Movilizaciones

Paro Nacional 2016

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Paro Nacional del 17 de Marzo de 2016, convocado por distintos sectores obreros, estudiantiles y populares de Colombia

Reconfiguración del paramilitarismo: Entre Paro Armado y Movilización Nacional

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Hoy en Colombia asistimos nuevamente a la reconfiguración del paramilitarismo y su respectiva arremetida voraz que se ha materializado en  actos concretos que trastornan el panorama político y social del país. Se ha fraguado desde las esferas reaccionarias todo un proyecto que se mueve en distintas vías, y que en términos generales,  busca generar una etapa de recrudecimiento de la violencia atentando contra los movimientos sociales y sus apuestas políticas por la consecución de vida digna en aras de sostener la concetración del poder, especialmente, en clave del capital extranjero y el sector terrateniente.

Dos hechos cumbre marcan el derrotero de esta dinámica:  primero el paro armado convocado por las autodefensas gaitanistas de Colombia junto con la movilización convocada por el Uribismo contra la políticas de Santos y los diálogos de paz entre el Estado y las insurgencias. Estos sucesos demuestran que tanto a nivel político como militar el paramilitarismo esta robusteciendose, de una manera tal, que se puede inferir que sus estructuras luego de los acuerdos de Justicia y paz no desparecieron sino que se camuflaron en nuevos conceptos propios de la demagogía periodistica criolla  despojandoles de todo talante de criminales políticos haciéndoles parecer como meras bandas delincuenciales o Bacrim –eufemismo preferido por la caja de resonancia de este proyecto: Los medios masivos de desinformación- sin una estructura formal, la cual es más que obvio que poseen y que combina todas las formas de lucha en todos los escenarios del acontecer político nacional.

El paro armado de las autodefensas gaitanistas de Colombia se ha venido dando en diferentes regiones del país paralizando las actividades cotidianas de la población, En Antioquia: El bajo Cauca, El Urabá, la zona norte y en Medellín están bajo la amenaza paramilitar, Córdoba Bolívar y Sucre a su vez en sus territorios sufren la inclemencia de este paro que se ha manifestado  en hechos concretos, en cifras el paro armado afecto a 36 municipios de 8 departamentos del país: Cierre de vías, quema de buses, presencia armada, circulación de panfletos amenazantes, toques de queda, entre otros más que dejan entrever un proyecto consolidado que ha cegado la vida de militantes de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos. Que en palabras de Miguel Humberto Restrepo Domínguez en escrito para el portal web Rebelion.org:

“es evidente que no se trata de Bandas Criminales, ni de clanes familiares, ni de bandidos con ejercito propio, si no de estructuras paramilitares, articuladas en un sistema de organización de redes descentralizadas, que siguen actuando con la aquiescencia o tolerancia de agentes del estado y que desarrollan un proyecto concreto de país, afianzado en el capital que se reproduce por despojo y se sirve de apoyo político legal y base social”. (1)

Lo anterior se encuentra articulado plenamente a una clara ofensiva anti-restitución de tierras pues ven en este hecho un ceño contrario a los intereses monopolistas y latifundistas.  Esto ha sido denunciado por los campesinos del sur del magdalena (2) coaccionados con chantajes e intimidaciones que generan una especie de zozobra evidente que de antaño viene alentada por las mismas estructuras paramilitares con evidente connivencia estatal, y a su vez,   todo un aparataje en el que contratan estructuras delincuenciales en las periferias de las grandes ciudades. Son “pandillas” dedicadas al microtrafico tejiendo una perfecta red entre narcotráfico, control territorial, guerra y política que demuestra que este fenómeno se ha enquistado en lo más profundo de la geografía nacional, de Sur a Norte y de Oriente a Occidente.

La movilización del 2 de abril que llevó a las calles a la reacción es un hecho bastante claro de las tácticas políticas que están usando los vedettes del paramilitarismo a la cabeza del paraco mayor: Álvaro Uribe Vélez. Este siniestro personaje que bajo un discurso supuestamente opositor a las políticas gubernamentales convocó a las calles a aquellas que creen que el contexto actual de diálogos es una farsa contraponiendo una salida militar al conflicto armado de conformidad con el personaje anteriormente mencionado que durante su gobierno sostuvo una encarnizada guerra a muerte contra las insurgencias con sus respectivas consecuencias nefastas para el grueso del movimiento social, para las insurgencias mismas y la población en general. Las consignas eran precisas y la gente que acompaño la movilización también lo fue, según un artículo del portal agencia prensa rural: “La injusticia social no movía la gente que estaba en la marcha, sus aspectos, ropa, forma de ser, no daban cuenta de gente humilde, que se ve enfrentada a situaciones de desigualdad social”(3). Así pues, es notoría la existencia de todo un plan orquestado en el cual los adalides del fascismo criollo saben muy bien como buenos zorros políticos teorizar y avanzar en su perspectiva funcional de país usando a un cumulo de voces sin conciencia de clase que se carácterizan porque sus análisis de la realidad son creados en Rcn o Caraco Vale la pena recodar al respecto cuando Bertolt Brecht señala: “El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”

En ese sentido lo que se está cociando en Colombia es  un proyecto articulado en diversas esferas que tiene como fin el aniquilamiento  de la legitima y digna resistencia. No podría ser de otra forma pues es este una inequivoca forma de organización de las elites para no perder su papel hegemónico ni el lucro que dejan sus criminales negocios basados en el despojo y en la acumulación de capital. No en vano siguen apareciendo panfletos amenazantes en donde la organización popular cada vez es más fuerte como sucedió hace una semana en el Cauca donde se desarrolla la minga de liberación por la madre tierra. Entonces, es imperativo que nos blindemos dentro de las organizaciones sociales frente a la amenaza latente que el paramilitarismo representa, también entender el verdadero carácter estratégico, táctico y centralizado que se manifiesta en estos hechos  y que demostremos en calles, barrios, universidades y campos que, pase lo que pase, seremos la chispa que incendiara la pradera y que no habrá paraco que valga, porque asi como la pradera, estos  también se incendiaran.

(1)   http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210724&titular=paramilitarismo-en-boga-

(2)   http://www.semana.com/nacion/articulo/magdalena-denuncian-intimidaciones-a-victimas-que-reclaman-tierras/468048

(3)    http://prensarural.org/spip/spip.php?article19033

Memoria y Lucha de Clases. A propósito de trágicos sucesos del movimiento estudiantil en Colombia.

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El destino se muestra en cuanto observamos una vida
como  algo condenado, en el fondo como algo
que primero fue ya condenado y, a continuación,
se hizo culpable. Walter Benjamin

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Marzo es un mes particularmente trágico para la memoria del movimiento estudiantil  colombiano en su expresión contemporánea. En efecto, son al menos seis las muertes registradas en los últimos 10 años ( Oscar Salas[1] , Andrés Arteaga[2]  ,  Ricardo Molina[3], Lizaida Ruíz, Óscar Arcos y Daniel Garzón[4]) en sucesos que se han visto teñidos por toda clase de polémicas  alrededor de las circunstancias, móviles y personas involucradas. Ello no debe causar extrañeza si tenemos en cuenta que a pesar de las diferencias espaciales y temporales que caracterizan cada uno de los sucesos, igualmente, existen algunos elementos a saber que les hacen vinculantes entre sí: ser jóvenes, provenir de extracción popular, estudiar en Universidades Públicas, y ser poseedores de un pensamiento-acción crítico frente a la decadente situación del país. De manera pendenciera, los medios de (des)información masiva han promovido un discurso tendiente a construir un imaginario colectivo en el que se estigmatiza como enemigo del bienestar social todo aquel sujeto que posea las características anteriormente enunciadas, todo a su vez,  como parte de la táctica  que busca justificar la represión de la que son objeto estas personas, agenciada de igual manera y de forma premeditada, desde las altas esferas del poder.

 

Así pues, queda de manifiesto que el desenvolvimiento de la lucha de clases también se da en el plano de la memoria puesto que la disputa no se limita únicamente a los recuerdos de ciertos eventos y/o personajes, en el fondo, de lo que se trata es de la mutilación de los significados de los proyectos de resistencia forjados en las clases explotadas por parte de la elite dominante, y  a su vez, la férrea defensa que dan  dichas clases por hacer viva acción las connotaciones  de su memoria pues es allí donde reside el sentido de su quehacer.  En otras palabras, la memoria no sólo es recuerdo del pasado, es ante todo, guía para el presente y el futuro de quienes la agencian. Semejante disputa no es una cuestión exclusiva  de nuestro territorio, por el contrario, es la naturaleza del capitalismo que se erige como:

 

“una máquina eficiente de segregación, o podría también decirse, de inutilización de las memorias de las víctimas. Y también, una máquina capaz de obtener un alto grado de perfeccionamiento en la construcción insoslayable de sus nuevas víctimas, es decir, en la creación de unas víctimas que ya no saben que lo son, o que el dolor ya no existe en ellas”.[5]

 

Es a raíz de lo expuesto que se hace comprensible el afán de las clases dominantes en Colombia por apropiarse de la memoria de las víctimas deslegitimándolas mediante la injuria y la calumnia pues la función de tal proceder está ligado a encubrir el status político de las víctimas como parte del proceso de subyugación del que son objeto. De esta forma, la elite del país impone  relatos ficcionales que nublan las representaciones que las víctimas elaboran sobre la memoria, y a partir de allí, buscan minar el camino mediante el cual se construyen los pensamientos, sentidos y reflexiones que posibilitan nuevas conciencias que materialicen los proyectos de sociedad alternativos al imperante despotismo capitalista.  Bastará repasar brevemente la presentación de los casos en los medios masivos de (des)información para constatar lo señalado.

 

El 8 de Marzo de 2006 en medio de unas protestas en la Universidad Nacional de Colombia es asesinado Oscar Salas, estudiante de Lengua Castellana de la Universidad Distrital, producto de una canica que ingresó por uno de sus ojos al estallar una recalzada arrojada por un integrante del E.S.M.A.D (Escuadrón Móvil Anti Disturbios) como se ha relatado en algunos medios[6]. Desde entonces, es mucho lo que se ha dicho en relación a la brutalidad con la que opera este organismo que lejos de la retórica de controlar el orden público, ha demostrado con nefasta suficiencia, que su función real es la represión cruda y descarnada midiendo resultados en términos de heridos y asesinados en el marco de la legitima protesta. De manera paralela, los grandes emporios de la comunicación han guardado un silencio cómplice que ha terminado por calar en la mayoría de la población, incluida la propia Universidad Distrital en la que estudiantes y docentes por desconocimiento u omisión, han desterrado la memoria de Oscar Salas del discurso colectivo salvo algunas excepciones de esfuerzos minoritarios principalmente de allegados al joven estudiante. No siendo suficiente con ello, la madre de Oscar, Ana Benilda Ángel, ha recibo toda clase de amenazas[7] a raíz de su perseverante trabajo alrededor del esclarecimiento del asesinato de su hijo con lo cual queda de manifiesto el interés de quienes están detrás de la muerte de Salas por acallar cualquier resquicio de memoria sobre la impunidad que ha revestido este suceso.

Pasarían cinco años para que otro suceso en el mes de Marzo volviese a enlutar el ya trajinado movimiento estudiantil en Colombia, esta vez, el epicentro sería la Universidad de Nariño en la ciudad de Pasto. Cuentan los testigos, que una fuerte explosión conmocionó el centro educativo la noche del 29 de Marzo de 2011 en la que resultaron heridos 8 estudiantes, de los cuales tres fallecieron posteriormente, siendo el primero de ellos Andrés Arteaga a tan sólo dos días después de los trágicos acontecimientos (sus compañeros Vanesa Calvache y Luis Guillermo Hernández lo harían en las semanas siguientes[8]). Un día después, se presentarían fuertes protestas en diversas universidades de Bogotá, Tunja, la Costa Atlántica y Medellín como rechazo a la reforma de la ley 30 que se comenzaba a avizorar; rápidamente,  la maquinaria de (des)información criolla vinculó estos hechos con los acaecidos en la ciudad de Pasto y difundió declaraciones con la clara intención de estigmatizar. Ejemplo de ello  seria  las del aquel entonces Vicepresidente de la república Angelino Garzón cuando afirmó: “una cosa es la protesta y otra la criminalidad(…)todas estas expresiones de violencia, que son contrarias al espíritu crítico estudiantil, conllevan a que las universidades se conviertan en escenarios de guerra”[9]. De la misma manera, el discurso macartista tuvo su expresión local en uno de los decanos de la Universidad que contó con amplia difusión de medios como Caracol Noticias que hacían juego con las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos quien a través de Twitter señaló: “el gobierno no va a permitir que la violencia de unos pocos se apodere de las universidades(…)se actuará con toda la contundencia”[10], sin embargo, a pesar de toda la turba inquisidora que se levantó en este episodio, vale la pena recalcar la actitud de quien auspiciaba como rector de la Universidad de Nariño, el señor Silvio Sánchez Fajardo que de manera decorosa y respetuosa salió a la defensa de los estudiantes involucrados en la explosión.

 

Un año después y con tan sólo pocos días de diferencia, el dolor se trasladaría a las ciudades de Tunja y Bogotá dejando una estela de muerte a su paso. El primer episodio estuvo marcado por la muerte de Ricardo Molina[11] estudiante de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, el 23 de Marzo de 2012 tras batallar con las fuertes lesiones producidas por una confusa explosión en el marco de una protesta desarrollada algunos días atrás. Señalamos  que  fue una confusa explosión ya que si bien las autoridades adjudicaron los hechos al manejo de explosivos por parte del estudiante, esta versión se encuentra sujeta a crítica, pues posee varias inconsistencias  frente a lo relatado, tales como el acontecer del suceso, el rango de la explosión, la forma  como se comprometió la humanidad de Ricardo, entre otras. Sea como fuere, hasta el día de hoy no existe un dictamen definitivo, ni tampoco, presunción de inocencia  en los grandes medios de  (des)información. Por otra parte, no habría pasado el sinsabor de lo ocurrido en Tunja cuando un nuevo golpe se asestaría contra el movimiento estudiantil, esta vez, en la ciudad de Bogotá específicamente en la localidad de Suba con la muerte de Lizaida Ruíz, Óscar Arcos y Daniel Garzón en la residencia de este último el 25 de Marzo de 2012. Estos hechos merecen particular atención con lo expuesto en este artículo pues es uno de los casos en los que mayor cantidad de falacias y vituperios han arrojado los criminales del periodismo criollo quienes mercadean de manera irresponsable con el dolor ajeno con tal de vender “la chiva” del momento.

 

En efecto, apenas el país conoció la noticia de la explosión en la que murieron los estudiantes y la egresada de la Universidad Pedagógica Nacional, ya se tenía lista la versión  “oficial” sin ningún tipo de rigor investigativo (la ineptitud periodística abjurada tener claras las circunstancias de la explosión, aunque aún días después, ¡seguían confundiendo los nombres y carreras universitarias de los implicados!) en la que se señalaba que Lizaida, Óscar y Daniel se encontraban manejando la estrambótica cifra de 10 kilos de explosivos[12]. Y además de ello, asegurando en contra de la lógica más elemental, que los fallecidos se encontraban en estado de alicoramiento al momento de la explosión. Esta artificiosidad de versión fue acompañada como es costumbre en los inquisidores medios de (des)información masiva con la aseveración de que los estudiantes estarían vinculados con grupos al margen de la ley según lo demostraría el supuesto hallazgo de panfletos alusivos a la insurgencia, que al igual que el mítico computador de Raúl Reyes, mágicamente no resultaron afectados por la explosión[13].  Para rematar, la versión sobre el objeto de la fabricación de los explosivos cambió conforme fueron avanzando los días producto de la “sagaz” investigación que pasó de afirmar que se utilizarían el 1ro de mayo[14]  ¡para luego salir con la fantochada de que los fallecidos estarían planeando  un atentado en el Festival Iberoamericano de Teatro![15] .

Junto con lo anterior, es necesario manifestar y desenmascarar las posiciones de “grandes” políticos de nuestro ámbito nacional que haciendo un papel acomodado señalando la paja en el ojo ajeno,  ahora que se encuentran desmovilizados de toda lucha social, como el entonces Secretario de Gobierno de Bogotá, Antonio Navarro Wolf[16], el cual de manera pendenciera sigue el libreto de las fuerzas Militares, al acusar a los jóvenes de pertenecer a estructuras de la insurgencia, y pero aún, haciendo hincapié en la responsabilidad de los padres, por acción u omisión, al permitir que jóvenes se reúnan en una casa, vulnerando de lleno la posibilidad de reunión de jóvenes con sueños transformadores.

Como se vio, todos los casos referidos anteriormente han contado con la distorsión y manipulación de manera premeditada de los grandes conglomerados encargados de la difusión de la (des)información masiva en plena sintonía con los intereses de los gobernantes de turno. En ese sentido, contribuyen a la estigmatización de la juventud que se atreve a plantear alternativas de sociedad mediante la difusión de mensajes tendenciosos que buscan en los jóvenes universitarios de extracción humilde un enemigo a temer tal y como acontece en algunas notas “periodísticas”[17].

Es evidente entonces la capacidad que han mostrado los poderosos para agenciar discursos sobre la memoria de las víctimas que negativizan sus experiencias instalándose en la vida cotidiana de estas haciéndoles infértiles en la re-creación de sus proyectos de transformación. Esto tiene implicaciones inmediatas en lo que a la izquierda se refiere puesto que implica la desaparición de sus referentes y el contenido ideológico de los mismos[18]. En Colombia esta situación es bastante grave ya que no sólo habría que hablar de la posibilidad de tener memoria como sucede en algunos contextos, sino que además,  es necesario hablar de la posibilidad de poder hacer algo con ella, es decir, vivenciarla en la acción en el marco de un conflicto político, social y armado que ha arreciado con virulencia contra el pensamiento crítico.

Es por esto que cobra vigencia que:

Ante este situación, es muy necesario buscar referentes históricos positivos que ayuden a la izquierda a reconstruirse ideológicamente y sea capaz de luchar contra la cultura dominante, para reconstruirse también organizativamente, con el objetivo de que las clases populares dominadas puedan dotarse de los instrumentos orgánicos de lucha necesarios para combatir la implantación de un régimen político y económico injusto, basado en el “darwinismo” social, impuesto a través de una aparente democracia en unos casos y de la fuerza en otros[19]

A la luz de lo enunciado, encontramos en la memoria no sólo una posibilidad, sino también, una responsabilidad con los esfuerzos y legados de quienes precedieron y dieron lo mejor de sí por una sociedad mucho más fraterna.  En la memoria encontramos una rica fuente de reflexión que dota de sentido nuestro quehacer en el presente que nos muestran que el oprobio no es destino manifiesto, y que por el contrario, en la diversidad del movimiento social podemos encontrar referentes que nos ayuden a afrontar de manera pertinente los desafíos de la decadencia contemporánea.  En últimas :

La construcción de nuestra memoria histórica, entonces, no se limita a la reivindicación de nuestros muertos sino que recobra los sueños y proyectos por los que entregaron sus vidas. Implica ejercicios de investigación que pongan de nuevo a nuestro alcance las diversas formas de organización y de trabajo de los sectores populares en Colombia para oponerse a la opresión del capital. Y esto no solo como una forma de ampliar nuestro conocimiento de la historia desde los sectores populares sino como la manera de no declarar el pasado como clausurado y aceptar nuestra actual realidad como algo natural y definitivo. El pasado de los oprimidos sigue vivo y es la fuerza que alimenta nuestras luchas, la posibilidad de preñar el presente con otros mundos posibles[20]

 

 

[1]          8 de Marzo  de 2006
[2]          31 de Marzo de 2011
[3]          22 de Marzo de 2012
[4]          Aunque Lizaida ya era egresada, fue parte activa en la Universidad Pedagógica Nacional. Murió junto con los estudiantes Óscar Arcos y Daniel Garzón el 25 de Marzo de 2012.
[5]    TASSO,Pablo. Sobre la memoria, la conciencia y el pensamiento en América Latina. Entre la laguna y el pantano.
[6]    Ver en : Oscar Salas y las víctimas del Esmad. En: http://www.elespectador.com/esmad/columna189286-oscar-salas-y-victimas-del-esmad
[7]    Ver en: Ana, madre de Oscar Salas, estudiante universitario asesinado por el Esmad, se encadena a las afueras de la fiscalía. En: http://www.colectivodeabogados.org/Ana-madre-de-Oscar-Salas
[8]    Ver en: A 3 se eleva número de muertos por explosión en la Universidad de Nariño. En: http://www.vanguardia.com/historico/100402-a-3-se-eleva-numero-de-muertos-por-explosion-en-la-universidad-de-narino
[9]    Ver en: Investigan causas de explosión en la Universidad de Nariño. En: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/investigan-causas-de-explosion-universidad-de-narino-articulo-260313
[10]  Ver en: Universitario murió tras una explosión. En: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4480113
[11]  Ver en: Murió estudiante tras explosión en la Uptc. En: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11411041
[12]  Ver en: Explosión en suba deja tres estudiantes muertos. En: http://noticiasunolaredindependiente.com/2012/03/25/noticias/explosion-en-suba-deja-tres-estudiantes-muertos/
[13]  Ibid
[14]  Ibid
[15]  Ver en: Estudiantes muertos en Suba estarían preparando atentado en festival. En: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11658122
[16]   Ver: Explosión en Suba se debió a fabricación de papas bomba En: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/explosion-suba-se-debio-fabricacion-de-papas-bomba-articulo-334399
[17]  Ver por ejemplo: Crece alarma por uso de explosivos mortíferos entre estudiantes. En: http://www.semana.com/nacion/articulo/crece-alarma-uso-explosivos-mortiferos-entre-estudiantes/255596-3
[18]  Por una memoria de lucha. En: http://www.foroporlamemoria.info/2012/09/por-una-memoria-de-lucha/
[19]  Ibid
[20]  La memoria como herramienta en la lucha de clases. En: http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=6973:la-memoria-como-herramienta-en-la-luca-de-clases&catid=58:opinion&Itemid=182

¡A las Calles a Parar!: Perspectivas frente al paro nacional 17M

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En medio de un convulsionado panorama político nacional, se espera de las jornadas de movilización nacional convocadas por diferentes sectores sociales una respuesta a la altura de las circunstancias. No podemos estar peor y cada diagnostico sobre la situación actual lo reafirma.

¡Apagón! Dicen desde arriba cuando a sabiendas de lo que realmente ocurre está ligado a la desbordada situación producto directo por una parte de la acumulación por desposesión propio de las transnacionales extractivistas que tienen sus extensos enclaves en nuestras regiones, y por otro lado, las respectivas ganancias que benefician como siempre al sector privado que ahora en tiempos de crisis le van a vender energía al país.

Por la misma vía, las fuerzas para estatales se han reconfigurado dejando entrever su estrategia explicita de cara a lo que se avecina: El tan mentado “post-conflicto” que hace revivir los más horribles fantasmas del pasado “unión patriótica” ,“A Luchar, se convierten en inevitables y dolorosos referentes frente a las nuevas formas en que se tornaran los conflictos a lo largo y ancho del pedazo de tierra llamado Colombia. La semana pasada tomando el siguiente encabezado del portal web Rebelion.org. Cuatro líderes sociales asesinados en menos de 10 días, un joven líder de la JUCO de Soacha, un líder indígena del Cauca, una lideresa campesina también del Cauca y un líder campesino del Bagre, Antioquia. La semana pasada a líderes sindicales del Atlántico les llegó a su casa la cabeza de un perro diciéndoles que les iba a pasar lo mismo y por todo el país pululan los panfletos de “limpieza social”. Pero nada de eso ha sido gran noticia en los medios, medios que sí llevan una semana horrorizados porque las FARC fueron a Conejo”.

Aparte de esto, y como lo hemos mencionado en editoriales anteriores, la situación de la guajira no da más: hambre, saqueo y muerte son la constante en este departamento caribeño; la resolución de las licenciaturas va viento en popa y las violaciones a la autonomía universitaria son pan de cada día en las universidades públicas del país; la profesión docente no tiene las suficientes garantías para un ejercicio digno de la labor; corruptelas, desvió de recurso donde casos como el de reficar y saludcoop resultan dicientes; la ley ZIDRES en claro detrimento de los intereses del campesinado y en clara dinámica de sostenimiento de uno de los ejes vertebrales del conflicto armado: la tenencia de la tierra en pocas manos; y así sucesivamente hemos venido siendo espectadores de un desgarrador cuadro social y político acompañado de la retórica de paz de parte del gobierno nacional que este jueves en plenas movilizaciones demostrara cuan endeble o cobarde puede ser la respuesta ante las peticiones demandadas por un número importante de ciudadanos inconformes.

En ese sentido entendemos desde el espectro libertario que este escenario reviste una importancia de talante histórico en el cual nos veremos abocados a las calles nuevamente pues es desde ahí donde se deben producir las verdaderas transformaciones que son necesarias en este país agobiado, por donde surca la muerte y la destrucción, pero que a su vez, y en sentido contrario corre rabiosa y digna la justa resistencia de sus pueblos que creemos debemos concebir a este Paro para consolidar propuestas concretas pensadas en perspectiva estratégica de largo plazo que rompa de esta manera con el coyunturalismo y pueda generar rupturas a medida que se vayan dando las posibilidades. Esto a colación porque las apuestas de varias organizaciones será entrar a pactar con el gobierno nacional prestos a sacar la mejor tajada, pero seguramente, no, para aquellos que “representan”, sino para sus propios intereses individuales. Esquiroles que se saciaran y harán de la jornada de movilización un trampolín político, consolidando sus plataformas burocráticas que como veces anteriores dinamitan cualquier posibilidad de camino hacía una ruptura revolucionaria capaz de disputarle y despojar a la clase dirigente la posibilidad de que decidan por nosotr@s, que decidan sobre nuestras vidas.

Y así, el jueves nos encontraremos en la jornada del paro dispuestos una vez más a hacer de nuestras rebeldías un volcán de dignidad.

En las Calles nos Vemos.

Colectivo Contrainformativo Subversión

Peñalosa: Recuperar Bogotá para los intereses del Capital

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Llevamos tan solo un mes de administración del burgo maestre Enrique Peñalosa y la capital colombiana sufre fuertes embates luego de los 4 años de asistencialismo, filantrocapitalismo y reformismo light, como pautas de gobierno en la alcaldía de Gustavo Petro Urrego. Se han necesitado pocos días para que Enriquito, sin ninguna vergüenza, haya demostrado que su tan mentada “recuperación de Bogotá” no es otra cosa que el gerenciamiento de sus intereses y los de su círculo social a expensas de una ciudad que es carcomida por la desigualdad encarnada en el más voraz y descarado neoliberalismo.

No en vano las últimas noticias son valdados de agua fría para la clase obrera capitalina y regocijo de la alta gerencia Bogotana que coquetea mutuamente con este remedo de alcalde. Primero, el recorte del 40% en gastos de hospitales que afectaría directamente a trabajadores de la salud pues lo que se espera es un reajuste presupuestal y recorte de personal; segundo: el aumento en la tarifa de Transmilenio que pasa de 1800 a 2000 pesos, incremento que hace temblar el bolsillo de los usuarios del sistema ya vulnerado por el pírrico aumento del salario mínimo legal vigente (SMLV) arguyendo con esta medida subsanar el hueco fiscal (eufemismo utilizado para referirse a la sed de lucro por parte de las familias accionistas de la mencionada empresa de transporte) y tercero; el anuncio de la posible venta de la ETB, que al igual que la reciente venta –por no decir entrega- de Isagen, significaría un detrimento del patrimonio público, travestido de manera vulgar y demagógica en supuestos financiamientos a proyectos de salud y educación . A todo lo anterior habría que sumarle el papel de la bota dura personificada por la fuerza pública que tiene el visto bueno de la presente administración para utilizar la sevicia represiva que les caracteriza ante cualquier reclamo no permitido, que como se ha visto a lo largo de la historia, esto se traducirá en bolillo, gas, y todo lo que sea necesario para acallar los justos reclamos que vayan en contravía de los intereses de los mismos de siempre. Muestra del carácter autoritario de este paladín del cemento y la tecnocracia fue el tweet publicado por Enriquito el pasado 19 de enero luego del bochornoso e indignante suceso que se presentó en plena autopista norte, cuando Rubiela Chivará murió esperando atención medica en vía pública desatando la ira de las personas que allí se encontraban quienes no dudaron en tomar las calles a modo de protesta la cual fue tramitada por la administración distrital mediante el Esmad y sus típicos medios de “disuasión”, en el mencionado tweet, Peñalosa afirmó: “democracia no es permitir bloqueo de vías. En Francia vi acciones fuerza contundente Policía contra marchas pacíficas que no tenían permiso”

Pero a las gracias de Kike –como seguramente se le conoce al señor alcalde en su club social- falta sumarle aún otras joyas: la negativa a revitalizar el histórico hospital San Juan de Dios, el cierre de los CAMAD, el aumento en los impuestos para las motos, la inviabilidad de proyectos como el cable aéreo en Ciudad Bolívar, la nueva y jugosa troncal de la Av. Boyacá y un largo etc de perlas que engordan el facineroso prontuario de Peñalosa. Sin embargo, todo lo mencionado no debería causar sorpresa puesto que su entorno natural es el crimen agazapado, ese que es perpetrado desde los repudiables salones de la aristocracia capitalina: Su padre trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo –BID- (organismo del imperio gringo para sostener sus intereses en los países de la periferia), Ministro de agricultura de Carlos Lleras Restrepo (de la misma familia del actual vicepresidente. Relación familiar histórica) y gerente del Incora. Se vinculó desde muy joven a la política tradicional colombiana, representante a la cámara en el año 90 por Bogotá, llega a la alcaldía en el 98 con el apoyo del Constructor Pedro Gómez (los fetiches con el acero y el concreto son de vieja data) lo que explicaría el énfasis que le dio a su alcaldía pasada y que vuelve a retomar en temas como la infraestructura y la seguridad (con parámetros que poco distan a la práctica para-política del senador Álvaro Uribe Vélez). En ese sentido, podríamos hacer una larga lista de oscuros personajes que hacen parte de la corte de beneficiarios del alcalde y que tejen una enmarañada red burocrática y elitista que repartirán la jugosa torta económica capitalina como el nuevo secretario de gobierno Miguel Uribe Turbay (nieto del expresidente Turbay y lacayo de German Vargas Lleras), María Victoria Angulo , Andrés Ortiz (gerente de la firma Contexto Urbano) o la perla uribista Maria Consuelo Araujo (representante de la más rancia oligarquía corroncha y gamonal) y otras ladillas de la política nacional.

Esto es un escueto análisis de lo que afrontamos de primerazo con los movimientos de la presente administración, no se trata de “llorar sobre mojado” y quejarse de los que no votaron o por qué subió Enrique Peñalosa en vez de otra persona al segundo cargo más importante del país. Esto ya lo hemos sostenido en diversos espacios y en nuestra cotidianidad militante: para no seguirnos sorprendiendo, deberíamos aunar nuestros esfuerzos, hacer del trabajo de base nuestro pilar táctico y crear una ruptura generalizada con la rapiña tecnocrática pertrechada en la alcaldía de Bogotá . En definitiva, las actuales condiciones deben ser una invitación abierta a promover la acción directa ante los justos reclamos que inundan redes sociales y otros medios como primer paso para allanar camino y seguir luchando a pesar de la adversidad, tal cual como lo hizo Don Quijote contra los molinos de Viento. Porque como lo mencionamos en una editorial pasada: ¡No es una crisis es una oportunidad de Guerra!.

A recuperar Bogotá, desde el barrio, el parche, el trabajo, el colegio y la universidad.

Subversión Colectivo Contra informativo.

 http://www.eldiariobogotano.com/alcaldia-ordena-recorte-del-40-por-ciento-en-gastos-de-hospitales/
http://www.eltiempo.com/bogota/aumenta-la-tarifa-en-el-valor-del-pasaje-de-transmilenio/16486266

Paro Nacional o Saludo a la Bandera

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… la huelga general no es un producto artificial, programado y decretado, sino un fenómeno histórico que se produce necesariamente en un momento determinado sobre la base de las relaciones sociales existentes. Este problema no podría ser considerado y discutido a través de especulaciones abstractas sobre la posibilidad e imposibilidad, la utilidad o la influencia dañina de la huelga general sino solamente mediante el examen de las condiciones sociales e históricas, de donde proviene ese fenómeno particular de la fase actual de la lucha de clases. Con otras palabras, se trata no de un juicio subjetivo determinado por lo que es deseable sino de un análisis de las fuentes de la huelga general desde el punto de vista de la necesidad histórica.”[1]

-Rosa Luxemburgo-

Mucho se ha hablado sobre la convocatoria que surgió hace unas semanas en las redes sociales para lanzar un inminente Paro Nacional el día 24 de Enero del presenta año. Convocatoria que algunos podrían encasillar como parte del acervo de   “nuevos métodos de lucha”, que a su vez, irían de la mano de “nuevas ciudadanías” empoderadas a través del acceso a internet en muchas ocasiones desde la comodidad de su casas. Aun así, aunque estas personas no pertenezcan al eslabón más explotado de nuestra sociedad, lo cierto es que a pesar de su condición, alcanzan a ser laceradas por el reciente paquete de medidas adoptado por el Gobierno de Juan Manuel Santos a inicios de la segunda mitad de su mandato. Lo anterior explicaría en parte de dónde surge la polémica convocatoria.

Desde un ángulo distinto, otros prefieren la interpretación según la cual estas convocatorias no son más que un impulso pasajero en algunos sectores de la clase media, que optan por pegar alaridos al son de la agenda del gobierno, es decir, solo levantan su voz de indignación cada vez que el Estado nos mete un “gol”. En consecuencia, a la venta de Isagen se responde con voces “patrióticas” cuestionando el por qué este gobierno ha prostituido la soberanía nacional a un emporio canadiense que apadrinado por Tony Blair, íntimo amigo de Juan Manuel Santos, compró por unos cuantos pesos una de las principales empresas generadoras de energía que poseían “los Colombianos”. Entre tanto, frente a la acostumbrada lucha por un salario mínimo, también se escuchan voces que se levantan para entonar las mismas frases con las que abrimos las discusiones al inicio de año: “… Todo sube menos el Salario…”. De igual manera, otros temas “menos populares” también ocupan la indignación momentánea de la que sufrimos las mismas expoliadas de siempre: La represa del Quimbo, Las discusiones entre la insurgencia y el Estado en la Habana, la reserva Van der Hammer en Bogotá, el fenómeno del niño, el aumento al IVA, el metro en Bogotá, las zonas de reserva campesina, la milenaria lucha indígena en el Cauca y un muy largo ETC….

El paro nacional o la huelga general, como lo decía Rosa Luxemburgo a inicios del siglo XX, no puede ser un producto artificial, que se nos ocurrió con el cambio de año, ni puede ser decretado por unas cuantas personalidades de las redes sociales o por esos presidentes de los sindicatos que aparecen cada tanto en los noticieros haciendo gala de frases incendiarias que llaman a las masas a una gran manifestación, pero que en términos organizativos, sigue siendo música de fondo para la trabajadora no organizada. Son llamados que se desvanecen en el aire para la mamá o el papá que está más preocupado por las lista interminable de útiles escolares de sus hijas que de salir un domingo a demostrar su indignación frente a los edificios más simbólicos del Estado colombiano.

A pesar de lo anterior, hay que insistir en ser claras frente a la necesidad de un paro nacional, el cual tome fuerza a través de procesos históricos como ha ocurrido en otras épocas tal cual como sucedió en el año 1977[2]. Lo que tiene que cambiar, es nuestra capacidad de contribuir a que este sentir sea apropiado con mayor vehemencia como para tocar las fibras de las trabajadoras que se levantan día tras día, desde las 4 am, para conseguir unos pesos que logren cubrir las necesidades y gastos que el modelo de vida que nos venden en la radio, la Tv, entre otras, imponen como única posibilidad de existir, alejándonos de aquellos asuntos que convocan a lo más sustancial de nuestro vivir.

En ese sentido, entendemos el Paro nacional como una herramienta válida para iniciar la movilización en torno a un programa de emancipación social que logre hacer tambalear los salones de discusión de la Casa de Nariño, del Club El Nogal, del Jockey Club y de otros tantos espacios físicos de poder donde los dueños país pactan los movimientos que salvaguardan sus privilegios acompañados de un buen whisky en las rocas. Empero, para lograr este objetivo debemos hacer adecuadamente todas las tareas que ello requiere, así pues, podemos afirmar que no estamos haciendo bien la tarea como luchadoras sociales si nuestra capacidad de reacción se define de acuerdo a la agenda que el Estado nos impone: ayer por ejemplo, fue la reelección de Juan Manuel Santos frente al retorno del gobierno ultraconservador de Álvaro Uribe Vélez, y lo único que se pudo hacer, fue acomodarnos a la agenda que la oligarquía más moderada y por ello más inteligente nos ajustaba. Hoy fue la venta de Isagen frente a la cual nos comenzamos a organizar y agitar semanas antes de una “subasta” que estaba definida hace mucho tiempo, mañana, podría bien ser la lucha en torno a la refrendación de los Diálogos de Paz con las FARC, o bien algo más localista, como el Plan de Desarrollo y posterior Plan de Ordenamiento Territorial de la Administración Peñalosa/VargasLleras.

“Quien se propusiese hacer de la huelga general, en tanto que forma de la acción proletaria, el objeto de una agitación preordenada, y difundiese esa “idea” para ganarse para ella, según él, poco a poco a la clase obrera, perdería su tiempo en una actividad absurda e insensata. Sería lo mismo si alguien quisiera hacer de la idea de la revolución y de la lucha de barricadas un objeto de agitación. La huelga general ha devenido hoy en día el punto central del interés vital de la clase obrera alemana e internacional, pues es una nueva forma de combate y como tal el síntoma de una profunda revolución en las relaciones y condiciones de la lucha de clases. Es una buena prueba del sano instinto revolucionario y de la viva consciencia de la masa. obrera alemana que, a pesar de la resistencia encarnizada de sus dirigentes sindicales, se gira hacia ese nuevo problema con un interés tan caluroso”[3]

Es ahora cuando se hace más que necesario leernos como movimiento social amplio, o en su defecto, si estas líneas llegasen a ser leídas únicamente por anarquistas, les invitamos a reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos indagandonos por el papel que podríamos desempeñar frente a una situación que tiene la posibilidad de ser revolucionaria, siempre y cuando, avancemos en la toma de conciencia por parte de los trabajadores como actores principales de su propia emancipación.

Por ende, tenemos que actuar con eficacia frente al panorama que se revela ante nosotros, porque hasta para convocar un paro nacional la derecha ni corta ni perezosa nos ha sacado ventaja moviendo sus fichas, y eso, partiendo de que la iniciativa de parar este 24 de enero sea desde una posición sana de desobediencia social de aquellos que se encuentran al margen de las estructuras tradicionales, y no, como parte de la agenda de los sectores más reaccionarios de la sociedad colombiana, en cabeza del Centro Democrático. Razón por la cual podemos decir que frente a un escenario de nebulosa orientación política, esta convocatoria de indignación ciudadana, puede ser un trampolín para que la derecha tome estos espacios para promulgar sus consignas, frente a la “disidencia” en el modelo administrativo del Gobierno Santos y los Diálogos con las FARC. Será entonces la estrategia más audaz la que logre definir a que sector acumulará la iniciativa: si a la rancia clase dominante o a los intereses de quienes históricamente han sido vilipendiados en el país.

La situación se aclarará a medida que los días vayan pasando y podremos ver desde que perspectiva se juega este impulso de movilización ciudadana, de acuerdo a como se van posicionando los medios hegemónicos de comunicación, como se van perfilando los principales formadores de opinión, tanto de izquierda como de derecha.

Las cartas están sobre la mesa y el papel de las luchadoras sociales debe ser preponderante para lograr de nuevo posicionar en las discusiones con las vecinas, amigas, compañeras de estudio y trabajo, entre otras, la importancia que una huelga general o un Paro Nacional -debidamente desarrollados- , que nos permitan trazar una táctica coherente con el momento histórico que estamos afrontando y poder desarrollar una articulación que hoy en día es más necesaria y que tienda a elevar estas luchas a una verdadera situación de ruptura que transforme las míseras condiciones de existencia.

[1]                     “ANARQUISTAS, SOCIALDEMÓCRATAS Y HUELGA GENERAL – Rosa Luxemburgo” Consultado en https://www.marxists.org/espanol/luxem/1912/abril/17iv.htm

[2]             Se hace referencia al paro cívico nacional de 1977. Un importante hito histórico de la movilización social en el país

[3]                     IDEM

ALCA. 10 años de lucha “Antiimperialista”

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Hace 10 años veíamos como en la calles de Buenos Aires los movimientos sociales y sindicales comenzaban a ver el fruto de las luchas de la década anterior, en las calles se escuchaba un fuerte y claro “No al ALCA”, de donde posteriormente gobiernos –progresistas o populistas- se tomaron la imagen de rigor para quitarle protagonismo a sus principales actores. En la foto no quedaron los hombres y mujeres que se enfrentaron años atrás en Bolivia por la privatización del Agua y del Gas, o los múltiples levantamientos indígenas en México y Ecuador, o la fortaleza de los movimientos sindicales en Argentina en el Corralito o miles y miles de personas que en su día a día luchan por recuperar su vida del modelo Neoliberal que los condena a la miseria y el hambre.

Ahora bien, es necesario contextualizar que el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas) no se desarrolló gracias a un cabezazo de iluminación del entonces presidente de EEUU: George W. Bush hijo. En realidad, fue producto del empeño de las grandes corporaciones dueñas de este Hemisferio para lograr competir de tú a tú en la nueva pugna del capitalismo mundial que conformaría una triada con el posicionamiento en el panorama político de la Unión Europea y Japón. En ese sentido, el ALCA se planteó desde 1990, con la firma del NAFTA – Tratado de Libre Comercio de América del Norte- como un proyecto de control imperialista por parte de EEUU para competir junto a sus nuevos oponentes tanto económica como políticamente.

Las apuestas de los EEUU, como se caracterizaron en el periodo de Bush hijo, fueron cínicas y sinvergüenzas. La ilusión del gobierno norteamericano era crear un tratado de libre comercio en bloque con todos los países del continente afianzando su control frente a los mismos, exceptuando obviamente a Cuba, ya que para aquel entonces no se tenían relaciones comerciales debido al bloqueo impuesto a la pequeña isla.

En ese marco, la cita de resistencia fue esta vez en los días calurosos del verano bonaerense, donde miles de militantes sindicalistas y movimientos sociales se vieron en la cumbre de los pueblos, paralela a la IV Cumbre de las Américas, donde ratificaron el trabajo antiimperialista que habían acumulado en los años anteriores desde sus distintos campos de acción. Vale la pena recordar que las apuestas anarquistas a diferencia de la actualidad, estuvieron presentes en estas campañas y conferencias haciendo estudios sobre las implicaciones del ALCA y los tratados de Libre Comercio, pero también, dejaron de manifiesto su oposición accionando en las calles y haciendo un enérgico llamado a resistir desde todos los campos posibles.

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Después de las notorias luchas antiglobalización que marcaron el final del siglo XX y comienzos del Siglo XXI, las contrapropuestas de integración de América no se hicieron esperar, y como podría suponerse, fueron concebidas una vez más por una política “desde arriba” en las cuales los gobiernos progresistas o populistas que comenzaban su ciclo por aquella época impulsaron una alternativa de integración en donde, al menos a nivel discursivo,   los pueblos fueran protagonistas. Entonces se hicieron comunes las banderas que prometían superar un estado en el que la competencia y la avaricia no fueran los valores que determinaran las conveniencias en las prácticas comerciales. En contraposición, se invitó a encarnar los más grandes valores exaltados por los pueblos que conformaban el naciente Bloque contra hegemónico y antiimperialista.

Allí nació la “Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América” que marcó un punto más de esperanza de los pueblos de América Latina y el Caribe contra el Imperialismo yankee. Esta propuesta fue perdiendo legitimidad cada vez que se veía que los mismos gobiernos que se oponían a la injerencia económica y comercial de EEUU, ratificaban lazos comerciales con multinacionales de distintos sectores económicos fuertemente ligados a las grandes corporaciones como lo es Chevron[1] por tan sólo citar un ejemplo.

En este nuevo panorama, 10 años después deberían ser suficientes para ver los frutos de la supuesta formación de militantes en países con gobiernos progresistas durante la última década, cuestión que queda bastante entre dicho al evaluar los réditos de lo que algunos han llamado el “Socialismo del siglo XXI”. Actualmente en ese panorama las cosas están cambiando en estos países, como lo es el caso de Argentina, donde el nuevo gobierno de derecha se posiciona para redireccionar las estrategias comerciales que venían dándose con el Bloque “contra hegemónico”, por ello, no es de extrañar que el nuevo presidente proponga la desvinculación del país de la MERCOSUR como primer acto de posesión. A su vez, en Venezuela si se llegase a posicionar un gobierno de derecha -no resulta descabellado contemplarlo-, su función tenderá a desmovilizar y reprimir a los movimientos sociales que en estos tiempos ha tenido un cuestionable repunte bien sea por conveniencia con el gobierno, o por una verdadera formación militante.

Esta situación nos permite reflexionar una vez más que la verdadera unión de los pueblos debe darse desde abajo, con las oprimidas y en vistas de crear alternativas al capitalismo mundial, desplazando desde nuestro actuar la lógica cotidiana de mercado en la que los gobiernos, progresistas o no, nos tienen inmersos desde hace marras. Es hora de que los principios anarquistas se posicionen en el movimiento social como verdadera alternativa al poder, para ello, la tarea es ardua y requiere inexorablemente retomar el vector social para que estas propuestas marquen un nuevo rumbo en los movimientos sociales. No podemos permitirnos más quedarnos en el guetto, convenciéndonos de manera estéril entre nosotras si una reivindicación es o no verdaderamente revolucionaria y si podríamos apoyarla o no. Es con la gente, con la vecina, el trabajador, el estudiante, finalmente con todas las nuestras, que tenemos que empezar a materializar la solidaridad, la acción directa y la autogestión. Entre todas tenemos que leer la historia, ¡nuestra historia!, recalcando nuestros pequeños triunfos como la derrota del ALCA, pero sin perder de ruta también nuestras fallas. No podemos seguir delegando en otras nuestra búsqueda por la libertad, Solo las que luchan serán libres!!

 

[1] http://issuu.com/ellibertario/docs/chevron_vzla