Compartimos: Feminismo Ⓐnarquista: Perspectivas & Experiencias

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“Ahora la mujer se enfrenta a la necesidad de emanciparse de la emancipación, si realmente quiere ser libre” -Emma Goldman-

En el marco de la electiva de la Escuela de Estudios de Género, “Iniciación a los estudios feministas y de género” de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, hemos decidido realizar una charla sobre las posturas y apuestas del feminismo anarquista.

A través de una ponencia teórica basada en los postulados de la feminista y anarquista Emma Goldman y de dos experiencias organizativas de América Latina: Colectivo Mujeres Libres (Colombia. 1997-2006) y La Alzada, Acción Feminista Libertaria (Chile. 2013 – Actualidad), buscaremos discutir sobre el papel que tiene esta tendencia del feminismo en la construcción de un movimiento feminista de carácter clasista y que se encuentre del lado de las luchas del pueblo; además de analizar la posible relación entre las apuestas y prácticas del feminismo libertario y el feminismo popular latinoaméricano. Por último, uno de los objetivos del evento será plantear algunos retos que tenemos en nuestros territorios como anarquistas y además feministas en la actualidad.

En la charla y presentando la experiencia del Colectivo Mujeres Libres (Colombia) nos acompañará Sonia Torres, ex-militante de este colectivo y del Proyecto Cultural Alas de Xue (PCAX).

Nos vemos el próximo jueves, 19 de junio a las 2pm en el Salón 114, Aulas de Ciencias Humanas (Edificio 212) de la Universidad Nacional sede Bogotá.

¡Les Esperamos!

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NO VOTO POR LA PAZ, TAMPOCO POR LA GUERRA

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Respecto a las siguientes elecciones presidenciales

Articulo 1

En medio de locas de naranjas e hijos no prestados para la guerra transcurre el actual circo electoral, que llega a su tercer clímax después del 9 de marzo y el 18 de mayo. Al igual que en las anteriores oportunidades hoy salen los payasos protagonistas: desde mujeres de la “clase media”[1] trabajando para Uribe hasta, quienes con la alternativa no tan “Clara”, llaman a votar por el Santismo Positivo. Todo un espectáculo, donde a las de abajo se nos ve de nuevo como simples espectadoras cuyo único rol será legitimar por medio del voto su “democracia”, es decir, la explotación y la miseria durante por lo menos 4 años más.

Este articulo pretende analizar brevemente este panorama, pero también proponer líneas de acción y elementos con los cuales podamos romper este guion ya escrito, escapar de él para ser nosotras mismas –las históricamente excluidas- quienes llevemos las riendas de nuestras vidas y nuestras comunidades, barriendo hoy con el bochornoso espectáculo de derechas peleándose e izquierdas tibias cargándole ladrillos al enemigo.

Santos y Zuluaga la misma mierda son:

Matan al pueblo y dicen que no… y lo peor es que hay quienes le creen a uno o al otro. Existe una falsa disyuntiva, impuesta no solo por los medios tradicionales de desinformación sino tristemente también por algunos sectores de la “oposición” que utilizan sus páginas, medios alternativos y espacios para “votar por la paz”. Para efectos ilustrativos me atreveré a comparar la pelea entre Santos y Uribe con los hoy problemas entre Clara López –ex candidata del Polo- y Jorge Robledo –senador reelecto del mismo-, guardando las distancias necesarias para este ejercicio: Por un lado Santos se nos muestra en esta coyuntura como un político táctico, pragmático, que ve en la “paz” una necesidad económica que permita a la burguesía nacional e imperialista sacar más provecho de la explotación de nuestras tierras sin elementos de resistencia en su contra. Bien sabemos que Santos no cree en la justicia social, con paz o sin ella, y que mucho menos renunciará a los intereses de clase que él representa; en esa misma línea pero en el espejo izquierdo nos encontramos con Clara López, también con Iván Cepeda, Gustavo Petro, el Partido Comunista Colombiano (atrincherado en la burocracia de la Unión Patriótica) y una larga lista de militantes identificados anteriormente con líneas revolucionarias, que si bien no creen en Santos (como tampoco él no cree en ellas ni en su concepción de paz), por táctica y pragmatismo llamaron a votar por él, pero no por él, sino a votar por la “paz” (ahora la “justicia social” se diluyó) o en “contra” de Uribe, para sonar más bonito.

En la otra cara del asunto nos encontramos con Uribe, un hombre que va con exactamente los mismos objetivos que Santos, pero la falta de táctica y pragmatismo le llevan a no pensar con la cabeza fría: se cree el dueño del país, el libertador de la causa de la patria en contra del “castro-chavismo” y el salvador que tanto necesitamos, todo ello alimentado por su deseo de sangre y venganza que eleva la guerra a otro nivel, aunque quiera ocultarla a través de su títere Zuluaga; Jorge Robledo y otros militantes que giran orbitalmente alrededor suyo se caracterizan también por tener un elevado ego, no piensan tácticamente en correspondencia con su línea política[2] (que no tiene nada de obrera, independiente ni revolucionaria), además de creerse los salvadores de la causa de los pobres, donde sin Robledo no existe oposición en el país. Ya de la izquierda se hablará más adelante, de momento profundizare sobre la “disputa” entre Santos y Zuluaga.

Artiuclo 3

La burguesía no es una clase estática, por el contrario se acomoda al camino más sencillo que tiene para, al mismo tiempo, mantener alta la producción y detentar el poder, es por eso que es una clase revolucionaria (entendida como dinámica, en siempre movimiento, transformando las condiciones de producción permanentemente), especialmente en momentos de crisis tanto económica como política. Sabemos que a nivel internacional el capitalismo se está repensando a sí mismo, donde ya entrado en una fase más consolidada de aldea global plantea nuevas estrategias de aniquilamiento de la resistencia social organizada: por un lado ofrece parte de su aparato a viejas enemigas para que le ayuden a administrar su negocio estatal y a su vez apaciguar la llama de indignación (Chile o Uruguay, por ejemplo, o si se quiere el exguerrillero del M19 Gustavo Petro, hoy alcalde de Bogotá y pieza clave del programa Santista); en otros casos ha prescindido de sus viejos aliados quienes encaraban una forma de reprimir que a su vez ponía pueblos en contra del apoyo extranjero a estos regímenes (como en el caso de Irak o más recientemente en Egipto); tenemos también una estrategia de aniquilación, no solo a procesos insurgentes sino a actores sociales potencialmente revolucionarios, que se está llevando a cabo también no solo en Colombia si no en conflictos alrededor del mundo, como en medio oriente (la guerra del Estado Turco contra el pueblo kurdo, por ejemplo); finalmente también ha decidido ceder en su estrategia militarista (sin abandonarla por completo) y negociar con diferentes procesos armados, intentando llegar a acuerdos que les lleven a escenarios donde se entre al juego burgués (el caso por ejemplo del ETA en España, el IRA en Irlanda y obviamente las FARC y el ELN en Colombia). Hoy la burguesía nacional se encuentra dividida en dos concepciones de los medios a utilizar: el ala Santista que pretende llegar a un espacio como el primero y el ala militarista de Uribe que pretende ir desgastando militarmente a las insurgencias. Pero en ambos casos el objetivo final es el mismo, y nuestro destino también será el mismo para ambos programas: se explotados o morir luchando.

Esa tal paz no existe:

“Si la guerra trajo muerte, la paz trajo esclavitud”, dice la canción. “Voy a votar por la paz” dicen las despistadas. Quien hoy en día crea que es posible la paz en el sistema neoliberal mientras aun exista la lucha de clases ha de vivir en los mundos imaginarios del capitalismo social y humano.

Una de las primeras tareas que tenemos que empezar a impulsar dentro de los círculos sociales es dejar de hablar de paz, sacar ese término de nuestro léxico cuando se quiere hacer referencia a otra cosa completamente distinta. Un voto por Santos no es un voto por la paz, es un voto por la continuación de una conversación donde no se está negociando el sistema del país, principal culpable de las muertes producto de esta guerra, una guerra que a veces no huele a tiros sino a niñas muriendo de hambre, a pacientes asesinadas por la negligencia en la entrada del hospital, a obreras ultimadas por las condiciones indignas de trabajo en minas, fabricas, obras y campos. Porque la paz no es el silencio de los fusiles, pero tampoco será la izquierda compartiendo gobierno con la derecha, siendo los verdugos del mañana como hoy lo son en Chile, Brasil o Uruguay. El capitalismo y el sistema estatal autoritario solo existen en la medida que haya guerra, sea esta sin declarar o cantada a los cuatro vientos. La mera explotación es guerra contra los pobres, como lo es la represión la guerra llevada a otro nivel contra quienes luchan y se organizan. La paz que busca la derecha es la paz como negocio, como anteriormente se identificaba con el negocio de la guerra, ambos en su momento son lecturas de cómo obtener mayor provecho del saqueo de nuestros territorios y los subproductos que ello genera. Esto no quiere decir que no busquemos la paz o seamos amantes de la guerra más inhumana, ¡Claro que queremos la paz!, pero siguiendo la línea de nuestra ética libertaria es imposible –por lo menos para mí- mentirle a mi familia, a mi barrio, a mis compañeras de estudio o trabajo, a las compañeras militantes, diciéndoles que es posible la paz mientras el capitalismo siga explotando y el Estado –cualquiera- siga oprimiendo. La paz que deseamos pasa por seguir caminos de victoria para el pueblo organizado.

Entonces ello permite también acabar con un mito extendido dentro de gran parte de la izquierda parlamentaria. “Porqué con Uribe se hace oposición desde una fosa común y con Santos desde la cárcel” se escucha por ahí. Parece que a más de uno se le ha olvidado las muertas en los diferentes paros campesinos -12 solo en el Paro Nacional Agrario del 2013-, fácilmente se les borro de la memoria nuestras compañeras estudiantes asesinadas en el gobierno Santista –como Farid Cheng Lugo el día en que se inició el Paro Nacional Universitario en el 2011- y tal parece que la amnesia llego tan profundo que ya no existen los falsos positivos de hoy, que en su momento fueron impulsados por el presidente actual que quería que las madres de Soacha le prestaran sus hijos para disfrazarlos de guerrilleros caídos en combate. ¡Píldora para la memoria necesita también la izquierda “táctica” del país! Que Santos no encuentre necesario llevar adelante el programa fascista como el de la seguridad democrática no implica que sea un humanista liberal o un hombre de paz, solo demuestra lo inteligente que es la derecha y lo fácil que cambia de parecer. Sabemos muy bien que si las condiciones cambian, por ejemplo, en La Habana o en los combates en los campos, Santos pateará la mesa de negociaciones sin remordimiento y empuñara de nuevo la motosierra –que oxidada no está- con la misma frialdad o más que con lo que lo hizo Uribe o la haría Zuluaga. Y aquí el debate tampoco se debe volver cuantitativo (quien reprime más o quien reprime menos), sino en lo que es en realidad, en el monstruo que se puede convertir o en el Santo detrás del cual se puede ocultar. Esa es la inteligencia de la derecha.

Y de hecho es tan inteligente que se nos muestra dividida. Es más, bien sabemos que la burguesía, para garantizar el poderío que tiene, recurre a espectáculos teatrales bien montados, y que hoy se visualizan mejor: recurre a la polarización. Porque ahora la cuestión no es de izquierda contra derecha, sino de derecha contra extrema derecha, pero que la diferencia si “parece” similar. Los medios se han empeñado en mostrar a un candidato como la antítesis del otro: la “guerra” versus la “paz”, las casas gratis contra las caras, los días festivos pagos contra los que no, etc. Pero a diferencia de otras veces, ya no solo los medios mienten sino que la izquierda vendida le hace el favor a la derecha: le repite el pueblo mil veces que efectivamente Santos es diametralmente diferente a Uribe y por ello habrá que votarle, con el mayor pesar del mundo.

Y hablando de “izquierdas”…

Ya mencionábamos que hoy por hoy las parlamentarias se dividieron en dos: quienes llaman a votar por Santos por “táctica” y quienes de otro lado dicen apoyar el voto en Blanco, nulo o la abstención –“táctica” también, por cierto-. Sin embargo es importante acotar también que una parte importante de los sectores comprometidos con las luchas sociales han sido claros en su posición: lo importante no es el resultado electoral, sino la organización y la movilización.

Cabe anotar que esta izquierda parlamentaria aún se mueve en torno a los círculos de burgueses con inclinaciones progresistas. Bien lo demostró Clara López en su anterior campaña: una mujer que desde la comodidad y la herencia monetaria familiar se atreve a señalar cuáles son los problemas de los que adolecemos las que no tenemos a veces con que movilizarnos, comer o vestirnos. De igual manera actúa el MOIR, organización dirigida por la burguesía y pequeño burguesía progresista, que cree que la solución está en el “empresariado” nacional con compromiso social. Y ni que hablar del Partido Comunista Colombiano que impulso la campaña de Aida Avella y sus gustos por el capitalismo con sentido “social”.

Dentro de este matiz es importante también señalar que una parte de la izquierda se encuentra impulsando el voto en blanco o en nulo, resguardándose en una coherencia que hasta ahora conocemos quienes hemos visto como se han vendido diferentes procesos organizativos y paros por su culpa[3], que ven la organización popular como simple trampolín para entrar al mundo de la democracia burguesa. Otro sector que se ha identificado con la abstención y el voto en blanco o nulo han sido quienes desde posiciones más a la izquierda han sido críticos de quienes entraron al juego electoral. Una acotación necesaria en este punto es la diferenciación entre una abstención táctica y la activa, la primera se manifiesta en organizaciones que no llaman a votar por ningún candidato pues no pudieron poner uno propio, hasta quienes no niegan la vía electoral, soló que aún “no es el momento”. Nuestra abstención no es táctica ni temporal, es activa y combativa, ello quiere decir que nos abstenemos de ejercer el voto no porque no veamos nuestro programa reflejado en algún candidato o porque pensemos en acumular mayor fuerza electoral para la siguiente vez: nuestra concepción estratégica de autogestión, autonomía y de ruptura revolucionaria se consuma también en el hecho de negarnos a participar en su circo electoral[4]. De nuevo el llamado es a no votar, pero si a organizarse y luchar.

¿Qué propone entonces la abstención activa? ¿Qué se nos viene?

Articulo 2

Somos conscientes de que no asistiendo a sus urnas no logramos mayor cambio, pero no nos confundamos, de igual manera ir a las urnas tampoco nos traerá la anhelada libertad, quizás nos la quita cada vez más cada 4 años. Por eso también somos críticas de una propuesta que no vaya más allá del electoralismo a la inversa, es decir, de que nos aparezcamos cada 4 años a lanzar panfletos y pintas invitando a no votar y desaparecernos mientras no exista coyuntura electoral. La abstención por sí sola no propone nada, por eso hablamos de ser activos políticamente, donde el verdadero cambio hay que desarrollarlo por fuera de las urnas, en las aulas, calles y campos. Entonces esa necesidad de trabajo de base y de organización popular es el verdadero catalizador de la transformación, es por eso que nuestro programa debe ver en la inserción social su principal objetivo y foco de acción.

Esta entonces nuestra tarea permanente y constante, que podríamos considerar de una u otra manera una política del día a día, sin embargo creo pertinente también desarrollar dos líneas de acción estratégicas que nos permitan desarrollar un trabajo desde abajo con cada vez mayor eficacia: en primer lugar como objetivo a corto plazo es importante acrecentar los niveles de coordinación entre las anarquistas que venimos desarrollando militancia en los movimientos sociales, dejando de lado sectarismos y personalismos que lo único que hacen es daño al movimiento ácrata en Colombia; por otro lado, en un mediano plazo, es necesario acrecentar las tendencias de base y combativas desde donde estemos trabajando, junto con compañeras que con intenciones revolucionarias se piensan una manera de hacer las transformaciones necesarias desde abajo y por fuera del marco institucional liberal.

Los retos que tenemos a la vista son claros: en caso de que se firme la paz es nuestro el deber no permitir que se respire un aire de entreguismo o de concertación, donde la lucha de clases no sea ya necesaria, sino que por el contrario la organización y la movilización se deben radicalizar, es decir, calar cada vez más profundo en sus análisis y en el desarrollo de la conciencia clasista. Por otro lado también tenemos la tarea de enfrentar cualquiera sea el programa que gane las elecciones, pues las diferencias no serían muchas como ya se han señalado, para ambos casos sabemos cuál es la actitud del gobierno contra las que luchan. Las cartas están sobre la mesa, los actores en el circo, solo nos queda luchar, luchar y luchar para ver si de una vez por todas podemos escoger nuestra mejor alternativa, y no como siempre “la menos peor”.

Steven Crux

[1] Como le gusta hacerse llamar a sí misma la burguesa candidata del Partido (Ultra) Conservador Marta Lucía Ramírez. Link: http://www.las2orillas.co/marta-lucia-ramirez-la-tenacidad-de-una-mujer-de-clase-media/

[2]Con esto no quiero decir que sea táctico votar por Santos, solo me sorprende que el MOIR haya defendido a Samuel Moreno, uno de los mayores ladrones que ha tenido Bogotá como alcalde, pero no les duele atacar a Clara López y otros de sus compañeras. Ese es el reformismo de los sectarios ambiguos, que se muestran para con unos “radicales” pero con otros “amplios”.

[3]Solo basta con señalar la actitud del MOIR, por ejemplo, en el plano estudiantil, donde a través de la OCE replica que no votarán por Santos ni por Zuluaga en nombre de los que mantienen la lucha, misma lucha que vendieron en la retirada sin consulta a los procesos asamblearios locales para el Paro Nacional Universitario del 2011 o en el retraso a las vías de acción por parte de quienes impulsan la huelga como forma de presión.

[4]Al respecto ver: La lucha esta en las calles y no en las urnas. Link: http://www.anarkismo.net/article/26865

Difundimos: El “feminismo popular” a propósito de la defensa de las compañeras del colectivo Feministas Populares Movimiento de Mujeres

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Este debate planteado, aunque por colectivos recien formados (tanto la denuncia como sus respuestas), nos ha sido y, así debe serlo, eje de debates en nuestros grupos de trabajo y camellos barriales. Ya que, como feministas y revolucionarias, se nos hace indispensable pensarnos la destrucción del sistema patriarcal no sólo después de la transformación del mundo y sus condiciones materiales si no a la par de este.

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Entendemos y compartimos la profunda indignación frente a los actos de acoso de compañeros en nuestras organizaciones. También, entendemos la importancia de dar los debates en paralelo al trabajo diario, en ese trabajo político y territorial que nos une y nos alimenta.

Estas reflexiones las hacemos desde lo que somos, ya que si bien nos reivindicamos como feministas, putas, queer, brujas y lesbianas, también lo hacemos como mujeres trabajadoras, campesinas, compañeras, amantes, hijas y porque no madres, siempre que esta sea nuestra opción libre y digna sobre nuestros cuerpos en los que no intervengan ni el Estado, ni demas personas externas.

Y lo decimos por que es cierto, una cosa será plantear el debate feminista y las construcciones de género en Chapinero teniendo como interlocutoras mujeres y hombres que se reconocen asi mismas como feminsitas o antripatriarcales y otra, completamente diferente, será hacerlo con una mujer, una vecina trabajadora doméstica que tiene dos hijos, lleva casada veinte años y una de sus rutinas semanales es soportar los golpes y el maltrato psicologico del marido los viernes o sábados en la noche. Y lo decimos porque asi es, asi lo sentimos, una cosa es hablar del género sus deconstrucciones y construcciones cuando nos sentimos seguras en nuestros apartamentos y tenemos independencia económica y otra cuando lo hacemos después de subir la loma veinte minutos en las noches con miedo y no sólo de posibles hombres misogenos y acosadores sino del paramiliatrismo y la limpieza social.

Sin embargo no estamos de acuerdo en la defensa ultranza que hacen las compañeras del compañero mencionado primero, porque es desconocer prácticas generalizadas en el movimeinto social o es que estamos desconociendo las practicas patriarcales entre el movimeinto estudiantil, el acoso en las fiestas o la “línea colchón” y no sólo en este espacio reivindicativo, estamos desconociendo las prácticas de violación entre los cabildos indígenas y consejos comunitarios afros o estamos desconociendo las relaciones machistas en el movimiento agrario o las zonas de reseva campesina.  No, no lo hacemos de hecho incitamos a las mujeres, a nuestras compañeras, sean estas organizadas o no o pertencienentes a estos espacios, a la critica y a la autocritica, a la reflexión frente a nuestras prácticas cotidianas.

Segundo, porque si bien entendemos la guerra en la que vivimos y la ideología de este país godo y retardatario y sepanlo lo conocemos de primera mano, es como vivimos y luchamos, bajo la represión estatal y paraestatal que esta presente en nuestros territorios, tanto que se respira miedo después de las 6pm por toque de queda impuestos, así como conocemos el hambre esa que carcome los intestinos y no nos deja pensar, pero es justamente por eso porque lo vivimos, porque lo conocemos y los sentimos que somos feministas radicales y nuestras apuestas son transfromadoras y revolucionarias.

No consideramos que un acto de  solidaridad sea justificar, omitir o considerar que los debates deben ser internos frente a los actos patriarcales dentro de nuestros proesos, al contrario la unica forma de contrarestar este sistema de mierda, sus prácticas y sus discursos será dandonos los debates nosotras siendo fuertes no escondiendonos o justificandonos, es criticandonos y formandonos, no es un acto de señalización  enunciar los actos patriarcales de los compañeros, no estamos justificando la represión o es que las mujeres afros se deben callar los actos de violación en el Baudo o en el Jiguamiando para fortalecer las zonas de paz o es que las muejres iku deberian callar los actos sexistas y machistas de los que sufren por fortalecer la organización y noser complices de los terratenientes y gamonales, no bajo ninguna circunstancia señalar o crtiticar las prácticas retardatarias en nuestras organizaciones será ponernos del lado de los poderosos o de los opresores o debilitar las organizaciones es, de hecho e insistimos, la forma de fortalecerlas y construir realmente y no en discursos o en abstracto un mundo nuevo, una transfromación radical.

No estamos de acuerdo con la proposición planteada que señalar las prácticas que nos discriminan es una falta de respeto o un sabotaje a los procesos, no es asi nosotras tenemos apuestas colectivas, barriales y populares y no señalaremos nunca de saboteadoras o señaladoras a las compañeras, organizadas o no, que nos critican o es que las apuestas transformadoras no pasan por encontrarnos, discutir y construir, y así es que realmente se logra la unidad, no la hegemónica que nos impone este estado y la mayorìa de organizaciones de izquierda, esa real, esa que se forja a partir de la diferencia que se contruye y se debate, en el camello diario, en las trasnochadas, en la construcción colectiva, en el miedo conjunto, en las marchas, en la educación popular, en la creación de tecnologías alternativas, en fin esa que se construye en nuestras apuestas y prácticas revolucionarias.

Por ùltimo, reivindicamos el debate porque para esto deber servir estas criticas, no para cerrar filas en la defensa de los compañeros al considerar un ataque a los procesos o a los señalamientos de las colectivas feministas que hacen parte de la plataforma, pero tampoco en el ataque sistemático, perse   a los “hombres” por su condición de género de hecho también social e impuesta, ni para llamarnos o atacarnos diciendonos pseudo feministas o feminazis, sino para darnos los debates, reformar nuestras prácticas ya que si bien la revolución será feminista o no será, el feminismo si no es concebido como una apuesta revolucionaria conjunta y mixta es, por lo general, servil y complice del establecimiento y del orden hegemónico.

Feministas-Centro Social Libertatia

Invitamos: Conversatorio «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera»

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Les extendemos la invitación a (re)crear memoria:

El Departamento de Ciencias Sociales y la Facultad de Humanidades de la Universidad Pedagógica Nacional invitan a la comunidad universitaria a participar del Conversatorio «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera». Recordaremos en el día del evento al profesor Darío Betancourt (1999), a los estudiantes Oscar Arcos (2012), Daniel Garzón (2012), Lizaida Ruiz (2012), Miguel Ángel Quiroga (1998), Cristina del Pilar Guarín (1985), entre otros compañeros que aportaron al Departamento de Ciencias Sociales, a la Facultad de Humanidades y en general a la UPN Auditorio Paulo Freire Mayo 30 de 2014 Hora: 3:00 p.m.a 5:00 p.m.

Ahí están pintados, toditicos

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Tomado de: http://anarkismo.net/article/26996

Ahi estan

El terrorismo de Estado en Colombia no puede explicarse por los descalabros sicóticos de algunos individuos. Es algo demasiado estructural, bien planificado, demasiado sistemático, extendido y persistente como para tener su explicación en las perversiones individuales de un grupo, más o menos numeroso, de ciudadanos sádicos. Aunque nos asombre la sevicia extrema a la que se recurre para torturar y masacrar a los que representen un peligro para la hegemonía de la clase dominante, que incluye todo un repertorio de la crueldad que alcanza el paroxismo en las Casas de Pique, el terrorismo de Estado y su hijo pródigo (el paramilitarismo), no son expresión de una demencia colectiva ni un acto de desquiciados, sino que expresión de una fría política burocrática. La mayoría de los millones de personas que participan en el engranaje del terrorismo de Estado no son sádicos por naturaleza, sino personas que “hacen su trabajo”, que cumplen funciones como apretar el botón (o jalar el gatillo), hacer llamadas, chuzar teléfonos, hacer denuncias, trasladar personas secuestradas (para que otros las desaparezcan), reclutar candidatos a “falsos positivos”, etc. Tareas de por sí limpias, que no salpican de sangre, en las cuales el individuo puede disociarse moralmente del resultado de sus acciones. “Yo no maté a nadie, no soy un asesino, seguí órdenes”. El terror es una industria tecnificada, moderna, prueba de la eficacia en la organización capitalista del trabajo en Colombia.

Aunque la mayoría de los individuos que viven de manufacturar el terror no tengan inclinaciones sicóticas, o las terminan desarrollando en el camino, o terminan con una disociación muy fuerte entre el ser y el hacer. Los paramilitares, cada cual con cientos de asesinatos de personas inermes a cuestas, afirmaban patéticamente en sus declaraciones que ellos, en realidad, “no eran monstruos”… que eran padres responsables, maridos amorosos, etc. Alienación pura y dura. Sin embargo, no deja de llamar la atención la capacidad que el Estado tiene para garantizarse los servicios y la lealtad de individuos francamente enfermos para animar la realización de tareas de corte terrorista. En realidad, los individuos con motivaciones sicóticas no serán todos, pero son el motor que mantiene a la maquinaria andando. No basta la inercia de los empleados obedientes, se requiere individuos fanáticos, entusiastas, en la industria del terror para activar la motosierra y picar al fiambre a machetazos. La estructura del Estado, así como sus múltiples tentáculos paralelos (el Estado profundo), es un caldo de cultivo para esta clase de personajes siniestros. En el terrorismo de Estado se juntan el hambre con las ganas de comer: la insensibilidad burocrática con la crueldad patológica[1].

El hacker Andrés Sepúlveda, empleado de la campaña de Zuluaga y socio del ejército, a quienes entregaba las interceptaciones del proceso de negociaciones en La Habana para que fueran utilizadas como parte de la propaganda negra de los guerreristas, es la mejor prueba de lo que decimos. Este “héroe” -como se describe el mismo, haciéndose eco de esa consigna que “los héroes sí existen”-, con simpatías por el nazi-fascismo y su expresión criolla, el uribismo, repite el mantra de la derecha de ultratumba que reclama que la lucha militar contra las FARC-EP también debe golpear a sus “cómplices que actúan en el campo y en las ciudades sin uniforme”[2]. Así han justificado el genocidio de la UP, de A Luchar, del Frente Popular y el holocausto paramilitar que ha consumido una generación completa de colombianos y desplazado a más de seis millones de campesinos. Las inclinaciones perversas de Sepúlveda tienen un sustento ideológico en esa amalgama de ideas fascistas, conservadoras y neoliberales que tienen su principal adalid en la figura de Uribe Vélez.

Su cuenta de Twitter da prueba de las inclinaciones sicóticas de Sepúlveda. Algunas perlas que trinó fueron “me gusta el olor a muerte”; “no hay nada peor que emborracharte y despertarte con alguien que no sabes ni su nombre, ni cómo la conociste, ni por qué está muerta”; “la guerra es la manera más romántica de solucionar nuestros problemas”; “pero recuerden, los quiero matar a todos”; “matar es un arte que no admite sutilezas”; “sólo guiño mi ojo izquierdo para apuntar mejor”; y el trino más tenebroso de todos, “Grande Uribe!!!”[3]. Esta es la clase de tendencias que se albergan en la ideología derechista representada por el uribismo: una ideología fundamentada en la violencia, en el ultra-conservadurismo, en la intolerancia extrema, en el machismo, en el racismo, en el patriarcalismo. La expresión política de la descomposición propia de una sociedad secuestrada por la mafia y el paramilitarismo. Sepúlveda es un caso extremo, pero cual más cual menos, expresa la esencia de lo que piensan los uribistas, esos que aúllan como fieras excitadas ante el olor de sangre, que piden más muertos y que comparten con morboso placer de necrófilos las fotos sanguinolentas de guerrilleros asesinados. A lo mejor a muchos les sorprendan los twitters de este aprendiz de paraco, pero ese es el espejo en el que tienen que verse reflejados. Ahí está pintado el uribismo. Violento con los más débiles, troglodita, sádico.

El santismo, aunque más burocrático y estirado, tampoco se queda atrás: no reparten por internet fotos de cadáveres mutilados, pero lloran de alegría cuando les traen la cabeza de un comandante guerrillero, dan incentivos económicos y profesionales para aumentar el conteo de muertos[4], no agitan las motosierras pero son amigos de los bombardeos “quirúrgicos” e “inteligentes”, aunque no menos letales. Estas coincidencias de fondo no son casualidades basadas en una mera patología sicosocial, sino que reflejan un proceso estructural de “fascistización” en Colombia, que ya hemos denunciado[5], el cual va de la mano no solamente del surgimiento de redes de poder paralelas ante la crisis de hegemonía del Estado centralizado, sino que sobretodo, de la predominancia en el aparato represivo de la policía política, entendida en un sentido amplio. No se trata solamente ya de la DASpolítica, ni de una Andrómeda, sino de todo un universo encargado de vigilar, supervisar, inmiscuirse en los pensamientos y en la intimidad de las personas, y de castigar a los que consideren que se han descarriado. Esto, sumado a un proceso de descomposición mafiosa de la oligarquía que se ha acelerado en las últimas dos décadas (como lo atestiguan todos los escándalos que están aflorando en la campaña presidencial), en el cual los límites de lo lícito y lo ilícito se desdibujan progresivamente. Como botón de muestra, el padre de Sepúlveda, con lógica impecable, decía que su querubín no podía ser un delincuente porque él combatía a los “delincuentes”[6]. Elemental, mi querido Watson. El único delito que merece tal nombre es el disenso político; ante esta “abominación”, todo vale. Así refundaron la patria.

En más de alguna ocasión hemos señalado que la oligarquía colombiana es la más sanguinaria del continente, y ni el uribismo ni el santismo salen librados, aunque no se manchen directamente las manos de sangre. Para eso tienen un ejército (uniformado y de civil) de obedientes burócratas y de entusiastas asesinos en serie. Sepúlveda es apenas la prueba viviente de que hay algo espantoso que se oculta detrás de la fachada carnavalesca del país dizque “más feliz del mundo”.

José Antonio Gutiérrez D.
13 de Mayo, 2014


[1] Para un análisis penetrante de este fenómeno en el contexto del nazismo, se puede revisar el trabajo de Michael Mann “Were the perpetrators of genocide ‘ordinary men’ or ‘real nazis’?” (Holocaust and Genocide Studies, 2000, 4(3): 331-366)

[2] http://www.semana.com/nacion/articulo/andres-fernando-s…311-3

[3] http://www.semana.com/nacion/articulo/los-trinos-de-lin…189-3

[4] No hay que olvidar que fue Santos quien como ministro de defensa, es responsable del escalamiento de los “falsos positivos” y de otros crímenes de guerra y de lesa humanidad.

[5] http://www.anarkismo.net/article/17240

[6] http://www.semana.com/nacion/articulo/andres-fernando-s…311-3

Difundimos: Cuarta Declaración Asamblea General CPEP En Lucha

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Tomado de: https://cpeducacionpopularenlucha.wordpress.com/cuarta-declaracion/

Tras un año y medio andando por los caminos comunes de la educación popular, los seis procesos de Pre Icfes y Pre Universitarios Populares de la ciudad de Bogotá, que conformamos la Coordinadora de Procesos de Educación Popular, CPEP En Lucha, nos volvimos a reunir para evaluar nuestro trabajo y proyectar nuestro futuro. Llegamos a esta, nuestra cuarta asamblea general, con una Coordinadora fortalecida que continúa consolidándose como un importante referente de la educación popular a nivel nacional, profundiza sus lazos con los territorios en los que actúan sus integrantes, multiplica sus actividades y formas de trabajo comunitario, y avanza en la construcción de una tendencia político pedagógica que busca hacer de la educación liberadora una alternativa real, construida desde abajo, por fuera del Estado y la institucionalidad dominante.

En ese sentido y a partir de las discusiones de la asamblea, reafirmamos nuestros principios organizativos y nuestros objetivos políticos, y al mismo tiempo los llenamos de nuevos elementos que nos dan claridades a la hora de construir los derroteros que nos permitirán avanzar en el camino de la transformación social. Presentamos a continuación las reflexiones más importantes y los acuerdos que construimos después de tres días de intensos debates:

  1. La Coordinadora es nuestro hogar político, bajo su techo convivimos, nos cuidamos y crecemos los procesos que en ella habitamos. Como Pre Icfes y Pre Universitarios, edificamos un conjunto de acuerdos comunes que potencian nuestra diversidad y nos permiten encarar unidos problemas contra los que dispersos y fragmentados no podríamos. Nuestra relación se basa en la libertad, el compromiso, la sinceridad y la solidaridad, los mismos valores que buscamos construir en el aquí y el ahora para el resto de la sociedad.
  1. Somos una organización de tendencia con vocación unitaria, es decir, una organización que defiende una forma de pensar y hacer la educación popular a partir de la horizontalidad, la solidaridad, la organización de base y la autogestión. Tenemos vocación unitaria porque reconocemos la importancia de trabajar colectivamente; con preocupación vemos los pocos niveles de unidad dentro del movimiento educativo popular y lo exclusivistas que son las organizaciones, de ahí que queramos construir espacios donde nos encontremos con otras y otros y le apostemos a la consolidación de una organización nacional amplia de educación popular.Hoy más que nunca nos reafirmamos en los planteamientos de los compañeros y compañeras de la década de los sesenta, que defendieron hasta la saciedad que los caminos de unidad, organización y lucha, son caminos de victoria.
  1. Seguiremos trabajando en el campo educativo popular con miras a dar respuestas reales y efectivas a las problemáticas de nuestros territorios, así y siendo coherentes con uno de los principios de la educación popular, resumido en la tripleta práctica-teoría-práctica, desarrollaremos proyectos que respondan a las necesidades de las personas que están en el proceso educativo, tales como: ejercicios productivos y de cooperativas, proyectos de investigación acción participativa, espacios de mujeres, participación y construcción de procesos juveniles y espacios de organización barrial.
  1. Los Pre Icfes y Pre Universitarios que hacen parte de la Coordinadora continuarán enriqueciendo su proceso educativo a partir de salidas pedagógicas conjuntas, ferias de carreras, olimpíadas populares, espacios de formación como las Jornadas de Educación Popular y la Escuela de Nuevas Educadoras Populares, entre otras actividades. Además participarán activamente en los espacios de movilización social a nivel local y nacional

Finalmente, la Coordinadora saluda con emoción a todos los procesos que hicieron posible el  Primer Encuentro Nacional de Pre Icfes y Pre Universitarios Populares. Sin duda este espacio deja abierta la posibilidad de construir un proyecto común de educación popular y al que estamos dispuestas a aportarle desde nuestra experiencia concreta. Pondremos todo nuestro empeño para potenciar y multiplicar los Pre Icfes y Pre Universitarios populares, afilaremos todas las ideas y prácticas que aprendimos en este espacio y trabajaremos junto con las compañeras de Medellín, Popayán, Villavicencio y Bogotá para hacer realidad los Encuentros locales y el Segundo Encuentro Nacional, con miras a construir con el resto del movimiento social y popular, de lo local a lo regional, de lo nacional a lo mundial, una nueva educación para una nueva sociedad.

¡A Construir, a organizar, Educación Liberadora y Popular!

Pre Universidad Tunjuelo Popular

Pre Icfes Popular de San Cristóbal “También el Viento”

Pre Icfes Popular del Centro

Pre Icfes y Pre Universitario Popular El Hormiguero

Pre Icfes Popular de Kennedy “Antorcha Educativa”

Pre Icfes Popular de Suba

 

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Coordinadora de Procesos de Educación Popular En Lucha

Primer Semestre del 2014

Bogotá D.C.

1 de Mayo. Una visión anarquista al día internacional de la lucha y la resistencia obrera

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6“Cuando los obreros de Estados Unidos, el 1º de mayo de 1886, se lanzaron a la huelga nada menos de ocho horas, no fueron a festejar días de paz y de fraternidad con sus explotadores, sino a luchar varonilmente afirmando como clase desheredada el derecho a una mejor vida y enfrentando a los favorecidos por el oro y el poder (…)”-Delfín Lévano[1]

A 128 años de la lucha por las ocho horas emprendida por los trabajadores estadounidenses y a 127 años del cruel asesinato contra los mártires de Chicago, la llama libertaria por un mundo nuevo sigue encendida en todos aquellos corazones insurrectos que queremos destruir el estado y el capital. Herederos de ese periodo revolucionario y del pensamiento y acción anarquista de Albert Parsons, Adolf Fisher, August Spies, George Engel y Louis Linngg[2], reivindicamos un primero de mayo ácrata, sin olvidar las justas luchas del pueblo trabajador que, con reivindicaciones puntuales, sigue resistiendo y combatiendo la precarización, el desempleo y la desigualdad.

Sin embargo, hagamos un pequeño recuento histórico y libertario sobre esos trágicos sucesos, un análisis de la situación actual de la clase obrera en Colombia y un llamado a la unidad revolucionaria de las clases oprimidas.

Mártires de Chicago y Anarquismo

unnamedLa historiografía autoritaria de la clase obrera siempre ha pasado por alto el tinte ideológico de los mártires de Chicago[3]. Ha negado, e incluso, ha hecho caso omiso o rechazado la procedencia anarquista de la teoría y praxis revolucionaria de aquellos hombres que dieron su vida por la libertad y la dignidad de las trabajadoras. Así genere molestia entre algunos círculos intelectuales, debemos tener presente y recordar que los compañeros asesinados, el 11 de Noviembre de 1887, por los cuerpos represivos del Estado yankee fueron y seguirán siendo soñadores de mundos nuevos y creadores de utopías libertarias donde no existe Estado, capital ni autoridad. Ellos, cargados con ideales de libertad, igualdad y solidaridad, hicieron parte de la IWPA, combatieron al Estado por medio de la propaganda subversiva[4] y el combate en las calles, organizaron congresos obreros, agitaron la histórica lucha del proletariado estadounidense por las ocho horas y cayeron asesinados y encarcelados por defender las ideas anarquistas.

Lucha por las ocho horas de trabajo y huelga del 1 de Mayo de 1886

4

El gran movimiento por las ocho horas, donde participarían los mártires de Chicago, será recordado y conmemorado por las trabajadoras cada 1 de Mayo ya que simboliza, por un lado, la rebeldía y resistencia de las de abajo en defensa de su derecho a tener condiciones dignas para ejercer alguna profesión y, por otro, las victorias arrancadas al Estado y la patronal por medio de la organización y la movilización. Sin embargo, la gesta revolucionaria emprendida por la clase obrera de la ciudad de Chicago, no sería resultado de uno o dos días de lucha en fábricas y talleres, sino un proceso de largo aliento que iniciaría con la creación de autodefensas obreras[5] que tenían como objetivo principal resistir a la represión policial y a la criminalización de la protesta sindical. Este suceso, ocurrido a principios de la década de 1870, provocaría un fervor revolucionario entre las trabajadoras estadounidenses quienes organizarían la huelga de ferroviarios de 1877 y crearían diferentes encuentros obreros como el Congreso Social Revolucionario de 1881 y el Congreso de Pittsburg de 1883[6].

Años después, y viendo la necesidad de confrontar el aparato burgués no solo con ideas y propaganda sino con acciones de hecho que hicieran ganar arduas batallas, 300.000 trabajadoras de distintas ciudades de Estados Unidos, atendiendo el llamado de la Federación de Sindicatos y Organizaciones Gremiales de EEUU y Canadá donde haría fuerte presencia la IWPA, dejarían a un lado sus actividades laborales para incorporarse a la gran huelga general del 1 de Mayo de 1886 que tendría como propósito principal establecer la jornada de ocho horas de trabajo en fabricas y talleres[7].

Lo anterior, fastidiaría a las clases dominantes y al Estado homicida yankee que, el 3 de Mayo de ese mismo año, mandaría a matar, por medio de sus cuerpos represivos, a dos obreros que se encontraban participando activamente de una huelga en la fábrica de maquinaria agrícola McCormick ubicada en la ciudad de Chicago. Luchando contra la impunidad y el olvido, obreras y anarquistas organizadas, como August Spies, llamarían a la sociedad estadounidense a manifestarse públicamente contra el poder político que seguía asesinando e hiriendo, en defensa del gran capital, al proletariado estadounidense.

De esta manera, y recordando los muertos caídos en la lucha contra el Estado y la patronal, el 4 de Mayo se reunirían más de 300 personas en el sector de Haymarket para denunciar los crímenes orquestados contra las huelguistas que hacían parte del movimiento por las ocho horas. No obstante, la policía no tardaría en llegar al lugar del mitin y exigir que se terminara la manifestación. En contados minutos, y después de una discusión entre un militante anarquista y el capitán de la cuadrilla policial, estallaría una bomba que acabaría con la vida del agente Ward lo que provocaría la ira de los cuerpos represivos que abrirían fuego contra la multitud.

Las muertes obreras de este trágico suceso serían ignoradas por el imperio yankee que se encargaría de “perseguir”, hasta el cansancio, a los autores intelectuales del “atentado terrorista”. Como resultado de esta falsa persecución contra el movimiento obrero y anarquista, ocho flores rojinegras serían encarceladas en las mazmorras del régimen estadounidense y posteriormente condenadas a la horca.

Aún así, y a pesar de la fuerte represión, la clase trabajadora seguirá resistiendo y combatiendo contra el Estado, la patronal y el capital por medio de marchas, mítines y toda clase de acciones encaminadas a dignificar el valor ético del trabajo.

Más de un siglo después de la huelga por las ocho horas y del asesinato contra los mártires de Chicago, pareciera ser que las cosas no han cambiado mucho, pues la clase obrera sigue siendo pisoteada vilmente por las políticas socio-económicas capitalistas, los aparatos represivos del estado y el sentimiento anti-sindical de las clases opresoras.

Persecución sindical y neoliberalismo

3

El sindicalismo, en la fase neoliberal del capitalismo como en su fase incipiente, ha sido un estorbo que, en la visión de las clases dominantes, hay que erradicar a cualquier precio pues, muchas veces, impide que la patronal pueda vulnerar los derechos laborales de las empleadas. De esta manera, el Estado y sus cuerpos represivos militares y paramilitares, han emprendido desde hace algunas décadas atrás, una campaña de aniquilación permanente contra todas aquellas que defienden los intereses de la clase obrera. En Colombia, este panorama desolador se evidencia en la ostentación del triste premio de ser el país con más sindicalistas muertas del mundo gracias a la motosierra asesina que, en alianza con las fuerzas militares, ha cometido múltiples masacres contra trabajadoras, principalmente, de multinacionales extranjeras[8]. No obstante, esa aniquilación física de las luchadoras sindicales va acompañada de los nuevos tipos de masacres laborales[9] en fábricas y empresas donde el neoliberalismo ha impuesto una política de flexibilización, precarización y despido masivo[10].

Lo dicho previamente, se evidencia en los miles de trabajadoras que pierden su empleo diariamente, que son contratadas indirectamente, que trabajan más de ocho horas, que no reciben remuneración económica por las horas extras, que perciben salarios de hambre o que se emplean como trabajadoras temporales en una empresa.

Estos síntomas de inestabilidad laboral, característicos de la enfermedad neoliberal de mercantilización y deshumanización del ser humano, conducen, muchas veces, a las trabajadoras a conseguir empleos informales o a buscar salidas alternativas a la crisis económica mediante trabajos independientes o precarios donde no existen salarios fijos ni buena remuneración monetaria.

Por otro lado, las obreras que no tienen otra opción que seguir en su puesto de trabajo porque necesitan, urgentemente, costear la educación de sus hijas, pagar los servicios públicos y comprar los alimentos que consumirán mensualmente, se ven en la obligación de soportar condiciones de súper explotación despiadadas que van desde un trabajo de 13 horas continuas hasta la carencia de implementos de trabajo óptimos para laborar. Peor aún, la excesiva llegada de multinacionales extranjeras en los últimos años ha provocado que Colombia se perpetué como periferia en la división internacional del trabajo donde los países ricos crean, por medio de sus corporaciones, enclaves o emporios económicos dentro de los países del tercer mundo. Así, vemos como estas empresas, que tienen un gran historial infame de opresión contra la clase obrera y de vulneración a sus derechos laborales, contratan como esclavas asalariadas a millones de personas que tienen que trabajar sin descanso y en condiciones laborales miserables.

Frente a la cruel situación de la clase obrera colombiana, se hace necesario que todas las fuerzas sociales, sean campesinas e indígenas, desempleadas o sectores marginales, se unan con el proletariado, en un gran bloque contra hegemónico que luche por un cambio radical del sistema actual de explotación y dominación.

Unión obrera, campesina y marginal

1

Un gran avance que ha logrado el movimiento social durante los últimos años ha sido la correlación de fuerzas entre indígenas y campesinas por medio de los distintos paros agrarios. De igual manera, debemos celebrar, como anarquistas, que este primero de mayo, fecha especial en tierras colombianas por la conmemoración de los 100 años de la primera celebración del día de la clase obrera[11], salieron a marchar, con las trabajadoras, estos sectores sociales rurales que se encuentran en pie de lucha desde el año pasado. Es hora de lograr esa armonía entre el campo y la ciudad, fuertemente deteriorada por los gobiernos pro imperialistas y neoliberales colombianos que han buscado, y lo han logrado en parte, la proletarización del campesinado. Aún así, y después de cinco siglos de exterminio físico y cultural, campesinas e indígenas han seguido creando espacios de organización y han seguido resistiendo las políticas desarrollistas promulgadas por los gobiernos títeres del imperialismo que buscan la creación de grandes metrópolis urbanas con fuerte inversión de capital privado para dejar a un lado el sector rural que serviría únicamente, en el modelo socio-económico de ellos, para desarrollar eficazmente el extractivismo agro-minero[12].

No es gratis la reciente firma de los tratados de libre comercio ni el auge del paramilitarismo pues, los dos acontecimientos que van de la mano, buscan desplazar a la población campesina e indígena de sus territorios para que las tierras, cultivadas por ellas, sean utilizadas para actividades distintas a la producción de alimentos como la ganadería, la minería o la extracción de hidrocarburos.

A pesar del intento de exterminio del Estado y las clases dominantes contra el campesinado, tenemos la gran tarea de lograr que las trabajadoras del campo se unan no solo con las trabajadoras de la ciudad sino con los sectores más oprimidos de la sociedad. Desempleadas, trabajadoras informales y subcontratadas, lumpenproletariado, campesinas, indígenas y obreras, deben organizarse, con la ayuda de los militantes anarquistas, en un gran frente libertario que logre derrumbar, definitivamente, los últimos vestigios del edificio de la sociedad capitalista en pro de la construcción de un mundo nuevo sin opresión, dominación ni explotación. El germen rebelde e insurrecto no solo se encuentra en la clase obrera[13], que deberá paralizar la producción del capital, sino también en las demás clases subalternas que también ha sufrido la dominación ideológica, política, social y represiva del poder político representado en el Estado burgués. Es hora de dejar a un lado la santificación e idolatría de la clase obrera, para lograr que todos los sectores marginales y oprimidos logren una conciencia real y verdadera de su condición como agentes revolucionarios capaces de luchar, combatir, soñar y crear.

Reflexión Final

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Así como en 1886 se apresó y asesinó injustamente a los mártires de Chicago, hoy en Colombia se persigue y estigmatiza el pensamiento critico mediante toda clase de injurias que van desde montajes judiciales hasta asesinatos selectivos. El Estado represor y criminal criollo ha intentado acallar las voces disidentes para mantener un orden vigente desigual basado en la expropiación de nuestros recursos naturales por las multinacionales extranjeras, el consumo desenfrenado de mercancías, la lucha de clases entre dos polos opuestos de la sociedad, el adoctrinamiento ideológico, el acaparamiento de tierras y la mercantilización de todos los aspectos de la vida[14].

Frente a este modelo injusto donde las leyes burguesas favorecen a las de corbata y donde el Estado se ayuda de motosierras, machetes, escudos y botas pantaneras para intimidar, perseguir y asesinar, solo nos queda, como militantes anarquistas, tomarnos las calles, junto a nuestras abuelas campesinas y amigas trabajadoras; organizarnos y realizar una inserción verdadera en barrios, colegios , veredas y universidades; combatir por medio de todas las formas de lucha a quienes nos oprimen; derribar el edificio de la infamia construido en América y el mundo tras cinco siglos de pillaje, muerte y brutalidad; y construir, de una vez por todas, senderos de libertad, igualdad, solidaridad, autogestión, apoyo mutuo y horizontalidad.

Una enseñanza rebelde que no debemos pasar por alto frente a los hechos ocurridos en 1886, y que nos ayudará a materializar nuestros sueños, es que la lucha organizada, como arma contra las opresoras, si puede lograr grandes victorias.

Es por lo anterior, que debemos agudizar las contradicciones sociales y encender en la mente de las de abajo la mecha libertaria que incendiará la pradera reaccionaria erigiendo, sobre ella, un mundo nuevo libertario sin Estado, capital ni autoridad.

Solo nos queda, para finalizar, parafrasear a Manuel Gonzáles Prada, quien llamaba a considerar el primero de mayo no solo como una fecha para conmemorar sino como un primer paso para emprender, de una vez por todas, la gran marcha hacía la revolución social[15].

Miliciano Libertario

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[1] Lévano, Delfín. Sobre el Primero de Mayo. Marxists Internet Archive. Enero de 2010. (http://marxists.org/espanol/levano/1913/001.htm)

[2] Hacemos referencia solo a los compañeros muertos en la horca y no a los libertarios detenidos (Samuel Fielden, Oscar Neebe, Michael Swabb).

[3] Una muestra de ello es la política de amnesia histórica implementada por los partidos comunistas pro estalinistas en América Latina que han venido reivindicando una memoria sesgada basada en el olvido de las luchas anarco-sindicalistas de principios del siglo XX.

[4] Las ideas anarquistas fueron difundidas ampliamente en Chicago por medio de los periódicos Arbeitir Zeiyung de August Spies y The Alarm de Albert Parsons. Estos dos periódicos, además de divulgar la idea entre las masas oprimidas, agitaron fuertemente la huelga general por las ocho horas.

Al respecto ver: Mella, Ricardo. La tragedia de Chicago en Milstein, Dommanget, Mella, López Trujillo, Ingenieros (Antología). Historia del Primero de Mayo. Terramar Ediciones. Buenos Aires. Argentina. 2011.

[5] La principal autodefensa obrera que actuó durante estos años en Estados Unidos estaba compuesta por inmigrantes irlandeses y trabajadoras de minerías de carbón. Su nombre era Molly Maguires.

[6] En este congreso se fundaría la International Working People Asociation (IWPA).

[7] Ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de educación, sería la proclama de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y de las participantes de la huelga general del 1 de Mayo de 1886.

[8] Entre las corporaciones extranjeras con mayor número de asesinatos contra sindicalistas colombianas se encuentran: Coca-Cola, Nestlé, Drummond y Ecopetrol.

[9] El profesor Renán Vega Cantor identifica dos tipos de masacres que padecen actualmente la clase trabajadora colombiana. La primera, son las masacres clásicas que son las orquestadas por el Estado para disolver una huelga o protesta obrera como sucedió en las Bananeras, en Santa Bárbara y en Bogotá durante el paro cívico de 1977; y la segunda, son las nuevas masacres caracterizadas por la falta de inversión en seguridad laboral por parte de las empresarias en las fábricas y por la privatización de las empresas públicas. Estas nuevas masacres producen, por un lado, un gran numero de accidentes laborales, y por otro, una tasa alta de desempleo. Al respecto ver: Vega Cantor, Renán. Página 43. ¡Sindicalicidio! Un cuento (poco imaginativo) de Terrorismo Laboral. Bogotá. Febrero 25 de 2012.

[10] Para un estudio teórico e histórico de la fase neoliberal del capitalismo, ver: Harvey, David. Breve Historia del Neoliberalismo. Akal Ediciones. 2007; Sader, Emir (compilador). La trama del Neoliberalismo: mercado, crisis y exclusión social. CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales). 2003; Vega Cantor Renán. Capitalismo y Despojo. Ediciones Pensamiento Crítico. 2013

[11] El 1 de Mayo de 1914, las artesanas de Bogotá, convocados por la Unión Obrera de Colombia, marcharon por las calles del centro de la ciudad celebrando el día internacional del trabajo. A su llegada al barrio de la Perseverancia, los marchantes pronunciaron diversos discursos donde exigieron condiciones dignas para trabajar y criticaron los partidos políticos y las clases dominantes. Véase al respecto: Vega Cantor, Renán. El Primero de Mayo de 1914 en Colombia. Mayo 1 de 2014 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184099); CILEP. Los orígenes del Primero de Mayo en Colombia y la influencia del anarcosindicalismo en Gutiérrez, José Antonio (compilador). Los orígenes libertarios del Primero de Mayo: de Chicago a América Latina (1886-1930). Editorial Quimantú. Santiago de Chile. 2010.

[12] Este modelo económico que se ha venido estableciendo en los países de América Latina, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, se basa en la extracción y exportación de productos provenientes de la agricultura y la minería. Hoy en día, las socialdemocracias modernas y el revisionismo disfrazado de izquierda, han impulsado el modelo agro-minero exportador en tierras amerindias provocando un gran índice de desempleo, pobreza y miseria. Contrario al sentido común, el progresismo no es una ideología izquierdista que busca cambios profundos dentro del sistema, sino un modelo socio-político y económico que busca el dialogo entre el poder político y el capital extranjero. Al respecto ver: Katz, Claudio. La economía desde la izquierda II: Modelo y propuestas. 27 de Marzo de 2014. (http://katz.lahaine.org/?p=226); Petras, James. El capitalismo extractivo y las diferencias en el bando latinoamericano progresista. Mayo 8 de 2012. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=149207); Zibechi, Raúl. Progresismo y Neoliberalismo. La Jornada. Julio 17 de 2009. (http://www.jornada.unam.mx/2009/07/17/politica/015a1pol)

[13] Visión vanguardista del estalinismo de viejo antaño. Según estas autoritarias, la clase obrera deberá erigirse en clase dominante para poder derribar la sociedad capitalista.

[14] Fiel reflejo de este proceso de mercantilización es la privatización de la educación y la salud que ha provocado que tanto estudiantes como médicas se movilicen y creen espacios de organización y movilización en contra de las políticas neoliberales del gobierno.

[15] “Si consideramos el 1 de mayo como una fiesta mundial, anhelemos que ese día, en vez de sólo pregonar la lucha de clases, se predique la revolución humana o para todos. En el largo martirologio de la historia, así como en los actuales dramas de la miseria, los obreros no gozan el triste privilegio de ofrecer las víctimas. La sociedad es una inmensa escala de iniquidades, todos combaten por adquirir el amplio desarrollo de su individualidad. Todos los cerebros piden luz, todos los corazones quieren amor, todos los estómagos exigen pan. Hasta los opresores y explotadores necesitan verse emancipados de sí mismos porque son miserables esclavos sujetos a las preocupaciones de casta y secta” Gonzáles Prada, Manuel. Primero de Mayo. Marxists Internet Archive. 2012. (http://marxists.org/espanol/gonzalez_prada/1906/primerodemayo.h