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Primero lo primero: salud, educación y vida digna en tiempos de Pandemia

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Han pasado algunos meses desde la última gran convocatoria en el marco del Paro Nacional, lo sucedido nos ha dejado una serie de lecciones y aprendizajes. Consideramos necesario hacer un recuento de esto, pues muchos de los elementos que presenciamos e intentaremos retomar en el presente escrito, se han venido repitiendo en el tiempo desde hace algunos años. Las diferentes convocatorias a movilizaciones y paros, se hacen generalmente desde movimientos y organizaciones sociales que, a partir de la lectura de las necesidades y reivindicaciones de diversos  sectores lo consideran oportuno, por lo mismo, la salud, la educación, la vivienda, las condiciones laborales, entre otras, siempre han sido banderas fundamentales para quienes luchan por vida digna. La falta de atención a estas problemáticas por parte del Estado y los gobiernos de turno han sido una constante, y en situaciones como la actual la crisis se agudiza. Hoy el mundo enfrenta a una pandemia, y en Colombia la situación empeora con el pasar de los días, no sólo por cuenta del virus, sino por el desastre social y económico que no se detiene; en medio de esto, las personas tienen dos opciones: exponerse al contagio del COVID-19 o morir de hambre porque no hay forma de garantizar la subsistencia de sus familias. 

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¡Huelga de Señoritas no! Huelga de Trabajadoras cansadas de años de explotación

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“No tenemos ahorros para sostener esta huelga, solo tenemos nuestro carácter, nuestro orgullo, nuestra voluntad y nuestra energía”
-Betsabé Espinal-

Se cumplen 100 años de la Huelga de trabajadoras en la compañia Antioqueña de tejidos ubicada en el municipio de Bello, Antioquia. Huelga recordada, entre otras cosas, por el papel fundamental que desempeñó Betsabé Espinal junto con otras 399 compañeras quienes durante 3 semanas lograron demostrar el poder de la organización cuando de luchar por mejores condiciones de vida se trata.

La empresa fue fundada en 1904 por el latifundista, político y empresario antioqueño Emilio Restrepo Callejas en compañia del futuro presidente de Colombia Pedro Nel Ospina quién estaba empezinado en copiar el modelo industrial de Manchester, es decir, replicar una fábrica a gran escala que en 1920 contaba con 610 trabajadorxs que durante una jornada laboral de 12 horas en promedio generaban la riqueza de la “pujante” cultura antioqueña, la cual obviamente, era acaparada casi en su totalidad por la dirección de la compañía mientras que las grandes mayorías de trabajadorxs percibían moronas del capital que allí se producía.

Junto con estas condiciones de explotación, otro motivo de inspiración del modelo ingles de desarrollo lo proveía una careta que bajo el manto de la caridad implicaba emplear a mujeres solteras y niñxs desde los 12 años con una salario más reducido que el devengado por los hombres, puesto que era y aún sigue siendo una idea aceptada socialmente que el salario femenino es un ingreso familiar complementario. Además el negocio era redondo para los “vigorosos” empresarios, pues ellos mismos financiaban los “Patronatos Obreros”, que eran instituciones a cargo de monjas que albergaban a las mujeres solteras para vigilarlas y castigarlas si se desviaban de la moral cristiana y se dejaban seducir por el pecado o lo que era lo mismo en la época, por las ideas socialistas foráneas que amenazaban las buenas costumbres católicas. Cabe resaltar que parte del salario que otorgaba el patrón en bonos, era redimible únicamente en estas instituciones.

Por esos años, el movimiento obrero en Colombia era bastante disperso y no había referencias de organización obrera como sucedía en el Cono Sur o en México. Si bien las huelgas se dieron en importantes nodos de la economía nacional como sucedió con los artesanos de Bogotá, los mineros de Segovia, y los sastres y zapateros de Medellín, Caldas, Manizales y Bucaramanga, lo cierto es que los registros más destacados y contundentes se concentraban en sectores del transporte como los trabajadores de la Santa Marta Railway Company junto con algunos trabajadores del Puerto de Barranquilla.

Como en el resto del mundo el final de la década de 1910 e inicios de los años 20´s, marcó para el movimiento obrero mundial un despertar con importantes hitos como la Semana trágica de Barcelona (1909), y la semana de Enero de Buenos Aires(1919). Por su parte, fue para 1920 el año de mayor actividad huelguista de lxs obrerxs en Colombia, sólo en enero de ese año se produjeron 18 de las 31 huelgas registradas por la prensa.De estas 31 huelgas, 6 corresponderían a la naciente industria manufacturera, en la que se enmarca la Huelga de Febrero de 1920, en la cual 400 mujeres y 110 hombres lucharon durante 3 semanas contra los poderes económicos y políticos más importantes de la región antioqueña. Era claro porque las mujeres debían liderar esta huelga pues conformaban el 73% de la fuerza de trabajo en esta industria.

Las causas al igual que hoy en día eran más que justas, ya que sus condiciones ostentaban grotesca precariedad: el salario de una trabajadora se encontraba entre $0,40 y $1 a la semana, con una jornada continua desde las 6:00am hasta las 6:00pm con media hora de almuerzo, lo que contrasta con la situación de los hombres quienes en una misma jornada podían ganar entre $1 y $2,70. Además de ello, las trabajadoras sufrían el embate del supervisor y los administradores que las acosaban laboral y sexualmente. Esto quedó consignado en el pliego de exigencia y en los discursos que Betsabé Espinal, Teresa Tamayo, Adelina González, Carmen Agudelo, Teresa Piedrahíta, Matilde Montoya entre otras compañeras que conformaban el comité de huelga difundían:

“Compañeras muchachas, nos declaramos en huelga, porque nos oponemos a que siga existiendo acoso sexual, no estamos de acuerdo con seguir trabajando descalzas, necesitamos que nos permitan llegar calzadas, necesitamos que el oprobioso sistema de multas se suspenda y que se nos aumente tanto el ingreso económico de salarios, como los horarios de desayuno y almuerzo”

Estos y otros motivos, confluyeron como banderas de lucha que mantuvieron aún desde los intentos previos de huelga que precedieron a esta histórica jornada, en los cuales, se había intentado paralizar la fábrica sin éxito a raíz de la efectividad de la política rompehuelga de las autoridades, que con facilidad conseguían trabajadorxs que sin ningún reparo se prestaban para reemplazar a quienes se habían abocado a luchar.

Finalmente una mañana de Febrero se verían los frutos del esfuerzo y la convicción desplegada, y con un fuerte discurso en la entrada de la fábrica, se logró persuadir a las compañeras de la justeza de luchar por la reducción de la jornada laboral, la exigencia de aumentar el tiempo de alimentación, de mejorar las condiciones higiénicas en los galpones de trabajo y la abolición de la prohibición de asistir calzadas, pues en la cabeza del patrón, estaba la noción absurda de que las mujeres se demoraban en llegar a la jornada laboral al no querer ensuciarse los zapatos en el camino fangoso que las conducía de sus hogares a la fábrica. Es de destacar, que en esta lucha también lograron sembrar conciencia respecto a la importancia de acabar con la vigilancia feroz a la que eran sometidas por parte de los administradores de la fábrica las mujeres que allí laboraban. En el marco de lo anteriormente expuesto, es comprensible porque las primeras en sumarse a la huelga fueron las mujeres, las principales víctimas de la explotación diferenciada, pues los hombres asustados el primer día de la Huelga sucumbieron ante la estrategia del patrón que busco ejercer presión con curas y políticos de la región. No obstante, la valentía de estas compañeras pudo con el miedo de los hombres y finalmente decidieron acogerse al llamado de huelga, demostrando así, el poder de la organización obrera frente al poder económico.

Una de las tácticas empleadas fue imprimir presión mediática a la patronal, consiguiendo hablar con diversos medios de comunicación, algunos de los cuales sorpresivamente dieron apoyo a las huelguistas en sus columnas, como la del Diario El Espectador que en una de sus notas afirmaba:

“Honor a esos cientos de jovencitas que han tenido la locura galante y fértil de confrontar la resistencia y furia del capital, sin más equipaje que una buena porción de rebelión y dignidad… Cómo no secundarlas si son heraldos de una provechosa transformación social”


Este tipo de acciones logró que la solidaridad frente a sus exigencias fueran masivas, hasta tal punto, que el expresidente de la República Carlos E. Restrepo viendo el peligro que significaba un precedente de este tamaño insto a su primo hermano, dueño de la fábrica, a conceder todas las exigencias de lxs trabajadorxs.

“Bastante numerosas me parecen las horas de trabajo asignadas a las obreras de Bello y demasiado rígidas las condiciones en que lo hacen, especialmente si se mira el trabajo de las mujeres y los niños y las malas condiciones fisiológicas de nuestros trabajadores. Creo que ese camino si se extrema trae el anarquismo como consecuencia forzada y de ellos son los conatos de huelga que usted habla y que empiezan con nuestra primera fábrica”

Finalmente, la organización de lxs trabajadorxs triunfó, pues todas las exigencias fueron concedidas: se acordó un aumento salarial del 40%, regulación del sistema de multas, se redujo la jornada laboral a 10 horas y se amplió el tiempo destinado para el almuerzo. Además, se denegó la prohibición de ir calzadas a la fábrica, y por supuesto, se oficializó el despido fulminante del supervisor y los dos administradores de la fábrica.

100 años después de esta significativa victoria para lxs trabajadorxs del país, estamxs llamadxs a no olvidar la gesta de estas luchadoras que nos enseñaron con el ejemplo, que ante las condiciones de miseria que nos imponen los empresarios y políticos debemos buscar en nuestrxs compañerxs explotadxs a lxs aliadxs que necesitamos para hacerle frente a la explotación, y así, con perseverancia y organización mejorar nuestras condiciones de vida.

La emancipación de lxs trabajadorxs será obra de nosotrxs mismas.

¡Arriba lxs que luchan!

Fuentes:

Los verdaderos protocolos del Esmad (21E 2020)

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El 21 de Enero, quedó demostrado una vez más que el ESMAD no respeta los DDHH ni la humanidad de las que protestamos, por eso, seguimos insistiendo en el desmonte definitivo de esta fuerza criminal que sólo defiende la normalidad social. #DesmontedelESMAD #ParoNacional21Ene

La sonrisa de la Esperanza (Homenaje a Dilan Cruz)

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Registro Audiovisual del homenaje realizado a Dilan Cruz el día 23 de Diciembre (2019) en la ciudad de Bogotá.

Dilan Cruz fue asesinado a manos del Esmad en el mes de Noviembre de 2019 en el marco de las movilizaciones del Paro Nacional.

¡Ni perdón ni olvido! ¡No más impunidad! ¡A Dilan lo mató el Estado!

Proceso de Liberación de la Madre Tierra – 5 años

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El 14 de diciembre de 2014, cientos de familias del pueblo Nasa del norte del Cauca entran a liberar (recuperar) miles de hectáreas usadas para el cultivo de la caña de azúcar a cargo del Ingenio Azucarero del Cauca (INCAUCA); propiedad del millonario Carlos Ardila Lulle, también dueño de la empresa Postobón, de los medios de comunicación como RCN, NTN24 y Win Sports, entre otras. Su fortuna alcanza enormes porcentajes de dinero, siendo considerado uno de los más grandes adinerados del mundo.

Su fortuna no ha sido gracias a “negocios transparentes”, pues su capital se ha basado en el despojo y expropiación de territorios de las personas más humildes (caso concreto del pueblo Nasa en el norte del Cauca). Por ello, cientos de familias han venido adelantando el Proceso de Liberación hace 5 años, en aquellas tierras que hacían parte de su monopolio.

En los últimos días, más familias han entrado a una nueva finca, para re-apropiarse de sus territorios y liberar la Madre Tierra y así, hacer de los sueños de sus ancestros una realidad bajo el lema del Wet Wet Fixenzxi (Buen Vivir).

El Proceso de Liberación de Uma Kiwe sigue firme y fuerte, construyendo mundos nuevos bajo la colectividad, la acción directa y la horizontalidad.

Rebeldía: De noche y de día (Paro Nacional 2019)

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Registro Audiovisual de algunas de las actividades que se han desarrollado en el marco del Paro Nacional (2019) en la ciudad de Bogotá.

¡Dilan no murió, a Dilan lo mataron!

¡No más Esmad!

#Quesevayantodxs

No ganó el feminismo, no ganó la clase popular, no ganó la naturaleza.

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No ganó

El pasado 27 de octubre se llevaron a cabo las elecciones regionales en Colombia para el periodo 2020-2023, con el fin de elegir gobernadores y diputados a Asambleas, alcaldes, concejales y ediles a las Juntas de Acción Local (JAL). Los resultados estuvieron marcados por una aparente derrota de la línea política uribista en algunos departamentos, ciudades y municipios, sin embargo, ascendió la derecha solapada o como algunas insisten en llamarle: el centro. Los sectores social-demócratas de la región –específicamente en Bogotá- no han escatimado en celebraciones, se les escucha decir por estos días que triunfaron las mujeres, triunfó el pueblo y la justicia social.

Es necesario tener bastante cuidado a la hora de analizar estas elecciones (y lo que viene sucediendo en el país). Los medios de comunicación tradicionales se han mostrado sorprendidos ante la derrota sufrida por la derecha goda y empresarial en territorios en los que solían tener una fuerte influencia, pues en los resultados de las encuestas realizadas previamente –encuestas contratadas por sectores interesados en el triunfo de la derecha recalcitrante- se proclamaban victoriosas las candidaturas que representaban a los partidos políticos tradicionales (Cambio Radical, partido de la U, Conservador, Liberal, Centro Democrático) y toda la maquinaria empresarial de personas como Sarmiento Angulo y Ardila Lülle.

Es cada vez más común encontrar candidaturas inscritas por movimientos o personas independientes, y al menos en ciudades como Bogotá, estas suelen recibir bastante apoyo. Nos encontramos ante el rechazo de gran parte de la población a los partidos tradicionales. Contrario a lo que podría pensarse, esto no es una ganancia, pues estos partidos nunca pierden, no se quedan quietos y siempre encuentran la forma de mantenerse activos en el juego de la política. Aunque estas candidaturas insistan en su independencia, es más que evidente el apoyo que reciben y la cercanía que mantienen con los partidos que históricamente han detentado el poder en el país, basta con ver el ejemplo de Carlos Fernando Galán, candidato a la alcaldía de Bogotá.

Parece que para el año 2020 el panorama para los sectores explotados no mejora, se muestra bastante oscuro. Los acuerdos de paz firmados por las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, a los cuales bastantes sectores de la población civil mostraron su apoyo, no han tenido el efecto esperado. El asesinato y la persecución a excombatientes se han vuelto sistemáticos; el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) se ha mostrado bastante dividido, incluso varias de sus militantes y algunas ex dirigencias han decidido retomar las armas bajo la consigna de una Segunda Marquetalia. Cabe aclarar, que esto último sucede por la negativa del gobierno de Iván Duque a cumplir lo pactado.

El departamento del Cauca parece estar llevando una de las peores partes de la crisis en el país, pues las comunidades indígenas además de verse continuamente amenazadas por grupos paramilitares, ahora deben lidiar con amenazas y ataques por parte de algunos sectores de las disidencias de las FARC como la columna móvil Dagoberto Ramos1.. Recientes hechos de asesinatos sicariales a líderes y guardias del movimiento indígena apuntan a las disidencias de las FARC, desde la columna móvil mencionada anteriormente y el sexto frente, reproduciendo las lógicas del accionar paramilitar, pues suelen distribuir panfletos amenazantes hacia los pueblos indígenas. Las disidencias también han venido tomando fuerza en el control de cultivos de uso ilícito en el departamento. Se agrava la situación con la entrada al territorio de un grupo narcotraficante autodenominado “El Cartel de Sinaloa”, que pretende controlar los cultivos de marihuana, coca y amapola y, por ende, a la población desde su accionar paramilitar.

Consecuencia de lo anterior, la cifra de asesinatos ya sobrepasa las cien personas. El 90% de estos asesinatos los han sufrido las comunidades indígenas, en especial, el pueblo Nasa. Nada raro que vengan asesinando comuneros, guardias indígenas y autoridades, cuando fueron ellas quienes lograron sentar al Gobierno Nacional en el primer semestre del año 2019: ¿Cobro de cuentas por parte de Duque?

La respuesta del gobierno de turno ha sido la de aumentar el pie de fuerza con miles de soldados y artillería de guerra en todo el norte del Cauca, mientras ignora las problemáticas sociales de salud, educación, vías y producción agrícola. El enfrentamiento armado entre las partes, sólo traerá sangre y dolor a las comunidades, mientras los cultivos para uso ilícito, el tráfico de armas y la proliferación de organizaciones armadas aumentarán.

El nuevo gobernador electo del Cauca, Elías Larrahondo, afrodescendiente y oriundo del municipio de Buenos Aires, organizado en el Proceso de Comunidades Negras (PCN) salió victorioso en la vía electoral con el nuevo partido Colombia Renaciente (organización política de centro -o como preferimos llamarle derecha light-, conformado por exministros del segundo gobierno de Juan Manuel Santos y personalidades defensoras del Acuerdo de Paz, así como de un sector del PCN). Se le cuestiona su alianza con el Partido de La U y Cambio Radical para llegar al poder regional, pues el segundo, es un partido con fuertes intenciones de dar vía libre a proyectos extractivistas en la región. Así las cosas, el panorama para el movimiento social, campesino, afrodescendiente (de base), indígena y magisterial de la región se prepara para enfrentar -desde todos los campos de lucha posibles- la locomotora neoliberal, para mantener sus territorios y derechos, alcanzados mediante la lucha histórica por vida digna

Ahora, miraremos detenidamente el caso de la ciudad de Bogotá, en la que se presentaron cuatro candidaturas a la alcaldía divididas de la siguiente manera:

Carlos Fernando Galán, proveniente de una familia acomodada y recorrida en los ámbitos de la política. Hijo del asesinado candidato a la presidencia de la República Luis Carlos Galán por el Partido Liberal en el año 1989, por las balas del Cartel de Medellín. Inició su carrera política en las filas del Partido Cambio Radical, colectividad política salpicada por casos de corrupción, nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico (¡Unas bellezas!). Sin contar sus cercanías políticas con neoliberales -con mayúscula- NEOLIBERALES como Enrique Peñalosa y Germán Vargas Lleras.

Miguel Uribe Turbay, proveniente de las esferas del poder con su abuelo el expresidente Julio Cesar Turbay, creador del estatuto de seguridad ciudadana, que para la época dio pie a la violación sistemática de los Derechos Humanos y su padre Miguel Uribe Londoño, quien fuera director del Partido Centro Democrático. Uribe Turbay, fue concejal de Bogotá por el Partido Liberal a los 25 años; a los 29 fue Secretario de Seguridad (Secretaría creada por Enrique Peñalosa para “contrarrestar” la inseguridad en la ciudad), encargado del pie de fuerza en la ciudad: represión a la protesta social y seguimiento al movimiento estudiantil. En su campaña política, hizo alianzas con los partidos políticos más salpicados por casos de corrupción y paramilitarismo (Centro Democrático, Liberal, Conservador, MIRA, Colombia Justa y Libres), así como con iglesias cristianas y evangélicas (Generación 12, El Lugar de su Presencia, Misión Carismática Internacional, Manantial de Vida Eterna, Tabernáculo de la Fe, Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, entre otras). Se declara abiertamente seguidor de la línea política de Enrique Peñalosa. A Uribe Turbay, se le recuerda por justificar la violación, empalamiento y asesinato de Rosa Elvira Cely, en el Parque Nacional al pronunciarse ante el hecho, justificando al victimario porque “la mujer se lo buscó”.

Hollman Morris, periodista y escritor. Salió al exilio en dos oportunidades por amenazas y acusaciones de Carlos Castaño y Álvaro Uribe, respectivamente. En el gobierno distrital de Gustavo Petro, regresó al país para asumir la gerencia del Canal Capital después de un recorrido en el campo audiovisual con documentales y series en materia de Derechos Humanos y denuncias sobre la situación del país en la década del 90 y principios del nuevo milenio. Su carrera política ha estado bajo la sombra de Petro; en un primer momento, en la corriente Progresista de la Colombia Humana como Concejal de Bogotá, luego, como candidato a la alcaldía de la misma ciudad en las elecciones del 2015, siendo derrotado por Enrique Peñalosa, corriendo la misma suerte para las elecciones del 2019. Morris, ha sido un moderno referente de la izquierda light en el país, conocido por sus fiestas y consumo de sustancias psicoactivas como la cocaína untada de sangre de los pueblos étnicos de la Colombia profunda. Sin embargo, dice alzar las banderas del movimiento indígena caucano como ejemplo de lucha y persistencia política. Como si fuera poco, ignora y pordebajea las denuncias que tiene en su contra en casos de violencia machista y agresiones a compañeras laborales y sentimentales. Señor, señores, van por muy mal camino.

Finalmente, tenemos a quien se posicionó como la ganadora en esta contienda electoral: Claudia López. Se puede hablar de una trayectoria con claros oscuros, en los que podemos ver su clara vinculación a sectores políticos enmarcados en esa difusa y gatopardesca posición de centro. Desde principios de la década el 90 ha escalado posiciones y ganado afectos políticos de todo tipo. López, ha estado vinculada a dos de los grandes procesos políticos ocurridos en los últimos 40 años. El primero de estos fue su participación en el célebre proceso denominado La Séptima Papeleta, proceso que desembocaría en la Constitución Política del 91. A finales de los noventa, estuvo adscrita a la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, sombra que la acompañaría hasta el día de hoy. El segundo de los grandes procesos en los estuvo vinculada fue en las investigaciones y posteriores denuncias sobre la parapolítica en el Senado de la República, esto le hizo ganar reconocimiento y una vinculación automática al tan usado y desgastado grupo de los “independientes”, con esta denominación estuvo siempre  al lado de los grandes procesos de centro, a las políticas “Mokusinas” de amaestramiento en donde se infantiliza al individuo y se le ayuda a acostumbrarse a las condiciones  hostiles y de exclusión de la ciudad. Fiel a estos principios, Claudia siempre se ha visto a medias aguas entre el neoliberalismo más descarnado, impulsado por distintas personalidades incluidas el nefasto alcalde Peñalosa y los sectores que en su auto denominación de independientes se han tratado de diferenciar de las tradicionales maquinarias politiqueras, sin embargo, los medios para ganar el poder siempre serán los mismos si hablamos de un régimen representativo como el colombiano.

Hoy, López se muestra a sí misma como diferente a lo tradicional, luchadora de los derechos liberales- de las mujeres burguesas y una solución al debacle social y político bogotano. Sin embargo, ni ella ni nadie de manera caudillista serán opción para las grandes mayorías de las explotadas. Su disfraz es una mímica trasnochada de lo que a principios de este siglo nos mostraba Mockus, con sus juegos y sus disfraces mientras empujaba el neoliberalismo a los territorios y a la educación superior pública. En ultimas, nunca problematizaron los conflictos estructurales de la sociedad colombiana: su espantosa desigualdad y la total desidia y abyección de las oligarquías. Claudia es más de lo que hoy por hoy está tan de moda, el neoliberalismo más descarnado, forrado en un estuche de “progresismo”. Su condición de homosexual, de mujer “hecha a pulso” como ella misma se denomina, viene a ser solo un sofisma alejando la mirada de sus bases políticas, pero acercando sus intereses a los grandes negocios empresariales como al Grupo Empresarial Antioqueño que ha financiado las campañas de Sergio Fajardo y otros politiqueros, incluso de la extrema derecha, según su conveniencia.

Hoy como ayer, el panorama electoral nos muestra lo mismo, hipocresía, politiquería y la instalación por muchos medios del régimen neoliberal. Las victorias electorales de las que tanto se ufanan muchos hoy, son un autoengaño. El sistema politiquero colombiano no ha sufrido un solo daño, sigue igual de vigoroso, solo que sus piezas están variando. Sabemos que con Claudia no ha ganado el feminismo, que la victoria electoral de una mujer no significa el desvanecimiento de los valores patriarcales que rigen la sociedad colombiana; sabemos que, aunque por mucho verde con el que se vistan algunos partidos, sus políticas siempre se verán abocadas al impulso depredador del neoliberalismo. Entendemos que nunca esta derecha light, ni esa izquierda alcahueta serán una opción para sentarle cara al avance de las políticas de exclusión, que la precariedad y la desigualdad seguirán prosperando bajo su mandato. Hoy como ayer la opción siempre serán los procesos de base, la lucha popular, la vinculación de los verdaderos sectores explotados, la agitación, la construcción de relaciones igualitarias. La victoria de un politiquero nunca será la victoria del pueblo.

El país comienza a agitarse a moverse para comenzar a sacudirse, pero no precisamente por la vía electoral, más bien, por la acción directa y las alternativas de vida propias de los pueblos y las comunidades.

¡Arriba las que luchan!

 

 

 

  1. https://www.cric-colombia.org/portal/denuncia-circula-un-panfleto-de-la-columna-movildagoberto-ramos-donde-acusan-a-los-lideres/