No ganó el feminismo, no ganó la clase popular, no ganó la naturaleza.

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No ganó

El pasado 27 de octubre se llevaron a cabo las elecciones regionales en Colombia para el periodo 2020-2023, con el fin de elegir gobernadores y diputados a Asambleas, alcaldes, concejales y ediles a las Juntas de Acción Local (JAL). Los resultados estuvieron marcados por una aparente derrota de la línea política uribista en algunos departamentos, ciudades y municipios, sin embargo, ascendió la derecha solapada o como algunas insisten en llamarle: el centro. Los sectores social-demócratas de la región –específicamente en Bogotá- no han escatimado en celebraciones, se les escucha decir por estos días que triunfaron las mujeres, triunfó el pueblo y la justicia social.

Es necesario tener bastante cuidado a la hora de analizar estas elecciones (y lo que viene sucediendo en el país). Los medios de comunicación tradicionales se han mostrado sorprendidos ante la derrota sufrida por la derecha goda y empresarial en territorios en los que solían tener una fuerte influencia, pues en los resultados de las encuestas realizadas previamente –encuestas contratadas por sectores interesados en el triunfo de la derecha recalcitrante- se proclamaban victoriosas las candidaturas que representaban a los partidos políticos tradicionales (Cambio Radical, partido de la U, Conservador, Liberal, Centro Democrático) y toda la maquinaria empresarial de personas como Sarmiento Angulo y Ardila Lülle.

Es cada vez más común encontrar candidaturas inscritas por movimientos o personas independientes, y al menos en ciudades como Bogotá, estas suelen recibir bastante apoyo. Nos encontramos ante el rechazo de gran parte de la población a los partidos tradicionales. Contrario a lo que podría pensarse, esto no es una ganancia, pues estos partidos nunca pierden, no se quedan quietos y siempre encuentran la forma de mantenerse activos en el juego de la política. Aunque estas candidaturas insistan en su independencia, es más que evidente el apoyo que reciben y la cercanía que mantienen con los partidos que históricamente han detentado el poder en el país, basta con ver el ejemplo de Carlos Fernando Galán, candidato a la alcaldía de Bogotá.

Parece que para el año 2020 el panorama para los sectores explotados no mejora, se muestra bastante oscuro. Los acuerdos de paz firmados por las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, a los cuales bastantes sectores de la población civil mostraron su apoyo, no han tenido el efecto esperado. El asesinato y la persecución a excombatientes se han vuelto sistemáticos; el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) se ha mostrado bastante dividido, incluso varias de sus militantes y algunas ex dirigencias han decidido retomar las armas bajo la consigna de una Segunda Marquetalia. Cabe aclarar, que esto último sucede por la negativa del gobierno de Iván Duque a cumplir lo pactado.

El departamento del Cauca parece estar llevando una de las peores partes de la crisis en el país, pues las comunidades indígenas además de verse continuamente amenazadas por grupos paramilitares, ahora deben lidiar con amenazas y ataques por parte de algunos sectores de las disidencias de las FARC como la columna móvil Dagoberto Ramos1.. Recientes hechos de asesinatos sicariales a líderes y guardias del movimiento indígena apuntan a las disidencias de las FARC, desde la columna móvil mencionada anteriormente y el sexto frente, reproduciendo las lógicas del accionar paramilitar, pues suelen distribuir panfletos amenazantes hacia los pueblos indígenas. Las disidencias también han venido tomando fuerza en el control de cultivos de uso ilícito en el departamento. Se agrava la situación con la entrada al territorio de un grupo narcotraficante autodenominado “El Cartel de Sinaloa”, que pretende controlar los cultivos de marihuana, coca y amapola y, por ende, a la población desde su accionar paramilitar.

Consecuencia de lo anterior, la cifra de asesinatos ya sobrepasa las cien personas. El 90% de estos asesinatos los han sufrido las comunidades indígenas, en especial, el pueblo Nasa. Nada raro que vengan asesinando comuneros, guardias indígenas y autoridades, cuando fueron ellas quienes lograron sentar al Gobierno Nacional en el primer semestre del año 2019: ¿Cobro de cuentas por parte de Duque?

La respuesta del gobierno de turno ha sido la de aumentar el pie de fuerza con miles de soldados y artillería de guerra en todo el norte del Cauca, mientras ignora las problemáticas sociales de salud, educación, vías y producción agrícola. El enfrentamiento armado entre las partes, sólo traerá sangre y dolor a las comunidades, mientras los cultivos para uso ilícito, el tráfico de armas y la proliferación de organizaciones armadas aumentarán.

El nuevo gobernador electo del Cauca, Elías Larrahondo, afrodescendiente y oriundo del municipio de Buenos Aires, organizado en el Proceso de Comunidades Negras (PCN) salió victorioso en la vía electoral con el nuevo partido Colombia Renaciente (organización política de centro -o como preferimos llamarle derecha light-, conformado por exministros del segundo gobierno de Juan Manuel Santos y personalidades defensoras del Acuerdo de Paz, así como de un sector del PCN). Se le cuestiona su alianza con el Partido de La U y Cambio Radical para llegar al poder regional, pues el segundo, es un partido con fuertes intenciones de dar vía libre a proyectos extractivistas en la región. Así las cosas, el panorama para el movimiento social, campesino, afrodescendiente (de base), indígena y magisterial de la región se prepara para enfrentar -desde todos los campos de lucha posibles- la locomotora neoliberal, para mantener sus territorios y derechos, alcanzados mediante la lucha histórica por vida digna

Ahora, miraremos detenidamente el caso de la ciudad de Bogotá, en la que se presentaron cuatro candidaturas a la alcaldía divididas de la siguiente manera:

Carlos Fernando Galán, proveniente de una familia acomodada y recorrida en los ámbitos de la política. Hijo del asesinado candidato a la presidencia de la República Luis Carlos Galán por el Partido Liberal en el año 1989, por las balas del Cartel de Medellín. Inició su carrera política en las filas del Partido Cambio Radical, colectividad política salpicada por casos de corrupción, nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico (¡Unas bellezas!). Sin contar sus cercanías políticas con neoliberales -con mayúscula- NEOLIBERALES como Enrique Peñalosa y Germán Vargas Lleras.

Miguel Uribe Turbay, proveniente de las esferas del poder con su abuelo el expresidente Julio Cesar Turbay, creador del estatuto de seguridad ciudadana, que para la época dio pie a la violación sistemática de los Derechos Humanos y su padre Miguel Uribe Londoño, quien fuera director del Partido Centro Democrático. Uribe Turbay, fue concejal de Bogotá por el Partido Liberal a los 25 años; a los 29 fue Secretario de Seguridad (Secretaría creada por Enrique Peñalosa para “contrarrestar” la inseguridad en la ciudad), encargado del pie de fuerza en la ciudad: represión a la protesta social y seguimiento al movimiento estudiantil. En su campaña política, hizo alianzas con los partidos políticos más salpicados por casos de corrupción y paramilitarismo (Centro Democrático, Liberal, Conservador, MIRA, Colombia Justa y Libres), así como con iglesias cristianas y evangélicas (Generación 12, El Lugar de su Presencia, Misión Carismática Internacional, Manantial de Vida Eterna, Tabernáculo de la Fe, Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, entre otras). Se declara abiertamente seguidor de la línea política de Enrique Peñalosa. A Uribe Turbay, se le recuerda por justificar la violación, empalamiento y asesinato de Rosa Elvira Cely, en el Parque Nacional al pronunciarse ante el hecho, justificando al victimario porque “la mujer se lo buscó”.

Hollman Morris, periodista y escritor. Salió al exilio en dos oportunidades por amenazas y acusaciones de Carlos Castaño y Álvaro Uribe, respectivamente. En el gobierno distrital de Gustavo Petro, regresó al país para asumir la gerencia del Canal Capital después de un recorrido en el campo audiovisual con documentales y series en materia de Derechos Humanos y denuncias sobre la situación del país en la década del 90 y principios del nuevo milenio. Su carrera política ha estado bajo la sombra de Petro; en un primer momento, en la corriente Progresista de la Colombia Humana como Concejal de Bogotá, luego, como candidato a la alcaldía de la misma ciudad en las elecciones del 2015, siendo derrotado por Enrique Peñalosa, corriendo la misma suerte para las elecciones del 2019. Morris, ha sido un moderno referente de la izquierda light en el país, conocido por sus fiestas y consumo de sustancias psicoactivas como la cocaína untada de sangre de los pueblos étnicos de la Colombia profunda. Sin embargo, dice alzar las banderas del movimiento indígena caucano como ejemplo de lucha y persistencia política. Como si fuera poco, ignora y pordebajea las denuncias que tiene en su contra en casos de violencia machista y agresiones a compañeras laborales y sentimentales. Señor, señores, van por muy mal camino.

Finalmente, tenemos a quien se posicionó como la ganadora en esta contienda electoral: Claudia López. Se puede hablar de una trayectoria con claros oscuros, en los que podemos ver su clara vinculación a sectores políticos enmarcados en esa difusa y gatopardesca posición de centro. Desde principios de la década el 90 ha escalado posiciones y ganado afectos políticos de todo tipo. López, ha estado vinculada a dos de los grandes procesos políticos ocurridos en los últimos 40 años. El primero de estos fue su participación en el célebre proceso denominado La Séptima Papeleta, proceso que desembocaría en la Constitución Política del 91. A finales de los noventa, estuvo adscrita a la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, sombra que la acompañaría hasta el día de hoy. El segundo de los grandes procesos en los estuvo vinculada fue en las investigaciones y posteriores denuncias sobre la parapolítica en el Senado de la República, esto le hizo ganar reconocimiento y una vinculación automática al tan usado y desgastado grupo de los “independientes”, con esta denominación estuvo siempre  al lado de los grandes procesos de centro, a las políticas “Mokusinas” de amaestramiento en donde se infantiliza al individuo y se le ayuda a acostumbrarse a las condiciones  hostiles y de exclusión de la ciudad. Fiel a estos principios, Claudia siempre se ha visto a medias aguas entre el neoliberalismo más descarnado, impulsado por distintas personalidades incluidas el nefasto alcalde Peñalosa y los sectores que en su auto denominación de independientes se han tratado de diferenciar de las tradicionales maquinarias politiqueras, sin embargo, los medios para ganar el poder siempre serán los mismos si hablamos de un régimen representativo como el colombiano.

Hoy, López se muestra a sí misma como diferente a lo tradicional, luchadora de los derechos liberales- de las mujeres burguesas y una solución al debacle social y político bogotano. Sin embargo, ni ella ni nadie de manera caudillista serán opción para las grandes mayorías de las explotadas. Su disfraz es una mímica trasnochada de lo que a principios de este siglo nos mostraba Mockus, con sus juegos y sus disfraces mientras empujaba el neoliberalismo a los territorios y a la educación superior pública. En ultimas, nunca problematizaron los conflictos estructurales de la sociedad colombiana: su espantosa desigualdad y la total desidia y abyección de las oligarquías. Claudia es más de lo que hoy por hoy está tan de moda, el neoliberalismo más descarnado, forrado en un estuche de “progresismo”. Su condición de homosexual, de mujer “hecha a pulso” como ella misma se denomina, viene a ser solo un sofisma alejando la mirada de sus bases políticas, pero acercando sus intereses a los grandes negocios empresariales como al Grupo Empresarial Antioqueño que ha financiado las campañas de Sergio Fajardo y otros politiqueros, incluso de la extrema derecha, según su conveniencia.

Hoy como ayer, el panorama electoral nos muestra lo mismo, hipocresía, politiquería y la instalación por muchos medios del régimen neoliberal. Las victorias electorales de las que tanto se ufanan muchos hoy, son un autoengaño. El sistema politiquero colombiano no ha sufrido un solo daño, sigue igual de vigoroso, solo que sus piezas están variando. Sabemos que con Claudia no ha ganado el feminismo, que la victoria electoral de una mujer no significa el desvanecimiento de los valores patriarcales que rigen la sociedad colombiana; sabemos que, aunque por mucho verde con el que se vistan algunos partidos, sus políticas siempre se verán abocadas al impulso depredador del neoliberalismo. Entendemos que nunca esta derecha light, ni esa izquierda alcahueta serán una opción para sentarle cara al avance de las políticas de exclusión, que la precariedad y la desigualdad seguirán prosperando bajo su mandato. Hoy como ayer la opción siempre serán los procesos de base, la lucha popular, la vinculación de los verdaderos sectores explotados, la agitación, la construcción de relaciones igualitarias. La victoria de un politiquero nunca será la victoria del pueblo.

El país comienza a agitarse a moverse para comenzar a sacudirse, pero no precisamente por la vía electoral, más bien, por la acción directa y las alternativas de vida propias de los pueblos y las comunidades.

¡Arriba las que luchan!

 

 

 

  1. https://www.cric-colombia.org/portal/denuncia-circula-un-panfleto-de-la-columna-movildagoberto-ramos-donde-acusan-a-los-lideres/

Festival por la Memoria

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Registro audiovisual de lo que fue el 2do Festival por la Memoria llevado a cabo en el mes de Septiembre de 2019 en las instalaciones de la UPN. Allí, a través de actos simbólicos, conversatorios y muestras musicales, familiares, amigos y conocidos recordaron en un acto publico los legados académicos y políticos de algunos compañeros y compañeras que sin lugar a dudas marcaron la historia de la Universidad Pedagógica Nacional.

Festival de Ruido y Gráfica Antiparamilitar

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Vídeo reportaje de lo que fue el Festival de Ruido y Gráfica Antiparamilitar (2019) en la ciudad de Bogotá. Proyecciones, talleres, presentaciones musicales, exposición gráfica, entre otras, hicieron de la jornada una invitación a la reflexión-acción entorno al fenómeno del Paramilitarismo en Colombia.

Y, ¿Nosotras cómo estamos?

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Mucho se ha hablado por estos días de la efervescencia social en regiones como Ecuador, Haití, Catalunya, Chile, Honduras (incluso manifestaciones de miles y miles de personas en Uruguay y Brasil, también, del país boliviano -aunque habrá que ver los intereses no son del todo populares). Pareciera que el problema de Colombia fuera tener mucha paciencia frente a los atropellos del capitalismo a las trabajadoras, estudiantes, indígenas y campesinas. Sin embargo, sabemos que la rabia en estos territorios se viene transformando en organización y conflictos cotidianos que por todo lado vienen dando muestras de dignidad y lucha social.

El sector estudiantil viene movilizándose, lento pero seguro, dirían por ahí. Sin embargo, a ratos hace falta claridad y formación política a la hora de enfrentar las movidas del Gobierno Nacional. Varias universidades en el último año, y específicamente en el último semestre se han  organizando para hacer frente a conflictos locales como en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas -UD- de Bogotá, en donde a finales de Septiembre salió a la luz la desviación de fondos de la institución desde el 2012 a la actualidad, los cuales hacían directivos para beneficios personales y de terceros que sumaban los $10.490 millones del presupuesto del instituto de Extensión de la Universidad.[1]

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SU REPRESIÓN NO SOFOCA NUESTRA REBELIÓN

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El mundo -y especialmente- Latinoamérica se sacude. El Estado bajo las dinámicas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha iniciado una arremetida contra las clases explotadas, configurándose en un alza de impuestos, reformas laborales y reducción de presupuesto a instituciones públicas.

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Miles de personas -organizadas o no- han salido a movilizarse sin descanso bajo una indignación general. Sin embargo, la respuesta del Estado (venga de donde venga), ha sido el uso de la Fuerza Pública, derivando en una gran represión: cientos de heridos y docenas de muertos, despertando una gran solidaridad a nivel mundial y nuevas formas de lucha.

Los medios de comunicación desinforman y deslegitiman la protesta, creando un enemigo interno entre la misma clase desposeída (no te confundas, tú enemigo es el burgués)

La protesta y la movilización es el medio para la creación de nuevas victorias sociales y si se quiere, de autonomías locales y nuevos horizontes políticos por fuera de las instituciones estatales.

Nos solidarizamos con todos los pueblos que pelean, se mueven, se sacuden, toman los medios y son los medios. La revuelta popular es el camino para construir nuevos mecanismos de dignidad.

¡Arriba las que luchan!

Corto: Palpitando la Memoria

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Corto documental producido para la segunda edición del Festival por la Memoria.Incluye relatos de familiares, amigos y allegados de algunos estudiantes/egresados de la Universidad Pedagógica Nacional, que aunque físicamente ya no se encuentren entre nosotros, dejaron un importante legado académico y político.

¡LA GUERRA CONTRA LAS COMUNIDADES DEL NORTE DEL CAUCA, CONTINÚA!

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Llamado urgente a la lucha y organización popular

Cxha CxhaEl asesinato reiterativo a líderes, activistas y comuneras en defensa de sus territorios y la vida, continúa en un prolongado ascenso, desequilibrando el trabajo que vienen construyendo cientos de comunidades, pueblos y organizaciones en todo el país.

El departamento del Cauca y especialmente la zona norte, ha sido una de las regiones más afectadas por la presencia de grupos armados (incluso se investiga la veracidad de recientes comunicados firmados por la organización narcotraficante mexicana “El Cartel de Sinaloa”) que intentan mantener el control de las rutas del jugoso negocio de las drogas ilícitas en esta zona durante los últimos dos años. Mientras tanto, la comunidad Nasa con su guardia indígena continúa su lucha por ejercer el control territorial y la armonización de éste en sus patrullajes con sus bastones de mando, significantes de autoridad ancestral. Leer el resto de esta entrada »