¡La guerra contra las comunidades, continúa!

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indigenas1*En memoria de Ramón Ascue, liberador de la Madre Tierra en Corinto, con quien compartimos largas conversaciones a cerca del futuro de la Liberación, imaginando aquellas tierras totalmente recuperadas, al son de unas buenas totumadas de chicha. En las tardes, cuando ya se iba ocultando el sol, el balón, en medio de una cancha que antes era cultivo de caña, nos llamaba a desbordar el talento para gritar un gol. Don Ramón, Liberador que denunciaba, informaba y comunicaba lo último en el territorio: “mire este vídeo, para que lo difundan y denuncien allá en Bogotá”; entre otras, amigo y compañero de procesos de la ciudad de Bogotá, lo asesinarían el 14 de mayo, sicarios al servicio del paramilitarismo.
¡El sol aún no se ha apagado!

A escasos dos años de la firma del acuerdo de paz entre la insurgencia bolivariana de las Farc-Ep y el Gobierno Nacional, la otra guerra, o mejor, la Guerra en su más amplio sentido, ha continuado su vertiginoso escalamiento aunque se presente de manera silenciosa, selectiva, solapada y estratégica, arremetiendo con especial crueldad  los espacios del movimiento social y los territorios de las comunidades que se levantan para resistir a los embates contra los bienes naturales que agencian los planes del capital, dejando estelas de dolor y muerte a su paso. Leer el resto de esta entrada »

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[El sol aún no se ha apagado]

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En horas de la noche, del pasado 14 de mayo, sicarios, en una motocicleta, asesinaron al liberador de la Madre Tierra en Corinto: Ramón Áscue, quien desempeñaba su labor como comunicador: denunciando e informando el ataque del Ejército, Policía y grupos armados paramilitares a la comunidad partícipe del Proceso. Deja a su familia, su esposa y dos menores de 2 y 8 años; sus compañeras Nasa y miles de liberadoras en el campo y en la ciudad.
El ataque a la comunidad viene tomando fuerza en los últimos meses y no es nada raro, cuando se aproxima el 2do Encuentro Internacional de la Madre Tierra, que se celebrará del 28 de junio al 1 de julio en el territorio, donde los asesinatos selectivos, el abuso y la intimidación vienen siendo una constante en el territorio. 


La sangre de don Ramón y la de todos los comuneros que han asesinado, será semilla para la Liberación de la Madre Tierra.

¡Que la fuerza viva en nuestros corazones, para liberar nuestra Madre Tierra. El sol aún no se ha apagado!

Nuestras condolencias a todo el Proceso de Liberación de la Madre Tierra, seguiremos en pie.

Foro Elecciones y Geopolítica Latinoamericana

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Resumen audiovisual de lo que fue el foro sobre las elecciones y la geopolítica latinoamericana 2018. Organizado por la Revista Utopía y llevado a cabo en las instalaciones de la Universidad Distrital.

 

Elecciones, “castrochavismo”, “paz” y movimiento popular.

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Elecciones, castrochavismo, “paz” y movimiento popularEn Colombia estamos viviendo una coyuntura que se expresa en los ámbitos distrital, regional y nacional. Condición que pasa por un montón de vicisitudes en materia social, política y económica, que tiene como necesario correlato el aumento de la conflictividad en el país, aunque intente ser encubierta con cándidos saludos a la bandera, tanto de derecha como de izquierda, al nebuloso llamado “pos-acuerdo”.

Luego de la firma de la “paz” se viene reconfigurando no solo la política partidista colombiana, también, la percepción hacía ella, junto con la movilización social de algunos sectores de izquierda. En pocas palabras, la política partidista ha utilizado el discurso de la paz, ya sea para mostrar su apoyo o fuese para desprestigiar lo “acordado”. A partir de este acontecimiento se vislumbran infinidad de discursos que difuminan la realidad nacional, centrándose en la aceptación moral de la participación o no en la política por parte de excombatientes de las Farc.

La  presente coyuntura electoral ha ofrecido un circo con más ingredientes que en años anteriores, pues no solo el centro de atención ha sido la “legitimidad” de la participación política de la insurgencia mencionada (en su recién fundado partido político), sino que las funciones incluyen también el terror “castrochavista”, que ha venido siendo difundido en los discursos de la derecha criolla con el acólito de los  medios de comunicación, argumentando un futuro económico y social “deficiente” a la venezolana. Lo cierto, es que el escenario de crisis no es exclusivo del país vecino pues “Colombia es el segundo país del mundo con más desplazados internos: 6,5 millones”[1], así como “en desigualdad (económica) pasa del puesto 11 a ser el octavo más desigual, entre los 141 países (informe del año 2017)”[2]. Cuestión que no termina allí, ya que  si nos detenemos en el sistema de salud, educación o vivienda como tal, no pararíamos de mencionar tristezas y miserias para la gente de a pie, pues es bien sabido que las clases oprimidas somos quienes más llevamos del bulto con este sistema económico-social, sin embargo, no caemos -y esperamos no lo malinterpreten- en la visión del Estado de bienestar para las clases explotadas, o mejor dicho, no estamos pidiendo migajas a las instituciones del Estado ni nada que se parezca, nuestras apreciaciones parten de la crítica a la democracia burguesa y sus contradicciones. Leer el resto de esta entrada »

Jornada Contra la Brutalidad Policial

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Registro audiovisual de la más reciente jornada contra la Brutalidad Policial en la Universidad Distrital. (23/02/2018)

A mis compañeras y compañeros

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trabajadores

 

Pero -dicen los economistas- los propietarios, los capitalistas, los patrones, están igualmente forzados a buscar y a comprar el trabajo del proletario. Es verdad, están obligados a ello, pero no igualmente. ¡Ah, si hubiese igualdad entre el que demanda y el que ofrece, entre la necesidad de comprar el trabajo y la de venderlo, no existirían la esclavitud y la miseria del proletariado! Pero es que entonces no habría tampoco ni capitalistas ni propietarios, ni proletariado, ni ricos ni pobres; no habría nada más que trabajadores. Los explotadores no son y no pueden ser tales precisamente más que porque esa igualdad no existe. “ -M. Bakunin -El sistema capitalista

El sistema Capitalista en el que vivimos nos ha hecho sentir la constante necesidad de responder con la obligación de acceder a un empleo para contribuir con nuestros gastos – salud, alimentación, vivienda, vestuario y ocio – y los gastos de las que nos rodean, con el fin de sobrevivir e intentar de alguna u otra manera mejorar nuestras condiciones reales de existencia. Esta situación se torna más compleja cuando la necesidad es en mayor medida la que dicta el tipo de trabajo al que puede acceder una persona perteneciente a las clases oprimidas en una economía capitalista, donde impera la explotación de las mismas.

En América Latina las economías se enfocan en la extracción de materia prima, los servicios y el turismo, esto genera una oferta determinada de trabajo para las personas con mano de obra “calificada” y mano de obra simple. Como en todo el mundo, un reducido sector de la población tiene la posibilidad de ocupar aquellos empleos de dirección, administración y explotación, – como dice uno de los viejos barbudos del siglo XX1-, mientras la mayoría de personas se ven forzadas a realizar los trabajos más penosos, con mayor riesgo, esfuerzo y competencia, sumado a esto, la mala remuneración que reciben por ello.

Bajo esta condición podemos comenzar a entender por qué nuestros puestos de trabajos suelen carecer de unos mínimos de seguridad, y más en tiempos de medidas de flexibilización laboral, en donde el patrón tiene el sartén por el mango, y puede disponer de una fuerza de trabajo muy basta que en cualquier momento está dispuesta a emplear para reemplazar a un compañero o compañera que no esté realizando “bien” su labor. No en vano, una de las máximas consignas del capitalismo es que “aquí nadie es indispensable”, si usted no está de acuerdo con las reglas de la empresa y el patrón, detrás suyo habrá quienes estén dispuestos a aceptarlas, debido a la penosa necesidad a la que nos referimos al inicio del texto.

En los sectores más informales de la economía, esto es pan de cada día, supongamos un negocio de comidas rápidas, en donde las labores que allí se ejercen, no requieren de una capacitación exhaustiva, pues gracias a la esencia del modelo Taylorista, lo único que es necesario aprender son 3 o 4 tareas que se deben repetir incesantemente las 8, 10 o 12 horas de trabajo que disponga. Las posibilidades de obtener un trabajo como este son amplias en la medida que cualquier persona podría realizar esta labor, por ello su demanda es muy extensa, lo que da una posición de privilegio al que oferta el trabajo, es decir, al que posee los medios de producción. Siguiendo con lo que se decía hace 200 años:

Concluido a término y reservando al obrero la facultad de dejar a su patrón, no constituye más que una especie de servidumbre voluntaria y pasajera. Si, pasajera y voluntaria solo desde el punto de vista jurídico, pero de ningún modo desde la posibilidad económica. El obrero tiene siempre el derecho de abandonar a su patrón, pero, ¿dispone de los medios?

Y si lo abandona, ¿será para comenzar una existencia libre en la que no tendrá otro patrón más que a sí mismo? No, será para venderse a un nuevo patrón. Será impulsado a ello fatalmente por esa misma hambre, esa libertad del obrero que exaltan tanto los economistas, los juristas y los republicanos burgueses, no es más que una libertad teórica sin ningún medio de realización posible, por consiguiente, una libertad ficticia, una mentira”.

Si consideramos que el patrón tiene la ventaja de tener a su disposición cuando quiera, personas a las cuales puede contratar y siguiendo la lógica capitalista de maximizar las ganancias, esto conlleva necesariamente a que las condiciones de trabajo no sean una prioridad en el negocio, es decir, que los trabajadores no tengan el descanso necesario por la labor que están realizando, o que las máquinas y herramientas con las que ejecutan sus labores no estén en óptimas condiciones, también, es recurrente que los implementos de trabajo muchas veces no son suministrados por la empresa, y por ende, deben ser asumidos por el trabajador, junto con un largo etcétera.

Al encontrarnos en esta situación, las trabajadoras históricamente han buscado organizarse para mejorar las condiciones de vida, puesto que sabemos que no estamos en relación de igualdad frente al patrón, y esto seguramente muchas de nosotras lo han vivido; si una o dos trabajadoras comienzan a exigir por mejoras, estas son tratadas como instigadoras, subversivas, comunistas, revoltosas y un sinfín de palabrerías con la intencionalidad de desprestigiar y desdibujar las justas exigencias de las trabajadoras.

Esto nos ha permitido aprender de las experiencias pasadas en las que la organización nos ha conducido a mejores puertos. Son múltiples ejemplos que se pueden citar para recalcar este punto, como la jornada de 8 horas de trabajo, la celebración de días festivos, cubertura en salud y otros, sin embargo, cabe aclarar que aquellas “victorias” del movimiento obrero de antaño, hoy se quedan cortas para los objetivos, lineamientos y estrategias de las organizaciones sindicales revolucionarias, o bueno, del tipo sindical que le apostaría tomar los medios de producción y construir la revolución social.

Empero, estas victorias arrancadas con sudor y sangre de otras compañeras en épocas atrás, no son hoy en día tenidas en cuenta por el miedo que nos da hablar entre nosotras, o hablar con el patrón. Hemos naturalizado las malas condiciones laborales que hemos experimentado, vemos normal que si nos piden horas extras no las cobremos, si nos enfermamos por culpa del trabajo nos descuenten el día asumiendo como propia la culpa de que nuestros cuerpos no resistan la fatiga. Pareciese que vemos con buenos ojos que despidan a un compañero porque prefiere faltar al trabajo para quedarse en casa cuidando a su hijo enfermo porque no tiene sentido de responsabilidad con el trabajo. Nos educan para agradecer estas condiciones, desde pequeñas nos dicen que el trabajo es una bendición, y debemos conservarlo sin hablar muy alto o inclusive siquiera dirigirle la palabra al jefe. Es verdad, tenemos que ser conscientes que estamos trabajando, y como la situación no es la mejor, no podemos darnos el lujo de quedarnos sin trabajo, pero al mismo tiempo debemos ser conscientes que la relación entre el dueño de la empresa y nosotras no es solo desigual, sino injusta.

La naturalización de esta cotidianidad nos ha hecho también ver enemigas entre las mismas trabajadoras, esta, es una de las grandes victorias del Capitalismo: La división y confrontación en la que nos vemos inmersas, no sólo al momento de conseguir un empleo, sino en el momento de ejecutarlo, donde somos testigos de situaciones lamentables como la competencia entre dos o más trabajadoras por buscar la aprobación de su jefe y así elevar su status con altas probabilidades de convertirse en esquiroles, perdiendo con esto, su dignidad, respeto de sus compañeros y compañeras de trabajo y facilitando las dinámicas de explotación ejercidas por el patrón.

Teniendo en cuenta esto, vale la pena preguntarse: ¿Cómo es posible que personas que vivimos 8 horas bajo las mismas condiciones de explotación nos hagamos la vida imposible porque ella es más alta, él es más callado, o me miro mal o cualquier situación que se genera por estar en una jornada de trabajo estresante? Tenemos que detenernos a pensar por qué nos amargamos la vida nosotras mismas, y de paso, le hacemos el juego al Capitalismo. Es claro que también existen compañeras que deciden deliberadamente seguir este juego, puesto que lo hacen por falta de conciencia de lo que significa ser trabajadora, pero debe ser claro también para nosotras que en las demás relaciones debe aflorar el apoyo mutuo y la solidaridad.

Es cierto que existen toda clase de roles en la dinámica del trabajo, entre los cuales el patrón da algún grado de responsabilidad a una o dos compañeras para que realicen tareas de coordinación o administración. Si estuviésemos en algún momento en esta posición es claro con quién debemos estar y a quién le debemos nuestra solidaridad, puesto que ese cargo por más que tenga responsabilidades no debe ser para convertirse en acolito de los intereses del dueño, por el contrario, debe ser un puesto de conquista para mejorar las condiciones de trabajo de todas las personas que realmente generamos la riqueza social y estamos en condición de explotación.

Por ello, es urgente generar charlas amenas entre las trabajadoras, deberíamos mostrar interés por nuestras familias, por nuestras vidas fuera de los lugares de trabajo, salir a tomar una cerveza o comer un helado, puesto que, si afianzamos las relaciones personales entre nosotras, nos será más fácil el día de mañana hacerle frente a un reclamo por un pago, por un merecido día de descanso, por el derecho a vivir una enfermedad, una indemnización o un despido, y al mismo tiempo, al Capitalismo. Estas estrategias no nacen de un libro escrito por algún barbudo de esos que nos gustan del siglo XIX o XX, esta postura debe partir desde la solidaridad y el apoyo mutuo entre iguales. Seguramente mañana cambiaremos de trabajo y encontraremos una situación similar, pero en el fondo la cuestión radica en ir acumulando y seguir persiguiendo la utopía de un mundo nuevo donde primen las relaciones humanas a las relaciones comerciales. Queda mucho por hacer, ¡Trabajo es lo que hay!.

¿Queréis que los hombres no opriman a otros? Haced que no tengan nunca el poder de oprimirlos. ¿Queréis que respeten la libertad, los derechos, el carácter humano de sus semejantes? Haced que estén forzados a respetarlos: No forzados por la voluntad ni por la acción opresiva de otros hombres, ni por la represión del estado y de las leyes, necesariamente representadas y aplicadas por hombres, los que los harían esclavos a su vez, sino por la organización misma del medio social: organización constituida de modo que aun dejando a cada uno el más entero goce de su libertad no deje a nadie la posibilidad de elevarse por encima de los demás, ni de dominarlos, de otro modo que por la influencia natural de las cualidades intelectuales o morales que poseen, sin que esa influencia pueda imponerse nunca como un derecho ni apoyarse en una institución política cualquiera.”

Arte Anarquismo y Vargas Vila

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Vargassub

Ninguna época mejor para los jóvenes que ahora

buscan orientarse por los áridos senderos del Arte y

la Literatura, que la época actual, anárquica y desorbitada,

carente de toda norma, y lo que es doloroso decir, carente

de todo ideal…, época apta para construir sobre las ruinas.

Vargas Vila1

En el presente texto haremos una breve aproximación a algunos elementos de la vida y obra del literato José María Vargas Vila en conexión con los debates sobre el papel del arte desde múltiples postulados libertarios. Nuestra intención con esta producción radica a manera de ejercicio crítico y autocrítico en el que evidenciamos que hasta hace muy poco tiempo se le abre un espacio al arte como legitima expresión revolucionaria independientemente de la corriente política de la que se esté hablando, lo anterior, en el marco del activismo y la izquierda en general que de manera amplia, ha convertido las manifestaciones artísticas en vulgares piezas publicitarias. Lo anterior, debe ser entendido desde una óptica mucho más amplia que busca acercarse a diversos lugares de enunciación para reconstruir en esta oportunidad -aunque sea de manera bastante parcial y sesgada- la historia del anarquismo en Colombia de la manera más profunda posible, lo cual a la postre invita a emular dichas aproximaciones a diferentes expresiones de la vida social como lo son el sindicalismo, las luchas estudiantiles, los movimientos indígenas, y en este caso, el arte. Hechas estas aclaraciones entramos en materia.

I.Las conexiones del anarquismo con el arte:

Sin lugar a dudas no han sido pocos los esfuerzos que desde las trincheras del anarquismo se han desplegado para asumir las cuestiones concernientes al arte, por ende, más allá de los clásicos pero aún recurrentes estereotipos del anarquista tira bombas o el anaquel del obrerista decimonónico, lo cierto es que anarquistas de las más diversas corrientes han logrado desarrollar durante décadas una especial sensibilidad por el arte que aunque resulta imposible dar cuenta de ello de manera homogénea, revisten de vigente importancia en tiempos en los que la instrumentalización se posiciona como el canon de vida de las sociedades contemporáneas. En ese sentido, no nos alcanzan las letras y las paginas para acercanos a este variopinto crisol de expresiones, así pues, lo que intentaremos modestamente en las siguientes líneas será una aproximación a algunos de los más sonados referentes del anarquismo junto con ciertos elementos que de manera matizada podríamos denotar como transversales sobre la materia artística.

En primer lugar, habría que señalar que el arte en el anarquismo ha tendido claramente a mostrar una naturaleza antiautoritaria independientemente de la corriente de la que se haga mención, ya que tanto unas como otras, no han escatimado esfuerzos en oponerse a todas aquellas figuras que bajo la lógica de la especialidad despojan a las mayorías de su capacidad creadora, cuestión que a la larga, se traduce en el rechazo algran artistao algran escenariocomo parafraseando aludimos a lo argumentado por André Reszler2 quien destacará que en pensadores como Proudhon este posicionamiento se materializa en la prioridad que se le da al proceso creativo por encima de la obra puesto que es en el primero en el que la libertad fluye como acción. No obstante a pesar ello, la posición de Proudhon no se quedá en lo subjetivo del proceso, por el contrario, argumenta que lo que haría de este una expresión revolucionaria a diferencia del arte burgués sería su ligazón con las condiciones concretas de tiempo, espacio y contexto que le son propias.

Por ende, en relación al contexto del arte burgués dirá:

La sociedad se separa del arte; lo saca de la vida real; hace de él un medio de placer y de diversión, un pasatiempo, pero del cual no depende; tiene algo de superfluo, de lujo, de vanidad, de libertinaje, de ilusión, todo lo que se quiera. Pero no es ya una facultad o una función, una forma de vida, una parte integrante y esencial de la existencia.3

Para Proudhon este arte será un capricho de las élites puesto que se encuentra desprovisto de potencial revolucionario al no encontrarse anclado a la realidad de la que emana. En contraposición, la propuesta de este pensador esta dada a promulgar por un arte que en vez de ser la representación individual del sujeto, sea la manifestación de la humanidad que dispone sin diatribas de la posibilidad de crear, en ese sentido, estaría en concordancia con lo planteado por Tolstoi para quien existía un arte bueno (el del pueblo) y un arte malo (el de la minorías privilegiadas) según nos relata Reszler.4

Entre tanto, las posturas de autores como Bakunin comienzan a presentar puntos de distanciamiento con lo anteriormente expuesto, en especial, porque en materia de arte Mijail Bakunin más allá de una mirada contextual, mostró cierta inclinación por exaltar el pasado de esta facultad humana puesto que es en ella en donde se podría rastrear un estado máspuro5 del hombre contra la autoridad. En coherencia con ello, Bakunin dice no a un arte militante. Pero dice si a un arte que testimonie la parte inalienable del hombre, su derecho a la pasión y a la acción6.

Contrastante con ello, la posición de Kropotkin en cuanto el arte se muestra mucho más politizada en términos formales hasta el punto de llegar a plantear ciertas funcionalidades que tendría el arte en relación a los diversos momentos de la vida, en ese sentido, Reszler7 nos cuenta que para Kropotkin:

(en el niño), el arte es el libre ejercicio de los dones innatos, ejercicio al cual la educación priva poco a poco de su espontaneidad. Para el adolescente, represente el presentimiento de un mundo para las aventuras y descubrimientos; y después, signo de una toma de conciencia política decisiva, la evasión fuera de las restricciones sociales que lo aprisionan. En fin, para Kropotkincomprometido, el artelo imaginario- es, con la Razón revolucionaria, la base de un movimiento de rebeldía contra la opresión. Como tal, es esencialmente una práctica.8

Ante semejante perspectiva abiertamente mucho más vinculada con la lucha política este pensador argumentará que existe una relación interdependiente entre el artista y el proceso revolucionario comprendido en su basta extensión, así pues, mientras que el artista desde su oficio contribuye a difundir y legitimar su causa, la revolución asegura las condiciones para que el arte pueda manifestarse a sus anchas9. Es por ello que Kropotkin abogará por dejar de lado todas aquellas arandelas que hacen del arte algo complejo y de limitada comprensión para ser reemplazado por algo que pueda ser entendido e interpretado por todo el mundo, en especial, los sectores explotados como lo son campesinos y trabajadores10. Ejemplo claro de esto se palpa en la función que le asigna a los poetas como portavoces de sus contemporáneos de lo que podrá ser el futuro.

Después de este breve recorrido por algunas interpretaciones del arte desde el anarquismo se habrá podido dejar en evidencia puntos de cercanía y distancia, teniendo en cuenta, que para esta ocasión hemos dejado de lado los postulados emergentes del anarquismo individualista que también tiene aportes al respecto pero que por cuestión de tiempo no abordaremos en este caso. Sea como fuere, resulta acertado reconocer que el arte en el anarquismo se ha movido en clara distinción frente a las élites que impulsan sus actividades a manera de distractor para asegurar el mantenimiento de su posición parafraseando un poco a Fernando Pelloutier11, quien a su vez reconoce, que se ha logrado avanzar en condiciones que sean favorables para potenciar las actividades artísticas puesto que se ha logrado despojar en una parte el monopolio ejercido por la burguesía frente al arte creando lenguajes más universales, en esta medida y tratando de sintetizar un poco los puntos en común esbozados párrafos atrás:

Corresponde al Arte la noble tarea de hacer rebeldes. A la percepción confusa aun de la desigualdad de derechos, el arte debe aportar su ayuda y destruir, decorriendo el velo que oculta lo ridículo y lo odioso, el respeto mezclado con el temor que la multitud siente todavía por las morales inventadas por la duplicidad humana.12

II.¿Y Vargas Vila qué?:

Ahora bien, el preludio que acabamos de presentar sirve para ubicar de manera somera el lente desde el que tratamos de interpretar a Vargas Vilas, empero, es necesario iniciar este punto de la disertación señalando que al igual que el profesor Amadeo Clavijo, consideramos que José María Vargas Vila no fue un anarquista en el sentido formal de su concepción, en realidad, tuvo actitudes tendientes a ello13 aunque por momentos sean difusas las fronteras entre sus posturas y las del individualismo anarquista, en definitiva, ello no representa mayor problema ya que nuestro interés esta orientado a rescatar al literato, que consciente o no, promovió anarquicamente el antiautoritarismo.

Pero, ¿quién fue Vargas Vila?. Fue un escritor colombiano nacido alrededor de 1860 que a temprana edad sufrió la perdida de su padre teniendo que convivir con el resto de su familia en condiciones de precariedad. En su etapa adolescente, se unirá a las filas del régimen radical de aquel entonces y posteriormente ejercerá como maestro de escuela. Toma parte activa en la revolución del 1885 en Tunja uniéndose a las filas del ejercito del general Daniel Hernandez, cuando fracasa dicha revolución, se ve obligado a huir a los llanos. Será un momento de ruptura puesto que consolidará su entrega a la escritura aunque su condición de viajero se mantendrá hasta sus últimos días.

José María Vargas Vila a lo largo de su vida y obra fue un acerrimo crítico del autoritarismo y por ende descarga sin piedad sus latigazos contra diversas instituciones en especial la iglesia. A razón de ello, será objeto toda su vida de diatribas en contra de su obra igualmente viscerales como se puede constatar en las siguientes palabras que traemos a colación para corroborar lo anteriormente expuesto en relación a los señalamientos contra este literato:

¿Quién hablo de belleza literaria en obras como Flor de Fango, Ibis, Rosas de la tarde, la simiente…?. En ellas no es solamente el erotismo sensualista del naturalismo lo que se respira: allí se hace la apoteosis del pecado, la excitación a los crímenes más repugnantes a la naturaleza, allí brota como emanación pútrida el odio sistemática a la pureza de costumbres, y a la dignidad, la generosidad y a la moral racional del hombre. Y digo todavía poco, porque son tan burdos, tan desenfrenados, tan selvaticamente africanos, tan nauseabundos los engendros con que mancha páginas este degenerado escritor, que la misma indignación espontanea que siente la dignidad humana al leerlo, se trueca en la compasión que inspira un poseso o un alienado. 14

Estas palabras son tan solo una muestra de las virulentas reacciones que inspiraba Vargas Vila en una sociedad católica y conservadora como la colombiana. Para este autor, el arte debe encontrarse ligado a la época en la que aparece y sólo bajo esta clave puede ser comprendido, de allí, que al explorar los distintos géneros literarios por los que José María coquetea, siempre encontremos una clara referencia con el presente de su época sin mayores maquillajes que los de la realidad de la que fue participe. Sin embargo, su actitud no fue la de mero relator, por el contrario, buscó transgredir la moral impuesta tanto en sus contenido como en las formas de su escritura como el mismo reconoce:

Es por eso que todos los errores, y aun los horrores, hallados por el Vulgo de éticos y de clásicos, en mis libros, han sido voluntaria, deliberada y conscientemente puestos allí, no sólo para enojarlos y aun escandalizarlos por mis flagrantes violaciones a sus cánones sino para demostrarles con ellos, cuan distante estoy yo de todos esos rebaños letrados o semiletrados que pacen en las dehesas anacrónicas de la tradición.15

De igual forma, no sólo han sido críticas lo que ha recibido la obra de Vargas Vila, por el contrario, también ha contado con el reconocimiento como una gran influencia en la literatura de habla Hispana como un importante exponente del modernismo dejando a manera de legado una fecunda cantidad de producción escrita en la que logró posicionar de manera inteligente un estilo que rompe con la técnica habitual, promoviendo en sus textos además de fuertes críticas cargadas hasta de visos apocalípticos que conjugaban con sus múltiples habilidades en formatos literarios como la prosa, la poesía y el panfleto por sólo mencionar algunos. Arturo Escobar se referirá de la siguiente manera al literato calificándolo de “inconforme e iconoclasta, no solamente se estrellaba contra las tiranías americanas, sino contra el despotismo en todas sus formas: el religioso, el político y el filosófico recibieron de su pluma terribles mandobles”16.

En efecto, uno de los temas que mayor interés despertó en Vargas Vila fue la intromisión de los Estados Unidos en latinoamérica a quienes no dudo en desplegar todo su odio “anti-yankee” como se puede consagrar en su obra “ante los bárbaros” la cual aparece como lectura recomendada. Junto a este y otros posicionamientos políticos, encontramos en José María la influencia de varios escritores, muchos ligados a posturas nihilistas, existencialistas y anarquistas tales como D’Amunzio, Barrés, Zolá, Nietzsche,Mallarmé y Oscar Wilde. Con este interesante cóctel literario no es de extrañar que el trabajo de Vargas Vila suscite opiniones como las de Arturo Escobara quien señalará al respecto:

Su obra es demasiado ácida, corrosiva y punzante y su posición, más que la de un radical, fue la de un heterodoxo, que si bien renegó de todo y contra todo, al menos conservó incólume su irreductible amor por la libertad y su desabrochada independencia.17

Desde una perspectiva cercana, Amadeo Clavijo califica la obra de Vargas Vila como insumisa, hereje y con ribetes anarquicos en los que florece su espíritu modernista de la mano del decadentismo18. En definitiva, fue un literato con clara tendencia antiimperilista y antiautoritaria, no exento de controversias como su actitud pesimista o el trato otorgado a las mujeres en algunas de sus obras. Obviamente, son muchas más las cosas que se podrían llegar a debatir de la vida y obra de José María, no obstante, dejamos la tarea a todos y a todas aquellas interesadas en la rebeldía en sus diferentes manifestaciones, en este caso, con referencia a un personaje concreto como lo es Vargas Vila que como se mencionó anteriormente no es estrictamente de filiación anarquista pero con sus aportes, para mal o para bien -si es que tal juicio de valor cabe en este caso- hacen parte de lo que posibilitó el brote de las ideas libertarias en Colombia gracias a su influencia en contra de la autoridad a través de la literatura, en ese sentido, cerramos con las palabras de Fernando Pelloutier cuando invita a que:

Escritores expresad, pues, a todas horas vuestra cólera contra las iniquidades. Demoled con vuestras plumas este Poder que, sin ni siquiera la sombra del pretexto que podrá velar sus crímenes, ahoga, en nombre de la fuerza, las opiniones, ultraja los más respetables, los más íntimos sentimientos y viola hasta los menores derechos. Flagelad a estos magistrados que guardan para los grandes y los ricos toda su indulgencia y consideración y para los humildes y oscuros toda su rudeza, su grosería y su rigor. Marcad con hierro candente la frente de estos brillantes guerreros que ventilan la vida y el honor de los pueblos en los campos de batalla.

Pintores, reanimad con vuestro talento y vuestro corazón el recuerdo de las grandes rebeldías. Pintad los eternos esclavos trémulos de venganza y de cólera amarrados a cadenas que vanamente quisieran romper y que han de sacudir el mundo.

Poetas y músicos, lanzad las vibrantes estrofas que despierten en el alma de los humildes la impaciencia de su servidumbre y, en las horas demasiado frecuentes de desaliento, reavivad el ardor de los fuertes.

Sabios, poned vuestro al servicio de los débiles. Esta es, meditadlo bien, la obra que verdaderamente urge. La palabra inflamada del orador, el violento apóstrofe del satírico, el canto de guerra del músico, deben ser también nuestras armas, y sin olvidar no desdeñar otras, de ellas esperamos más que de las balas forjadas por nuestros valerosos mártires. 19

Colectivo Contrainformativo Sub*Versión

1La cita hace parte de la obra de Vargas Vila Diário secretoy fue tomada textualmente del libro José María Vargas Vila: Insumisión, anarquía, herejíadel profesor Amadeo Clavijo.

2Ver al respecto: RESZLER,André. La estética anarquista. Fondo Cultura Económica. México. (1974)

3Citado que hace parte de la obra de Proudhon Del principio del arte y su destino socialtomada del textoLa estética anarquista de Reszler.

4Ver al respecto: RESZLER,André. La estética….

5Ver al respecto: RESZLER,André. La estética….

6RESLEZER,André.a estética anarquista. Fondo Cultura Económica. México. (1974). P 43.

7Ver al respecto: RESZLER,André. La estética….

8RESLEZER,André.a estética anarquista. Fondo Cultura Económica. México. (1974). P 56.

9Ver al respecto: RESZLER,André. La estética….

10Ver al respecto: RESZLER,André. La estética….

11Ver al respecto: PELLOUTIER,Fernando. El arte y la rebeldía.

12PELLOUTIER,Fernando. El arte y la rebeldía.

13Ver al respecto: CLAVIJO, Amadeo. José María Vargas Vila: Insumisión, anarquía, herejía. Fondo editorial Periferia. Medellín, Colombia. (2014)

14Palabras de Jesús M.Ruano citadas en : ESCOBAR,Arturo. El Divino Vargas Vila. Ensayo biográfico. P 31.

15Fragmento extraído de la obra de Vargas Vila “Rosas de la tarde” Citado textualmente en : CLAVIJO, Amadeo. José María Vargas Vila: Insumisión, anarquía, herejía. Fondo editorial Periferia. Medellín, Colombia. (2014)

16 ESCOBAR,Arturo. El Divino Vargas Vila. Ensayo biográfico. P 102.

17Ibid, P 183.

18Ver al respecto: CLAVIJO, Amadeo. José María Vargas Vila: Insumisión, anarquía, herejía. Fondo editorial Periferia. Medellín, Colombia. (2014)

19Ver al respecto: PELLOUTIER,Fernando. El arte y la rebeldía.