Paz

El Estado no quiere la paz

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El presupuesto general de la nación que el gobierno de Juan Manuel Santos acaba de presentar para su aprobación ante el Congreso es otra muestra más de que el Estado no quiere la paz. La posición es clara, en cuanto a la reducción del presupuesto general, el cual busca excusarse en la caída del precio del petróleo.  Esto es una consecuencia de los distintos gobiernos neoliberales que desde hace décadas le han apostado a la economía extractivista, y que, en este caso, Santos ratificó en sus pasados planes de gobierno con la llamada Locomotora minero-Energética. Una crisis causada por el papel que juega Estados Unidos en la economía global, pues tiene la capacidad de presionar por la paz o por la guerra, a todos los países productores de petróleo para que jueguen de acuerdo a las reglas que el imperio proporcione.

Recordemos que el precio del petróleo ha venido bajando estrepitosamente desde que EEUU decidió explorar nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos con el Fraking, sobresaturando el mercado de petróleo, haciendo por consecuencia que los precios bajen, por simple ley de oferta y demanda.

Esto pareciera que le funcionó a EEUU en varios frentes, pero uno de los más importantes es el sometimiento de la “Revolución Bolivariana” por coacción económica que además de otras jugadas por fuera de los marcos legales estatales, como la financiación de la oposición, el lock out por parte de los dueños del capital, la manipulación mediática, el acaparamiento de producción, etc.

En Colombia, se hace sufrir la crisis del petróleo como siempre a los más pobres, con esta excusa el gobierno tramitó una reforma tributaria en que tocaba el bolsillo de todos los hijos de vecinos, con el aumento al IVA del 16% al 19%, cifra que en el corto tiempo ha significado una reducción del consumo interno y un daño colateral a los empresarios agremiados en FENALCO, los cuales ya pidieron una tregua frente a esta lesiva reforma[1]. Pero esta reforma obviamente no tocó a los peces grandes de la economía local, ni a las grandes multinacionales que siguen con sus planes de extraer materias primas a bajo costo para aumentar sus ganancias, deteriorando el medio ambiente y su relación con miles de familias adyacentes a los grandes proyectos de extracción.

Ahora el gobierno utiliza la misma carta para justificar el nuevo presupuesto de la nación, esto en el marco del mal llamado “Posconflicto”, que pareciese avanzar tan solo en la voluntad de la FARC-EP, y en el número de vidas de jóvenes pobres que ya no mueren por una bala de un fusil de lado y lado, y no de aquellos que posiblemente morirán en las calles de barrio marginales, en sala de espera de cualquier EPS, intoxicados en alguna fabrica, o como lo vienen haciendo, seguirán muriendo en manos de aquellos que nunca han dejado la confrontación, sin importar si les llamen bandas criminales, o herederos del paramilitarismo, o autodefensas gaitanistas.

Los Ministerios de Cultura, Ambiente, Educación, agricultura y otros, van a sufrir una reducción del presupuesto para la ejecución de políticas y programas, mientras el presupuesto en defensa va aumentar. Esto es a lo que nos tiene acostumbrado el Estado, un incremento en el presupuesto en la militarización de la vida, en la conformación de un estado represivo y garante del capital extranjero para el usufructo de las riquezas de los territorios.

Sabemos que en esta noticia se evidencia el papel del Estado como garante de la inequidad social, no pediremos en estas líneas un incremento en los gastos de los Ministerios, sabemos que gran parte de este dinero que le extraen a la fuerza a verdaderas trabajadoras y campesinos, se va a los bolsillos de una clase parasitaria que en sus oficinas intentan justificar sus millonarios sueldos y abultadas nóminas, afectando la vida de millones de personas, o que paran en las cuentas en paraísos fiscales de multinacionales como Odebretch, sabemos que simplemente la mayoría de esos presupuestos se utilizan para legitimar el accionar de un Estado fallido a costa de 45 millones de personas.

Es clara la intensión del Estado, pues el incremento del presupuesto en Defensa, se verá en dirimir los reclamos de las campesinas, indígenas, estudiantes y ciudadanas en general; es como lo ha estado haciendo, y es como lo seguirá haciendo. También debe incrementar la presencia estratégica en aquellos territorios que disputó por años con las guerrillas y que ahora debe preparar para proyectos estratégicos del región como el proyecto de integración IIRSA[2] en el cual está comprometido  con 39 proyectos financiados con presupuesto propio.

Ante lo que viene debemos insistir en construir alternativas para la resolución de la crisis entre los de abajo, potenciar las iniciativas comunitarias en las cuales no medie el Estado, construir de la mano de los campesinos y trabajadores métodos solidarios de lucha, para enfrentar las problemáticas actuales, y prepararnos para los años venideros en los que seguramente la extrema derecha recuperará el poder ejecutivo, y aplicará un nuevo escenario de confrontación directa con los sectores en resistencia.

[1]http://www.eltiempo.com/economia/sectores/bajar-el-iva-en-diciembre-y-otras-propuestas-de-fenalco-para-reactivar-la-economia-120056

[2]https://www.flipsnack.com/IIRSA/fichas-de-la-cartera-del-cosiplan-y-de-la-api-por-eje-y-por-pais.html

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Va siendo Hora de organizarnos!

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El momento histórico que ha significado la declaración del último pre acuerdo que ha conseguido las FARC frente al Estado, nos hace reflexionar frente a los retos que se vienen para el movimiento social en general y específicamente para el movimiento Anarquista en Colombia. Trataremos de esbozar algunos puntos frente a este acuerdo y la situación de la lucha social en estos momentos.Organizarnos

Lo primero es aclarar que si bien sabemos que el Estado y la Oligarquía no dan puntada sin dedal, reconocemos que las FARC en su lucha ha tenido, como bien lo han tenido muchas expresiones de la lucha armada en Colombia, la osadía de sentar a negociar puntos específicos al Estado en cabeza de la oligarquía, y esto lo ha logrado desde el primero pacto de Cese al Fuego de la insurgencia en 1984 bajo el Gobierno de Belisario Betancur.

31 años después con la experiencia de varias mesas de conversación estas dos actores del conflicto llegan a un acuerdo inédito, el preacuerdo general sobre Justicia restaurativa, el cual determina que el Estado en manos de una jurisdicción especial se va a encargar de identificar y castigar a los actores que en 50 años han cometido crímenes en el marco del Conflicto social y armado.

Como toda la resistencia Social en este pedazo de tierra no solo la conforman las FARC, vemos que otros actores que siguen resistiendo y combatiendo el modelo capitalista de corte neoliberal han sufrido embates por parte del Estado, como las 13 compañeras detenidas el 8 de Junio que se oponen a la privatización de la Educación en Colombia, el caso de Feliciano Valencia, y los cientos de indígenas que han sido asesinados por combatir el modelo extractivista y latifundista impulsado por el Gobierno Santos, los 100 de jóvenes populares que por medio del más vil engaño han sido ejecutados para cambiar sus vidas por vacaciones y beneficios a miembros de las Fuerzas Armadas. (No olvidemos que Santos está en la presidencia gracias a esos Falsos Positivos), los diferentes presos y muertos campesinos que se enfrentaron en el repunte de la lucha social en la segunda mitad del 2013 en el Paro Nacional Agrario, los miles de Afros que han sido desplazados por el conflicto y que en ciudades como Buenaventura, principal puerto de Colombia, han sufrido las historias más crudas del conflicto por parte de Organizaciones Paramilitares todavía en funcionamiento y las millones de personas que sufrimos en el día a día en los campos y las ciudades las arremetidas del sistema en cabeza de la Oligarquía que nos arrebata nuestras vidas minuto a minuto.

Esperamos también que la posibilidad de darse la mano de tú a tú con la oligarquía no se convierta en una bienvenida por parte del estamento para disputarse un puñado de puestos oficiales y prebendas territoriales, sino que esto pueda llegar a potenciar la lucha de los oprimidos por la transformación radical de condiciones de opresión y miseria que nos han hecho naturalizar. No quedaría bien tras 50 años de lucha armada poner su foto en un tarjetón para hacerse simplemente participe del periódico circo electoral.

Por ello es que creemos que el movimiento social y el anarquismo en general deben aumentar sus ánimos por organizar sus fuerzas en pro de una nueva y esta vez más fuerte arremetida del Estado, basta con revisar un poco de la historia reciente de Colombia y de las consecuencias que para el Movimiento social significo el último acuerdo de Paz entre el estado y las expresiones insurgentes (M-19, EPL, PRT) para comprender lo que va a significar un desmonte total de la expresión armada de la resistencia social en Colombia, contando con la posterior desmovilización del ELN. Lo que se viene igual que en esos años posteriores es una campaña brutal y sin censura contra los actores que van a seguir resistiendo y organizando sus fuerzas transformadoras para combatir el modelo imperante.

El análisis con el Anarquismo es similar a los otros actores del movimiento social, salvo que esté no se ha configurado como un fuerza representativa en la lucha Social, ya que se ha enfrascado en los últimos años en discusiones que bien son importantes pero que de cierta manera se ha constituido en una tranca para transmitir sus ideas al resto de las personas que hombro a hombro vienen planteándose un mundo distinto, con relaciones más horizontales y fraternas.

Creemos que todavía estamos a tiempo para desarrollar una estrategia colectiva en el movimiento Anarquista para proponer nuevas (más bien viejas) alternativas que han estado en las jornadas de trabajo y unidad que hemos venido realizando desde distintos puntos los anarquistas, siempre y cuando, podamos enfocarnos en el objetivo principal que desde siglos atrás nos hemos planteado, acabar con el Estado y sus formas de relación social, para construir un mundo nuevo que nos posibilite y nos potencie la libertad como colectivo.