[Video] Acción en la Universidad Nacional en el marco de la semana solidaria con lxs anarquistas encarceladxs

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Enemigos de cualquier forma de autoridad y de poder ¡lxs anarquistas molestan!, es por ello que los gobiernos del mundo se han valido de la guandoca para poner fin a la praxis insumisa y rebelde que transita intransigentemente por los senderos de la revuelta hacia la anarquía. De ahi que en el marco de la semana de solidaridad con lxs presxs anarquistas, el colectivo contrainformativoSubVersión hace un llamado de solidaridad con el fin de derrotar cualquier tipo de muro, cadena o reja que se interponga en la construcción de un mundo nuevo.

No estamos Todxs, Faltan lxs Presxs!!!

[Freddy, Marcelo y Juan + Monica Caballero y Francisco Solar + Hans Niemeyer + Tamara Sol Farias Vergara + Gabriel Pombo Da Silva + Alfredo Cospito & Nicola Gai + Marco Camenisch + Mario Gonzales + Y muchxs más!, A LA CALLE!!!]

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Entrevista al Centro Cultural Barrio Gaitán (Bucaramanga)

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Para el Colectivo Contrainformativo SubVersión es una tarea prioritaria forjar relaciones con quienes luchan desde abajo a lo largo de la región, mucho más cuando se trata de compañeras que lo hacen desde una óptica libertaria. Para esta ocasión aprovechamos una oportunidad para conocer el proceso que llevan adelante las compañeras del Centro Cultural del Barrio Gaitán en Bucaramanga, Santander, y así mismo dar un espacio para que nos conozcamos y sepamos que existen alternativas como esta.
 
Empezamos por enviar un fuerte saludo desde Bogotá, desde donde deseamos que este proceso sea cada vez mayor y que pueda expandir la idea libertaria en los territorios de lucha. Así mismo esperamos podamos encontrarnos de nuevo en algún espacio que se desarrolle en el país, con el fin de poder coordinarnos y ver en que podemos apoyarnos, para convertirnos en una poderosa fuerza transformadora para las oprimidas.

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¿Qué es el CC Barrio Gaitán?

El Centro Cultural Barrio Gaitán es un espacio autogestionado que sirve de medio para la difusión de nuestra negación como explotadxs. En éste espacio se busca establecer relaciones sociales basadas en el apoyo mutuo y reconocimiento; intentando destruir toda relación coercitiva, siempre en miras de incentivar el desarrollo individual y colectivo que sólo la lucha directa contra toda idea e institución autoritaria genera.

Este espacio se mantiene con el aporte y esfuerzo de cada participante, siendo ellxs el motor del centro cultural; por esto el centro cultural más allá de ser una locación, es un grupo de afinidad que articula y difunde el ideal ácrata en la ciudad.

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¿Pueden hablarnos un poco de la Historia del Barrio, su origen y principales actores sociales?

La comuna cuatro de Bucaramanga es una de las principales comunas de la ciudad, ésta, según cifras burguesas, posee 38.123 habitantes, es decir el 7.26 por ciento de la población total del municipio de Bucaramanga. Ésta comuna está compuesta por los barrios más antiguos de la ciudad; en ella se encuentran barrios como: Girardot, Antonio Nariño y Gaitán los cuales son los barrios tradicionales del municipio.

La comuna desde su construcción estuvo proyectada para ser un epicentro industrial. Bajo éste enfoque, la burguesía local ha querido ubicar en ésta comuna el motor productivo municipal, por ello, se observa la presencia de fábricas que pertenecieron a industriales como Nepomuceno Cartagena, quien comenzó su ascenso económico en Bucaramanga; estableciendo su principal sede y locación precisamente en el barrio Gaitán. Por lo anterior, más del 50 por ciento de su terreno está dedicado a la industria, contando con grandes y pequeñas fábricas de Metal, calzado, vidrio, muebles, entre otros.

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El epicentro industrial que propendía establecer el poder local en la comuna cuatro quedó inconcluso y hoy en día todavía se encuentra vestigios de este proyecto. Por ello, la zona residencial de estos barrios se ubicó debajo de los cordones industriales; esto se consolidó y sigue su desborde por el proceso de urbanización que se está generando en el municipio; por esto el barrio Gaitán está rodeado de barrios como la Gloria, la cual a su vez linda con asentamientos urbanos.

El sector de la comuna cuatro en la que está ubicado el Centro cultural cuenta con tres colegios, de los cuales dos son de primaria y uno de secundaria, dos canchas –las cuales son focos de drogadicción-, una plaza de mercado, un puesto de salud y cuatro iglesias. De igual forma cuenta con expresiones organizativas estatales -en las cuales se encuentran las madres comunitarias y la junta de acción comunal- y no estatales como los barristas y los alcohólicos anónimos.

¿Cómo nace el proceso, cuáles son sus apuestas, qué problemáticas puntuales de la población afrontan?

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El centro cultural del barrio Gaitán nace de la necesidad de un grupo a fin de contar con una locación para difundir y crear espacios que propendan por una transformación social; algo que en la ciudad no había en ese momento. De ella surgió la organización para la construcción del Centro cultural; ésta duró aproximadamente 5 meses, en los cuales, se desarrollaron jornadas de donación, ventas, difusión, entre muchos otros espacios.

El centro cultural se ubica en la comuna cuatro por el proceso que compañerxs habían cimentado en el barrio en ese momento; esto permitió el reconocimiento y la articulación con habitantes del barrio para la creación del centro cultural. Y comprendiendo que el desarrollo de la urbe no genera espacios propicios para un desarrollo individual y colectivo, lo cual se agudiza en los suburbios, como la comuna 4 -barrios proletarios que sólo sirven de cultivo para resignación, explotación y muerte en esta sociedad burguesa-, se concluyó que ese sería la mejor ubicación para un espacio como éste.

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Por lo anterior emprendimos la construcción del centro cultural, como espacio que incentive el apoyo mutuo, la crítica y la necesidad de la construcción de una sociedad libertaria. Las bases que sostienen e impulsan este proceso están construidas en miras a generar un escenario de cambio social -fuera del discurso burgués que sólo va a generar personas más alienadas- desde la construcción de prácticas que nieguen el actual orden y permitan el desarrollo y encuentro cotidiano de valores que sostengan una nueva sociedad donde nadie viva de la explotación de otrx ser vivo.

Respondiendo con la última parte de la pregunta. Los barrios cercanos al centro cultural son territorios habitados en un gran porcentaje por personas que poseen un trabajo informal y, como todo barrio proletario, poseen una aguda problemática de drogadicción y violencia entre grupos por el territorio. Además de lo anterior, la mayoría de jóvenes y niñxs presentan problemas de desnutrición producto de la inestabilidad económica del núcleo familiar, que depende de un salario mínimo o de los ingresos que ofrece la informalidad -lo cual permite que ésta cadena de precariedad se agudice y se fortalezca cada vez más.

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* ¿Cuál ha sido la relación con las vecinas del sector, reciben algún apoyo de estas?

El sector cuenta con unas expresiones organizativas incentivadas por el mismo estado como lo son las madres comunitarias, junta de acción comunal, Alcohólicos anónimos, barristas, asociación de vendedores plaza Gaitán (asovegaitán). Durante el tiempo que hemos desarrollado trabajo en el centro cultural se han atravesado coyunturas, como la recuperación del espacio público en los barrios, con lo cual se ha articulado esfuerzos con lxs habitantes y las diferentes expresiones organizativas del barrio para buscar soluciones inmediatas a las arremetidas estatales. Sumado a las relaciones de apoyo construidas en coyuntura, los espacios construidos con las madres comunitarias, alcohólicos anónimos y los diferentes talleres generados en los colegios del sector por las personas que construyen el Centro Cultural, ha creado, como todo proceso, afinidad y articulación con personas que simpatizan y choques con personas que no lo ven con buenos ojos; como las personas de la junta de acción comunal por ser antagónicas nuestras posiciones a las posiciones orientadas desde la administración local .

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Actualmente se coordinan actividades en conjunto con las personas que simpatizan con este espacio; difundiendo la necesidad de transformación en los colegios, plaza y esquina del sector en que está ubicado el Centro Cultural.

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* Vemos en la publicidad que editan que tienen una fuerte influencia anarquista, ¿Cómo llevan a cabo esta labor?, ¿Qué influencia tiene este pensamiento libertario en, por ejemplo, las relaciones que se tejen en el barrio, con la vecinas, las líderes sociales, otros actores políticos, la policía, entre otros?

La amalgama de posiciones que se encuentra en los barrios circundantes al centro cultural; esto debido a las aspiraciones de cada una de las expresiones organizativas, ha generado lazos de apoyo entre las personas del centro cultural y actores como las madres comunitarias, alcohólicos anónimos, barristas, entre otros, contrastado con asperezas y choques desarrollados por sectores politiqueros que direccionan la junta de acción comunal y otros actores como la pequeña burguesía que poseen fábricas en el barrio Gaitán.

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Los barrios que están lindados al centro cultural poseen focos de drogadicción en los cuales ninguna de las personas que están relacionados a estos se ha acercado a los espacios que se han generado para conversar sobre esta problemática, ni al centro cultural aun con la obstinada posición de desarrollar trabajo con estas personas.

En cuanto a la presencia militar dentro de los barrios solo está integrada por vigilancia privada, con los cuales se ha generado choques por la visibilización del espacio en muros, puertas y demás locaciones de las fábricas y calles que ellxs vigilan. La presencia de militares estatales es escasa, puesto que no poseen un punto de control –CAI- dentro de estos barrios, pero sí patrulla, de forma periódica, dos policías en moto.

* SubVersión: Agradecemos por la entrevista y esperamos podamos encontrarnos al calor de la lucha.

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Encuentro Anarquista de Bogotá y Pueblos de la Sabana

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En los últimos tiempos la espontaneidad libertaria nos ha reunido en distintos escenarios y resistencias, nos ha llevado a compartir diversas discusiones y sobre todo, nos ha hecho reafirmar prácticas e idearios como anarquistas; de esta manera, decenas de colectivos e individualidades en Bogotá y en algunas municipalidades cercanas, hemos estado trabajando en apuestas anticapitalistas, antiespecistas, antisexistas, y otros múltiples flancos antiautoritarios que, a pesar de nuestro esfuerzo, se nos escapa mencionar. En ese camino construimos autogestión, horizontalidad, asamblearismo y autonomía.

Pero la espontaneidad a nuestro parecer no es suficiente, y que no sea suficiente no quiere decir que no sea necesaria. Lo que decimos es que ante la complejidad de los escenarios (a nivel local, estatal, continental y global) hemos de potenciar esa espontaneidad, a través de relaciones de solidaridad y apoyo mutuo que nos lleven a crecer cualitativamente, trascendiendo de los conceptos a los hechos y a las prácticas anarquistas constantes.

Hacemos un llamado a todas las libertarias de este territorio para reunirnos en un encuentro de prácticas y propuestas anarquistas, que tengan como afinidad la necesidad de la organización como una forma del hacer político. Sentimos que es tiempo de que el anarquismo se atreva a proponer ampliamente tácticas y estrategias, desde la práctica y en la lucha social.

Cuando decimos organización, no hacemos referencia a los regímenes de dominación y estructuras de burocracia plagadas de corrupción, secretismo y formas tradicionales de poder que acostumbran a tener no sólo las instituciones que controlan el Estado, sino tambien parte de la oposición; por el contrario, pensamos que las perspectivas libertarias basadas en la horizontalidad, la autonomía y la autogestión, han construído y son capaces de sostener nuestras actividades, incluso ahora que lanzamos la propuesta de generar un espacio de articulación entre individuos y colectividades.

Así, este Encuentro Anarquista busca ser un espacio en el que entre en diálogo nuestra práctica política como individuas y colectivas libertarias, donde a partir de las afinidades analicemos y nos posicionemos frente al contexto que habitamos, para proponer desde las apuestas comunes pero también nuestras diferencias, acciones desde las cuales organizarnos. Esperamos que este sea el comienzo de un camino de articulación que nos lleve a fortalecer procesos libertarios que puedan conformarse como alternativa al autoritarismo imperante en esta sociedad y que expresen nuestros sueños y propósitos.

Llamamos a todas las compañeras que se sientan identificadas con los procesos autónomos y no institucionalizados, a que nos reunamos y nos encontremos para coordinar acciones que consoliden esta apuesta política. El Encuentro contará con múltiples espacios de discusión y construcción incluyendo talleres propuestos por ustedes y una asamblea de cierre donde esperamos se concreten las propuestas prácticas que discutamos, a partir de las cuales empecemos este proceso de articulación. Nos vemos el viernes 29 de agosto de 5-9pm, el sábado 30 de 1 a 7 pm y el domingo 31 de agosto de 12 – 6pm.

En la lucha estamos, en el camino nos encontraremos

Sub*Versión Por Palestina // Separata*Agosto 2014

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El colectivo contrainformativo SubVersión presenta:

SubVersión por Palestina

Separata # 1 Agosto 2014

Difundir!
http://issuu.com/colectivocontracomunicativosubversi/docs/sub_version/1

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LA LUCHA ESTÁ EN LAS CALLES Y NO EN LAS URNAS

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Publicado originalmente en el periódico Acción Libertaria #04 / Mayo 2014

Análisis desde un punto de vista libertario frente a las recientes elecciones legislativas del 9 de Marzo en Colombia

Hace poco las urnas en Colombia tuvieron otra jornada de uso agitada desde hace bastantes semanas con la inundación de publicidad política en diferentes medios de comunicación (haciendo de nuevo las calles y los muros espacios de propaganda electoral) y en el debate cotidiano. En esta nueva coyuntura se presentaron ciertas novedades importantes respecto a anteriores, para tener en cuenta: la aparición en la arena de un fuerte sector organizado de la extrema derecha alrededor de la figura del caudillo Álvaro Uribe, la dispersión de la izquierda parlamentaria en tres frentes de batalla (Polo Democrático, sectores de centro izquierda alrededor de Progresistas, y la Unión Patriótica, estos dos últimos incluidos dentro de la heterogénea Alianza Verde con sectores incluso de la derecha más reacia como lo es Enrique Peñalosa, actual formula presidencial de dicha colectividad), la utilización de alta tecnología tanto en el ejercicio del voto como en su conteo (que acelero el proceso de difusión de resultados), la practica tranquilidad en la mayor parte del país (versus anteriores elecciones) y la cristalización más profunda de una apuesta por el Voto en Blanco. Resultado: las elecciones las ganaron las de siempre: la alta abstención (que llego a cifras del 56.4% en Cámara y del 58.9% en Senado), los votos en nulos más los no marcados y le siguieron las grandes maquinarias politiqueras constituidas del país, afincadas hace más de dos siglos.

La Lucha está en las Calles y no en las Urnas 1

Para este último punto es importante resaltar los resultados y darle un análisis sistemático al mismo: Por un lado en senado la correlación de fuerzas quedo a la cabeza del oficialista Partido de la U y del uribista Centro Democrático, con 21 y 20 curules respectivamente. Empero, la bancada favorable a Santos conformada por el Partido Liberal y Cambio Radical, integrantes de la Unidad Nacional, obtuvieron el tercer y quinto puesto con 17 y 9 curules respectivamente; el ahora divido -pero aun unido- Partido Conservador con 19 puestos ocupo el tercer lugar; y de ultimas se encuentra la centro-izquierda-derecha Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo y el reencauchado PIN en la Confluencia Ciudadana, este último con líderes involucradas en escándalos de parapolítica. Para la Cámara, los resultados fueron muy similares: a la cabeza se encuentra el Partido Liberal (39), luego el Partido de la U (37), Centro Democrático (27) y de ahí para atrás las cosas son muy similares al senado. Sin lugar a dudas la gran ganadora ha sido –y siempre será- la burguesía nacional, fiel lacaya de los intereses internacionales, que ha diseñado un marco legal y parlamentario que blinda su poder político y económico con la constitución y el fusil, pasando por la motosierra y el bolillo. La Unidad Nacional se llevo por delante las curules, dándole mayor respaldo a una eventual victoria de las políticas neoliberales en cabeza de los principales aspirantes al cargo presidencial; el avance de los sectores de derecha inconformes con los diálogos de paz y a favor de una profundización de la lógica guerrerista también han obtenido un gran espacio dentro del congreso, que de cierta manera encuentran diferencias puntuales con el oficialismo, pero que en el plano de la política de lo real para las de abajo, llegarán a aceitar las locomotoras santistas o no proponer nada mejor para el pueblo trabajador.

Más de lo mismo de siempre…

Este senado, aunque se enmarcada dentro de un reacomodo de las fuerzas políticas con ciertos matices, a la larga termina siendo más de lo mismo. El nuevo legislativo afrontará las coyunturas que van a marcar la agenda del país, especialmente en los diálogos de paz donde las diferencias entre el santismo y el uribismo saldrán a flote: mientras las primeras van por una salida negociada pero con los intereses del capital detrás de ello, buscando la entrada de Colombia dentro del sistema mundial de libre comercio que le permita abrirse al mercado sin mayores contratiempos para la explotación minero-energética, las otras optan por la estrategia de la continuación de la guerra con una etapa de desgaste militar pero con horizontes similares. Quitando la cortina opaca es importante recordar, que en lo práctico, Santos no ha abandonado completamente la lógica de la seguridad democrática. De igual manera las curules en el parlamento, tanto de la Unidad Nacional como del Centro Democrático, servirán para darle espacio legal a la continua sobreexplotación del territorio y de nuestras vidas, además de encarar la era de las privatizaciones, consolidación del neoliberalismo: las reformas a la salud, educación, penitenciarias, jurídicas y demás se materializaran o cuando menos tomaran impulso desde la institucionalidad estatal burguesa para el periodo que comprende los siguientes 4 años, he ahí uno de nuestros objetivos a combatir como revolucionarias.

La paradoja de la izquierda electoral: ¿Ganaron o perdieron?

Las posturas progresistas del país que han visto en la arena electoral un campo de acción llegaron profundamente divididas: el referente amplio que era el Polo Democrático Alternativo perdió la llamada unidad de la izquierda en lo practico, impulsado por las lógicas auto vanguardistas, sectarias y personalistas de los sectores del Movimiento Obrero Independiente Revolucionario y afines a Clara López, históricamente encontrados dentro del ala más reformista, quienes en base de su poderío autoritario optaron por expulsar al Partido Comunista Colombiano, y con ello, la salida de colectividades de izquierda, como Fuerza Común o militantes independientes.

Fuerzas políticas de izquierda como Poder y Unidad Popular (participe del Congreso de los Pueblos), así como sectores allegados a Iván Cepeda (entre ellos, por mencionar, el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo -MODEP-, con una fuerte matriz maoísta), decidieron mantenerse dentro del Polo Democrático de cara a la coyuntura electoral. Por otro lado, se conformaron diferentes frentes electorales para las anteriores elecciones legislativas: El PCC cristalizo su propuesta en torno a la reciente reaparición de la Unión Patriótica, tras ser devuelta su personería jurídica después del genocidio político vivido hace 2 décadas; Fuerza Común, junto a otros sectores, impulso la creación de País Común, y el espectro del trotskismo histórico (Partido Socialista de los Trabajadores) del país opto por apoyar el llamado al Voto en Blanco. Por el lado del MOIR se decanto todas las fuerzas en el caballo de batalla que ha sido hace bastante tiempo Jorge Robledo y de personajes como el ex vocero de la MANE y actual estudiante Sergio Fernández; lo suyo también hizo el PUP con la postulación del dirigente campesino del Catatumbo Alberto Castilla; Iván Cepeda opto por ser acompañado por Alirio Uribe, defensor de derechos humanos y miembro del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo; para quienes no hacen parte del Polo la Alianza Verde se mostró como un frente amplio en el cual se podrían ubicar bajo una unidad meramente coyuntural, pegada con babas: País Común lanzo por la cámara de Bogotá a la militante de Fuerza Común Donka Atanassova; la Unión Patriótica creo un abanico de posibilidades donde a la cabeza se encontraban los miembros del PCC Jaime Caycedo (antiguo concejal de Bogotá) y Carlos Lozano; finalmente, los progresistas avalaron la candidatura del ex miembro del M-19 Antonio Navarro Wolff.

Gran parte de la izquierda hizo suya las victorias que representaron Robledo (quien logró la más alta votación del país y arrastro números para superar el umbral y garantizar la continuidad del Polo como partido), el ascenso de Castilla y Navarro Wolff al senado y la permanencia de Cepeda en el cargo, así como la inclusión de Alirio Uribe en la cámara por Bogotá. Sin embargo, tanto la UP como País Común no obtuvieron escaño alguno, donde los primeros dieron la sorpresa teniendo en cuenta su tradición histórica y la presencia de Gloria Inés Ramírez -militante del PC– en el anterior legislativo. El PDA alcanzo en total 5 curules en senado y 3 en cámara, viendo su participación reducida en comparación con las elecciones del 2010; la Alianza Verde alcanzo 5 puestos en senado y 6 en cámara. Para gran parte de la izquierda electoral lo anterior representa una victoria en medio de los atrasos que le ha significado perder un único referente amplio en las urnas.

Aquí nos encontramos con una paradoja: ¿La izquierda gana o pierde en las elecciones? Esa es una pregunta que resuena mucho hoy por hoy en los debates políticos, pero la pregunta debe ir más allá: ¿Ganan los sectores oprimidos del país?, ¿Gana un proyecto emancipador y de clase?, ¿Gana el pueblo trabajador? Parece que a las fuerzas electorales les preocupa más una táctica de mera visibilización versus una estrategia revolucionaria, han considerado como un triunfo la entrada de líderes sociales al legislativo, pero en verdad ¿Significa algún cambio político real?

La burguesía nunca minará sus propias instituciones para permitir que se le pueda escapar el poder: Por un lado, las maquinarias politiqueras del país tienen un poderío que les permite mantenerse en el gobierno (compra de votos, fraude electoral, etc.). Por más que hagamos el llamado al voto de conciencia, ya la derecha ha ganado sin alguna. Pensar ilusamente que estamos en capacidad de exigirle a la burguesía que podamos participar en SU juego bajo condiciones de sinceridad e igualdad ya de por sí es un error grave de lectura y falta de criterio, pero más que ello, es entrarle a la política de conciliación de clases, sobre todo cuando discursos peligrosos como los del MOIR llaman a una renovación del capitalismo, codo a codo con la burguesía nacional criolla que muestre cierta empatía con la idea de un nacionalismo-populista cuasi revolucionario, burguesía que a veces parece poco tener que envidiarle a las asesinas maquinas extranjeras.

Por si eso no fuera poco, la derecha tiene más caminos que escoger: en caso de que le sea favorable -en términos de apagar la llama popular revolucionaria- permitirle a la socialdemocracia acceder a ciertos cargos en el poder de no tanta relevancia, le es fácil también controlar hasta qué punto pueden maniobrar, o en su defecto dispone de todo un aparataje burocrático penal, jurídico y disciplinario presto a darle la legalidad a las decisiones que tome (por encima del eufemismo del voto o de la democracia) y poder reubicar a otra ficha en la posición que deseen. Y si no le basta dispone de las fuerzas represivas estatales y paraestatales, que con la amenaza, el exilio, la desaparición y hasta el asesinato a sangre fría cuando sea necesario, están dispuestas a recuperar espacios que el poder burgués vaya perdiendo eventualmente, de hecho, aquí no existe diferenciación entre la centro derecha de la bota militar suave y la extrema más reacia y goda: las dos son caras de la misma moneda, y parafraseando un poco me atrevería a decir que el gobierno de Santos no lucha contra el paramilitarismo y las posturas fascistas –evidentemente-, cuando ve que el poder se le escapa recurre a la motosierra para mantener sus privilegios. Entonces, ¿Aceptamos el juego que nos imponen o buscamos maneras alternativas de construir un mundo nuevo, desde abajo y por fuera del Estado?

Mientras unas festejan obtener un escaño en el congreso otras sabemos que no se ha ganado nada y todo está por pelear, y que aun si la izquierda llegase a ocupar una posición favorable en términos de correlación de fuerzas tanto en este escenario como quizás -y solo quizás- en la presidencia con el fin de cambiar la dirección del país, no nos bastaría con ello: Nuestra crítica, como anarquistas revolucionarias, debe ser mucho más profunda.

No es simplemente convertirnos en una alternativa extraparlamentaria: debemos caracterizarnos también por poseer una estrategia antiparlamentaria, es decir, más que rechazar la vía electoral por las causas objetivas que impone la burguesía, nos encontramos frente a una posición ética que reniega el papel de lo parlamentario, y contrario a lo que muchas compañeras señalan, los caminos de autogestión, solidaridad, apoyo mutuo y colectivización no pueden existir al mismo tiempo junto a una estrategia electoral, pues seria básicamente una contradicción. Como comunistas libertarias nuestro rechazo a cualquier forma de delegación de responsabilidades, de profesionalización de la gestión pública, de la separación de lo político y lo social, así como del parasitismo de la burocracia y de la institucionalidad burguesa es una línea que atraviesa tanto nuestros objetivos como nuestra estrategia y táctica, y que si bien tiene sus matices en momentos puntuales nos encontramos en un momento político que no ofrece más alternativas que desarrollar un programa que se plantee la lucha desde abajo y por fuera de las vías que impone el enemigo, donde no todas las formas de lucha implican mayor eficacia. La verdadera emancipación de las trabajadoras del campo y la ciudad no será sino obra de si mismas.

Con la idea de presentar elementos que nos puedan dar mayor profundidad a la lectura, es importante analizar el actual escenario de lucha de clases y rescatar ejes puntuales que podemos observar a través de la coyuntura electoral:

La abstención no es precisamente síndrome de rebeldía

Varias compañeras libertarias se alegran del elevado porcentaje que significa la abstención no solo en esta sino prácticamente en todas las elecciones del país. Sin embargo podemos llegar a pecar de lectura seca y dejar pasar este fenómeno como si nada, pero también, y con mayor patología se presenta, se puede tener una idea sobrevalorada frente a ello.

Si bien el discurso de la elite a través de sus medios de desinformación es que la abstención se da por la pereza, la flojera, el apoliticismo o la desinformación -naturalmente-, en realidad tampoco es que sea lo contrario. Incluso para quienes defendemos la “abstención”, debemos darle mayor cuerpo agregándole el término “activa”, porque sabemos que a su vez existen dos formas de ‘no votar’. Entonces existe un fuerte matiz, casi polarizado, frente a este tema:

No todas las que no votan lo hacen por crítica, cuando menos constituida y con mínimos rasgos propositivos. También estamos quienes no votamos como señal de protesta, priorizando el escenario de la organización y la movilización como respuesta puntual a un momento, a su vez, puntual. Los altos niveles de abstención no necesariamente significan altos niveles de combatividad, si fuera así, más de la mitad de las personas del país estarían en las calles peleándose otro modo de vida: la lucha de clases se encontraría en otra etapa. Pero tampoco significa que no estemos en las calles y los procesos de transformación no existan.

Determinar cuanto por ciento de quienes no votan están en una lógica de abstención activa es casi imposible, sin embargo, y sin pecar de buena o mala fe, es importante saber canalizar ese descontento y apatía frente a las urnas en procesos de autoorganización. Podemos llamar en todas las elecciones a no votar, pero si no proponemos programaticamente algo, la abstención anarquista no activa se vuelve también pasiva, y lastimosamente, así parece que ha sido el cliché de cada 4 años para ciertas compañeras.

Como comentario adicional es importante apreciar con mayor detalle el voto en nulo, que casi análogamente presenta similitudes con la abstención. Se nos pretende mostrar los votos mal marcados como señal de que la registraduría no diseño bien el tarjetón, que es difícil marcar, que las personas prefieren jugar haciendo grafos, que faltó pedagogía, y otros cuentos de vieja data, y si bien pueden llegar a ser ciertos en casos puntuales, el voto en nulo también es una representación de descontento con los asuntos electorales, pero que de nuevo, puede ir por dos caminos completamente diferentes: un lado pasivo, que se queda en la simple apatía o desinterés, y por otro, una señal de protesta que además pretende constituirse como propuesta. Creo que dentro de la idea de la abstención activa es importante defender el voto en nulo para aquellas personas que por condiciones materiales objetivas deben usar este “derecho” (sin verlo como tal) para obtener ciertos beneficios: no estaría en contra de que una trabajadora vote en nulo con la idea de obtener un día de descanso pago o que lo haga una estudiante para minimizar gastos en su matricula, son cosas con las que también se sobrevive y debemos superar las barreras puristas que frenan lo táctico, y lo humano. De nuevo y sin ánimo de ser repetitivo: casi 1 millón y medio de votos en nulo no significan una alta beligerancia en el seno del pueblo.

La ilusión del voto en blanco

Si bien el voto en nulo y la abstención activa son medios que se encuentran por fuera del juego electoral que impone la burguesía, esta misma también ha ideado mecanismos que le sean similares y al mismo tiempo le sean funcionales, muestra de ello es el voto en blanco.

El voto en blanco es una propuesta que no va más allá de cierto descontento mal encauzado en las vías electorales, su victoria no significa nada más que un cambio de fichas en el tablero de ajedrez para que participen los mismos jugadores. Nuestra postura no rechaza tal o cual candidata, sino que critica el programa que representa dentro un juego diseñado para que perdamos siempre las de abajo: Si el voto en blanco hubiera ganado y posteriormente los partidos que sobrevivieran a la eliminatoria del umbral – las maquinarias politiqueras tienen como superarlo- se hubieran visto obligados a postular nuevas candidatas, no cambiarían nada los intereses que representan, saldrían intactos pues requieren de profesionales prestos a ejecutarlos, ¿O acaso imaginamos que si la derecha o la izquierda electoral tuviera que presentar otras fachadas sus fines serian otros?

Empero, en medio de un panorama donde poca inserción social tenemos las anarquistas es importante ver al voto en blanco como un voto de opinión: hay algo, cierto descontento existe, interés de cambio aunque sea iluso (alimentado por medios de desinformación y por líderes populistas alejados de verdaderas ansias de transformación), algo se mueve en la mayor parte de quienes optan por esta vía casi que al margen de la conciencia de clase. El reto es entonces encauzar ese algo en otras alternativas de matrices libertarias, saber captar ese germen de rechazo en una táctica de abstención activa y darle mayor movilidad de acción mediante un dialogo directo y horizontal con quienes optan por aquel camino.

Las apuestas que nos quedan como anarquistas después de las elecciones

Es iluso creer que nuestra postura antiparlamentaria nos hace impermeables, que el escenario electoral no nos toca. Así como el Estado no es un ente centralizado sino que es un conjunto de relaciones sociales inmersas no solo en las instituciones burguesas sino impuestas en el seno del pueblo mismo, es su política de la representatividad y de las mayorías una imposición al cambiante combate del día a día en los campos y barrios.

Se ha sido claro en señalar el cambio de la correlación de fuerzas: la extrema derecha a recuperado poder político, lo que también significa el aumento de la guerra sucia en campos y periferias urbanas, especialmente para nosotras como militantes revolucionarias; del mismo modo, la izquierda ha visto reducida su capacidad de convocatoria electoral, lo que le significa un retroceso y por ende llegaría debilitada a espacios como una posible asamblea nacional constituyente o un clima de “posconflicto”; finalmente el modelo actual neoliberal de santos continua su andar cuando menos con pocos obstáculos, las trabas las pondremos desde abajo. En los retos que se presenten en el corto plazo es importante tener presente con quienes hacemos alianzas sectoriales o estratégicas en épocas donde lo electoral prima para mayor parte de la izquierda colombiana.

Sí nuestra estrategia no ve en lo electoral un campo de combate, primero por entrar a jugar dentro del flanco donde el poder dominante tiene todas las ventajas y segundo por postura ética de rechazo a lo que significa el relegar nuestra voz, si vemos como prioridad la construcción de alternativas que contrasten con la sociedad de hoy. La tarea es entonces acrecentar la fuerza popular desde abajo y por fuera del Estado: nuestra estrategia es generar gérmenes de decisión horizontal y asamblearia en sindicatos, consejos estudiantiles, procesos culturales, territoriales, barriales, juveniles, de mujeres, campesinos o cualquier escenario donde veamos posibilidad de levantar organización autónoma de clase. Adicionalmente es importante participar en las coyunturas que hoy plantean los movimientos sociales: El paro agrario, las luchas en las universidades, las demandas territoriales, entre otros, son campos de acción, donde debemos darle mayor capacidad de maniobrabilidad a tácticas como la huelga de revuelta, las movilización masivas en las ciudades, la presión a través de los bloqueos y el boicot a quienes de una u otra manera reprimen al pueblo. En estos momentos donde nos encontramos en una etapa de maduración del anarquismo organizado en Colombia es preciso decantar todas nuestras fuerzas en una inserción social real en estos mismos escenarios, contagiando prácticas libertarias en donde hagamos presencia y desarrollando un trabajo coordinado y colectivo con una vocación de masificación de la idea. La autogestión de los territorios y las comunidades, así como la proyección de la acción directa popular a todos los niveles es el reto que debemos afrontar aquí y ahora.

Steven Crux

Santos, el gran encantador de serpientes

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Difundimos este artículo, tomado de: http://anarkismo.net/article/27180

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Encantador

Santos, el gran encantador de serpientes

En el contexto post-electoral está ocurriendo un fenómeno político que hay que apreciar de manera precisa. Se está redefiniendo, para el escenario post-conflicto, el nuevo encuadramiento político bipartidista. Algo así como una versión re-encauchada del Frente Nacional. Los signos de esta metamorfosis abundan.

A comienzos de Julio, Santos convocó una conferencia sobre la “Tercera Vía y la Paz”. Con este evento, Santos intentó reforzar la imagen de un presidente de “centro-izquierda”, para encubrir el afán de lucro, lo único que motiva a la Tercera Vía, ese aborto mutante de la social-democracia neoliberalizada que terminó propiciando algunas de las aventuras imperialistas más devastadoras del último tiempo[1]. Esa imagen es parte del nuevo bipartidismo que se ha generado desde la segunda vuelta electoral, en la que la izquierda fue fagocitada en el voto a Santos y la “oposición” pasó a ser el uribismo. Oposición por lo demás espuria, puesto que salvo ciertos énfasis, están de acuerdo en lo fundamental tanto en lo político como en lo económico. Codeándose con la “izquierda” buena y racional del mundo (Felipe González, Ricardo Lagos, Fernando Cardoso, Tony Blair y Bill Clinton), Santos intenta mostrarse como un hombre reformista pero realista, un estadista respetado internacionalmente, capaz de conducir a Colombia por el camino de la paz y de la “prosperidad para todos”. De paso, Clinton y Blair aprovecharon de apoyar la paz en los términos de Santos –paz minimalista, exprés, con injusticia social- y respaldaron al mandatario colombiano en su negativa al cese al fuego con las insurgencias durante el período de negociaciones como una manera de acelerar la firma de un acuerdo lo más estrecho y limitado posible, que ojalá no toque en lo absoluto las causas estructurales del conflicto y de la acumulación desmedida de capital[2]. Los laboristas ingleses y los demócratas yanquis pueden firmar todas las carticas que quieran llamando al cese al fuego, pero la voz que ronca, sus jefes políticos, ya dejaron sentada su posición: no al cese al fuego. Esa es la posición que define y se encargaron de decirla en Colombia para que no queden dudas al respecto.

Dos semanas después viajó a Brasil para participar en la conferencia de los BRICS (el bloque económico emergente, liderado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), donde recibió espaldarazos ni más ni menos que de Vladimir Putin y posó para la foto junto a los países que hoy disputan la hegemonía económica a Estados Unidos[3], a la vez que sigue impulsando la Alianza del Pacífico junto a los cachorros nostálgicos del Consenso de Washington (Perú, México y Chile). El “presidente de la paz” tiene una gran capacidad para aparecer como cualquier cosa dependiendo del auditorio. Ante la izquierda, aparece con una rama de olivo en la mano. Ante los militares y sus áulicos, aparece como el presidente que más duro ha confrontado a las FARC-EP, con las cabezas sanguinolentas de Alfonso Cano y del Mono Jojoy en sus manos. Ante la “comunidad internacional” y sus multinacionales, aparece diciendo que en realidad con la paz nada va a cambiar, ofreciendo a cualquier postor los recursos, la infraestructura, los servicios y la mano de obra del país, mostrándose como el fiel continuador de la política de “seguridad inversionista”. Casi que uno se siente tentado, ante semejante camaleón, a decir que Santos trata de ser todo y que a la vez es nada. Pero nada más lejos de la realidad. Santos es solamente una cosa y acá nadie puede engañarse: es un firme defensor del status quo, un firme defensor de los intereses de la clase a la que representa, la fracción lumpen-burguesa intermediaria transnacionalizada de la oligarquía.

Esto no cambiará aunque le duela a algunos izquierdistas que creen que Colombia es una excepción a la regla universal de la lucha de clases. Que bajo el manto de la paz caben todos los ciudadanos de buena fe. Algunos izquierdistas, esos que no votaron en la segunda vuelta con tanto asco sino que con calculadora en mano (para no hablar de los que mostraron la careta santista incluso en la primera vuelta presidencial), incluso, se han hecho ilusiones con ser parte del “gobierno de la paz”. Sacan cálculos alegres, fantasean con verse en algún ministerio, en alguna oficinita, o por qué no, como comisionados de paz… creen que la “apertura política” significa que el establecimiento les abra un huequito en el podrido edificio del Estado narco-paramilitarizado. Mueven la colita, se entusiasman, tratan de demostrar que tienen capacidad para controlar las pasiones populares, la movilización social de la chusma y garantizar la gobernabilidad… Santos, por su parte, a través de su ministro de guerra, Juan Carlos Pinzón, ahora intenta revivir una versión aún más nefasta del proyecto de ampliación del fuero militar[4] y escala las agresiones militares contra los campesinos[5], en un claro guiño a los ultramontanos enquistados en el parlamento y las instituciones estatales. ¡El presidente de la paz apenas a unas semanas de ser re-elegido, profundizando la guerra sucia!… ¡quién lo hubiera imaginado por Dios! Como lo dije en un artículo anterior, las concesiones en este segundo período serán hacia la derecha uribista, no hacia la izquierda[6]. Qué pena con ellos, pero tendrán que quedarse con las ganas no más.

Otros, que van de intelectuales, sueñan con verse a ellos mismos a la cabeza de alguna ONG, a ver si les chorrea algo de la plata que llegue con la industria de la paz. Ellos pueden tener algo más de suerte, porque plata para el peace-building (construcción de paz) sí que llegará. Así como se critica a los que viven de la guerra en Colombia, que no son pocos, no hay que olvidar a los que viven de la paz y que quieren hoy una paz exprés, a cómo de lugar, para ellos gestionar, con jugosos salarios, el desastre que dejará un acuerdo apresurado y mal digerido. Ya tirios y troyanos han encontrado un punto de unidad en la presión hacia la insurgencia para que firme cualquier cosa, pero que firme ya, “porque la paz no puede esperar”. Y tienen otro punto de acuerdo con el santismo: el mismo desprecio por el bajo pueblo, por sus necesidades, por sus capacidades y por sus aspiraciones. La paz es un asunto de profesionales, según ellos. Los pobres son bienvenidos pero como “beneficiarios”. Santos también está ejerciendo sus encantos con este sector, que transmite en sintonía cada vez más santista sobre la paz.

La oligarquía ha convertido a Colombia en una feria de baratijas, en un mercado como el que montaban los gitanos de Macondo. Ahí todo se lleva barato: el oro, el petróleo, el café, la vida. Hasta la paz la andan ofreciendo barata, a cambio de nada, como un espejito de esos que traían los conquistadores. En medio de esa feria de baratijas, Santos se roba el show como el gran encantador de serpientes. Encanta a todo el mundo: sectores de izquierda, derecha, centro, multinacionales, ONGs, comentaristas, opinólogos y personas de buenas y de malas intenciones. BRICS y gringos, todos lo siguen como al flautista de Hamelín, hacia la promesa de mucha inversión y aún mayores retornos, ganancias a manos llenas en un país dócil, pacificado, sin resistencia. Para los demás, mermelada y lentejas. ¿Y para el pueblo? Mierda. Como para el Coronel de García Márquez.

De Santos se ha dicho que es un jugador de póker, pero en verdad es un encantador de serpientes. Pero no hay que olvidar una cosa: para que sus hechizos tengan efecto, primero uno tiene que ser una víbora, bien torcida y bien venenosa. El pueblo debe saber dónde andan estas víboras para no salir mordido de esta coyuntura.

José Antonio Gutiérrez D.
22 de Julio, 2014


[1] http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones98/n…2.htm

[2] http://www.semana.com/nacion/articulo/bill-clinton-tony…978-3

[3] http://www.semana.com/nacion/articulo/santos-putin-se-r…882-3

[4] http://prensarural.org/spip/spip.php?article14623

[5] http://prensarural.org/spip/spip.php?article14626

[6] http://anarkismo.net/article/27091

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