Solidaridad

A mis compañeras y compañeros

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Pero -dicen los economistas- los propietarios, los capitalistas, los patrones, están igualmente forzados a buscar y a comprar el trabajo del proletario. Es verdad, están obligados a ello, pero no igualmente. ¡Ah, si hubiese igualdad entre el que demanda y el que ofrece, entre la necesidad de comprar el trabajo y la de venderlo, no existirían la esclavitud y la miseria del proletariado! Pero es que entonces no habría tampoco ni capitalistas ni propietarios, ni proletariado, ni ricos ni pobres; no habría nada más que trabajadores. Los explotadores no son y no pueden ser tales precisamente más que porque esa igualdad no existe. “ -M. Bakunin -El sistema capitalista

El sistema Capitalista en el que vivimos nos ha hecho sentir la constante necesidad de responder con la obligación de acceder a un empleo para contribuir con nuestros gastos – salud, alimentación, vivienda, vestuario y ocio – y los gastos de las que nos rodean, con el fin de sobrevivir e intentar de alguna u otra manera mejorar nuestras condiciones reales de existencia. Esta situación se torna más compleja cuando la necesidad es en mayor medida la que dicta el tipo de trabajo al que puede acceder una persona perteneciente a las clases oprimidas en una economía capitalista, donde impera la explotación de las mismas.

En América Latina las economías se enfocan en la extracción de materia prima, los servicios y el turismo, esto genera una oferta determinada de trabajo para las personas con mano de obra “calificada” y mano de obra simple. Como en todo el mundo, un reducido sector de la población tiene la posibilidad de ocupar aquellos empleos de dirección, administración y explotación, – como dice uno de los viejos barbudos del siglo XX1-, mientras la mayoría de personas se ven forzadas a realizar los trabajos más penosos, con mayor riesgo, esfuerzo y competencia, sumado a esto, la mala remuneración que reciben por ello.

Bajo esta condición podemos comenzar a entender por qué nuestros puestos de trabajos suelen carecer de unos mínimos de seguridad, y más en tiempos de medidas de flexibilización laboral, en donde el patrón tiene el sartén por el mango, y puede disponer de una fuerza de trabajo muy basta que en cualquier momento está dispuesta a emplear para reemplazar a un compañero o compañera que no esté realizando “bien” su labor. No en vano, una de las máximas consignas del capitalismo es que “aquí nadie es indispensable”, si usted no está de acuerdo con las reglas de la empresa y el patrón, detrás suyo habrá quienes estén dispuestos a aceptarlas, debido a la penosa necesidad a la que nos referimos al inicio del texto.

En los sectores más informales de la economía, esto es pan de cada día, supongamos un negocio de comidas rápidas, en donde las labores que allí se ejercen, no requieren de una capacitación exhaustiva, pues gracias a la esencia del modelo Taylorista, lo único que es necesario aprender son 3 o 4 tareas que se deben repetir incesantemente las 8, 10 o 12 horas de trabajo que disponga. Las posibilidades de obtener un trabajo como este son amplias en la medida que cualquier persona podría realizar esta labor, por ello su demanda es muy extensa, lo que da una posición de privilegio al que oferta el trabajo, es decir, al que posee los medios de producción. Siguiendo con lo que se decía hace 200 años:

Concluido a término y reservando al obrero la facultad de dejar a su patrón, no constituye más que una especie de servidumbre voluntaria y pasajera. Si, pasajera y voluntaria solo desde el punto de vista jurídico, pero de ningún modo desde la posibilidad económica. El obrero tiene siempre el derecho de abandonar a su patrón, pero, ¿dispone de los medios?

Y si lo abandona, ¿será para comenzar una existencia libre en la que no tendrá otro patrón más que a sí mismo? No, será para venderse a un nuevo patrón. Será impulsado a ello fatalmente por esa misma hambre, esa libertad del obrero que exaltan tanto los economistas, los juristas y los republicanos burgueses, no es más que una libertad teórica sin ningún medio de realización posible, por consiguiente, una libertad ficticia, una mentira”.

Si consideramos que el patrón tiene la ventaja de tener a su disposición cuando quiera, personas a las cuales puede contratar y siguiendo la lógica capitalista de maximizar las ganancias, esto conlleva necesariamente a que las condiciones de trabajo no sean una prioridad en el negocio, es decir, que los trabajadores no tengan el descanso necesario por la labor que están realizando, o que las máquinas y herramientas con las que ejecutan sus labores no estén en óptimas condiciones, también, es recurrente que los implementos de trabajo muchas veces no son suministrados por la empresa, y por ende, deben ser asumidos por el trabajador, junto con un largo etcétera.

Al encontrarnos en esta situación, las trabajadoras históricamente han buscado organizarse para mejorar las condiciones de vida, puesto que sabemos que no estamos en relación de igualdad frente al patrón, y esto seguramente muchas de nosotras lo han vivido; si una o dos trabajadoras comienzan a exigir por mejoras, estas son tratadas como instigadoras, subversivas, comunistas, revoltosas y un sinfín de palabrerías con la intencionalidad de desprestigiar y desdibujar las justas exigencias de las trabajadoras.

Esto nos ha permitido aprender de las experiencias pasadas en las que la organización nos ha conducido a mejores puertos. Son múltiples ejemplos que se pueden citar para recalcar este punto, como la jornada de 8 horas de trabajo, la celebración de días festivos, cubertura en salud y otros, sin embargo, cabe aclarar que aquellas “victorias” del movimiento obrero de antaño, hoy se quedan cortas para los objetivos, lineamientos y estrategias de las organizaciones sindicales revolucionarias, o bueno, del tipo sindical que le apostaría tomar los medios de producción y construir la revolución social.

Empero, estas victorias arrancadas con sudor y sangre de otras compañeras en épocas atrás, no son hoy en día tenidas en cuenta por el miedo que nos da hablar entre nosotras, o hablar con el patrón. Hemos naturalizado las malas condiciones laborales que hemos experimentado, vemos normal que si nos piden horas extras no las cobremos, si nos enfermamos por culpa del trabajo nos descuenten el día asumiendo como propia la culpa de que nuestros cuerpos no resistan la fatiga. Pareciese que vemos con buenos ojos que despidan a un compañero porque prefiere faltar al trabajo para quedarse en casa cuidando a su hijo enfermo porque no tiene sentido de responsabilidad con el trabajo. Nos educan para agradecer estas condiciones, desde pequeñas nos dicen que el trabajo es una bendición, y debemos conservarlo sin hablar muy alto o inclusive siquiera dirigirle la palabra al jefe. Es verdad, tenemos que ser conscientes que estamos trabajando, y como la situación no es la mejor, no podemos darnos el lujo de quedarnos sin trabajo, pero al mismo tiempo debemos ser conscientes que la relación entre el dueño de la empresa y nosotras no es solo desigual, sino injusta.

La naturalización de esta cotidianidad nos ha hecho también ver enemigas entre las mismas trabajadoras, esta, es una de las grandes victorias del Capitalismo: La división y confrontación en la que nos vemos inmersas, no sólo al momento de conseguir un empleo, sino en el momento de ejecutarlo, donde somos testigos de situaciones lamentables como la competencia entre dos o más trabajadoras por buscar la aprobación de su jefe y así elevar su status con altas probabilidades de convertirse en esquiroles, perdiendo con esto, su dignidad, respeto de sus compañeros y compañeras de trabajo y facilitando las dinámicas de explotación ejercidas por el patrón.

Teniendo en cuenta esto, vale la pena preguntarse: ¿Cómo es posible que personas que vivimos 8 horas bajo las mismas condiciones de explotación nos hagamos la vida imposible porque ella es más alta, él es más callado, o me miro mal o cualquier situación que se genera por estar en una jornada de trabajo estresante? Tenemos que detenernos a pensar por qué nos amargamos la vida nosotras mismas, y de paso, le hacemos el juego al Capitalismo. Es claro que también existen compañeras que deciden deliberadamente seguir este juego, puesto que lo hacen por falta de conciencia de lo que significa ser trabajadora, pero debe ser claro también para nosotras que en las demás relaciones debe aflorar el apoyo mutuo y la solidaridad.

Es cierto que existen toda clase de roles en la dinámica del trabajo, entre los cuales el patrón da algún grado de responsabilidad a una o dos compañeras para que realicen tareas de coordinación o administración. Si estuviésemos en algún momento en esta posición es claro con quién debemos estar y a quién le debemos nuestra solidaridad, puesto que ese cargo por más que tenga responsabilidades no debe ser para convertirse en acolito de los intereses del dueño, por el contrario, debe ser un puesto de conquista para mejorar las condiciones de trabajo de todas las personas que realmente generamos la riqueza social y estamos en condición de explotación.

Por ello, es urgente generar charlas amenas entre las trabajadoras, deberíamos mostrar interés por nuestras familias, por nuestras vidas fuera de los lugares de trabajo, salir a tomar una cerveza o comer un helado, puesto que, si afianzamos las relaciones personales entre nosotras, nos será más fácil el día de mañana hacerle frente a un reclamo por un pago, por un merecido día de descanso, por el derecho a vivir una enfermedad, una indemnización o un despido, y al mismo tiempo, al Capitalismo. Estas estrategias no nacen de un libro escrito por algún barbudo de esos que nos gustan del siglo XIX o XX, esta postura debe partir desde la solidaridad y el apoyo mutuo entre iguales. Seguramente mañana cambiaremos de trabajo y encontraremos una situación similar, pero en el fondo la cuestión radica en ir acumulando y seguir persiguiendo la utopía de un mundo nuevo donde primen las relaciones humanas a las relaciones comerciales. Queda mucho por hacer, ¡Trabajo es lo que hay!.

¿Queréis que los hombres no opriman a otros? Haced que no tengan nunca el poder de oprimirlos. ¿Queréis que respeten la libertad, los derechos, el carácter humano de sus semejantes? Haced que estén forzados a respetarlos: No forzados por la voluntad ni por la acción opresiva de otros hombres, ni por la represión del estado y de las leyes, necesariamente representadas y aplicadas por hombres, los que los harían esclavos a su vez, sino por la organización misma del medio social: organización constituida de modo que aun dejando a cada uno el más entero goce de su libertad no deje a nadie la posibilidad de elevarse por encima de los demás, ni de dominarlos, de otro modo que por la influencia natural de las cualidades intelectuales o morales que poseen, sin que esa influencia pueda imponerse nunca como un derecho ni apoyarse en una institución política cualquiera.”

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La paz más cerca del capital, más lejos de los pueblos

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La desarmonización en los territorios ancestrales y sagrados de las comunidades étnicas no ha cesado; ahora, en plenos diálogos-acuerdos entre las insurgencias y el Gobierno Nacional sobre un eventual fin del conflicto armado, la bota militar y paramilitar se ha asentado con un gran poder de sangre y muerte en aquellas tierras.

En los últimos meses, en el Cauca, y en general en municipios y ciudades del país, la ofensiva paramilitar –ojo, no BACRIM o bandas delincuenciales- ha hecho resurgir un dominio de terror entre los habitantes rurales y urbanos de estos territorios. Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, las Águilas Negras y otros grupos no identificados han retomado fuerza y capacidad militar en territorios estratégicos para sus acciones cobardes y terroristas. El paramilitarismo está atacando, igual que el Uribismo, cabe preguntar: ¿Casualidad? o ¿Combinación de todas las formas de lucha?

De este modo el movimiento social, la población en general (estudiantes, trabajadoras/es, afrodescendientes, campesinas/os, indígenas, personas de a pie) estamos resistiendo a la ofensiva que se está llevando a cabo con amenazas, hostigamientos, paros armados y atentados. Paros armados en donde la ultraderecha tiene dominio militar: El Urabá Antioqueño, zonas del Magdalena Medio, y que además de ello, allí están asentados grandes emporios económicos,  multinacionales o terratenientes, de nuevo cabe preguntarnos: ¿Casualidad?

¿Es casualidad que en tiempos de una posible desmovilización de las insurgencias del país aparezca como un monstruo el brazo armado de la ultraderecha?

En lo que va corrido del año 2016 han asesinado –preocupantemente- decenas de militantes de Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos y líderes comunales así como de organizaciones sociales indígenas, campesinas y afros.

En el Norte del Cauca, departamento aguerrido con presencia de las insurgencias gracias a sus condiciones geográficas y su configuración social, también han tomado posiciones los paramilitares –o eso parece- donde las comunidades indígenas  y en este caso la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) en repetidas ocasiones han venido denunciando amenazas en su contra: El día 6 de Abril, seis personas armadas interceptaron a un líder indígena para notificarle su exilio obligado del pueblo, de lo contrario, lo asesinarán[1]. Así como también el coordinador de la guardia indígena está amenazado desde hace varios días.

En estos cuatro meses del presente año se ha incrementado en un 38%  -a comparación del año 2015- la violación de los Derechos Humanos a comuneros indígenas, por parte de la policía, ejército, ESMAD y grupos armados paramilitares. La violación a la jurisdicción especial indígena ha sido negada por la justicia ordinaria del Estado; irrespetando, discriminando e imponiendo la autoridad estatal; tal es el caso del líder indígena Feliciano Valencia en el 2014: En la minga social del 2008 en movilizaciones y protestas adelantadas por la comunidad indígena, el cabo del ejército Jairo Chaparral se infiltraría con el objetivo de montar un falso positivo judicial, donde señalarían que las protestas estaban apoyadas por la guerrilla. En su morral, se encontraría un radioteléfono, así como prendas de las fuerzas armadas colombianas. La justicia indígena y comunitaria declararía contra el militar 20 azotes y un baño con plantas medicinales para armonizarlo. Valiéndose de lo anterior, el Estado colombiano sentenció a 18 de años de cárcel a Feliciano por tan duro castigo al militar[2]. O el caso de los siete comuneros indígenas capturados por transportar palos de guadua en una camioneta, que según la policía el delito era destruir el medio ambiente[3]. No hay que saber más para darse cuenta del descaro y el racismo.

Pero la desarmonización no es solamente eso. La minería en sus territorios ha incrementado fuertemente, desangrando y perforando la Madre Tierra para la extracción de oro, lo que conlleva a un desequilibrio ambiental, social y cultural de grandes proporciones. Los cultivos ilícitos también han aumentado, con otra gran casualidad: Luego del posicionamiento de una base militar en las montañas cercanas a estos cultivos, la producción de coca y marihuana aumentó[4].

Lo anterior, expresado y denunciado frecuentemente en distintos espacios de confluencia política, social y cultural ha logrado llegar a muchos oídos, pero hace falta llegar a muchos más. Oídos dispuestos a escuchar para gritar, a ojos dispuestos a mirar para ver, a manos dispuestas a construir. Lo anterior, parece que para la insurgencia sentada en La Habana, no le ha quedado muy claro, en cuanto a la participación del movimiento indígena, campesino o afro. No se trata de cooptar, se trata de escuchar y llegar a la anhelada Unidad.

El 23 de febrero pasado, las comunidades del Cauca se encontraron para analizar el encuentro de los actores del conflicto que lleva más de 4 años. A partir de cuatro preguntas se analizó la situación. Una de estas preguntas fue:

¿Cómo incidir para que la mesa de negociaciones de paz en la Habana – Cuba, garantice el diálogo con los pueblos indígenas? La respuesta que dieron los participantes fue muy  concreta, señalaron  que la propuesta que dieron algunos líderes de incidir en la mesas de negociaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC sonaba de forma interesada, porque no es posible  participar en estos diálogos sin tener propuestas que sean construidas de forma consulta y por las bases, en este sentido es mejor exigir a los actores armados y el capital transnacional  que respeten los  territorios en vez de incidir en la mesa que no aborda la crisis del sistema capitalista[5].

La propuesta de paz que desde el Norte del Cauca y en general las comunidades étnicas siempre han demandado para su pervivencia y armonía se construyen a partir de demandas ancestrales y comunitarias bajo lógicas de democracia directa en asambleas amplias: Los derechos territoriales de los pueblos indígenas, el fortalecimiento del gobierno propio, garantías para desarrollar la autonomía. Demandas que el propio Manuel Quintín Lame las iba tejiendo en las insurrecciones de principios del siglo XX para que en 1971 se conformara el Congreso Regional Indígena del Cauca, donde su lucha ha sido por la pervivencia y la paz; la unidad, tierra, cultura y autonomía.

Para la última semana de Mayo, se está organizando una gran movilización desde los territorios ancestrales, en la que pedirán al Gobierno Nacional el cumplimiento del 97% de lo pactado en el último paro nacional agrario. En esa medida de reivindicaciones y demandas, también se observará con ojos críticos el tema de la minería, la tenencia de la tierra, el paramilitarismo y la participación en la mesa de negociaciones.

Hay que recordar, que en Cuba con las FARC-EP, o en varios países del continente con el ELN, no se está ni se va a negociar el modelo económico ni el problema agrario en profundidad. Las insurgencias están condicionadas bajo sus banderas políticas, dejando a un lado las propuestas del grueso de los movimientos sociales de talante autónomo. Por todo lo anterior, hay que impulsar los principios de autonomía que se pueden encontrar en luchas sociales y étnicas, que más allá de lo que se pacte entre dos actores del conflicto, puedan llegar a dilucidar un horizonte de lucha donde los pueblos salgan del olvido y la muerte.

[1] Denuncia hecha el día 7 de Abril por la consejera de la ONIC en rueda de prensa con medios alternativos de comunicación.
[2] Ver al respecto:http://www.las2orillas.co/caso-feliciano-valencia-justicia-indigena-si-pero-cuando-conviene/
[3] http://www.nasaacin.org/informativo-nasaacin/nuestra-palabra-kueta-susuza-2013/8094-la-detenci%C3%B3n-de-siete-comuneros-del-resguardo-ind%C3%ADgena-de-sanfrancisco-es-otro-golpe-para-la-justicia-propia

[4] Denuncia hecha el día 7 de Abril por el gobernador de la ACIN, en rueda de prensa con medios alternativos de comunicación.
[5] Vera al respecto: http://www.nasaacin.org/nuestra-palabra/8078-%E2%80%9Cuna-cosa-es-lo-que-piensa-el-burro-y-otra-cosa-el-que-lo-arrea%E2%80%9D-comuneros-hablando-de-%E2%80%9Cincidir%E2%80%9D-en-la-mesa-de-negociaciones-de-paz-en-la-habana-cuba

[Crónica] Allí, en un lugar no muy lejos, se resiste liberando la Tierra del terrateniente y el capital.

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¡Cxhab Wala Chacha Chacha!
*El Gran Pueblo Resiste

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Acompañando a la comunidad Nasa en Corinto, Norte del Cauca.
Enero de 2016

El pueblo Nasa es uno de los más de 100 pueblos originarios que milenariamente han habitado armoniosamente con la naturaleza en esta pequeña masa continental, llamada posteriormente como Colombia. Su lengua, el Nasa Yuwe, sigue vigente en las personas adultas de la comunidad; algunas jóvenes también lo entienden y hablan, sin embargo, se ha ido olvidando significativamente –a lo que nos referiremos más adelante-.

Así como en general el Norte del Cauca ha sido territorio propicio en el cual todos los actores han encontrado asidero para afrontar el conflicto armado en el país, en particular, el municipio de Corinto por su posición geográficamente estratégica ha sido zona para que organizaciones insurgentes se posen en la zona, lo que ha conllevado a una propaganda por parte de los medios de comunicación como zona de “No pase”.

En gran parte del Valle del Cauca y especialmente del departamento del Cauca, los ingenios azucareros han hecho de las suyas, de la mano de uno de los empresarios más poderosos y millonarios de todo el mundo, como lo es el señor Carlos Ardila Lulle, (quién no es solamente dueño de ingenios azucareros, sino también, de medios masivos de comunicación, equipos de fútbol, entre otros). Al igual que el señor Álvaro José Saa quién perfectamente fue filmado en diciembre del año 2015 junto con sus empleados; amenazando y accionando sus armas de fuego contra indígenas desarmados que se encontraban en “su propiedad privada”. Aquellos señores son beneficiarios de la explotación que desde mucho tiempo atrás ha venido ocurriendo , quienes valiéndose del despojo que han sufrido las comunidades indígenas desde la época colonial y que ha sido una práctica recurrente desde principios del siglo XX, se han beneficiado de las tierras productivas de la zona plana del Cauca, desplazando a las personas nativas hacía las faldas o zonas altas de las montañas que hacen parte de la cordillera central.

Son miles y miles de hectáreas utilizadas para el cultivo de la caña de azúcar, que en un porcentaje muy reducido es destinado para el consumo de azúcar. Sin embargo, un porcentaje de enormes proporciones se destina para producir agro combustible, que no es precisamente para el consumo nacional, sino que se exporta a otros países. Además de eso, el monocultivo genera una gran contaminación ambiental, debido a que no permite que en grandes extensiones de suelo exista otra flora, por lo tanto reduzca la fauna que cumple un ciclo perfecto cuando existe heterogeneidad en los cultivos, sino que además la quema constante (como lo hacen los ingenios) produce dióxido de carbono que repercute en la capa de ozono, facilitando a lo que conocemos como calentamiento global y que también repercute en daños irreversibles en el sistema respiratorio de niños y niñas de las comunidades han sido afectados. El uso de fertilizantes y madurantes a su vez,contamina el suelo, el aire y principalmente las aguas1.

Aproximadamente un millón de personas en el Valle del Cauca y la parte plana del Cauca viven como empleadas de estas plantaciones, lo que ha palabras de sus patrones puede ser una empresa de “desarrollo social y económico”, así como de sustento para miles de familias. Si echamos una mirada unas decenas de años atrás, aquellas tierras antes habitadas por comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas fueron invadidas poco a poco por el discurso de progreso económico que la caña producía2. En pocas palabras, miles de personas trabajan de sol a sol en sus propias tierras ancestrales pero a beneficios de unos cuantos usurpadores.

El vuelco de una actividad neocolonial que desde el siglo XVI se llevaba a cabo por colonizadores españoles, pasó a una actividad de carácter capitalista desde la década del 60 del siglo pasado3, -donde según habitantes de la región-, aquellas tierras se distinguían por su gran variedad de árboles frutales, que albergaban también a decenas de especies de aves, igualmente, creando un ecosistema agradable para insectos y animales de todo tipo. Ahora, lo que se ve, es un desolador y monótono paisaje.

En el municipio de Corinto, donde nos hospedamos toda una semana completa, se presencia personas colonas que han llegado de lugares aledaños o de la ciudad de Cali, así como personas campesinas y afrodescendientes. El actual alcalde de Corinto, Edward García del Partido Liberal (así como su sucesor del mismo partido) ha intensificado una propaganda con un corte claramente racista, donde a lo largo y ancho del casco urbano y en lugares de la zona rural se ha publicitado (pasacalles, pancartas y carteles) una campaña de “No al resguardo indígena”.

A consecuencia del anterior contexto preocupante y violento, lleno de privatizaciones, desplazamientos y contaminación ambiental, las comunidades Nasa –principalmente del Norte del Cauca-, han entrado de nuevo al proceso de liberación de la Madre Tierra, tras surtir un proceso infértil de peticiones permanentemente exigidas, como: “20 mil hectáreas para los nativos del norte del departamento y 6.500 hectáreas para el cabildo indígena de Corinto, incluyendo los predios donde se asientan las empresas cañeras en ese municipio” 4

Su levantamiento se cimienta en procesos de recuperaciones triunfantes de los años 1970 y 1980, 2005 y del intento de recuperación de la hacienda El Nilo, reprimida fuertemente por parte dela Policía Nacional y paramilitares, dejando un saldo de 20 indígenas asesinados5).

Desde el 14 de Diciembre de 2014 se ha vuelto a escuchar “Libertad para la Madre Tierra”. Las comunidades han entrado a ocupar cuatro predios en zona rural de Corinto (Quebrada Seca, Miraflores, Granadita y García), tres de ellas propiedad de Carlos Ardila Lulle, que en declaraciones ha expresado, no bajar cabeza; lo que significa una resistencia de grandes proporciones por parte de la comunidad Nasa a tan brutales arremetidas por parte del ESMAD, Policía Nacional y Ejército Nacional, juntos, así como arremetidas mediáticas en las grandes corporaciones de la información en Colombia, donde el Caracol Televisión en uno de sus programas “embobazombies” como Séptimo Día, realizó un documental dividido en tres partes, donde expresaba un total racismo y abierto fascismo, como se podía constatar en las entrevistas a simpatizantes uribistas o militantes del Partido Centro Democrático, deslegitimando y criminalizando la cultura indígena en general.

El proceso de Liberación se hace consecuentemente con sus mandatos ancestrales recogidos en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC): Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía se encuentran para pelear contra el poderío del capital.

Unidad

La minga social indígena (permanente en el proceso de Liberación de la Madre Tierra) convoca e invita a toda la comunidad Nasa de todos los resguardos y cabildos vecinos. Así como también a indígenas todas las comunidades y pueblos, personas campesinas, afrodescendientes y demás sectores sociales, trabajadores, estudiantiles. Así, bajo los principios de solidaridad y apoyo mutuo se está consolidando la unidad entre sectores explotados y reprimidos.

Tierra

Las comunidades indígenas, trabajadoras de la tierra por sus vínculos ancestrales y culturales con la Uma Kiwe (Madre Naturaleza en Nasa Yuwe “Lengua Nasa”), han venido entregando y difundiendo el mensaje de convivir amablemente con la naturaleza, donde el complemento entre ser humano y los cuatro elementos de la tierra deben ser imprescindibles para el buen vivir colectivo, que se opone a la sucia y perversa idea/práctica de desarrollo.

Igualmente, reclaman las tierras que les fueron usurpadas ancestralmente. Responsables de ello, son terratenientes y gobierno nacional.

Cultura

El racismo indiscrimado al que han tenido que enfrentar ha sido una batalla de total desventaja. Por un lado, las campañas estatales, por el otro, medios masivos de comunicación han sido reproductores de ver al indígena como muñeco de museo, antes que como persona.

Su resistencia más importante es y ha sido el reconocimiento como indígenas que han venido caminando los territorios milenariamente.

Autonomía

Sus propuestas a partir de la propia educación, salud, agroecología y comunicación nacen a partir de una apuesta colectiva, sintiendo que se hace necesaria en tiempos donde la globalización neoliberal ataca con todo su poderío. Así las cosas, se comienza a sembrar semillitas de autonomía en cada espacio, comenzando a cultivarlas en las asambleas, hasta terminar cosechándolas en el mandar obedeciendo.

El casco urbano de Corinto, cuenta con un hospital propio de la ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca), medicando en su gran mayoría con tratamientos naturales de sabiduría ancestral que comunican abuelas y abuelos. Las brigadas de salud hacia las comunidades de las partes altas de la cordillera son frecuentes, con personas médicas voluntarias que llegan –gran parte- de la ciudad de Cali (Universidad del Valle). Ahora, el hospital está en un Nivel I (medicina básica, donde prestan atención para consultas), a partir de la autogestión, se tiene proyectado –muy pronto- ampliar el hospital para brindar atención Nivel II.

La emisora Nación Nasa Estereo, consolidada a partir de una iniciativa del Tejido de Comunicaciones del cabildo indígena de Corinto del resguardo Paez; tomando una herramienta para difundir, la cual sale al aire con la frecuencia 93.9FM en el municipio (zona urbana y rural).

La educación propia va en camino. Se hace de total importancia, donde se comparta la lengua Nasa en un diálogo de saberes, tejidos y caminos. Una educación integral donde la mente y las manos confluyan en esa línea del buen vivir.

El mensaje que se trae desde el Norte del Cauca es claro y conciso, unidad entre sectores explotados, unidad en pensamiento, unidad en palabra. La lucha no es para las comunidades del Norte del Cauca, es para toda la humanidad. La lucha No es del Norte del Cauca, comienza en el Norte del Cauca.

Desde el Norte del Cauca se escucha: “Ya Basta! Libertad para la Madre Tierra”. Desalambremos las tierras y los corazones; las tierras para caminar, los corazones para sentir. Avancemos en colectivo, acompañándonos en pensamiento desde el lugar que estemos.

¡Hasta que el sol se apague seguiremos en pie las guerreras del arco iris!

__________________
1. Ver al respecto el documental “El amargo dulce de la caña de azúcar” (https://www.youtube.com/watch?v=HxTD_gyPha4)
2. Bermudez, Isabel. (1997). La caña de azúcar en el Valle del Cauca. Orígenes de la banca y la industria en Colombia 1850-1950; Credencial Historia, No 92.
3. Colmenares, German. (1983). Sociedad y economía en el Valle del Cauca. En Cali: Terratenientes, mineros y comerciantes. Bogotá: Banco Popular.
4. Ver al respecto: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/pelea-de-los-indigenas-corinto-articulo-546675
5. Ver al respecto: http://www.nasaacin.org/editoriales/7987-lo-que-vamos-aprendiendo-con-la-liberaci%C3%B3n-de-uma-kiwe

Marcha contra la brutalidad policial y por el desmonte del Esmad

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En el marco de la lucha contra la brutalidad policial y por el desmote del ESMAD, este año de nuevo salimos a las calles a denunciar la persecución, represión y estigmatización.


El 24 de febrero conmemoramos el día en el cuál se cumple el aniversario del escuadrón de la muerte de la policía nacional, conocido como ESMAD, que se ha caracterizado por ser una unidad que puede saltarse cualquier protocolo humanitario, donde se han registrado casos de usos de armas no convencionales, uso excesivo de la fuerza y violación sistemática de derechos humanos.

Además de ello, las fuerzas militares han actuado en una estrategia contra las que luchan, apoyándose también en la creación, promoción y apoyo (con acción u omisión) de fuerzas paramilitares, que financiadas por la patronal extranjera y la burguesía nacional, han contribuido en gran parte a la aniquilación de luchadoras sociales, organizaciones revolucionarias y en general, de todas las que se opongan al modelo de país que nos quieren imponer.

En ese sentido, para esta ocasión, queremos hacer más explicita la demanda contra el paramilitarismo, que de la mano con la brutalidad policial, han recrudecido la represión contra las que luchan en los últimos meses, mientras la oligarquía colombiana nos habla descaradamente de “paz”. Este paramilitarismo, que le negó la existencia física hace poco a nuestro compañero Carlos Pedraza, sigue ordenes de quienes también mandan sobre el Escuadrón Móvil Anti-dignidad, quiénes nos han asesinado a Nicolás Neira, Oscar Salas, Jhonny Silva y otro sin número de soñadoras y luchadoras por un mundo nuevo, además de las miles de heridas y perseguidas por los aparatos represivos.

No sobra recordar también la persecución a las antiautoritarias en los últimos meses, que entre otras cosas, se saldó con la muerte de Augusto Tihuasusa, activista indígena y defensor del territorio, participante de históricos procesos libertarios, y bajo esta perspectiva de autonomía y autogestión contribuía a las luchas sociales de la sabana de Bogotá, siendo asesinado por la espalda el año pasado en las calles de Facatativá.

Así, convocamos a salir a marchar como tendencia libertaria por las calles de Bogotá este 24 de febrero, encontrándonos a las 3 pm en el Planetario Distrital (Esquina nor-oriental de la Calle 26 con Carrera 7ma). Para quienes tengan la oportunidad, también les extendemos la invitación a marchar con nosotras desde la Universidad Pedagógica Nacional, sede de la Calle 72 con Carrera 11, donde nos encontraremos desde la 1 pm frente al Bloque A. No sobra recordar que sería de gran apoyo llevar banderas, carteles, trapos, pitos, tambores y todo aquello que ayude a hacer más eco para las demandas que queremos situar.

¡Arriba lxs que luchan!
Unidxs en las calles y campos: ¡VENCEREMOS!

De la no-libertad de expresión y el periodismo “satírico”

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Reflexiones al respecto de la masacre contra Charlie Hedbo, la libertad de expresión y la guerra anti-”terrorista”

La presentadora de Noticias Caracol del medio día inicia el preludio de la nota acerca del atentado contra la revista Charlie Hedbo diciendo algo así como “Francia hoy está de luto, el país que nos enseño la importancia de la fraternidad, la igualdad y la libertad”, luego elogia al país franco diciendo que es “el Estado más fuerte del mundo”, utilizando fuerte como sinónimo de democrático. Para el grupo editorial, la “solidaridad” no solo debe ser con las personas cercanas a las víctimas sino que también con todo el pueblo francés. De hecho, el mismo noticiero va hasta la embajada de Francia en Bogotá y realiza una nota sobre como se le rinde homenaje a las víctimas, además de apuntar mensajes de apoyo de periodistas alrededor de mundo.

Charlie

¿Fraternidad, igualdad y libertad? Sí Francia nos ha enseñado algo es que las palabras por si solas no tienen un significado coherente cuando los intereses son otros, así, la fraternidad, igualdad y la libertad es para la casta dominante de aquel país nada más que odio, desigualdad y opresión, no solo en la manera en que ha tratado a los trabajadores y estudiantes, sino en como ha sostenido uno de los imperialismo más sangrientos y hoy intervencionismo fuerte del mundo, tal como lo hizo en su cruzada “nacionalista” contra Argelia, Malí y Vietnam, entre muchos otros.

Pero como toda estructura social se conforma de varias paticas para su sostén, el gobierno francés no solo hace uso de su aparato jurídico, parlamentario o militar sino que encuentra también eco en los medios de comunicación. Evidentemente Charlie Hedbo no era una revista alineada con el gobierno, pero lo que se quiere resaltar no es la definición tacita de con quien se está, sino de que objetivos se persiguen, así pues, a pesar de declararse implícitamente como oposición y ser un medio “independiente”, Charlie Hedbo colabora, queriéndolo o no, con muchas de las tareas del gobierno, la extrema derecha y el antiislamismo, aún cuando declaran que su equipo “se compone de partidarios de la izquierda, de la extrema izquierda, de los anarquistas y de los ecologistas1”. ¿Como personas que se reclaman hasta anarquistas pueden ser útiles al racismo y al odio? ¿Como una revista que ayudó a sacar al derechista de Sarkozy pasa a estar en el mismo lado del ahora gobierno de centro-izquierda, y a la vez, pro-imperialista?

Aquí es donde el posmodernismo gana fuerza pragmática al no importarle las palabras que se usen para describir al sujeto, que puede ser una revolucionaria de izquierda o la peor de las fascistas, el fin será el mismo si las practicas reales son las mismas, pero adornadas con arreglos de todo tipo. Charlie Hedbo ayudó al gobierno, junto con otros medios y varias políticas de gobierno, a ubicar un enemigo, que no es efecto si no causa, mientras se ocultan las desgracias que produce el régimen. ¿Realmente la revista buscaba el origen de los problemas?

Para el posmodernismo imperante en los medios de comunicación tradicionales -y a veces “alternativos”- la revista en cuestión era una expresión “rebelde”, “critica” y algunas la señalaban hasta de “anarquista”2. Claro, porque la lógica “rebelde, critica y anarquista” es aceptable para la “democracia” en tanto esté dentro de los margenes que ella define, y más aún, le sea de utilidad, pues para eso es la libertad de expresión: para usarla, pero no como fin en si mismo sino como medio para realizar otra jugada. Me explico: si la libertad de expresión persigue objetivos diferentes a los que definen los grandes dueños de las industrias de la información y la comunicación, esta debe ser castigada y limitada. En caso contrario se puede hacer llamados de atención a lo mucho, pero la rienda suelta es filosofía cuando de generar un policía dentro de cada una de nosotras se trata (esa visión liberal de la “libertad”, de la mano con la estrategia del gran hermano).

Ninguna caricatura de la revista mató a alguien o le hirió, claro, porque las caricaturas no matan ni hieren, por lo menos físicamente. Pero la caricatura política no es tal sí no tiene un contexto que la situé, que le dé humor y provoque reacciones. En muchos comentarios en la red encontramos varias discusiones, pero pretendo tomar tres que me causan bastante curiosidad y podemos desarrollar a profundidad para entender lo sucedido y el contexto, que poco o nada nos muestra la querida presentadora del noticiero (cualquiera) de la mañana, del medio día o de la noche:

Charlie Hedbo criticaba a todas las religiones por igual, por tanto, no ayudaba al anti-islam en particular:

Por supuesto no podemos asegurar que la revista fuera antiislamista y sintiera la necesidad de una cruzada santa. Pero esa es la importancia del contexto, pues en un sistema supuestamente “justo” y basado en “Estado social de derecho” (todos somos “iguales” ante la ley) no es lo mismo burlarse de las costumbres de los judíos, por decir algo, en la Alemania de los 30’s por el simple hecho de “querer hacerlo”, aún así se hiciera burla de otras religiones, de una u otra manera se está contribuyendo a generar mayor rechazo a la dicha comunidad; tampoco es lo mismo hacer caricaturas “satirizando” (término tan sobre explotado) al Islam y repartirlo en las colonias israelitas construidas en territorios palestinos invadidos, aún si también se dibujara sobre otros temas controvertidos; y para no extendernos mucho, no es lo mismo hacer burla del cristianismo en lugares donde estos sean perseguidos (por ejemplo, por el Estado Islámico), o de otra forma generar risa a través de criticas a los dioses de indígenas y sus costumbres por donde se expande la frontera agrícola en Colombia, para ayudar a lubricar la maquina genocida que persigue intereses económicos completamente egoístas.

Todos estos ejemplos tienen algo en común: se encuentran en medio del conflicto, social y generalizado. Charlie Hedbo pudo haber criticado también a judíos y católicos en Francia, que sin embargo, no llegaron a levantar a tiros a sus miembros, ¿Por qué?: sencillamente porque tanto la iglesia cátolica como la comunidad judía en Francia tienen aceptación por parte de mayor parte de la población, en el primer caso por tradición y en el segundo por la estrecha alianza entre el gobierno franco y el sionista, además de una sobre-exagerada “lastima” por el holocausto nazi, causa suficiente para apoyar las brutalidades que comete Israel contra Palestina o cuando menos, que pasen desapercibidas.

Pero, para Charlie Hedbo, en igualdad de condiciones se coloca junto a católicos, judíos y derechistas a los musulmanes, comunidad históricamente atacada en Francia por varios gobiernos y, de forma constante en las ultimas décadas, por grupos nacionalistas, no solo de extrema derecha sino también de la “suave”. Que los católicos, los musulmanes y los judíos tengan que soportar la misma critica es “igualdad de condiciones”, aún cuando el poderío en Europa es bastante diferente entre grandes maquinarias religiosas y militares contra familias que huyen en búsqueda de oportunidades, no para quitarles el trabajo a los franceses sino para sobrevivir. No sobra anotar los comentarios racistas y ultra nacionalistas al respecto, que tachan a los musulmanes de ser seres malignos que conspiran en células terroristas para conquistar el mundo, mandando inmigrantes a occidente a formar familias con bastantes hijos para acelerar la hegemonía del islam en términos cuantitativos. Esta posición parece tan común cuando el sentimiento patriótico y de orgullo francés ha sido alimentado hace años, ubicando a los musulmanes como “comunistas” por su participación en la independencia argelina, que tanto le dolió al Estado francés, así como personas irracionales representadas por Al-Qaeda o el Estado Islámico, pues para los retrógrados todos los musulmanes son iguales (yihadistas) y todos están dentro de organizaciones terroristas.

De hecho, la tradición racista y conservadora del gobierno de la “fraternidad, igualdad y libertad” es bastante marcada contra las minorías, no solo la musulmana. La emprendida contra las gitanas ha sido uno de estos casos, por ejemplo: en 2010 se expulsó a cientos de estas3 y hace poco a una familia de dicha comunidad se le prohibió sepultar a su hija en el pueblo donde estaban asentadas4. Entonces, la revista criticaba a todos por igual, pues la “libertad de expresión” así lo permite y de manera liberal lo “exige” (“si criticas a uno, criticas a todas”), aún cuando la condición de las musulmanas en Francia no es francamente de igualdad con los ciudadanos de “primera”.

Un hecho notable al respecto es el número que publicó esta semana la revista (la misma del atentado), que hacia amplia referencia a Houellebecq, escritor que realizó un libro de ciencia ficción distópica en el que el líder de un partido islamista se convierte en presidente de Francia con el apoyo de la política formal. Este tipo de producciones polémicas, argumentadas también bajo la “libertad de expresión” y expresadas por el posmodernismo de las “múltiples verdades”, ayudan a a generar en Francia un clima de odio y miedo a la conspiración entre el islam, el terrorismo y la izquierda (¿Paralelo con la conspiración judeo-masónico-comunista?), de manera similar pero embrionaria a los ataques de los nazis contra los judíos en la década de los 20, odio y miedo que les permitió llegar al poder desterrando al monstruo extranjero y ganándose la confianza de ciudadanos asustados de la amenaza, en ese entonces comunista y judía, hoy “terrorista” e “islámica”. Conviene anotar la constante represión del gobierno francés contra propuestas autónomas de oposición, mientras se tolera el crecimiento del fascismo, hoy por hoy tan utilitario para los intereses multilaterales en lugares como Grecia, Ucrania y Venezuela.

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La libertad de expresión es un derecho fundamental, que existe y no se puede poner en discusión:

Y súmele entre varios comentaristas ortodoxos: quienes critican a Charlie Hedbo son estalinistas que creen en la represión totalitaria. Bueno, para quienes pensamos desde una óptica libertaria es importante situar la cuestión de los derechos en una perspectiva que pasa por una comprensión integral de la libertad y las libertades. Esa es la hipocresía de la sociedad actual, del sistema actual: mientras que algunas ponen el grito en el cielo por la defensa de la libertad de expresión, atacada por extremistas radicales, pocas han hablado de la libertad de una familia gitana para enterrar a su hija cerca a su hogar, o por lo menos, han puesto el grito un poco más abajito del cielo.

Hace muy poco un compañero publicó un articulo donde señalaba la paradoja acerca del sujeto que dibuja la caricatura, dice: “¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos? Claro que sería un escándalo: la vida de un francés es sagrada. La de un egipcio (o la de un palestino, iraquí, sirio, etc.) es material “humorístico”5. Yo le agregaría un punto extra a este articulo de José Antonio Gutiérrez, pues mucho comentarista en internet dice que con poca probabilidad entrarían en la casa del hipotético dibujante para asesinarlo, pero… ¿Y si quién hiciera tal caricatura fuera un gitano o miembro de una familia musulmán?, ¿Si la hiciera una joven argelina en París?, ¿Si la hiciera una habitante de Malí en medio de la reciente invasión militar francés a dicho país? Una de las diferencias es que no sería atacado con fusiles AK-47 sino con rifles de batalla M-4 o bombas de cientos de libras, del resto, la guerra contra el terrorismo puede presentar las mismas imágenes del vídeo que circula de la masacre en París (o peores), pero con otra diferencia: suceden casi a diario y no hay vídeos en la practica totalidad de casos, y los pocos que hay no pasan de ser un “escandalo” innombrable6.

Esas son las libertades de la porquería organizada que llamamos “Estado”: libertad para discriminar, libertad para invadir países que no sigan las directrices de las grandes potencias, libertad para echar bombas encima a quién se considere un simple sospechoso, libertad para que las mercancías crucen países sin costo extra y libertad para decretar con cuanto salario sobrevive a ras una familia por mes, bueno, y libertad para agregarle o no azúcar al café. Pero las “otras” libertades son más medidas: prohibido cruzar fronteras sin el control estatal, prohibido hacer política por fuera del dogma liberal-occidental, prohibido sepultar tus hijos si no eres ciudadana de primera… en fin: prohibido ser libre, a menos que seas el opresor, claro, dentro de la lógica liberal.

Sí la marcha es para solidarizarse con las víctimas de Charlie Hedbo está permitida y hasta alentada, pero cuando varios argelinos marcharon en los años 60’s contra la ocupación francesa de su país el “Estado más democrático del mundo” no dudo en matar más de 200 manifestantes a bolillo. Pero ni siquiera hay que buscar tan lejos: solo el año pasado la represión policial contra las marchas sociales fue brutal, un joven fue asesinado por un gas lacrimógeno, arma “no letal”, y cientos más resultaron heridas. ¿Alguien marchó? ¿RCN o Caracol fueron a la embajada francesa en Bogotá a preguntar que pasó y manifestar solidaridad con los familiares del muerto? ¿Se izó la bandera a media asta?: no, porque las libertades son pa’ unas pero no pa’ otras, la vieja ley del embudo. Y es de recordar el papel de los medios tradicionales, que sirve de “mirilla” para los ataques de discriminación, no solo en Francia sino también Colombia: los medios apuntan y justifican, el Estado y la ultraderecha disparan.

Por eso no podemos defender la libertad de expresión sin defender la libertad total y para todas. Yo no soy libre de dibujar lo que se me de la gana contra quien se me de la gana, en principio, porque no puedo ser libre de ninguna manera mientras la totalidad de quienes me rodean no lo sean, como dice esa vieja consigna. Puedo utilizar el dibujo como herramienta para buscar otra forma de concebirme y concebir la vida de manera diferente, pero no como un acto de libertad cuando se ayuda a la dictadura. La libertad, para el paradigma actual, es ser “libre” de atacar, discriminar, apuntar y señalar a los que ya de por si están constantemente jodidas por este sistema. La única libertad que yo reivindico es la de luchar, por mi libertad y la de las demás, cuando ello implica desafiar a quienes nos niegan el derecho de ser libres, precisamente.

¿Qué es importante criticar la religión? Claro que si, pero no a costa de la represión a creencias propias de las personas, sin que ello tampoco signifique tolerar el culto a la discriminación o el odio al diferente. ¿Qué el Islam es per sé discriminador? Obviamente, pero no vamos a imponer el ateísmo como se expandió el dios de Castilla por América, a punta de ciencia y espada; busquemos maneras creativas de construir dialogo y transformar a partir de las acciones y no de la ofensa constante y provocativa. ¿Qué nos podemos burlar de la religión? También, pero no de las personas de a pie que por diferentes razones son religiosas, ataquemos más bien a sus patriarcas y estructuras verticales, usando el arte y la contracultura para burlarnos del poder, pero sin formarnos al lado de los cañones que atacan a las minorías. ¿Qué la religión debe ser una confesión personal y común para quienes la practican? Por supuesto, sin que la religión se meta en los asuntos de la pluralidad humana, como la política, la educación o los derechos sociales (aborto, relaciones entre disidentes sexuales, etc). ¿Entonces por qué no construir dialogo también con los jerarcas de las religiones y los Estados?: porque con el enemigo no se discute, menos cuando este es el culpable de la esclavitud moderna…

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Quiénes critican a Charlie Hedbo justifican el ataque en su contra:

…Y quien no está conmigo, está contra mi, dicen las fanáticas de la derecha. Obviamente, como convencidas humanistas rechazamos este ataque y nos solidarizamos con las víctimas, además de que seguimos denunciando el extremismo islamista sin caer en generalizaciones o en racismo exasperado. No nos quedamos calladas por no usar el lenguaje del nacionalismo francés, como a veces la izquierda tradicional lo hace, colocándole un escudo sagrado a todas las musulmanes, incluyendo las más retrogradas, siendo ambiguas en el rechazo al fundamentalismo (por ejemplo, en la peligrosa defensa de Hamás en Palestina). Muchas de nosotras hemos venido denunciando la brutalidad del Estado Islámico contra el pensamiento disidente en los territorios donde se encuentra, pues así como decimos que en Francia reina la tradición católica occidental (escondida detrás de la “laicidad”) en las tierras bajo control de la yihad también es preciso denunciar la tiranía autoritaria.

Y, a diferencia de la “solidaridad” momentánea y coyuntural de los hipócritas de siempre (maquinarias de comunicación, “lideres” de “opinión publica” y simpatizantes del anti-islam), que sin haber nunca oído de la revista ya están apresuradamente diciendo que son también ella, nuestra denuncia contra la ideología excluyente ha sido constante, pensando como hacer para cambiar el sistema de cosas que nos rodea, que también es culpable de la miseria de aquí, de Francia y de medio oriente.

Entonces ¿Por qué no pronunciarnos explícitamente contra los atacantes? Por dos razones principalmente: porque el papel de quienes escribimos y opinamos desde el otro lado de la trinchera de la información debe ser, precisamente, hablar de los temas de los que no habla el bloque de la hegemonía. A la revista en cuestión se la ha dedicado mares de tinta y miles de horas de TV; pero temas como la discriminación a musulmanes y gitanos de vez en cuando ocupa un par de segundos en el noticiero. De otro lado, hemos sido apasionados defensores de la lucha libertaria alrededor del mundo, y con esa misma pasión hemos señalado a los verdaderos enemigos de la libertad, entonces, si hay una pronunciación de rechazo: hemos difundido el peligro del avance del yihadismo en medio oriente y la complicidad de las centrales de inteligencias occidentales, como también anunciamos ahora la escalada del fascismo en Francia y otros países europeos, que al igual que en el siglo pasado, pretenden conquistar el poder aprovechándose de hechos como este. Especial atención requiere el Partido Frente Nacional de Francia, que ha venido ganando fuerza a través de un discurso contra inmigrantes y disidentes del pseudo-tradicionalismo francés.

Nuestra solidaridad es estructural y la pensamos históricamente: Estados Unidos lamenta el suceso pero agacha la cabeza (y alza el arma) cuando se recuerda su apoyo al Al-Qaeda y el entrenamiento que dio la CIA a Osama Bin Laden, así como su negativa durante amplio tiempo a combatir al EI. La “inteligencia” norteamericana, junto con la central de “inteligencia” Francesa, han sido de los mayores culpables de conflictos, guerras y golpes de Estado en África, Medio Oriente y el sudeste asiático durante los últimos 50 años, lugares donde el islamismo está presente. Estos atentados no son más que acciones del hijo del monstruo, alimentado por un espíritu ególatra, nada compaginado con la “fraternidad, la igualdad y la libertad”.

Critiquemos y ataquemos el fundamentalismo, pero esperemos que por culpa de estos hechos y de la falta de vocación critica no tengamos dentro de unos años tener que denunciar un golpe de Estado o un gobierno fascista en Francia u otro país, escenario más que probable si continuamos por este camino. O que se empiece a justificar otra invasión a algún país o una ola de ataques a las musulmanas en Europa, en nombre de una venganza; ya hemos visto varias mezquitas atacadas en Francia, probablemente por militantes con la diestra en alto. Pronto, en nombre de la defensa de la libertad de expresión, otras libertades empezaran a desaparecer, siendo copadas por la seguritización de vidas y territorios.

De ese mismo modo, como una cosa quita la otra para las sectarias, al criticar al gobierno francés y la posición de cómplice de Charlie Hedbo, a parte de justificar el extremismo, también se es terrorista. Y faltaría más, pues respecto al tema en noticias pareciera que entran millones por cada vez que se pronuncia la palabra mágica del siglo XXI: terrorismo. Como existen “las libertades”, para unas si y para otras no, también existe el “terrorismo” que lo practican unos, pero no otros. ¿Que es terrorista hoy? Definámoslo jugando al mismo juego del gobierno francés y los medios de comunicación hegemónicos: Hablemos de la intervención terrorista del gobierno galo en Malí en 2012, o de la invasión terrorista del sionismo en tierras palestinas con la indiferencia (apoyo) de Francia; mejor aún, hablemos del ataque terrorista de la central de inteligencia francesa contra un grupo de activistas de Green Peace en Nueva Zelanda, que dejó un periodista muerto cuando un barco se hundió por una bomba que colocó el Estado francés, en 1985; no se nos olvide tampoco, y trayendo a colación la hipocresía de la mentalidad del capital, que el mismo gobierno francés ayudó islamistas fundamentalistas a dar el golpe de Estado contra Gadafi en Libia en 2011, o hoy que por puros intereses de recursos energéticos combate al EI en las fronteras de Irák, pero le colabora al mismo en Siria en alianza con Turquía y Qatar: no les importa combatir la barbarie, sino garantizar su negocio.

El yihadismo es tan terrorista como lo es el gobierno francés, el norteamericano o el colombiano, y el islam puede ser tan dogmático y peligroso como el cristianismo, el judaísmo o el fanatismo ateo, cosas que no vamos a dejar de criticar. De igual forma como pedimos el fin de los ataques de la yihad es importante pedir el fin de la ocupación de países como Irák, Afganistán o Palestina, a la vez que es necesario promover el alzamiento de sus pueblos contra la tiranía de religiosos locos. Mientras solo nos enfoquemos en defender un bando, cuando ambos son autoritarios y déspotas, por sencilla coherencia no nos arrepintamos de sucesos como este, tan propios de la guerra que imponen las naciones asesinas. Para poner fin a este tipo de atentados la única solución es una convivencia fraternal entre pueblos, sin la proliferación de idealismos extremistas (en este caso tan promovidos por EUA) y con el crecimiento cada vez mayor de apuestas libertarias de organización y emancipación, bajo formas como el Confederalismo Democrático promovido por el Partido de Trabajadores de Kurdistán, que ha combatido el fundamentalismo, no con un lápiz y desde la comodidad de un escritorio, sino trabajando día a día por construir una otra sociedad, rompiendo de raíz las fuentes del extremismo y las causas de la injusticia. Este también es un llamado de solidaridad efectiva con la población kurda y los perseguidos por el EI (cristianos, musulmanes no seguidores de la yihad, ateas, entre otras) que no solo es ametrallada con fusiles AK o cócteles molotov, sino con todo un ejército que tiene sitiadas varias poblaciones con el beneplácito de Turquía. Han tenido que soportar una situación humanitaria complicada con cientos de muertas y miles de heridas y desaparecidas, ninguna de ellas es especial atención para “occidente”, como tampoco es común ver el cubrimiento de manifestaciones de solidaridad ni imágenes o caricaturas de apoyo.

Seamos claros: vamos a la raíz del problema y no nos contentemos con los efectos. Solidaridad con las víctimas de la guerra contra el “terrorismo” (léase: invasión a tierras con bastante petróleo, oro o diamantes), pero también odio eterno a quienes provocan esa guerra -¡PILAS!: a quienes la provocan, no a quienes se defienden de ella-: a las potencias que invaden, a las tiranías instauradas, a los conservadores católicos, musulmanes, judíos, laicos, ateos, de izquierda, derecha, centro y demás. Solidaridad con quienes luchan desde abajo: Apoyo al pueblo kurdo (que poca participación tiene también en los medios tradicionales), a las comunidades palestinas autónomas del proyecto del Hamás, al pueblo egipcio, sirio y en general de las naciones de medio oriente en lucha. Hoy más que nunca es importante una alternativa para relacionarnos, comunicarnos y vivir juntas, por fuera del odio, la opresión y la tiranía. Que la libertad de hablar sea para liberarnos, aunque cueste la paradoja.

Steven Crux
Enero-2015

6Tal es la fuerza del vídeo que parece ser uno de los catalizadores más importantes de la ola de manifestaciones de solidaridad, al contrario de la apatía generalizada para masacres cometidas por gobiernos alineados con Estados Unidos. Solo a modo de ejemplo cabe mencionar el asesinato de niños en Pakistán por parte de Drones estadounidenses o el brutal bombardeo de Israel contra un grupo de infantes que jugaban fútbol en las playas de Palestina. En ninguno de estos casos las noticias dedicaron especial atención como cuando mueren hombres blancos, profesionales y ciudadanos de bien de algún país occidental.

Fuentes:
http://salvadorsolidaridadconcuba.wordpress.com/2013/11/21/un-drone-de-eeuu-mato-a-ocho-ninos-luego-de-bombardear-una-escuela/
http://www.20minutos.es/fotos/actualidad/israel-bombardea-la-franja-de-gaza-10639/

[Video] Recordando a Sergio Urrego

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Recordando a Sergio David Urrego from Colectivo on Vimeo.

Seguimos recordando a Sergio David Urrego
Ni perdón, Ni Olvido!!!
[Entrevista a Compañero de la U.L.E.]

[Fotos] Plantón en Memoria de Sergio Urrego / 12 de Septiembre 2014

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El pasado 12 de septiembre nos dimos cita diferentes personas conmovidas por el fallecimiento de nuestro compañero anarquista Sergio Urrego, empujado al suicidio por un sistema heteronormativo y autoritario.

Cerca de 300 personas acompañamos el acto, donde hubo una gran participación por parte de colectivos de diversidad sexual, organizaciones anarquistas, estudiantes y familiares así como individualidades que buscaban solidarizarse con el caso, reuniéndose en la entrada del colegio donde estudiaba, en Tenjo (Cundinamarca), donde sus directivas se encargaron de perseguir política y disciplinariamente a Sergio.

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