Montaje judicial

Un nuevo Falso Positivo en el Gobierno del Nobel de Paz

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Lo que ellos nunca supieron fue que vendándome los ojos por tanto tiempo terminaría por fin aprendiendo a ver. De lo que tampoco se enteraron fue que por entre las heridas de las cadenas me retoñaron las ansias de libertad como malezas florecidas”

Antonio Camacho Rugeles

Común se ha convertido en este país, ver cómo los medios corporativos de comunicación, – mejor, de desinformación-, se configuran como jueces y jurados de las vidas de jóvenes involucrados en las luchas sociales por una vida digna. No es nuevo, levantarse con noticias de personas asesinadas o detenidas por ser señaladas de ser “terroristas”, “guerrilleras”, “agitadoras” y un largo de etiquetas que intentan exponer a estudiantes, campesinas, indígenas, trabajadoras y/o toda aquella persona que cuestione el sistema político y económico o al mismo Estado a un escarnio público desgarrador con el fin de exterminar sus vidas, sus familias, sus carreras profesionales, su dignidad, ante un país que lamentablemente, todavía traga entero.

Los medios de des-información lo hicieron con el profesor Miguel Ángel Beltrán, crítico y académico importante para la historia de este país señalado con pruebas risibles de pertenecer a las FARC; hace dos años, la historia se repitió con las 13 compañeras estudiantes -en su mayoría- de la Universidad Pedagógica Nacional, condenadas por los medios de pertenecer a una célula urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN)1. No bastándoles con esto, y aun fracasando en su intento por acabarlos política y judicialmente como soñaban, pues en ambos casos tuvieron que ser dejados en libertad, repetimos, por las risibles pruebas que se mostraron en su contra y por el absurdo procedimiento llevado a cabo en su momento, lo volvieron a hacer también con el caso de Mateo Gutiérrez2; el cual fue señalado de pertenecer al ELN, posteriormente vinculándolo a una célula de la organización Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP).

El domingo pasado, 25 de Junio, los medios inician sus emisiones con la detención de 9 compañeras acusadas de participar en la detonación del artefacto explosivo del pasado 17 de Junio, en el Centro Comercial Andino que dejó el saldo de tres personas muertas. Por un lado el ELN condenó el ataque y negó algún vínculo con la acción3 y por otro, el MRP a través de un video y un comunicado escrito, condenaron la acción y señalaron la conveniencia que estos hechos le producen a la extrema derecha del país.4 No hay que olvidar cómo desde el mismo Estado y desde grupos paramilitares se han ejecutado actos terroristas para crear un clima de inseguridad, y culpar, como lo ha venido haciendo, a organizaciones sociales y populares. Para la muestra, cabe mencionar los atentados que produjeron las Fuerzas Militares días antes de la posesión del segundo mandato de Álvaro Uribe, el cual venia posicionando en la opinión pública un ambiente de guerra total.5

Las historias parecieran ser escritas por el mismo autor, una acción militar importante que sacude la inmaculada capital, posterior a ello, un circo mediático en cabeza de las principales autoridades distritales, que incluyen una declaración en el lugar de la escena, posterior a ello declaraciones muy sentidas del Gobierno Nacional, predicando “la tenacidad de todo un pueblo que no se doblega al terrorismo, que confía en sus instituciones y que no descansará para poder dar con el paradero de aquellos que osan irrumpir la tranquilidad de la capital”. Acto seguido, las autoridades con todo un despliegue al mejor estilo de Hollywood, capturan a los “culpables”. Sin duda hay que apostar por “culpables” que sirvan de carne de cañón para dar un mensaje a toda la sociedad, el manual dice que hay que revisar los pasillos y aulas de las principales Universidades públicas del país, como bien lo anuncio el periódico El Tiempo6.

Así pues, en medio de la tan evidente artificiosidad del relato de los entes investigadores respecto a las responsabilidades de la explosión en el Centro Comercial Andino, resaltan algunos elementos que desde ya ponen en sospecha las “decenas” de pruebas7 que corroborarían su versión de los hechos. En primera medida se podría hacer mención a las inconsistencias presentes sobres los imputados tales como los relatos hablados8 que no coinciden en lo más mínimo con los presuntos implicados, situación que recuerda las injurias9 sobre Mateo Gutiérrez a las que nos hemos referido en párrafos anteriores. Por otra parte, la línea de incongruencias continua respecto a los procesos de captura como se evidencia en el caso de Iván Ramírez, quien fuese retenido en supuesta flagrancia y posteriormente tendría que ser puesto en libertad por irregularidades en el proceso10, lo cual permite inferir, que la tan mentada “contundencia” de los hallazgos que se ciernen alrededor del caso se encuentra en entredicho.11 No es de extrañar entonces la poca creatividad manifiesta por los entes investigativos quienes se han referido a los supuestos “alías” de los detenidos según alguna de sus características físicas, en ese sentido, se designaron motes12 entre los que se destacan por su obviedad: “El calvo”, “la japonesa”y “el barbas”, los cuales permiten corroborar la “lucidez” de quienes emiten los señalamientos.

Sin embargo, la oleada de incoherencias no termina allí ya que existen otros elementos que igualmente invitan a cuestionar la versión oficial de los hechos. Ejemplo de ello es el vaivén ideológico bajo el cual se ha tratado de etiquetar al MRP a quienes inicialmente señalaron de ser una célula urbana del ELN13, posteriormente, se dijo que estarían compuestos principalmente por “extremistas y anárquicos”14, y hasta se ha dicho que tendrían un origen Maoista15. En otras palabras el MRP sería según la astucia policial, un sancocho de diversas expresiones políticas que logró poner deacuerdo al Che Guevara, Bakunin y Mao Tse Tung en una misma organización. ¡Logro nunca antes visto en la izquierda criolla!. Semejante despropósito sólo es posible en un país en el que la demencia es pan de cada día, y para la muestra, las declaraciones del Senador del Centro “Democrático” Daniel Cabrales ante la tragedia en Mocoa , según él, producto de dinamita de las FARC-EP16 , o , la especulaciones sobre la participación de la Francesa Julie Huynh en la explosión del Centro Comercial Andino17.

Otro de los elementos que causa sospecha sobre este caso tiene que ver con la hipótesis manejada por las autoridades según la cual el artefacto explosivo habría detonado por error en un día y hora no previstos18 ya que no se estaría buscando la afectación a civiles. Contemplando por un sólo momento que esto pudiese ser posible, surge a manera de pregunta ¿por qué no se encontraron panfletos que reivindicarían la acción como ha característico de parte del MRP?. Estos y otros elementos se unen en una larga cadena de incongruencias en lo que respecta a la versión de los hechos difundida por las autoridades y a partir de la cual se imputan cargos a los detenidos.

El resto viene siendo historia contemporánea, el enemigo ya no está en el monte, ahora el Estado, se ha encargado de crear un nuevo enemigo, – como lo hizo hace más de 60 años con la creación de un enemigo interno que sirviera para justificar sus atrocidades incluida la corrupción que acompaña sin cesar al Estado-, este enemigo ya no es mayoritariamente campesino, ahora es urbano, joven, crítico, pero sobretodo, lo que no puede faltar es que sea estudiante o egresado de una universidad pública, eso, según los terroristas de Estado, es un dato clave ante este nuevo panorama. Sin embargo, los/as estudiantes siguen luchando por la libertad, pero esta vez tras las rejas, otras, en cambio salen a solidarizarse con aquellas con las que alguna vez compartieron un café, un cigarro, una marcha o una clase. Una vez más la calle de Paloquemao -y todas, en general-, nos convoca a hacer de la solidaridad un acto.

Sabemos muy bien que estos casos se multiplican por todo el territorio, jóvenes luchadoras son condenadas a callar tras las rejas, inculpados de diversos delitos o enviados al exilio. Desafortunadamente algunos de estos casos no son tan mediáticos, pero por ellos también levantamos nuestra rabia. El plan de desmoralizar, callar y atemorizar a la juventud, las indígenas, campesinas, trabajadoras y mujeres es sistemático. Los medios se constituyen en la punta de lanza, para contrarrestar a una generación, que sabe muy bien que el conflicto continúa.

Basta ya de Falsos Positivos Judiciales para mostrar resultados ante una opinión pública desinformada, basta ya de acabar con los sueños de tantas jóvenes que quieren un mundo mejor, basta ya del terrorismo de un Estado que NO quiere la paz. La historia nos demuestra que, aunque se cierre un conflicto armado, el conflicto social se perpetúa y se profundiza, sabemos que los que siempre han estado en el Poder van a hacer hasta lo imposible por perpetuarse, es por ello que las palabras y actos solidarios transgredan el orden jurídico, y político de este Estado inviable.

¡No estamos todas, faltan las presas! ¡Libres las queremos!

SubVersión- Colectivo contrainformativo.

4 Declaración Movimiento Revolucionario del Pueblo MRP https://www.youtube.com/watch?v=9L2MfxV_H-E

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