Paro Nacional

Paro Nacional 2016

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Paro Nacional del 17 de Marzo de 2016, convocado por distintos sectores obreros, estudiantiles y populares de Colombia

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¡A las Calles a Parar!: Perspectivas frente al paro nacional 17M

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En medio de un convulsionado panorama político nacional, se espera de las jornadas de movilización nacional convocadas por diferentes sectores sociales una respuesta a la altura de las circunstancias. No podemos estar peor y cada diagnostico sobre la situación actual lo reafirma.

¡Apagón! Dicen desde arriba cuando a sabiendas de lo que realmente ocurre está ligado a la desbordada situación producto directo por una parte de la acumulación por desposesión propio de las transnacionales extractivistas que tienen sus extensos enclaves en nuestras regiones, y por otro lado, las respectivas ganancias que benefician como siempre al sector privado que ahora en tiempos de crisis le van a vender energía al país.

Por la misma vía, las fuerzas para estatales se han reconfigurado dejando entrever su estrategia explicita de cara a lo que se avecina: El tan mentado “post-conflicto” que hace revivir los más horribles fantasmas del pasado “unión patriótica” ,“A Luchar, se convierten en inevitables y dolorosos referentes frente a las nuevas formas en que se tornaran los conflictos a lo largo y ancho del pedazo de tierra llamado Colombia. La semana pasada tomando el siguiente encabezado del portal web Rebelion.org. Cuatro líderes sociales asesinados en menos de 10 días, un joven líder de la JUCO de Soacha, un líder indígena del Cauca, una lideresa campesina también del Cauca y un líder campesino del Bagre, Antioquia. La semana pasada a líderes sindicales del Atlántico les llegó a su casa la cabeza de un perro diciéndoles que les iba a pasar lo mismo y por todo el país pululan los panfletos de “limpieza social”. Pero nada de eso ha sido gran noticia en los medios, medios que sí llevan una semana horrorizados porque las FARC fueron a Conejo”.

Aparte de esto, y como lo hemos mencionado en editoriales anteriores, la situación de la guajira no da más: hambre, saqueo y muerte son la constante en este departamento caribeño; la resolución de las licenciaturas va viento en popa y las violaciones a la autonomía universitaria son pan de cada día en las universidades públicas del país; la profesión docente no tiene las suficientes garantías para un ejercicio digno de la labor; corruptelas, desvió de recurso donde casos como el de reficar y saludcoop resultan dicientes; la ley ZIDRES en claro detrimento de los intereses del campesinado y en clara dinámica de sostenimiento de uno de los ejes vertebrales del conflicto armado: la tenencia de la tierra en pocas manos; y así sucesivamente hemos venido siendo espectadores de un desgarrador cuadro social y político acompañado de la retórica de paz de parte del gobierno nacional que este jueves en plenas movilizaciones demostrara cuan endeble o cobarde puede ser la respuesta ante las peticiones demandadas por un número importante de ciudadanos inconformes.

En ese sentido entendemos desde el espectro libertario que este escenario reviste una importancia de talante histórico en el cual nos veremos abocados a las calles nuevamente pues es desde ahí donde se deben producir las verdaderas transformaciones que son necesarias en este país agobiado, por donde surca la muerte y la destrucción, pero que a su vez, y en sentido contrario corre rabiosa y digna la justa resistencia de sus pueblos que creemos debemos concebir a este Paro para consolidar propuestas concretas pensadas en perspectiva estratégica de largo plazo que rompa de esta manera con el coyunturalismo y pueda generar rupturas a medida que se vayan dando las posibilidades. Esto a colación porque las apuestas de varias organizaciones será entrar a pactar con el gobierno nacional prestos a sacar la mejor tajada, pero seguramente, no, para aquellos que “representan”, sino para sus propios intereses individuales. Esquiroles que se saciaran y harán de la jornada de movilización un trampolín político, consolidando sus plataformas burocráticas que como veces anteriores dinamitan cualquier posibilidad de camino hacía una ruptura revolucionaria capaz de disputarle y despojar a la clase dirigente la posibilidad de que decidan por nosotr@s, que decidan sobre nuestras vidas.

Y así, el jueves nos encontraremos en la jornada del paro dispuestos una vez más a hacer de nuestras rebeldías un volcán de dignidad.

En las Calles nos Vemos.

Colectivo Contrainformativo Subversión

Paro Nacional o Saludo a la Bandera

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… la huelga general no es un producto artificial, programado y decretado, sino un fenómeno histórico que se produce necesariamente en un momento determinado sobre la base de las relaciones sociales existentes. Este problema no podría ser considerado y discutido a través de especulaciones abstractas sobre la posibilidad e imposibilidad, la utilidad o la influencia dañina de la huelga general sino solamente mediante el examen de las condiciones sociales e históricas, de donde proviene ese fenómeno particular de la fase actual de la lucha de clases. Con otras palabras, se trata no de un juicio subjetivo determinado por lo que es deseable sino de un análisis de las fuentes de la huelga general desde el punto de vista de la necesidad histórica.”[1]

-Rosa Luxemburgo-

Mucho se ha hablado sobre la convocatoria que surgió hace unas semanas en las redes sociales para lanzar un inminente Paro Nacional el día 24 de Enero del presenta año. Convocatoria que algunos podrían encasillar como parte del acervo de   “nuevos métodos de lucha”, que a su vez, irían de la mano de “nuevas ciudadanías” empoderadas a través del acceso a internet en muchas ocasiones desde la comodidad de su casas. Aun así, aunque estas personas no pertenezcan al eslabón más explotado de nuestra sociedad, lo cierto es que a pesar de su condición, alcanzan a ser laceradas por el reciente paquete de medidas adoptado por el Gobierno de Juan Manuel Santos a inicios de la segunda mitad de su mandato. Lo anterior explicaría en parte de dónde surge la polémica convocatoria.

Desde un ángulo distinto, otros prefieren la interpretación según la cual estas convocatorias no son más que un impulso pasajero en algunos sectores de la clase media, que optan por pegar alaridos al son de la agenda del gobierno, es decir, solo levantan su voz de indignación cada vez que el Estado nos mete un “gol”. En consecuencia, a la venta de Isagen se responde con voces “patrióticas” cuestionando el por qué este gobierno ha prostituido la soberanía nacional a un emporio canadiense que apadrinado por Tony Blair, íntimo amigo de Juan Manuel Santos, compró por unos cuantos pesos una de las principales empresas generadoras de energía que poseían “los Colombianos”. Entre tanto, frente a la acostumbrada lucha por un salario mínimo, también se escuchan voces que se levantan para entonar las mismas frases con las que abrimos las discusiones al inicio de año: “… Todo sube menos el Salario…”. De igual manera, otros temas “menos populares” también ocupan la indignación momentánea de la que sufrimos las mismas expoliadas de siempre: La represa del Quimbo, Las discusiones entre la insurgencia y el Estado en la Habana, la reserva Van der Hammer en Bogotá, el fenómeno del niño, el aumento al IVA, el metro en Bogotá, las zonas de reserva campesina, la milenaria lucha indígena en el Cauca y un muy largo ETC….

El paro nacional o la huelga general, como lo decía Rosa Luxemburgo a inicios del siglo XX, no puede ser un producto artificial, que se nos ocurrió con el cambio de año, ni puede ser decretado por unas cuantas personalidades de las redes sociales o por esos presidentes de los sindicatos que aparecen cada tanto en los noticieros haciendo gala de frases incendiarias que llaman a las masas a una gran manifestación, pero que en términos organizativos, sigue siendo música de fondo para la trabajadora no organizada. Son llamados que se desvanecen en el aire para la mamá o el papá que está más preocupado por las lista interminable de útiles escolares de sus hijas que de salir un domingo a demostrar su indignación frente a los edificios más simbólicos del Estado colombiano.

A pesar de lo anterior, hay que insistir en ser claras frente a la necesidad de un paro nacional, el cual tome fuerza a través de procesos históricos como ha ocurrido en otras épocas tal cual como sucedió en el año 1977[2]. Lo que tiene que cambiar, es nuestra capacidad de contribuir a que este sentir sea apropiado con mayor vehemencia como para tocar las fibras de las trabajadoras que se levantan día tras día, desde las 4 am, para conseguir unos pesos que logren cubrir las necesidades y gastos que el modelo de vida que nos venden en la radio, la Tv, entre otras, imponen como única posibilidad de existir, alejándonos de aquellos asuntos que convocan a lo más sustancial de nuestro vivir.

En ese sentido, entendemos el Paro nacional como una herramienta válida para iniciar la movilización en torno a un programa de emancipación social que logre hacer tambalear los salones de discusión de la Casa de Nariño, del Club El Nogal, del Jockey Club y de otros tantos espacios físicos de poder donde los dueños país pactan los movimientos que salvaguardan sus privilegios acompañados de un buen whisky en las rocas. Empero, para lograr este objetivo debemos hacer adecuadamente todas las tareas que ello requiere, así pues, podemos afirmar que no estamos haciendo bien la tarea como luchadoras sociales si nuestra capacidad de reacción se define de acuerdo a la agenda que el Estado nos impone: ayer por ejemplo, fue la reelección de Juan Manuel Santos frente al retorno del gobierno ultraconservador de Álvaro Uribe Vélez, y lo único que se pudo hacer, fue acomodarnos a la agenda que la oligarquía más moderada y por ello más inteligente nos ajustaba. Hoy fue la venta de Isagen frente a la cual nos comenzamos a organizar y agitar semanas antes de una “subasta” que estaba definida hace mucho tiempo, mañana, podría bien ser la lucha en torno a la refrendación de los Diálogos de Paz con las FARC, o bien algo más localista, como el Plan de Desarrollo y posterior Plan de Ordenamiento Territorial de la Administración Peñalosa/VargasLleras.

“Quien se propusiese hacer de la huelga general, en tanto que forma de la acción proletaria, el objeto de una agitación preordenada, y difundiese esa “idea” para ganarse para ella, según él, poco a poco a la clase obrera, perdería su tiempo en una actividad absurda e insensata. Sería lo mismo si alguien quisiera hacer de la idea de la revolución y de la lucha de barricadas un objeto de agitación. La huelga general ha devenido hoy en día el punto central del interés vital de la clase obrera alemana e internacional, pues es una nueva forma de combate y como tal el síntoma de una profunda revolución en las relaciones y condiciones de la lucha de clases. Es una buena prueba del sano instinto revolucionario y de la viva consciencia de la masa. obrera alemana que, a pesar de la resistencia encarnizada de sus dirigentes sindicales, se gira hacia ese nuevo problema con un interés tan caluroso”[3]

Es ahora cuando se hace más que necesario leernos como movimiento social amplio, o en su defecto, si estas líneas llegasen a ser leídas únicamente por anarquistas, les invitamos a reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos indagandonos por el papel que podríamos desempeñar frente a una situación que tiene la posibilidad de ser revolucionaria, siempre y cuando, avancemos en la toma de conciencia por parte de los trabajadores como actores principales de su propia emancipación.

Por ende, tenemos que actuar con eficacia frente al panorama que se revela ante nosotros, porque hasta para convocar un paro nacional la derecha ni corta ni perezosa nos ha sacado ventaja moviendo sus fichas, y eso, partiendo de que la iniciativa de parar este 24 de enero sea desde una posición sana de desobediencia social de aquellos que se encuentran al margen de las estructuras tradicionales, y no, como parte de la agenda de los sectores más reaccionarios de la sociedad colombiana, en cabeza del Centro Democrático. Razón por la cual podemos decir que frente a un escenario de nebulosa orientación política, esta convocatoria de indignación ciudadana, puede ser un trampolín para que la derecha tome estos espacios para promulgar sus consignas, frente a la “disidencia” en el modelo administrativo del Gobierno Santos y los Diálogos con las FARC. Será entonces la estrategia más audaz la que logre definir a que sector acumulará la iniciativa: si a la rancia clase dominante o a los intereses de quienes históricamente han sido vilipendiados en el país.

La situación se aclarará a medida que los días vayan pasando y podremos ver desde que perspectiva se juega este impulso de movilización ciudadana, de acuerdo a como se van posicionando los medios hegemónicos de comunicación, como se van perfilando los principales formadores de opinión, tanto de izquierda como de derecha.

Las cartas están sobre la mesa y el papel de las luchadoras sociales debe ser preponderante para lograr de nuevo posicionar en las discusiones con las vecinas, amigas, compañeras de estudio y trabajo, entre otras, la importancia que una huelga general o un Paro Nacional -debidamente desarrollados- , que nos permitan trazar una táctica coherente con el momento histórico que estamos afrontando y poder desarrollar una articulación que hoy en día es más necesaria y que tienda a elevar estas luchas a una verdadera situación de ruptura que transforme las míseras condiciones de existencia.

[1]                     “ANARQUISTAS, SOCIALDEMÓCRATAS Y HUELGA GENERAL – Rosa Luxemburgo” Consultado en https://www.marxists.org/espanol/luxem/1912/abril/17iv.htm

[2]             Se hace referencia al paro cívico nacional de 1977. Un importante hito histórico de la movilización social en el país

[3]                     IDEM