Clara Lopez

¿Quién la tiene Clara?

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“Porque el proceso de paz de La Habana está llegando a su punto culminante y el Presidente ha decidido conformar un gabinete para hacer el tránsito del conflicto armado al posconflicto, a la construcción de paz y de reconciliación. Hace dos años tomé la decisión, al lado de muchos sectores del Polo y de la izquierda, de dar el paso y de votar por el presidente Santos para proteger el mandato de paz, y pienso que en este momento ese mandato está llegando al punto en el que todos los que pensamos que la paz es lo más estratégico que tiene Colombia tenemos que entrar a colaborar.”

-Clara López Obregón

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Quizás resulta extraño iniciar un escrito de nuestra autoría citando a la actual Ministra de Trabajo del Gobierno Santos, sin embargo, lejos de un viraje a la socialdemocracia,  nuestra intención radica en desglosar algunos de los elementos analíticos que permitan comprender el porqué de la decisión de aceptar el cargo, de la hasta entonces Presidenta del “único” partido de oposición de “Izquierda” en nuestro país. Suspicacia debe producir el comportamiento de este personaje que desde su discurso  ha enunciado tener  como bien supremo el punto común de la Paz, y para ello,  decide apoyar el plan de gobierno de Juan Manuel Santos haciéndose parte del mismo.

El panorama desde un principio nos llena de dudas, si tenemos en cuenta que  el empalme entre el anterior Ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, otrora, sindicalista Burocrático consagrado,  será muy fácil ya que los dos han estado  en contertulio desde la Administración que “Lucho” lideró en la Capital entre los años 2004 y 2007. En consecuencia, antes que un cambio en la orientación del Ministerio, lo que factiblemente encontremos es la continuación del proyecto vigente robustecido con la ralea burocrática de “izquierda”.

En contraposición a lo que se podría llegar a afirmar, somos conscientes  del momento que estamos viviendo en Colombia y las implicaciones que derivan de la decisión de las insurgencias de negociar con el Estado la dejación de armas, entre otras acciones, como parte necesaria para generar las condiciones para que les permitan hacer política dentro de los marcos del establecimiento. Por ello creemos pertinente remitirnos a lo que  la nueva ministra de trabajo cree en que está en juego en  el actual proceso de Paz con las FARC-EP en La Habana.

En estos momentos, tres de los seis puntos establecidos en las conversaciones previas, tienen un acuerdo parcial entre las dos partes, puntos de relativa importancia si se mira lo que falta, estos son: Política de desarrollo agrario integral, participación política y solución al problema de las drogas ilícitas. En conversaciones están el resto de puntos que se consideran los más espinosos y por tanto más importantes para el desarrollo efectivo de un pacto de no agresión entre las dos partes; víctimas, fin del conflicto e implementación, verificación  y refrendación de lo pactado. Es decir, el punto crucial al que hace referencia Clara López, es el de una intencionalidad de las dos partes por concretar un cese de hostilidades y una posibilidad para ingresar a la lucha parlamentaria sin prejuicios. Tema de más complicado, pero que no logra discutir el avance de las políticas Neoliberales en el modelo de país que impulsa un gobierno como el de Juan Manuel Santos, que si se lee un poco de historia económica, va totalmente encaminado a lo que la otra “oposición”, la de derecha en cabeza del Centro Democrático, le ha apostado desde sus inicios, es decir entregar las tierras y la fuerza productiva del país a las multinacionales.

Este gabinete que bien lo dice la Ministra se ha conformado para el Posconflicto (Posacuerdo para nosotras), motivo por el cual a ella se le encomendó seguir con las políticas de gobierno, en el sector laboral, que dejo implementadas Lucho Garzón. Se adecua con los lagartos y estrategas de siempre, como el nuevo ministro de ambiente, Luis Gilberto Murillo, experto en Minería a Cielo Abierto, que tiene la tarea de ajustar el sector agroindustrial y minero-energético a los nuevos territorios que van a ser explotados donde antiguamente hacia presencia la insurgencia.

Esta táctica de los dueños del país no es nueva, siempre ha posicionado esquiroles en los ministerios de trabajo, en nuestro pasado reciente  esta senda se inaugura con Angelino Garzón, otro de los viejos sindicalistas rendidos al patrón, continuando con Luis Eduardo Garzón, y ahora una ficha que siempre ha considerado la derecha para lavar su imagen como lo es Clara López. Nada extraño recordando su procedencia de las mismas cunas que el presidente y la burguesía criolla, a sabiendas que el pellejo político en un ruedo como el colombiano no se desgasta con estos virajes ideológicos.

Y como dicen por ahí: “Recordar es vivir”. Recordamos  entonces que nuestra vida nacional está plagada de personajes que se decían estar férreamente en la oposición del gobierno, y que tristemente para sus convicciones, al ver dinero en puesticos y una vida mejor acomodada se olvidaron de ser rojos  para convertirse en verdecitos, azulitos, amarillitos y toda la paleta de colores de la que saltan de  uno a otro frecuentemente.

Pasados los acuerdos que se dieron con insurgencias desde 1988 como la Corriente de Renovación Socialista, (CRS, sector en las filas del Ejército de Liberación Nacional, ELN) parte del Ejército Popular de Liberación (EPL), Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL), Movimiento 19 de Abril (M-19) y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), sus dirigentes entraron a ocupar puestos de gran calibre en la burocracia izquierdista, olvidando la lucha de clases y las legítimas convicciones donde los pueblos y las comunidades debían ser sus protagonistas. Los partidos democráticos de izquierdas, las fundaciones y ONG fueron punto de escape para las personas desmovilizadas, aunque hay que nombrar también aquellas que han despreciado este camino de traición a los sectores expoliados que decían representar, y siguen intentando de una u otra forma transformar la realidad de los suyos.

Como se ha visto, después del 2000 el ministerio de trabajo ha estado en manos de supuestos personajes de “izquierda”, pero los resultados han sido lo contrario a lo que los partidistas de la izquierda parlamentaria  balbucean, en cuanto a que se han profundizado las políticas de explotación del sector trabajador en Colombia haciendo que cada vez más tengamos el vergonzoso galardón por ser uno de los países más inequitativos del mundo, esto, gracias a su imagen de progresistas, como lo dicta el manual de la tercera vía, para luego implementar políticas que van en contra de los intereses de las trabajadoras.

Es por ello que nos preguntamos: ¿Cómo estas personas pueden seguir argumentando que la vía electoral es una herramienta de disputa para la transformación social? Es igual que como el verdugo que  nos deja elegir con cual hacha quisiéramos que cortaran nuestras cabezas.

La lucha de clases debe ser el vector  por el cual deben trascender todos nuestros esfuerzos, desde abajo y con la gente, y no desde arriba con la élite. Por ello seguimos denunciando las burocracias y pseudoizquierdas burguesas anteponiendo la acción directa desde las bases.