comercial Andino que dejó el saldo de tres personas muertas. Por un lado el ELN condenó el ataque y negó algún vínculo con la acción3 y por otro, el MRP a través de un video y un comunicado escrito, condenaron la acción y señalaron la conveniencia que estos hechos le producen a la extrema derecha del país.4 No hay que olvidar cómo desde el mismo Estado y desde grupos paramilitares se han ejecutado actos terroristas para crear un clima de inseguridad, y culpar, como lo ha venido haciendo, a organizaciones sociales y populares. Para la muestra, cabe mencionar los atentados que produjeron las Fuerzas Militares días antes de la posesión del segundo mandato de Álvaro Uribe, el cual venia posicionando en la opinión pública un ambiente de guerra total.5

Las historias parecieran ser escritas por el mismo autor, una acción militar importante que sacude la inmaculada capital, posterior a ello, un circo mediático en cabeza de las principales autoridades distritales, que incluyen una declaración en el lugar de la escena, posterior a ello declaraciones muy sentidas del Gobierno Nacional, predicando “la tenacidad de todo un pueblo que no se doblega al terrorismo, que confía en sus instituciones y que no descansará para poder dar con el paradero de aquellos que osan irrumpir la tranquilidad de la capital”. Acto seguido, las autoridades con todo un despliegue al mejor estilo de Hollywood, capturan a los “culpables”. Sin duda hay que apostar por “culpables” que sirvan de carne de cañón para dar un mensaje a toda la sociedad, el manual dice que hay que revisar los pasillos y aulas de las principales Universidades públicas del país, como bien lo anuncio el periódico El Tiempo6.

Así pues, en medio de la tan evidente artificiosidad del relato de los entes investigadores respecto a las responsabilidades de la explosión en el Centro Comercial Andino, resaltan algunos elementos que desde ya ponen en sospecha las “decenas” de pruebas7 que corroborarían su versión de los hechos. En primera medida se podría hacer mención a las inconsistencias presentes sobres los imputados tales como los relatos hablados8 que no coinciden en lo más mínimo con los presuntos implicados, situación que recuerda las injurias9 sobre Mateo Gutiérrez a las que nos hemos referido en párrafos anteriores. Por otra parte, la línea de incongruencias continua respecto a los procesos de captura como se evidencia en el caso de Iván Ramírez, quien fuese retenido en supuesta flagrancia y posteriormente tendría que ser puesto en libertad por irregularidades en el proceso10, lo cual permite inferir, que la tan mentada “contundencia” de los hallazgos que se ciernen alrededor del caso se encuentra en entredicho.11 No es de extrañar entonces la poca creatividad manifiesta por los entes investigativos quienes se han referido a los supuestos “alías” de los detenidos según alguna de sus características físicas, en ese sentido, se designaron motes12 entre los que se destacan por su obviedad: “El calvo”, “la japonesa”y “el barbas”, los cuales permiten corroborar la “lucidez” de quienes emiten los señalamientos.

Sin embargo, la oleada de incoherencias no termina allí ya que existen otros elementos que igualmente invitan a cuestionar la versión oficial de los hechos. Ejemplo de ello es el vaivén ideológico bajo el cual se ha tratado de etiquetar al MRP a quienes inicialmente señalaron de ser una célula urbana del ELN13, posteriormente, se dijo que estarían compuestos principalmente por “extremistas y anárquicos”14, y hasta se ha dicho que tendrían un origen Maoista15. En otras palabras el MRP sería según la astucia policial, un sancocho de diversas expresiones políticas que logró poner deacuerdo al Che Guevara, Bakunin y Mao Tse Tung en una misma organización. ¡Logro nunca antes visto en la izquierda criolla!. Semejante despropósito sólo es posible en un país en el que la demencia es pan de cada día, y para la muestra, las declaraciones del Senador del Centro “Democrático” Daniel Cabrales ante la tragedia en Mocoa , según él, producto de dinamita de las FARC-EP16 , o , la especulaciones sobre la participación de la Francesa Julie Huynh en la explosión del Centro Comercial Andino17.

Otro de los elementos que causa sospecha sobre este caso tiene que ver con la hipótesis manejada por las autoridades según la cual el artefacto explosivo habría detonado por error en un día y hora no previstos18 ya que no se estaría buscando la afectación a civiles. Contemplando por un sólo momento que esto pudiese ser posible, surge a manera de pregunta ¿por qué no se encontraron panfletos que reivindicarían la acción como ha característico de parte del MRP?. Estos y otros elementos se unen en una larga cadena de incongruencias en lo que respecta a la versión de los hechos difundida por las autoridades y a partir de la cual se imputan cargos a los detenidos.

El resto viene siendo historia contemporánea, el enemigo ya no está en el monte, ahora el Estado, se ha encargado de crear un nuevo enemigo, – como lo hizo hace más de 60 años con la creación de un enemigo interno que sirviera para justificar sus atrocidades incluida la corrupción que acompaña sin cesar al Estado-, este enemigo ya no es mayoritariamente campesino, ahora es urbano, joven, crítico, pero sobretodo, lo que no puede faltar es que sea estudiante o egresado de una universidad pública, eso, según los terroristas de Estado, es un dato clave ante este nuevo panorama. Sin embargo, los/as estudiantes siguen luchando por la libertad, pero esta vez tras las rejas, otras, en cambio salen a solidarizarse con aquellas con las que alguna vez compartieron un café, un cigarro, una marcha o una clase. Una vez más la calle de Paloquemao -y todas, en general-, nos convoca a hacer de la solidaridad un acto.

Sabemos muy bien que estos casos se multiplican por todo el territorio, jóvenes luchadoras son condenadas a callar tras las rejas, inculpados de diversos delitos o enviados al exilio. Desafortunadamente algunos de estos casos no son tan mediáticos, pero por ellos también levantamos nuestra rabia. El plan de desmoralizar, callar y atemorizar a la juventud, las indígenas, campesinas, trabajadoras y mujeres es sistemático. Los medios se constituyen en la punta de lanza, para contrarrestar a una generación, que sabe muy bien que el conflicto continúa.

Basta ya de Falsos Positivos Judiciales para mostrar resultados ante una opinión pública desinformada, basta ya de acabar con los sueños de tantas jóvenes que quieren un mundo mejor, basta ya del terrorismo de un Estado que NO quiere la paz. La historia nos demuestra que, aunque se cierre un conflicto armado, el conflicto social se perpetúa y se profundiza, sabemos que los que siempre han estado en el Poder van a hacer hasta lo imposible por perpetuarse, es por ello que las palabras y actos solidarios transgredan el orden jurídico, y político de este Estado inviable.

¡No estamos todas, faltan las presas! ¡Libres las queremos!

SubVersión- Colectivo contrainformativo.

4 Declaración Movimiento Revolucionario del Pueblo MRP https://www.youtube.com/watch?v=9L2MfxV_H-E